El Futuro de la Economía Dominicana y Demanda de Empleo a Nivel de Educación Superior - La demanda de empleo. Capítulo 5 (Primera parte)
13 - La demanda de empleo. Capítulo 5 (Primera parte)
La demanda de empleo de profesionales del aparato productivo nacional y la oferta de profesionales aportada por las IES
En lo que respecta a la demanda de profesionales, los distintos sectores de la economía muestran un comportamiento que estará de acuerdo con el dinamismo de la rama de actividad a la que pertenezcan.
Es así como el sector de los servicios resulta el más significativo a la hora de demandar profesionales. Por otra parte, tanto el sector público como el sector de las finanzas son considerados los principales demandantes de profesionales.
La necesidad de empleo en cada uno de los sectores estará en función de la productividad generada y la tendencia que muestre la misma. Proyectando la productividad y el PIB del sector, se obtendrá el empleo que se generará en el mismo. A partir de este empleo, la proporción de profesionales será la observada por la tendencia de la elasticidad demanda/empleo sectorial.
Metodología para la determinación de la elasticidad demanda/ empleo de profesionales.
En la parte referente a la situación actual y perspectiva futura de la oferta y demanda de mano de obra a nivel profesional se partió de los conceptos de elasticidad demanda de profesionales por sectores económicos, lo cual aparece aplicado en el acápite del trabajo, por ramas de los sectores productivos y la oferta profesional son los egresados de las universidades más los desempleados profesionales. En el mismo se examinan las informaciones recogidas mediante encuestas realizadas por el equipo de investigación al sector empresarial empleador de personal calificado y con formación académica o universitaria. Otro cuestionario se aplicó a personas egresadas de las academias de nivel superior, para determinar qué tiempo tomaron para acceder a un empleo profesional. Véase cuestionario anexo.
En ambos casos el interés era comprobar la relación triangular entre universidad- empresas- graduados y determinar en el caso de República Dominicana en que medida la educación es factor que favorece la adquisición de una mejor situación ocupacional como se ha demostrado en otros países como España y Costa Rica.
La información recogida arrojó la existencia de otros elementos incidentes en la situación ocupacional. En este aspecto se destaca la dimensión y cobertura del mercado laboral (Zonas Francas), la experiencia en el trabajo y la capacitación técnica por parte de las empresas (caso de INFOTEP).
La encuesta realizada a profesionales o egresados complementa la información del período que tarda un egresado de una IES en adquirir su primer empleo, se comprobó que no es necesario aplicar el nivel profesional justo en la empresa sino obtener un puesto de trabajo. Para el caso de Costa Rica esto tarda de 2 a 3 años. Este concepto aparece en el trabajo en la parte referente a la oferta de profesionales que es la suma de los profesionales desempleados por años más los egresados de ese mismo año, lo cual aparecen resumidos en los cuadros números y anexos.
En el trabajo no se plantea hipótesis especificas sobre las necesidades de mano de obra en República Dominicana. Empero se constató la existencia de cierta relación entre los niveles educacionales y/o capacitación en términos de puestos de trabajo con la relación producto- capital a medida que se requiere de mayor tecnificación para la elaboración del producto.
En el caso de Zonas Francas se establece una comparación y se observa que la relación P/K es más alta en productos con alta calificación (Biomédicas) por ejemplo que en otros como textiles.
Se ha comprobado que un mayor nivel de educación se traduce en un incremento de posibilidades de obtener empleo y de ascenso futuro y esto implica ingresos más elevados. Las empresas y empleadores actúan bajo el supuesto de favorecer a los individuos con ciertos niveles de capacitación en entrenamiento y educación.
1 La expansión en la población urbana y en la fuerza laboral que acontece en el país tiene efecto en los procesos sociales y económicos y se genera un aumento en la brecha entre los segmentos sociales por la incapacidad de la economía para demandar empleos productivos. (43)
(43) Ver. Los Recursos Humanos y el Empleo en la Rep. Dom. Editora Educativa Dominicna.
La empresas privadas y del sector público son las fuentes de empleo para los egresados de las instituciones de educación superior. Las empresas tratan de incrementar el producto físico marginal del trabajo logrando una combinación de los factores productivos.
Los empleadores preferirán los candidatos con mayor educación y deben ofrecer mayores salarios a aquellos que poseen los niveles de educación considerados ideales.
Encuestas a empleadores, personalidades relevantes y egresados de nivel superior.
El paso previo al diseño del cuestionario consistió en identificar las categorías ocupacionales representativas de una amplia gama de ocupaciones para las cuales las instituciones de educación superior del país disponen de programas educativas (ver cuestionario anexo).
Estas categorías se escogieron por que representan los niveles educativos de egresados universitarios y obreros de calificación técnica.
Se escogieron las principales carreras ofertadas por las universidades pues estas representan las categorías ocupacionales que como entrenamiento se consideran importante para el desarrollo de la actividad en el trabajo y de los cuales resulta útil obtener informaciones.
La estrategia consistió en localizar determinado grupo de empresas nucleadas en asociaciones o federaciones. Este proceso permitió la identificación por sectores económicos donde el proceso productivo requiere determinada categoría de calificación profesional.
La tarea de entrevistar las firmas o empresas empleadoras hubiese sido enorme por el límite de tiempo y recursos disponibles, se decidió recoger informaciones a nivel sectorial y por asociaciones. Se clasificaron las firmas por el tipo de actividad en que se especializan, si su capital es nacional, extranjero o mixto.
La información obtenida fue complementada con los resultados de la encuesta a personalidades relevantes por sector de actividad. Esto permitió definir los aspectos positivos y negativos a nivel sectorial en relación con las categorías ocupacionales y profesionales. En ese orden se referenció lo relativo a las perspectivas y visión futura de los sectores económicos desde la óptica de los empleadores y personalidades conocedoras de un área especifica.
El resultado de estas encuestas arrojó luz sobre los lineamientos y estrategias sectoriales en una estimación futura.
Se aprecia que la relación necesita de personal calificado para la programación y desarrollo de proyectos específicos tanto de educación superior como de los sectores productivos en una vinculación Universidad-Empresas.
Aunque el diseño y confección de las encuestas no representa una muestra estadística en sentido estricto es indudable que los resultados sin ser validez absoluta son suficientemente indicativos de las tendencias imperantes. De igual manera, las manifestaciones recogidas en el caso de la encuesta a personalidades relevantes presentan puntos de coincidencia con la realidad práctica.
5.1. Empleo y Productividad del Trabajo
El Producto Interno Bruto se proyecta aceptando que proviene principalmente de dos fuentes: la Productividad global del factor trabajo y el número de personas empleadas.
Ahora bien, el número de personas empleadas es una función del Capital, del aumento de la producción y del crecimiento de la Población Económicamente Activa (PEA). A su vez la PEA es una función del aumento de la población. Sin embargo, no pudo establecerse una correlación numérica entre el número de empleados y el Capital por carecer de las informaciones necesarias. Por esta razón, la variación en la cantidad de trabajadores se tomará sólo como una variable dependiente de la Población Económicamente Activa.
5.1.1. Población Económicamente Activa (PEA)
Debido a la importancia de este componente, es necesario estudiar cuidadosamente su proceso de formación. De 1991 a 1998 la PEA se movió de 2,8 a 3,4 millones de personas, es decir, a un ritmo anual de 1,03 por ciento, lo cual significa un aumento absoluto de 31,6 miles de personas por año. Este indicador representó en ese período aproximadamente un 41 por ciento del total de la población, oscilando entre 43,4 por ciento y 39,4 por ciento.
El movimiento exportador del Capital Trabajo incidió en la baja de la tasa de crecimiento de la Población Económicamente Activa situándola en 1,12 por ciento anual. No obstante, se espera que el aumento de la población modifique en el futuro el ritmo de crecimiento de la PEA al disminuir la emigración al exterior del país como consecuencia de mayores oportunidades de trabajo.
Si se considera el mismo comportamiento en el futuro, para el año 1999 habrá 3,086.5 miles de personas aptas para el trabajo, y para el año 2015 alcanzará la cifra de 3,690.9. Esto es, un incremento de 19,5 por ciento.

Según el cuadro anterior la Población Económicamente Activa se moverá en forma ascendente a un ritmo aproximado de 2,0 por ciento anual, Esto presupone un aumento 1,338.1 miles de personas, que demandarán nuevos puestos de trabajo.
Si a esta cantidad le sumamos las 491 mil personas desocupadas que existían en 1998, entonces la demanda alcanzará la cifra de 1 millón 834 mil 100 nuevos puestos de trabajo durante los próximos 17 años.
Sin embargo, de acuerdo con las potencialidades de la economía nacional veremos que será prácticamente imposible sostener, en ese período de tiempo, tan alto ritmo de creación de empleos.
5.1.2. Tasa de desempleo
5.1.2.1. Tendencias Actuales
La situación del desempleo en la República Dominicana se ha caracterizado por una tendencia ligeramente decreciente, de tal manera que en 1991 había más de 547 mil desempleados y siete años después, o sea, en 1998, se redujo tan sólo a 507 mil. Esto significa una contracción de 5 mil desempleados por año.
Si este resultado se compara con la tasa de incremento de la PEA, podemos considerarla altamente positiva, pues por cada punto porcentual que aumenta la Población Económicamente Activa el desempleo baja dos unidades. Sin embargo, este decrecimiento no se produjo en todos los años del período base.
En efecto, en 1992 el nivel de desocupación en lugar de bajar subió, ya que se elevó en forma acentuada al sobrepasar las 612 mil personas sin empleo, habiendo sido en 1991 un nivel de aproximadamente 547 mil personas desocupadas.
Lo anterior indica que las oportunidades de trabajo son pequeñas aun en sectores como la Agropecuaria, la Construcción y el Comercio en general, los cuales se caracterizan por un uso extensivo de la mano de obra. No obstante, en 1996 a estos tres sectores les correspondió el 48 por ciento de la formación de nuevos puestos de trabajo.

5.1.2.2. Proyección de la Tasa de Desempleo
La Tasa de desempleo conjuntamente con la Población Económicamente Activa se utiliza para determinar la cantidad posible de mano de obra que se empleará en la creación futura del Producto Interno Bruto. Aquí se supone también que la tendencia pasada seguirá prevaleciendo en el futuro. De acuerdo con los datos disponibles, la tasa de desempleo disminuyó en 5.3 puntos porcentuales al pasar de 19,6 por ciento en 1991 a 14.3 por ciento en 1998. En el cuadro que sigue se presentan las tasas de desempleo que se esperan en el período 1998-2015.
Así, se pudo observar, que al final de 1999 la desocupación será ligeramente superior a las 497 mil personas y para el año 2015 descenderá a un poco más de 387 mil personas, al pasar la tasa de desempleo de 13.6 por ciento a 7 por ciento, lo cual significa una disminución relativa de 6,6 puntos porcentuales, que equivale, en términos absolutos, a una reducción del desempleo de más de 110 mil personas en edad laboral.

5.1.2.3. Nivel de Empleo
En el período base, esto es, entre 1991 y 1998 el PIB creció 6.1 por ciento anualmente, mientras la ocupación aumentaba 1,9 por ciento por año. Está diferencia tan aguda fue consecuencia del rápido crecimiento de la productividad del factor trabajo, la cual se analizará más adelante.
En consecuencia, se espera que en 1999 el nivel de empleo llegará a 3,158.8 miles de trabajadores y en el año 2015 alcanzará la cifra de 5,489.3 miles de ocupados diseminados en todos los sectores de la economía. Esto implica una tasa de ocupación del 93,4 por ciento en el último año de la proyección.

5.1.2.4. Proyección de la Productividad del Factor Trabajo
En este punto se supuso también que la tendencia pasada continuará en el futuro. Esta hipótesis, aunque simple, presupone que los niveles de inversión seguirán la misma tendencia anterior. De la misma manera, se acepta que el progreso técnico seguirá aplicándose a la producción de bienes y servicios en beneficio de un mayor rendimiento del capital.
Durante el período 1991 a 1998, la productividad del factor trabajo creció a un ritmo medio anual de 2.01 por ciento, tendencia que de persistir, para el año 2015, la productividad del trabajo será de RD$2,739.4 pesos valorados a precios del año 1970. Una productividad que crece a un ritmo de 2 por ciento, resulta bajo ya que significa un aumento promedio de 55 pesos anuales, siempre considerando a precios de 1970. En años recientes la productividad ha crecido a tasas mayores.

A continuación se presenta el comportamiento de la productividad del trabajo para algunos años de la proyección.
Según el cuadro anterior, un empleado o empleada producirá en el año 2015 menos del doble de lo que producía en el año 1998. Por esta razón el empleo seguirá creciendo a un ritmo menor que el Producto Interno Bruto. Consecuentemente, el crecimiento sostenido de la Productividad de la Fuerza Laboral requerirá de esta última una continua superación para estar preparada con el propósito de operar técnicas y tecnologías más complejas, lo cual implica grandes inversiones en el sector Educación para enfrentar el reto que el futuro nos impone.
Si bien puede ser cierto, como plantean algunos autores, que la globalización no ha traído un crecimiento aceptable del empleo, no menos cierto es que la parte fundamental de esta problemática paradoja lo determina la carrera precipitada de hacer la economía más competitiva, la cual en el mundo de hoy sólo es posible lograrlo utilizando mejores equipos y maquinarias, así como tecnología de punta y métodos organizativos avanzados de producción, que requieren de menos mano de obra y, con ello, el ascenso en el rendimiento del factor trabajo.
Por consiguiente, la pobreza únicamente podrá reducirse mejorando la distribución de la riqueza, entre otras cosas, creando nuevos empleos en los sectores que aún utilizan en forma extensiva la fuerza de trabajo y mediante el pago de salarios que estén acordes con el crecimiento de la productividad del trabajo en términos reales. Es decir, no sólo aumentando sueldos y salarios, como se ha propuesto, en la misma proporción en que crecen los precios de los artículos de la canasta familiar, pues con esto apenas se consigue mantener siempre el mismo nivel de vida y, provocando así, el ensanchamiento de la brecha entre los más ricos y los más pobres, en otras palabras, eternizando no sólo la pobreza sino también la indigencia.
Las proyecciones obtenidas indican que la tasa de desempleo se situará para el año 2015 en 7% y el nivel de ocupación será de 5,489.3 miles de trabajadoras y trabajadores y la productividad del factor trabajo a precio del año 1970 aumentará hasta 2,739.4 pesos, lo cual representará 1.4 veces la alcanzada en 1998. Por esta razón el empleo seguirá creciendo más lentamente que el Producto Interno Bruto, el cual se triplicará al lograr un nivel aproximado de 18 mil millones de pesos en el año 2015.
La pobreza, principal preocupación del Estado, si bien disminuirá como consecuencia de la caída de la tasa de desempleo, continuará siendo un problema al que habrá que seguir prestando atención, ya que de cada 5 habitantes, menos de 2 estarán trabajando en el 2015. En otras palabras, cada trabajador o trabajadora tendrá que mantener, por término medio, a cerca dos personas mas, situación que no diferirá con la que se presentó al final de 1998, cuando de cada 3 habitantes sólo uno estuvo empleado, lo cual significa que una persona con empleo sostenía exactamente a dos personas mas. Por consiguiente, las políticas sociales encaminadas a ayudar a los más necesitados mantendrán una alta prioridad en todo programa gubernamental.
Una política de aumento del empleo productivo y del ritmo sostenido de la productividad del trabajo incide en la política social. En efecto, el crecimiento del empleo y de la productividad permiten garantizar el incremento del PIB, y con él, el aumento de las recaudaciones fiscales, lo cual permitirá disponer de mayores recursos para el gasto social.
A su vez la disminución del desempleo contribuye a reducir la pobreza, por lo que el desarrollo social se vería favorecido ya que el gasto social puede ser utilizado de manera más eficiente.
5.2. Análisis Sectorial del Empleo
5.2.1. Sector Agropecuario
El comportamiento que ha mostrado el sector en los últimos años ha traído como consecuencia, no solo el haber perdido el ritmo en la aportación al producto, sino también el hecho de haber provocado un desplazamiento de la mano de obra agrícola hacia los centros urbanos y en especial hacia el empleo de zonas francas.
5.2.2. Zonas Francas
Las zonas francas se caracterizan por ser muy intensivas en mano de obra, aunque existen diferencias entre las distintas ramas de actividad. Un punto significativo es el repunte de las ramas no tradicionales como electrónica, productos farmacéuticos, metalmecánica, joyería, las cuales demandan una fuerza de trabajo más calificada.
Según la Encuesta de Mano de Obra (ENMO’91), el 56% de la fuerza laboral en el sector se concentra en el grupo ocupacional de obreros calificados, seguido por el de los profesionales y técnicos y los obreros no calificados con un 18%.
Asumiendo un incremento anual de la PEA ocupada de un 3% y utilizando la elasticidad empleo-producto, calculada en 1.02, para el empleo directo, la proyección del sector zonas francas, muestra un dinamismo realmente impactante, tanto en la creación de empleos directos, como el porcentaje de la población económicamente activa y el aporte sectorial al PIB.

Según las cifras, los empleos directos evolucionarían de 260,429 en 1998 a 1,357,619 en el 2015; el sector de zonas francas para 1998 representaba el 8.82% de la PEA ocupada y ya para el 2015 se estima que alcanzará la cifra de 24.6%.
De esta manera puede verse como el sector de las zonas francas ha tenido una participación importante en la generación de empleos, sobre todo para la mano de obra de baja calificación.
Esta situación podría revertirse si se consolidan los llamados parques tecnológicos, cuatro de los cuales ya comienzan a instalarse.
5.2.3. Sector Turismo
El turismo ha crecido aceleradamente durante los últimos años en la República Dominicana. La oferta de habitaciones se ha duplicado pasando de 26,801 habitaciones en 1993 a 42,412 en 1998. Esto ha convertido al país en uno de los principales destinos turísticos en el área del Caribe. El sector además, es el principal generador de divisas sobrepasando las exportaciones totales de bienes.
El impacto del sector turístico en el empleo ha sido significativo.
El sector absorbe el 6.7% de la población económicamente activa ocupada en el país. Este sector muestra un fuerte dinamismo en la creación promedio de empleo.
Para 1999, el empleo directo en el sector era de 48,876 pasando a 197,463 en las proyecciones para el 2015.
Para finales de la década de los noventa se ha estimado que la fuerza de trabajo ocupada en el sector turismo pasará de un 1.6% de la PEA ocupada total a un 3.6% de la misma. En ese sentido, se supone que el crecimiento del empleo en el sector será sostenido, así como la demanda de capacitación y formación de la mano de obra ocupada.
En la proyección del cálculo del empleo, se utilizó la metodología que propone el Centro de Investigación Económica del Caribe (CIECA), en donde el empleo directo crece a una tasa anual de 8.6% y la elasticidad empleo-producto es 1.07.
La expresión que ha tenido la industria turística es intensiva en capital, aunque es de admitirse que seguirá significando un apreciable impulso a los niveles de empleo.

5.2.4. Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (PYMES)
Inicialmente, a la microempresa urbana se le consideró como un fenómeno social de migración, resultante del flujo migratorio campo-ciudad que se acentuó en el país a partir de la década de los años sesenta. más tarde, cuando la microempresa ganó visibilidad social, se le comenzó a reconocer su papel como receptor mayoritario de la gran masa de desempleados, pero, se le consideraba todavía como un sector productivo transitorio, bajo el supuesto de que sus propietarios y trabajadores esperaban por una mejor oportunidad de empleo formal.
Mas recientemente, dejaron de existir dudas sobre su permanencia y los importantes roles socioeconómicos que la microempresa estaba desempeñando, pero todavía no se habían estructurado planes que le asignarán un rol de importancia como parte de las fuerzas productivas que actúan e inciden a nivel macro, sino que más bien las intervenciones de apoyo se enfocaron bajo un prisma de equidad social.
Un estudio realizado por Aristy (1995) demuestra, mediante un análisis econométrico, que, efectivamente, las micro y pequeñas empresas son más intensivas en mano de obra que en capital: por cada uno por ciento que se incrementa el empleo, el valor agregado lo hará en un 0.55%, mientras que por cada 1% que aumente el capital, el valor agregado lo hará en un 0.34%.
Estos resultados llevan a concluir que la expansión de la actividad de este sector sería posible, llevando a cabo inversiones en tecnologías que promuevan el aumento del empleo, lo cual plantea la cuestión de la calificación de la fuerza laboral.
Así, entre 1992 y 1994, el número de empleados en el sector de las microempresas aumentó un 17%, mientras que la PEA ocupada se incrementó en 6%. Esta situación provocó un aumento en la participación de las microempresas dentro de la PEA ocupada cercana a un 10% en 1994. En ese año, el número de empleados de la microempresa, ascendió a 268,382; mientras que la PEA total ocupada, según las proyecciones de la encuesta del Banco Central fue de 2,967,476.
Por otra parte, según el informe de las Microempresas, la estimación del empleo, en marzo 1996, para el sector de las micro y pequeñas empresas es de 748,283 puestos de trabajo a nivel nacional.
Ya para 1997 y 1998, el empleo de las microempresas continuó su ritmo de crecimiento y es así como pasa a significar el 27.2% y 28.4% de la población económicamente activa para los años respectivos. Es decir, que ha sido progresiva la incorporación de hombres y mujeres al sector microempresarial.
Es así como las microempresas cumplen una doble función: por un lado, representan una alternativa ante la falta de empleos generados por el sector formal y, por el otro, constituyen una válvula de escape de la presión social que implica este incremento del mercado laboral sin ofertas de trabajo, lo que se traduciría en un aumento de la tasa de desempleo.
Las proyecciones observadas en este sector indican que el número de empleados se incrementará a una tasa de crecimiento anual de 3.8%, aumentando su participación porcentual dentro de la PEA ocupada.
Esta proyección está basada en una elasticidad empleo-producto promedio de 1.9.

5.2.5. Sector Construcción
Entre 1992 y 1993, el número de empleados en el sector de la construcción aumentó un 12.5% anual, superior al incremento de la PEA. Esta situación provocó un aumento en la participación del sector dentro de la PEA ocupada que sobre pasó el 3% en 1993.
Este sector se caracteriza por una relativa heterogeneidad de las funciones de producción dentro de las empresas que poseen una misma actividad, con diferencias en las intensidades relativas del capital y el trabajo. Esta heterogeneidad se debe a las diferencias en el tamaño de las unidades productivas y el grado de modernización e innovación tecnológica incorporada en el proceso productivo.
Por otro lado, el incremento estimado de la fuerza laboral en el sector es de 2.4% anual. Este incremento se asumió considerando la elasticidad empleo-producto promedio de 0.6.
5.2.6. Sector Finanzas
Para 1991, el sector finanzas empleaba el 2.7% de la población económicamente activa (PEA) ocupada, que en ese momento era de 2,7 millones de personas. Esto implica que la PEA ocupada en el sector finanzas era de poco más de 73 mil personas.
Por otra parte, el sector finanzas debe generar un importante valor agregado per cápita debido al relativamente alto nivel de requerimiento de recursos humanos calificados. Esto también se traduce en que el sector se constituya en una actividad generadora y difusora de conocimientos y progreso técnico.
En efecto, un alto porcentaje de la fuerza laboral empleada en el sector finanzas posee relativamente altos niveles de calificación.
Según ENDESA, en 1991 el 62.6% de la fuerza laboral ocupada en el sector, esto es, más de 45 mil personas, habían realizado estudios secundarios y/o universitarios, y el 93.6% había realizado estudios primarios.
El escenario más reciente apunta a profundos cambios derivados de las transformaciones de mercado, estructurales y tecnológicas. Estas afectan sensiblemente la demanda de la fuerza de trabajo.
Como era de esperarse, la relación capital/trabajo (K/L) en el sector financiero es relativamente alta, comparada con otros sectores de la economía.
Para las estimaciones se proyectó asumiendo una participación constante de 2.7% de la fuerza laboral ocupada en el sector en la PEA ocupada.

5.2.7. Gobierno y Sector Público
El sector público también ha tenido una participación relevante en lo que se refiere al empleo. Como puede verse a continuación, la participación en la población económicamente activa ocupada cada vez ha sido más significativa.

Sin embargo, el empleo en el sector público se ha caracterizado por una cierta inestabilidad para el trabajador. Como se observa, la tasa de crecimiento ha sido muy irregular y por supuesto, depende en gran medida de las políticas que planteen los gobiernos de turno.
En procura de mejorar esta situación, en 1997 las autoridades comienzan a implementar algunos aspectos de la Ley de Servicio Civil y Carrera Administrativa, con el fin de lograr una mejora en las condiciones tanto salariales como en lo que se refiere al escalafón de los empleados.
El gobierno central es el que ocupa la mayor proporción de empleados. Para 1996, el 79% de los empleados correspondían al gobierno central, un 14% a instituciones descentralizadas y el restante 7.2% a los municipios. Esta ha sido la tendencia general en el sector público.
Con las nuevas medidas de modernización de la empresa pública, en términos de mano de obra se está demandando un personal con una mayor calificación, y la preocupación por capacitar a los ya ocupados.
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