El Futuro de la Economía Dominicana y Demanda de Empleo a Nivel de Educación Superior - Lineamientos y Estrategia para el Desarrollo Sostenible. Capítulo 3
Monografía creado por PABLO RODRÍGUEZ NÚÑEZ, MANUEL E. HERASME. Extraido de: http://www.bibliotecasvirtuales.com/biblioteca/Librostecnicosyensayos/Economia/index.asp
17 de Octubre de 2005
Economía internacional, Teoría económica
7 - Lineamientos y Estrategia para el Desarrollo Sostenible. Capítulo 3
Lineamientos y Estrategia para el Desarrollo Sostenible 2000/2015
Al igual que en la mayor parte de los países latinoamericanos, la economía dominicana no tardó mucho en iniciar un sostenido proceso de recuperación luego de la mencionada crisis de la década de los 80.
Los cambios en la situación económica se reflejan en los indicadores siguientes: la tasa de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) aumentó de 1.0% en el año 1991/90 a 7.3% en el 1996/95, alcanzando cerca de 8% en el 1997/96; b) el PIB a precios corrientes pasó de RD$112,697.7 millones en el 1992 a RD$212,644.0 millones en el 1997, en tanto que el PIB per cápita subió de RD$15,985.5 en 1993 a RD$ 25,924.1 en 1997; c) las exportaciones generales para el año de 1996 fueron de US$3,962.7 millones, superando en US$848.7 millones el valor del 1993 (US$3,114.0); d) los ingresos fiscales del gobierno central pasaron de RD$18,005.5 millones en el 1992 a RD$26,929.5 en el 1996. Al término del año 1997 los ingresos totalizaron unos RD$33,725.2 millones, cifra un 30% mayor que la de 1996.
Esta situación se concreta en varios indicadores sociales y económicos, como los siguientes: (14)
(14) Oficina Nacional de Planificación. ¿Plan de Acción para la Reducción de la Pobreza? Santo Domingo, D.N. 1998.
a) distribución del ingreso: Existe una brecha extremadamente grande entre ricos y pobres, ya que mientras el 50% de la población recibe menos del 10% del total del ingreso agregado, el 10% más rico concentra el 56%; b) desempleo: la tasa de desempleo abierto para el 1996 fue de un 16%, habiéndose reducido a 14.3 por ciento en el 1998; c) salud: la estimación puntual de la tasa de mortalidad infantil alcanzó la cifra de 46.6 por cada mil nacidos vivos, de acuerdo con los datos de la ENDESA-96; la misma fuente consigna una alta tasa de mortalidad materna, con 229 muertes durante el embarazo, parto y puerperio por cada cien mil nacidos vivos; d) vivienda: un 40% de los hogares dominicanos tienen necesidad insatisfecha de vivienda, con el agravante de que el 65% no tienen suministro de agua potable dentro de las viviendas, 33% no poseen sistemas de eliminación de excretas, y 45% no dispone de servicios de recogida de basura; e) educación: para el 1996 la tasa de analfabetismo se aproxima a un 15%, presentando cifras muy elevadas en las zonas rurales; un 17% de los hogares en pobreza extrema tenían niños en edad escolar fuera del sistema educativo.
Un estudio sobre focalización de la pobreza realizado por ONAPLAN muestra una gran diferenciación geográfica de la pobreza en el país. Mientras en la zona urbana la proporción de hogares pobres fue de aproximadamente 46%, en la zona rural dicho índice alcanzó la proporción de 82%. La otra gran diferenciación espacial se observa entre algunas regiones del país.
Mientras en el Distrito Nacional el índice de pobreza fue aproximadamente de 37%, en la subregión El Valle (provincias Azua, San Juan de la Maguana y Elías Piña) superó el 80%.
Otra sub-región muy crítica es la Enriquillo (provincias Barahona, Bahoruco, Independencia y Pedernales), cuyos niveles de pobreza están por encima del 75%.
El advenimiento de la primera década del nuevo milenio culminará con el afianzamiento en la República Dominicana de la economía de servicios, proceso que se inició en los años ´80. Por esta razón es necesario el diseño de una estrategia para el desarrollo que mantenga el impulso de los sectores de servicios y al mismo tiempo dinamice aquellos sectores que en los últimos 10 años han mostrado poco desempeño en su aporte a la economía nacional.
El desarrollo de la próxima década seguirá sustentado en los servicios, sin olvidar claro está, los demás sectores que son generadores de empleos, alimentos y divisas. La estrategia de desarrollo para el comienzo del siglo XXI y de cara al nuevo milenio, tiene que estar orientada en dos vertientes: De un lado, ser más competitivos en los sectores de servicios (zona franca, turismo, comunicaciones); y por otra parte, rediseñar una estrategia de desarrollo que haga más dinámicos los sectores agropecuario, agroindustria, minería y manufactura, así como protección de los recursos naturales y medio ambiente.
Esta estrategia debe proveer una vinculación entre estos últimos y los sectores dinámicos mediante la producción de insumos que suplan la demanda de los sectores punta de la economía en calidad y precios competitivos.
3.1. Marco Estratégico Global
Tanto la globalización como la apertura de la economía en el ámbito internacional imponen la reestructuración productiva de la economía dominicana. Lograr ese objetivo requiere de metas debidamente programadas a mediano y largo plazo con una capacidad de gestión integrada por el sector público y el sector privado.
La búsqueda del desarrollo plantea la sostenibilidad, la equidad y, por ende, el enfrentamiento a las condiciones de pobreza en un ambiente de gobernabilidad. Se propone que este se realice en consideración del respeto a la conservación de los factores ambientales y atendiendo al desarrollo integral.
Para alcanzar la reducción de la pobreza y un desarrollo sostenible en los primeros tres lustros del siglo XXI, se requiere la continuación de una adecuada tasa de crecimiento económico. Esto debe ir acompañado por un aumento del capital humano y un uso transparente de los recursos públicos, lo que garantizará un aumento en la participación de los pobres en los beneficios del desarrollo. Son los pobres los que más sufren los problemas de aguas contaminadas, inadecuado sistema sanitario y vulnerabilidad de los recursos naturales. Cabe destacar que un medio ambiente natural sano es una ventaja comparativa para el turismo, como sector económico y dinámico de crecimiento.
Como medidas de políticas para un crecimiento sostenido y reducción de la pobreza tenemos: (15)
(15) Grupo Acción por la Democracia ¿Agenda Nacional de Desarrollo?, 1996.
Este documento contiene varios puntos como son? reducción de la pobreza, creación de empleos, modernización del Estado, mejoramiento de la salud y la educación, un sistema judicial confiable, protección y mejora de los recursos naturales y reforzamiento de la democracia.
3.1.1. Liberalización del Comercio
Urge crear y fortalecer mercados competitivos. La liberalización y la desregulación no tienen sentido sino logran promover y desarrollar mercados competitivos y dinámicos. Son contraproducentes si lo que hacen es fortalecer la capacidad de grupos privados, dando un sesgo a su favor en la asignación y distribución de los recursos.
Es preciso establecer redes de suministros de insumos, comercialización y distribución eficiente que permitan reducir los costos y atender los requerimientos de los consumidores.
3.1.2. Mejoramiento del Clima de Inversiones
El clima de inversiones de un país resulta de la combinación de factores económicos, políticos y sociales que influyen directa e indirectamente en las decisiones de los inversionistas respecto a la colocación de sus empresas.
Con un proceso de inversión el país resulta favorecido con la formación de nuevas empresas que es “esencial para el proceso de perfeccionamiento de la ventaja competitiva en una economía. Los competidores de reciente creación emplean tecnologías nuevas, atienden nuevos segmentos, proporcionan insumos necesarios o prestan servicios especializados”.(16)
(16) Porter, Michael E. La Ventaja Competitiva de las Naciones, Pág. 828. Plaza Janes Editores, S.A. Barcelona, 1991.
La formación de nuevas empresas no es solamente esencial para el proceso de mejora de una economía, sino que también mitiga algunas fuerzas peligrosas que socavan el progreso económico y es necesaria para sustituir los puestos de trabajo perdidos en los sectores tradicionales cuando mejora en ellos la productividad.
3.1.3. Atracción de Inversiones
Como medida de política, la atracción de capitales externo desempaña un rol determinante en el crecimiento de la economía y la incorporación del país a los modelos y corrientes que se generan en el ámbito internacional. El incremento en capital, los puestos de trabajo que se generan, el acceso a una mejor y moderna tecnología y mayores capacidades gerenciales y de dirección son algunos de los elementos que inciden para que la inversión extranjera resulte atractiva. En un orden con preferencia a la apertura, la competencia para la atracción de flujos de capital es cada vez mayor.(17)
(17) Foreign Investvent Advisory Service ‘Estrategia para la Promoción de la Inversión Extranjera Directa’, Mayo 1998.
En cuanto a las inversiones producto de los recursos procedentes de los dominicanos residentes en el resto del mundo, es recomendable que se desarrolle una política con el objetivo de colocar en los sectores productivos de la economía capitales generados por los nativos ausentes. Los nacionales no residentes en el país y radicados mayormente en Estados Unidos envían a la República Dominicana US$2,000 millones cada año.
Estos recursos, pueden aumentar con medidas que incentiven la inversión de los dominicanos ausentes en metal-mecánica, desarrollo de medianas empresas, inmobiliarias, vivienda y proyectos de la agropecuaria.
El Estado mediante la Corporación de Fomento Industrial (CFI), puede promover un sistema que elabore las propuestas de inversión a los nacionales no residentes que muestren interés por invertir en las diferentes áreas de la economía dominicana.
En promedio el 25% de las remesas enviadas, tienen por destino inversiones, el 9.1% está destinado a mejoras y reparaciones, el 20.5% es dedicado al pago de alquileres y deudas, un 11% es utilizado en actividades no comerciales. Se estima que el 34.1% de las remesas recibidas tienen como destino materias primas y equipos, es decir, aproximadamente un tercio del total, va directamente a engrosar alguna actividad productiva.
3.1.4. Fortalecimiento de la Competitividad (18)
(18) Plan Nacional de Competitividad, SEIC. 1997.
La competitividad de las empresas tiene que depender, con mucho más rigor que antes del desarrollo sistemático de su productividad. Elevada remuneración factorial con baja productividad es imposible. La competitividad basada en baja remuneración de los factores o por medio de la desvalorización del tipo de cambio, puede mantener los niveles de rentabilidad y empleo, pero con un creciente costo social.
Si es aprovechada la complementariedad entre los mecanismos del mercado y los instrumentos de derecho que valoran los elementos sociales y ambientales del desarrollo como fuente para la competitividad, el país puede avanzar hacía una integración favorable con el resto del mundo.
Es necesario que el sector productivo dominicano entienda que es impostergable, lograr una mayor integración de los distintos eslabones de la cadena productiva, porque si ciertamente la competencia se produce en el ámbito de las empresas, la eficiencia la va a determinar el sector.
3.1.5. Reforma del Sector Financiero
El país requiere de una estrategia como medida de política a la intermediación financiera que constituye el puente entre la disponibilidad de ahorros acumulado en el país y su uso en las actividades de inversión productiva.
Para mantener y garantizar la salud macroeconómica del país en los próximos tres lustros, son determinantes las políticas de reforma de las instituciones financieras, bancarias y no bancarias y la naturaleza y eficiencia de la participación de esas instituciones en el proceso productivo. En las áreas sectoriales y macroeconómicas, el acceso al crédito y en general a las finanzas, significa tener acceso a las oportunidades económicas. Se ha procedido con reformas relativas del sistema cambiario, arancelario y aduanero en cuanto al sector externo, es preciso en la actualidad cumplir con los requerimientos técnicos que demanda el avance de las reformas financieras.
3.1.6. Estabilidad Macroeconómica (19)
(19) Según aparece en la sección Dinero del Listín Diario, citándo al Banco Mundial, julio 1999.
Para garantizar un adecuado modelo de crecimiento económico se requiere de una tasa constante de inversión tanto a nivel del sector público como del sector privado. Un sistema económico para lograr que las inversiones fluyan, necesita mantener cierta estabilidad en las principales variables macroeconómicas.
Los esfuerzos para mantener la estabilidad, constituyen sin lugar a dudas un compromiso estratégicamente necesario. En los inicios de la década de los ’90 se propusieron medidas tendentes a la liberalización de las fuerzas del mercado en lo concerniente a la determinación del tipo de cambio y establecimiento de un tipo de cambio único.
Otro elemento considerado en ese momento fue la eliminación de los fuertes subsidios al sector energético y a otros bienes de consumo. Los altos niveles de inflación de los años 1990 por encima del 100%, han desaparecido. En 1997 la tasa de inflación fue de apenas 8.4% y en 1998 fue de 7.8% según cifras del Banco Central.
En cuanto a la política fiscal, se han producido cambios importantes con el logro de un considerable aumento en la recaudación. Con la aplicación de controles, se ha logrado mantener el déficit del sector público en un límite inferior al 2% del PBI. En el centro de la estabilidad se encuentra la contención del déficit y de la vulnerabilidad del mismo. Con un bajo déficit se ha logrado un cambio en la composición de las inversiones y se ha reducido la posibilidad de ajuste en la política fiscal. (20)
(20) Ver Grupo Acción por la Democracia y Lineamientos CAS Banco Mundial, documento preliminar, 1999.
Entre las medidas que a nivel macroeconómico se pueden sustentar presentamos las siguientes:
· Mediante la aplicación de una tasa de cambio real lograr el incremento de la competitividad externa e interna y de sustitución de importaciones.
· Eliminación de la sobre y subprotección mediante la desgravación de aranceles y efectos sobre precios internos.
· Aplicación de tasas de interés atractivas, que garanticen recuperar el crédito y aumento del ahorro interno.
· Fomento del proceso inversionista con un marco propicio para el sector privado nacional y extranjero. Esto permite un flujo en las inversiones y un proceso dinámico y de reactivación en empleos, divisas y mayor coordinación a nivel de políticas institucionales.
Un nuevo código financiero y monetario que establezca una mejoría en el marco regulatorio, es legislación esencial para promover señales claras a los inversionistas locales y extranjeros sobre los nuevos mecanismos de conducta monetaria y política de tasas de cambio, eliminación de barreras y mejoría en el sector gobierno. Esto conlleva necesaria y significativa mejora en la capacidad de regulación y supervisión del sector financiero.
Las reformas generadas en la economía dominicana en los últimos años y el proceso de reformas estructurales, reestructuración productiva, código arancelario, monetario, financiero, tributario, promoción de exportaciones y reformas al sector educativo, constituyen propuestas en pos del diseño de políticas alternativas para la transformación productiva y que interactúen con todos los estratos sociales de forma equitativa.
Al igual que en la mayor parte de los países latinoamericanos, la economía dominicana no tardó mucho en iniciar un sostenido proceso de recuperación luego de la mencionada crisis de la década de los 80.
Los cambios en la situación económica se reflejan en los indicadores siguientes: la tasa de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) aumentó de 1.0% en el año 1991/90 a 7.3% en el 1996/95, alcanzando cerca de 8% en el 1997/96; b) el PIB a precios corrientes pasó de RD$112,697.7 millones en el 1992 a RD$212,644.0 millones en el 1997, en tanto que el PIB per cápita subió de RD$15,985.5 en 1993 a RD$ 25,924.1 en 1997; c) las exportaciones generales para el año de 1996 fueron de US$3,962.7 millones, superando en US$848.7 millones el valor del 1993 (US$3,114.0); d) los ingresos fiscales del gobierno central pasaron de RD$18,005.5 millones en el 1992 a RD$26,929.5 en el 1996. Al término del año 1997 los ingresos totalizaron unos RD$33,725.2 millones, cifra un 30% mayor que la de 1996.
Esta situación se concreta en varios indicadores sociales y económicos, como los siguientes: (14)
(14) Oficina Nacional de Planificación. ¿Plan de Acción para la Reducción de la Pobreza? Santo Domingo, D.N. 1998.
a) distribución del ingreso: Existe una brecha extremadamente grande entre ricos y pobres, ya que mientras el 50% de la población recibe menos del 10% del total del ingreso agregado, el 10% más rico concentra el 56%; b) desempleo: la tasa de desempleo abierto para el 1996 fue de un 16%, habiéndose reducido a 14.3 por ciento en el 1998; c) salud: la estimación puntual de la tasa de mortalidad infantil alcanzó la cifra de 46.6 por cada mil nacidos vivos, de acuerdo con los datos de la ENDESA-96; la misma fuente consigna una alta tasa de mortalidad materna, con 229 muertes durante el embarazo, parto y puerperio por cada cien mil nacidos vivos; d) vivienda: un 40% de los hogares dominicanos tienen necesidad insatisfecha de vivienda, con el agravante de que el 65% no tienen suministro de agua potable dentro de las viviendas, 33% no poseen sistemas de eliminación de excretas, y 45% no dispone de servicios de recogida de basura; e) educación: para el 1996 la tasa de analfabetismo se aproxima a un 15%, presentando cifras muy elevadas en las zonas rurales; un 17% de los hogares en pobreza extrema tenían niños en edad escolar fuera del sistema educativo.
Un estudio sobre focalización de la pobreza realizado por ONAPLAN muestra una gran diferenciación geográfica de la pobreza en el país. Mientras en la zona urbana la proporción de hogares pobres fue de aproximadamente 46%, en la zona rural dicho índice alcanzó la proporción de 82%. La otra gran diferenciación espacial se observa entre algunas regiones del país.
Mientras en el Distrito Nacional el índice de pobreza fue aproximadamente de 37%, en la subregión El Valle (provincias Azua, San Juan de la Maguana y Elías Piña) superó el 80%.
Otra sub-región muy crítica es la Enriquillo (provincias Barahona, Bahoruco, Independencia y Pedernales), cuyos niveles de pobreza están por encima del 75%.
El advenimiento de la primera década del nuevo milenio culminará con el afianzamiento en la República Dominicana de la economía de servicios, proceso que se inició en los años ´80. Por esta razón es necesario el diseño de una estrategia para el desarrollo que mantenga el impulso de los sectores de servicios y al mismo tiempo dinamice aquellos sectores que en los últimos 10 años han mostrado poco desempeño en su aporte a la economía nacional.
El desarrollo de la próxima década seguirá sustentado en los servicios, sin olvidar claro está, los demás sectores que son generadores de empleos, alimentos y divisas. La estrategia de desarrollo para el comienzo del siglo XXI y de cara al nuevo milenio, tiene que estar orientada en dos vertientes: De un lado, ser más competitivos en los sectores de servicios (zona franca, turismo, comunicaciones); y por otra parte, rediseñar una estrategia de desarrollo que haga más dinámicos los sectores agropecuario, agroindustria, minería y manufactura, así como protección de los recursos naturales y medio ambiente.
Esta estrategia debe proveer una vinculación entre estos últimos y los sectores dinámicos mediante la producción de insumos que suplan la demanda de los sectores punta de la economía en calidad y precios competitivos.
3.1. Marco Estratégico Global
Tanto la globalización como la apertura de la economía en el ámbito internacional imponen la reestructuración productiva de la economía dominicana. Lograr ese objetivo requiere de metas debidamente programadas a mediano y largo plazo con una capacidad de gestión integrada por el sector público y el sector privado.
La búsqueda del desarrollo plantea la sostenibilidad, la equidad y, por ende, el enfrentamiento a las condiciones de pobreza en un ambiente de gobernabilidad. Se propone que este se realice en consideración del respeto a la conservación de los factores ambientales y atendiendo al desarrollo integral.
Para alcanzar la reducción de la pobreza y un desarrollo sostenible en los primeros tres lustros del siglo XXI, se requiere la continuación de una adecuada tasa de crecimiento económico. Esto debe ir acompañado por un aumento del capital humano y un uso transparente de los recursos públicos, lo que garantizará un aumento en la participación de los pobres en los beneficios del desarrollo. Son los pobres los que más sufren los problemas de aguas contaminadas, inadecuado sistema sanitario y vulnerabilidad de los recursos naturales. Cabe destacar que un medio ambiente natural sano es una ventaja comparativa para el turismo, como sector económico y dinámico de crecimiento.
Como medidas de políticas para un crecimiento sostenido y reducción de la pobreza tenemos: (15)
(15) Grupo Acción por la Democracia ¿Agenda Nacional de Desarrollo?, 1996.
Este documento contiene varios puntos como son? reducción de la pobreza, creación de empleos, modernización del Estado, mejoramiento de la salud y la educación, un sistema judicial confiable, protección y mejora de los recursos naturales y reforzamiento de la democracia.
3.1.1. Liberalización del Comercio
Urge crear y fortalecer mercados competitivos. La liberalización y la desregulación no tienen sentido sino logran promover y desarrollar mercados competitivos y dinámicos. Son contraproducentes si lo que hacen es fortalecer la capacidad de grupos privados, dando un sesgo a su favor en la asignación y distribución de los recursos.
Es preciso establecer redes de suministros de insumos, comercialización y distribución eficiente que permitan reducir los costos y atender los requerimientos de los consumidores.
3.1.2. Mejoramiento del Clima de Inversiones
El clima de inversiones de un país resulta de la combinación de factores económicos, políticos y sociales que influyen directa e indirectamente en las decisiones de los inversionistas respecto a la colocación de sus empresas.
Con un proceso de inversión el país resulta favorecido con la formación de nuevas empresas que es “esencial para el proceso de perfeccionamiento de la ventaja competitiva en una economía. Los competidores de reciente creación emplean tecnologías nuevas, atienden nuevos segmentos, proporcionan insumos necesarios o prestan servicios especializados”.(16)
(16) Porter, Michael E. La Ventaja Competitiva de las Naciones, Pág. 828. Plaza Janes Editores, S.A. Barcelona, 1991.
La formación de nuevas empresas no es solamente esencial para el proceso de mejora de una economía, sino que también mitiga algunas fuerzas peligrosas que socavan el progreso económico y es necesaria para sustituir los puestos de trabajo perdidos en los sectores tradicionales cuando mejora en ellos la productividad.
3.1.3. Atracción de Inversiones
Como medida de política, la atracción de capitales externo desempaña un rol determinante en el crecimiento de la economía y la incorporación del país a los modelos y corrientes que se generan en el ámbito internacional. El incremento en capital, los puestos de trabajo que se generan, el acceso a una mejor y moderna tecnología y mayores capacidades gerenciales y de dirección son algunos de los elementos que inciden para que la inversión extranjera resulte atractiva. En un orden con preferencia a la apertura, la competencia para la atracción de flujos de capital es cada vez mayor.(17)
(17) Foreign Investvent Advisory Service ‘Estrategia para la Promoción de la Inversión Extranjera Directa’, Mayo 1998.
En cuanto a las inversiones producto de los recursos procedentes de los dominicanos residentes en el resto del mundo, es recomendable que se desarrolle una política con el objetivo de colocar en los sectores productivos de la economía capitales generados por los nativos ausentes. Los nacionales no residentes en el país y radicados mayormente en Estados Unidos envían a la República Dominicana US$2,000 millones cada año.
Estos recursos, pueden aumentar con medidas que incentiven la inversión de los dominicanos ausentes en metal-mecánica, desarrollo de medianas empresas, inmobiliarias, vivienda y proyectos de la agropecuaria.
El Estado mediante la Corporación de Fomento Industrial (CFI), puede promover un sistema que elabore las propuestas de inversión a los nacionales no residentes que muestren interés por invertir en las diferentes áreas de la economía dominicana.
En promedio el 25% de las remesas enviadas, tienen por destino inversiones, el 9.1% está destinado a mejoras y reparaciones, el 20.5% es dedicado al pago de alquileres y deudas, un 11% es utilizado en actividades no comerciales. Se estima que el 34.1% de las remesas recibidas tienen como destino materias primas y equipos, es decir, aproximadamente un tercio del total, va directamente a engrosar alguna actividad productiva.
3.1.4. Fortalecimiento de la Competitividad (18)
(18) Plan Nacional de Competitividad, SEIC. 1997.
La competitividad de las empresas tiene que depender, con mucho más rigor que antes del desarrollo sistemático de su productividad. Elevada remuneración factorial con baja productividad es imposible. La competitividad basada en baja remuneración de los factores o por medio de la desvalorización del tipo de cambio, puede mantener los niveles de rentabilidad y empleo, pero con un creciente costo social.
Si es aprovechada la complementariedad entre los mecanismos del mercado y los instrumentos de derecho que valoran los elementos sociales y ambientales del desarrollo como fuente para la competitividad, el país puede avanzar hacía una integración favorable con el resto del mundo.
Es necesario que el sector productivo dominicano entienda que es impostergable, lograr una mayor integración de los distintos eslabones de la cadena productiva, porque si ciertamente la competencia se produce en el ámbito de las empresas, la eficiencia la va a determinar el sector.
3.1.5. Reforma del Sector Financiero
El país requiere de una estrategia como medida de política a la intermediación financiera que constituye el puente entre la disponibilidad de ahorros acumulado en el país y su uso en las actividades de inversión productiva.
Para mantener y garantizar la salud macroeconómica del país en los próximos tres lustros, son determinantes las políticas de reforma de las instituciones financieras, bancarias y no bancarias y la naturaleza y eficiencia de la participación de esas instituciones en el proceso productivo. En las áreas sectoriales y macroeconómicas, el acceso al crédito y en general a las finanzas, significa tener acceso a las oportunidades económicas. Se ha procedido con reformas relativas del sistema cambiario, arancelario y aduanero en cuanto al sector externo, es preciso en la actualidad cumplir con los requerimientos técnicos que demanda el avance de las reformas financieras.
3.1.6. Estabilidad Macroeconómica (19)
(19) Según aparece en la sección Dinero del Listín Diario, citándo al Banco Mundial, julio 1999.
Para garantizar un adecuado modelo de crecimiento económico se requiere de una tasa constante de inversión tanto a nivel del sector público como del sector privado. Un sistema económico para lograr que las inversiones fluyan, necesita mantener cierta estabilidad en las principales variables macroeconómicas.
Los esfuerzos para mantener la estabilidad, constituyen sin lugar a dudas un compromiso estratégicamente necesario. En los inicios de la década de los ’90 se propusieron medidas tendentes a la liberalización de las fuerzas del mercado en lo concerniente a la determinación del tipo de cambio y establecimiento de un tipo de cambio único.
Otro elemento considerado en ese momento fue la eliminación de los fuertes subsidios al sector energético y a otros bienes de consumo. Los altos niveles de inflación de los años 1990 por encima del 100%, han desaparecido. En 1997 la tasa de inflación fue de apenas 8.4% y en 1998 fue de 7.8% según cifras del Banco Central.
En cuanto a la política fiscal, se han producido cambios importantes con el logro de un considerable aumento en la recaudación. Con la aplicación de controles, se ha logrado mantener el déficit del sector público en un límite inferior al 2% del PBI. En el centro de la estabilidad se encuentra la contención del déficit y de la vulnerabilidad del mismo. Con un bajo déficit se ha logrado un cambio en la composición de las inversiones y se ha reducido la posibilidad de ajuste en la política fiscal. (20)
(20) Ver Grupo Acción por la Democracia y Lineamientos CAS Banco Mundial, documento preliminar, 1999.
Entre las medidas que a nivel macroeconómico se pueden sustentar presentamos las siguientes:
· Mediante la aplicación de una tasa de cambio real lograr el incremento de la competitividad externa e interna y de sustitución de importaciones.
· Eliminación de la sobre y subprotección mediante la desgravación de aranceles y efectos sobre precios internos.
· Aplicación de tasas de interés atractivas, que garanticen recuperar el crédito y aumento del ahorro interno.
· Fomento del proceso inversionista con un marco propicio para el sector privado nacional y extranjero. Esto permite un flujo en las inversiones y un proceso dinámico y de reactivación en empleos, divisas y mayor coordinación a nivel de políticas institucionales.
Un nuevo código financiero y monetario que establezca una mejoría en el marco regulatorio, es legislación esencial para promover señales claras a los inversionistas locales y extranjeros sobre los nuevos mecanismos de conducta monetaria y política de tasas de cambio, eliminación de barreras y mejoría en el sector gobierno. Esto conlleva necesaria y significativa mejora en la capacidad de regulación y supervisión del sector financiero.
Las reformas generadas en la economía dominicana en los últimos años y el proceso de reformas estructurales, reestructuración productiva, código arancelario, monetario, financiero, tributario, promoción de exportaciones y reformas al sector educativo, constituyen propuestas en pos del diseño de políticas alternativas para la transformación productiva y que interactúen con todos los estratos sociales de forma equitativa.
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