Prospectiva de la Economía 2000/2015
2.1. COMPORTAMIENTO DE LA ECONOMÍA EN UN ESCENARIO DE TENDENCIA HISTÓRICA.
El crecimiento del PIB en los últimos años no ha mostrado un comportamiento uniforme. La participación de los bienes y los servicios en la composición del PIB han confirmado el proceso de terciarización de la economía dominicana.
La producción de bienes ha pasado a significar de un 44% (1989) a un 42% en 1998. Por el contrario, el valor de los servicios se ha incrementado al pasar de un 56.2% en 1989 a 58% en 1998, ganando terreno cada vez mas, por encima de los bienes.
De continuar su comportamiento, para el año 2015, se estima que el PIB será de RD$11,370.7 millones, con una tasa de crecimiento del orden de 4.1%.
Cuadro No. 14

La estabilidad macroeconómica y el proceso de liberalización del comercio iniciados en 1991 han mejorado considerablemente las posibilidades de crecimiento del país.
Es de esperar que a corto y mediano plazo prevalezca el alto crecimiento económico. A corto plazo se espera que el crecimiento del PIB continúe por encima del 4.1%. Para el 2000-2001 está previsto que el crecimiento se encamine hacia lo que se estima son las perspectivas de crecimiento a largo plazo en ausencia de mayores reformas estructurales.
Este proceso evidentemente deberá estar caracterizado por un crecimiento económico sostenido que implica una liberalización del comercio y un mejoramiento en término de las negociaciones que se refleja en la apertura para la inversión extranjera.
Asimismo se requiere de reformas, tanto en el sector agrícola como en el sector financiero. Ahora bien, sería necesario promover el desarrollo social, que implica la obtención de un mayor nivel educativo, mejor acceso a los servicios de salud, seguridad básica para las personas en extrema pobreza, y políticas ambientales, entre otras.
2.2. Análisis Sectorial en una Prospectiva de Tendencia Histórica
Veamos el comportamiento de algunos de los sectores determinantes, asumiendo que su crecimiento continúe a la tasa que muestra su tendencia histórica.
La trayectoria que ha mostrado la economía dominicana en los últimos años indica una tendencia al crecimiento económico que estará influenciado por el proceso de integración en el que se encuentra inmersa.
Esta tendencia está inclinada básicamente hacia un crecimiento del sector de los servicios, que se fortifica cada vez mas, como puede observarse en las proyecciones realizadas, donde tanto el sector comunicaciones y turismo crecerán a una tasa de un 16% y 10% respectivamente, contra un estancamiento del sector de bienes, donde el sector agropecuario crecerá a una tasa del 2.1%. Esta mayor participación del sector servicio se va consolidando representando más del 58% del PBI.
Si bien es cierto que el sector servicios seguirá creciendo a una tasa mayor que el sector de bienes, no es menos cierto, que no se debe descuidar el sector de bienes, sobre todo los que se encuentran más rezagados, por lo que es necesario revertir la tendencia que han seguido los sectores menos dinámicos, mediante la implementación de un Plan Nacional de Desarrollo Sostenible que aplique unos lineamientos estratégicos.
Como puede observarse en el cuadro a continuación, para el período 1998-2015 la tasa de crecimiento acumulativa anual sería del orden del 4.1%, lo cual es posible alcanzar si partimos del hecho histórico de que en los dos últimos años, la economía nacional creció a tasas muy por encima de esa cifra, llegando el año pasado a alcanzar la tasa de crecimiento más alta de América Latina.
El comportamiento del PBI, estimado en base a las proyecciones de la productividad del factor trabajo y de la futura fuerza de trabajo ocupada, pone de manifiesto que el PBI evolucionará de 5,712.9 millones en 1998 a 11,370.7 millones en el 2015, esto es dos veces su valor inicial.
Resulta interesante plantear entonces el siguiente cuestionamiento, ¿qué sucedería si tanto la economía como los demás factores continuaran su tendencia actual ?
Es evidente que con un crecimiento sin reducir la pobreza no sería posible un desarrollo sostenible de la economía. De ahí que sea imprescindible implementar un nuevo orden económico interno, que sea consistente con los nuevos retos que se enfrentarán con la apertura económica y la globalización.
Esto requiere de nuevos conceptos sobre mercado, competitividad, calidad y precios, que si bien constituyen retos y desafíos, también traen consigo ciertos riesgos que se asumirían como amenazas.
El comportamiento que muestran las principales variables e indicadores, dan como resultado un panorama no muy halagador, tanto en los aspectos sociales, así como en los aspectos económicos y medio ambientales, que será necesario analizar en detalle.
2.2.1. Aspectos Económicos Sectoriales
2.2.1.1. Sector Agropecuario
Este sector ocupa el 27.5% (1998) del total de la producción de bienes. Durante el período 1988-1998 ha ido perdiendo gradualmente importancia al pasar de 31.6 % a un 27.1%.
Otro tanto ha ocurrido con su participación en la formación del Producto Interno Bruto, 11.6% para el 1998. Su tasa de crecimiento ha estado en el 3.5%, lo que muestra su rezago.
De acuerdo con los antecedentes, en el período proyectado, la participación del valor agregado de este sector de la producción de bienes y en la formación del PIB seguirá descendiendo, aunque para el año 2015 alcanzará la suma de RD$908.2 millones de pesos, es decir, contribuirá con el 8% del PIB.
Esto indica que el sector continuará un ritmo de crecimiento lento y que irá perdiendo paulatinamente su participación en el PBI, llegando prácticamente al estancamiento, tal como puede verse en la gráfica siguiente:

2.1.2. Sector Minería
El sector minero también muestra una tasa de crecimiento negativa de un 1%. Su participación en el PIB ha pasado de un 1.5% a un 2% en los últimos seis años.
Este comportamiento se explica por algunas razones fundamentales: primero una obsoleta estructura institucional y legal; la discrecionalidad en el otorgamiento de los permisos de explotación; la ausencia de reglas claras y transparentes; esto por supuesto en términos internos. Por otra parte, los precios internacionales también han influido en el deterioro del sector.
De continuar la actual tendencia, el sector minero representaría en el 2015 sólo el 0.6% del PIB, es decir, estaría aportando RD$72.7 millones, lo que resulta insignificante.
Esto implica que de continuar su tendencia, la minería del país prácticamente desaparecería.
2.2.1.3. Sector Manufactura
(Zonas Francas)
Este es uno de los fuerte pilares de la economía moderna, sin embargo, su participación en la conformación del PIB dominicano permaneció prácticamente inalterable para el período 1988-1998, de tal suerte que en el primer año de este período representó el 17.7 por ciento y en el 1998 fue de 16.6%. Esto por supuesto, está influenciado por el crecimiento de las zonas francas, su principal componente.
Por otro lado, su parte alícuota en el valor agregado de bienes aumentó de 5.6% a 8.4%. Durante este período su tasa de incremento promedio fue de 7.8%. Ahora bien, si se toma el período 1989-1998, se verá que esa misma tasa fue ligeramente menor, 7.8 por ciento, básicamente por los efectos del huracán Georges.
Según algunos analistas, la privatización de CORDE, y de la CEA convertirá a sus empresas en eficientes, la ampliación de las zonas francas y la liberalización de cuotas del mercado estadounidense mediante la paridad textil, así como la participación del país en el CARICOM y en el Mercado Centro Americano incrementará apreciablemente el volumen de la producción industrial criolla.
La tasa natural de crecimiento del sector es un 4.7%, se espera que para el 2015, este sector aporte RD$1,969.9 millones (a precios del 1970), influido por el crecimiento de un 7.1% esperado para las zonas francas.

Este es uno de los sectores que crea gran expectativa para que su crecimiento marque un comportamiento positivo en el PIB.

2.2.2. Aspectos Sociales
2.2.2.1. Crecimiento de la Población y Migración
Según datos del Centro Latinoamericano de Demografía (CELADE) y la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE), en el 1991 la República Dominicana contaba con 7,3 millones de habitantes, habiendo pasado a 8,3 millones en 1998, esto es un crecimiento promedio anual de 112,899 habitantes, con una tasa de 1.7% de aumento por año. De continuar este ritmo de crecimiento, para el 2015 se estima una población de 10,5 millones de personas.

Como puede observarse, la población crece poco y en los últimos años se ha dado el fenómeno de un fuerte desplazamiento de la población hacia el exterior, lo que convierte al país en un exportador de fuerza de trabajo. Así mismo, la disminución de la tasa de natalidad como resultado de la comprensión de que familias pequeñas son más fáciles de sostener y educar influye en una población con poco crecimiento. Se argumenta de que en Estados Unidos y concretamente en New York existen más de un millón de dominicanos.
El total de remesas del exterior es un indicio de cuán grande es la población en el exterior, ya que según informaciones estadísticas, para 1998 las remesas de los dominicanos en el exterior alcanzaban alrededor de US$1,800 millones de dólares, las cuales proceden de Estados Unidos en un 76.6%, España 13.6%, Venezuela y otros países europeos un 7.6%.
2.2.2.2. Situación de la Pobreza
La pobreza extrema, se genera como un proceso en el que se profundiza la situación de marginalización, esto como producto de la escasez de programas que garanticen la disminución de la mortalidad infantil, programas educativos que beneficien a amplios sectores de la población y sirvan para reducir el número y porcentajes de analfabetos, así como el mejoramiento en la calidad de los servicios que recibe la población.
De continuar la tendencia actual, cada año una mayor cantidad de individuos cruzarán la línea de pobreza incrementando el grupo de pobres extremos o indigentes (13) , aumentando con ello la criminalidad, lo que a largo plazo afectará la había en el país el 1.2% de los profesionales en situación de pobreza, pero en la última encuesta se elevó a 8.5%.
(13) Según datos del Banco Central citados por la Fundación Economía y Desarrollo gobernabilidad democrática y al mismo modelo de crecimiento de los servicios y la inversión extranjera.
Esta situación está ligada a otros aspectos como son las condiciones medioambientales y el desempleo. En efecto, el cuadro de insuficiente oferta de los servicios de salud, es motivo para que proliferen las enfermedades en la población pobre, sin derecho a acceso a un sistema de salud eficiente y de bajo costo.
2.2.2.3. Nivel de Desempleo
En los últimos años y según datos del Banco Central, la tasa de desempleo ha mostrado una tendencia a disminuir. Es así como bajó 5.3% al pasar de 19.6% en 1991 a 14.3% en 1998. El grave problema es que para los grupos en condiciones de extrema pobreza que representan el 19% del total de pobres, tienen un 37% de desempleo. La demanda laboral crece poco y lo hace especialmente en puestos de baja calificación, reducida productividad y por lo tanto los salarios son bajos.
En la República Dominicana, persiste una alta tasa de la población subocupada y grupos sociales en la informalidad lo que se traduce en bajos niveles de productividad y eficiencia.
Se ha determinado la existencia de un alto desempleo encubierto por lo que se estima un desempleo abierto superior al 35% de la PEA.
El modelo vigente no considera la importancia del género en la actividad productiva y la mujer es mantenida en condiciones de sobremarginalidad social tanto a nivel del hogar como de la sociedad en su conjunto. Este tipo de trabajo no se considera como parte de la estructura del PBI.
La estructura salarial es una real represión de la inequidad pues el salario mínimo nominal no permite en términos reales la subsistencia humana. Los bajos niveles de ingresos se traducen en constreñimientos en la dinámica económica y en una profundización de la situación de pobreza de la población residente en los barrios marginados de las ciudades del país.
Por otro lado, la Población Económicamente Activa (PEA) comprenderá alrededor de dos quintos de la población total en los próximos 18 años. Si se considera el mismo comportamiento que ha observado, para el año 2000 la PEA será de 3,3 millones de personas aptas para el trabajo, y para el 2015 alcanzará la cifra de 4,4 millones. En lo que respeta a la población ocupada se parte de que en 1998 la tasa de desempleo era de 14.3% y para el 2015 bajará a 6.7%.
2.2.2.4. Marginalidad y Problemas Sociales

Una de las consecuencias más negativas es el aumento de la violencia urbana, donde la tasa de criminalidad se ha incrementado como consecuencia directa de la pobreza, el hacinamiento y la marginalidad. Tanto la marginalidad como los niveles de pobreza, traen como consecuencia un incremento de la violencia y la delincuencia en el país.
La condición de abandono en que viven grandes núcleos poblacionales residentes en zonas marginadas, con bajos ingresos, sin acceso a los servicios de agua potable, electricidad, servicios sanitarios en un habitat que transgrede los límites de lo humano por el tipo de vivienda y la promiscuidad social resulta ser una efectiva incubadora de violencia en sus diferentes manifestaciones.
En consecuencia, los aumentos en la criminalidad y la creciente desintegración social están en directa correspondencia con la inexistencia de empleo, ingresos y políticas de gastos sociales.
Otro elemento que contribuye al incremento del deterioro social y la criminalidad, es el relacionado con el consumo y venta de sustancias prohibidas. Este constituye uno de los factores determinantes de la situación de violencia en las zonas más empobrecidas de la capital y otros pueblos del país. Este comportamiento no resulta conveniente al modelo de desarrollo de los servicios (turismo y zonas francas), por las razones antes señaladas. Como ejemplo de las consecuencias de esta problemática, están las guerras en Nicaragua y el Salvador, las cuales provocaron que casi todas las empresas de zonas francas emigraran.
2.2.3. Aspectos Medio Ambientales y Recursos Naturales
El aspecto ambiental resulta sumamente importante y la mayoría de los expertos muestran gran preocupación por el deterioro de muchos recursos naturales del país. Los ríos Isabela y Ozama son ejemplos de un tétrico panorama para el habitat ambiental sano de la ciudad de Santo Domingo.
Este daño ambiental es provocado, entre otras causas, por empresas industriales que operan en las márgenes de los ríos, además de los desperdicios arrojados a las aguas por residentes en los barrios ribereños: la Ciénaga, La Zurza, Simón Bolívar, Capotillo, Gualey, Los Guandules, Guachupita y Domingo Sabio.
Otro elemento es el relacionado con los desechos sólidos que, además de crear un problema de salud en los centros urbanos, resulta un elemento que reduce significativamente la belleza de la ciudad, como ejemplo está el hecho del mal manejo de los desperdicios de algunos centros turísticos.
La problemática ecológica a su vez, ofrece otras características expresadas por el deterioro de los suelos, mediante desmontes y quemas; agregándose a esto la depredación de los bosques.
Todo este conjunto de factores medioambientales y ecológicos, han contribuido a la desaparición de cerca del 50% de los ríos y arroyos, a la extinción de la flora y la fauna lo que está conduciendo a una indeseable situación en la producción agropecuaria y el sistema económico en general.
2.2.3.1. Déficit Energético
La insuficiente oferta de energía eléctrica en que ha vivido el país en las últimas décadas lo ha conducido a una caída del aparato productivo nacional y a la desaparición de los pequeños y medianos productores, ya que no pueden adquirir los servicios de energía eléctrica requerida para hacer funcionar sus pequeños negocios y operar competitivamente.
El suministro de energía ha estado a cargo de la Corporación Dominicana de Electricidad (CDE) y los niveles de demanda han estado por encima de la oferta. Las plantas hidroeléctricas generadoras de electricidad se ven afectadas por las sequías y bajos niveles de los caudales.
La demanda es del orden de los 1200 millones de kilovatios y la oferta es del orden de los 800 a 900 mil kw. En situaciones en que el sistema ha entrado en crisis por la salida de plantas o por la baja generación de las hidroeléctricas, el desplome de la oferta provoca una situación de caos a nivel nacional en los diferentes sectores tanto productivos como sociales.
Este comportamiento advierte que de no tomarse las medidas necesarias, la economía dominicana se vería gravemente afectada.
Otros sectores también muestran un comportamiento que requerirá de rápidas soluciones; tal es el caso del transporte (vial, portuario y aeroportuario, marítimo, etc.), agua, vivienda, que requieren de políticas claras.

Si bien es cierto que la economía es un escenario de tendencia histórica que puede seguir creciendo, como lo ha experimentado en los últimos años, con tasas que sitúan nuestro país en los punteros de toda América Latina y quizás del mundo entero, esto no asegura que la mayoría de la población dominicana mejore su nivel de vida y eleve su bienestar general.
Ello debido a que hoy día la economía dominicana implementa un modelo dual, con un sector moderno de servicios que concentra las inversiones, los empleos y el progreso económico, que a su vez margina los frutos del progreso a amplios sectores de la población dominicana, proliferando la pobreza, la criminalidad, el desempleo y el deterioro del medio ambiente y los recursos naturales, en una agricultura de subsistencia que atenta con la sostenibilidad del desarrollo rural. Además, con niveles educativos bajos, donde las universidades y los institutos de estudios superiores están concebidos formalmente para preparar a los jóvenes a vivir y trabajar en el sector moderno de la economía. De ahí el gran reto del gobierno y las universidades para aportar al desarrollo de las áreas rurales relativamente atrasadas para la preparación de jóvenes para el desarrollo rural sostenible y el desarrollo de la micro, pequeña y mediana empresa rural al igual que propiciando la micro PYMEs en las zonas urbanas. Para ello el Estado debe aportar financiamiento a tasas de interés competitivas y las universidades la capacitación y asistencia técnica en gestión empresarial y otros cursos cortos de especialización en sus áreas de trabajo.
Obviamente, el crecimiento histórico de la economía dominicana nos lleva a un estado de marginalización social y de crecimiento regresivo con toda la secuela que ello implica, por lo que esta tendencia no es deseable ni en el corto ni mucho menos en el largo plazo, por lo que es recomendable diseñar unos lineamientos de desarrollo sostenible de la economía dominicana de cara a un nuevo milenio.