4 - En la practica (II)

Monografía creado por Ana Gisela Yépez Peñalver. Extraido de: http://www.ucm.es/info/especulo/numero30/dlaboral.html
18 de Agosto de 2006

A diferencia de Jesús Puente, Isabel Gemio consigue crear esa atmósfera de confianza y amistad necesarios con el empleo abundante de adjetivos calificativos y la reiteración del estado emocional en el que se encuentra José Manuel, recursos que le permiten relacionar afectivamente al público con la historia y con los protagonistas:

Vamos a la siguiente historia/ es una gran historia de amor/ la queee/ vamos a vivir/ a partir de/ de estos momentos// José Miguel/ de 34 años/ eh/ nos escribió una carta/ muy hermosa/ contándonos toda su historia/ eh/ lo está pasando mal/ es una historia de amor sin duda alguna/ y lo está pasando mal/ porque lleva unos meses/ eh/ separado de de su mujer ((…))

Jesús Puente, por su parte, no busca centrar la atención del espectador en la problemática del entrevistado o en su estado emocional, a fin de conmover al televidente y que éste se sienta identificado con la historia;

Teníamos algún programa montado por completo/ y hemos tenido que desmontar toda la programación/ porque a continuación/ venía una historia/ pero hemos tenido que/ dejarla aparte/ porque alguien nos llamaba urgentemente/ y con tanta urgencia nos llamaba/ que decidimos/ eh/ ocupar ese espacio con esa historia/ que nos va a contar/ Alejandro/ Alejandro muy buenas noches/ ¿Alejandro? (aplausos del público y tema musical del programa)

muy al contrario, el predominio de los verbos en pasado y los deícticos utilizados tienden a centrar el discurso en el momento de la producción del programa más que en el momento presente de la grabación, lo cual contribuye a crear un efecto distanciador que dificulta la relación simétrica entre los interlocutores e impide establecer una relación de empatía entre los protagonistas de la historia y el público (presente y televidente). Este aspecto aleja la situación comunicativa al recordar un momento desconocido para el receptor y, por tanto, carente de interés efectivo en el presente del programa. Jesús Puente muestra su interés por la historia de Alejandro al recalcar, desde una visión masculina del estatus, que se sustituyó a un protagonista por otro.

Ahora centraremos el interés en las preguntas, observaciones, juicios y la actitud del moderador frente a la problemática del entrevistado:

Las intervenciones de Isabel Gemio, ya sean preguntas, comentarios u observaciones, buscan mantener el hilo de la conversación dentro de los límites que interesan a su entrevistado: lograr el perdón de su pareja y la reconciliación. Por ello, evita emitir juicios de valor que perjudiquen la imagen de su interlocutor, casi nunca toma la palabra del otro, no corrige su intervención desvirtuándola ni realiza resúmenes que condicionen la comprensión final de los hechos. Por el contrario, deja el canal abierto para que fluyan libremente las palabras de sus entrevistados. La mayoría de las preguntas que realiza buscan: reforzar la importancia de los sentimientos del otro, enfatizar el cambio positivo en la personalidad del entrevistado, conducir el discurso hacia las causas de la ruptura y hacia las posibles soluciones:

I.G: La pasaste muy mal/ claro una muerte de una hermana/ pues es algooo/ muy fuerte que puede destrozar a un ser humano no/ tú la querías mucho/ imagino (bastante) /que estabas muy unido/ ¿y era muy joven tu hermana?

J.M: 27 años

I.G: Ah claro/ bueno vamos a dejarlo por que/ esa es otra historia/ eh/ por qué vosotros seguís/ o sea eeeh/ os seguís viendo ((…))

En el programa moderado por Jesús Puente contamos con numerosos ejemplos en que el moderador aconseja (con poco tacto) a su entrevistada (Martina, la enamorada de Alejandro); aconsejar es un acto de habla que establece diferencias de estatus, ya que enmarca al consejero como dominante y al aconsejado como subordinado. Además es frecuente verle interrumpir a su entrevistada para condicionar su discurso y desviarlo hacia una conclusión artificial del conflicto:

J.P: Yyy/ tenías algooo/ que decirle algo/ estas muy de acuerdo/ con todo lo que ha dicho Alejandro/ en el mensaje/ y todo lo que ha contado de la entrevista/ o tienes algo en contra de todo eso

Martina: Yo tengo algo que decir/ si no ando con él /no es porque no lo quiero mm/ pero hay cosas que no puedo/ tolerar/ miraaa/ es que es unnn/ chico que es muy ge[ne]roso [muy celoso/ muy celoso=] yyy/ no se puede hablar con él/ bueno cuandoooo/ le dice algo se enfada/ y no se enfada diciendo no/ no te hablo así/ pero se enfada/ yyy/ hace algunas cosa que a mí no me gusta

J.P: Ya/ vale/ jeje (risa) a que vienes a regañar aaa/ Alejandro ahora/ venías de París/ y vienes a regañarle/ en vez de sonreírle y decir/ Alejandro cómo estás/ he recibido tu mensaje de amor/ y bueno te doy una pequeña posibilidad/ alguna bu/ ba /algunaaa/alguna puerta abierta para que Alejandro/ se acoja a esa puerta abierta/ ¿hay alguna posibilidad Martina? ((…))

Las frases en negrita muestran las palabras claves que expresan la imposición del sentido que desea dar Jesús Puente al discurso de Martina. La primera frase "estas muy de acuerdo" no es una pregunta, sino una afirmación que busca condicionar la respuesta de su interlocutora. Como la respuesta de Martina no satisface las expectativas del moderador, éste toma la palabra y la reelabora para acercarla artificialmente hacia un plan preestablecido: lograr que Martina le dé una oportunidad a Alejandro. Este texto es un ejemplo claro de una estrategia comunicativa equivocada que lejos de establecer una relación simétrica, acrecienta la distancia y la desigualdad entre los interlocutores: el moderador cuestiona públicamente la conducta de la entrevistada (“Ya/ vale/ jeje (risa) a que vienes a regañar aaa”) y corrige a su interlocutora poniendo de relieve el rasgo negativo de Alejandro, cosa que no favorece precisamente la reconciliación y atenta contra la imagen de la parte que solicita la ayuda. Por otro lado, el espectador televisivo percibe claramente como el moderador fuerza artificialmente una solución y no deja que su entrevistada se exprese libremente.

Veamos una situación comunicativa similar en el diálogo de Isabel Gemio con la pareja de su solicitante:

I.G: Entonces eeh/ estas dispuesta a intentarlo

A: Sí/ pero tenían que cambiar muchas cosas/ eso con respecto/ aaa/ lo que nos ha destruido/ y ponerlo en su sitio

I.G: Entonces eh/ tú crees que hay que aprovechar esta oportunidad// intentarlo

A: Sí

I.G: Lo dejamos ahí/ y tu crees queee/ entonces/ hay que hablarlo lógicamente [sí=]/ de momento lo dejamos ahí [sí=]/ te parece bien

A: Sí

El objetivo de Isabel Gemio no es diferente al de Jesús Puente: conseguir una nueva oportunidad para su entrevistado, pero utiliza una estrategia diferente con respecto al discurso anterior. La presentadora no se coloca en una posición de superioridad condicionando abiertamente las respuestas de su entrevistada; en ningún momento reelabora, a su favor, las palabras del otro, ni cuestiona (regañando a su interlocutor, como hace Puente) los pensamientos ni los sentimientos de su interlocutora. De hecho la frase siguiente: "Lo dejamos ahí/ y tu crees queee/ entonces/ hay que hablarlo lógicamente [sí=]/ de momento lo dejamos ahí [sí=]/ te parece bien" muestra como la moderadora respeta la opinión del otro y además hace una llamada al acuerdo, estableciendo una relación de igualdad.

En síntesis, el objetivo central del programa no es la reconciliación de las parejas, hecho imposible de prever antes del proceso de selección de los protagonistas. Por otra parte, la transmisión de historias cuyo final no terminaba en reconciliación no influyó en el interés de la audiencia. De modo que considero que el objetivo del programa o, mejor dicho, el interés que despierta en el espectador radica en la narración ante las cámaras de televisión de una problemática de tipo amoroso de la cual puede participar el espectador directamente. De modo que, Lo que necesitas es amor se vale del interés innato -me temo que cada vez más creciente- de muchos individuo por la vida y los conflictos del otro; de ahí que el papel del moderador sea hacer hablar a su entrevistado lo más cómodo y libre posible, dentro de las tensiones normales de una conversación en un plató de televisión. Para lograr este objetivo, el moderador debe establecer un vínculo de "aparente" amistad (igualdad) y confianza que le permita al entrevistado confesarse ante las cámaras, sin ver ridiculizado o trivializado su problema. La estrategia comunicativa más acertada a las necesidades del programa es aquella que haga de la conversación lo más parecido a una charla amistosa entre amigos.

El estilo discursivo más cercano al descrito como femenino utilizado por Isabel Gemio es la estrategia más adecuada a las necesidades del programa, sea presentado por un hombre o por una mujer. En este tipo de circunstancia comunicativa ocurre lo contrario que en los intercambios en la Bolsa, en este caso un presentador hombre debe hacer un esfuerzo mayor para adaptar el estilo comunicativo que le es natural (en virtud de su género) y acercarse al registro, en este caso más cercano al estereotipo femenino, que más favorece las necesidades comunicativas de su trabajo, es decir, aquel que le hará ser más competente.

Volvamos a cambiar de escenario profesional, en este caso nos acercaremos a un tribunal en el que se celebra un juicio verbal por la vía civil; los actores en este caso son: una jueza, una abogada que representa a la parte demandada y un abogado que representa a la parte demandante. La parte demandante, una comunidad de vecinos, acusa a una propietaria de realizar una reforma ilegal en su inmueble, ya que no cuenta con la autorización ni del Ayuntamiento ni de la propia comunidad de vecinos.

En la situación concreta “juicio legal” el desarrollo comunicativo está fuertemente ritualizado, condicionado por una serie de procedimientos rígidos, fijados institucionalmente: el establecimiento de los turnos de palabras, el tiempo de intervención de cada interlocutor, el comportamiento verbal (léxico, fórmulas de cortesía, volumen de voz, entonación…) y paraverbal (gestos, movimiento corporal, vestimenta, actitud…) y hasta la distribución espacial de los participantes. Por ejemplo, si en la Bolsa veíamos como el grito y el insulto eran admitidos y hasta necesarios, en un tribunal sería motivo de desacato y reprimenda. Esto nos muestra sencillamente que las reglas del juego han cambiado, al pasar a un contexto profesional diferente; este cambio contextual conlleva también el uso de un registro de habla distinto: imaginemos a un corredor de Bolsa que debe comparecer como testigo o acusado ante un tribunal.

En este juicio contamos con profesionales de ambos sexos desempeñando, a excepción de la jueza, igual labor y ostentando la misma jerarquía. Con esto apuntamos que están en situación profesional simétrica. Ahora convendría analizar la actuación verbal de ambos abogados y su eficacia a la hora de defender los intereses de sus clientes, que es, en definitiva, el objetivo principal de sus esfuerzos profesionales y comunicativos. Por otra parte, rastrearemos si los rasgos característicos del estilo comunicativo de cada género dominan o condicionan de forma determinante el registro que se espera de un eficiente abogado.

El juicio se inicia con la intervención del abogado que interpone la demanda -en nombre de la comunidad de propietarios-, después de que la jueza comprueba que no ha habido acuerdo previo entre las partes. Como puede suponerse en un juicio oral, la actuación comunicativa del abogado es vital; tanto a nivel argumentativo-persuasivo, como a nivel prosódico. Sería demasiado extenso y críptico para los que no estamos familiarizados con los tecnicismos jurídicos analizar las diferentes argumentaciones expuestas por ambos profesionales, así que me centraré en apuntar algunos aspectos relacionados con la locución y la adecuación del comportamiento comunicativo. Veamos algunos aspectos de la intervención del abogado de la acusación:

Parte demandante (abogado): Con la venia señoría#/ para ratificarnos en nuestro escrito de demanda"/ muy sucintamente considerar que se ha hecho una obra ilegal#/ y que no cuenta con la autorización del Ayuntamien/ to$/ de/ no/ de la autorización de la comunidad de propietarios"/ eh"/ tampoco se han presentad$/o un proyecto"/ visado"/ por"/ eh"/ profesional"/ eh"/ arquitecto en este caso#/ y#/ y tampoco se pidió"/licencia de obra al Ayuntamiento"/ por lo que esta parte desconoce"/ eh"/ las"/ problemas que pueda acarrear una obra"/ inconsentida"/ entonces"/ eh"/ solicitamos una"/ una demanda"/ º(a tenor de lo dispuesto en nuestro"/ digo perdón#/ una sentencia ante lo dispuesto en"/ la nuestro escrito de demanda/ y solicitamos el)º ((    )).

El primer aspecto que nos ha llamado la atención de la intervención del abogado son los tropiezos que le obligan a corregirse, por ejemplo, cuando confunde la autorización del Ayuntamiento con la de la comunidad de propietarios (“y que no cuenta con la autorización del Ayuntamien/ to/ de/ no/ de la autorización de la comunidad de propietarios “) o cuando duda al decir el tipo de profesional que debe visar el proyecto de la obra en cuestión (“o un proyecto/ visado/ por/ eh/ profesional/ eh/ arquitecto en este caso” ) . Estos titubeos y dudas a la hora de exponer sus argumentos restan seguridad y firmeza a la intervención, cualidades básicas que debe esperarse de la actuación de un letrado. En cuanto a la locución, el abogado no se aprovecha de los diferentes recursos - la intensidad (volumen), la duración (velocidad), la entonación o la segmentación (uso de las pausas)- que proporciona el canal oral (la voz), para hacer que su intervención sea más eficiente (persuasiva y convincente). En general su entonación es bastante monótona, con pocas bajadas o subidas en el tono. Rasgo que, por otra parte, se considera característica del estilo masculino que, como señalamos más adelante, en los ámbitos profesionales se suele asociar con credibilidad y rigurosidad. Tampoco se aprecia un cambio en la intensidad, todo su discurso se emite con el mismo volumen, incluso, con una clara disminución al final de su intervención, llegando hasta el susurro. No hace una segmentación significativa, es decir, no se vale de la colocación estratégica de las pausas para, por ejemplo, reafirmar palabras o frases. La velocidad de su discurso también es bastante homogénea, todo la intervención fue pronunciada a una misma velocidad (más bien rápida), sin aprovechar recursos como el silabeo o las pausas que le hubieran servido para darle énfasis a palabras claves de su intervención. En cuanto a su dicción: tiende a la relajación, a una vocalización descuidada que, en algunos momentos de su intervención, afecta a la claridad.

Veamos ahora la intervención de la abogada de la defensa:

Parte demandada (abogada): Con la venia Señoría#/ (carraspeo)/ para solicitar la desestimación íntegra#/ de la demanda (carraspeo)"/ por tres motivos$/ la primera#/ tal y como consta#/ en la diligencia de suspensión de obra de fecha 26 de febrero del año 2003$/ la obra estaba tÉrminada#/ la obra está acabada#/ faltando solamente remates#/ y su#/ adecuación interior$/ de acuerdo con mu[cho]"/ múltiple jurisprudencia"/ que esta parte además aportará#/ aaa#/ a título ilustrativo$/ cuando faltan"/ solamente temas de"/ algo de pintura"/ falta alicatado"/ faltan remates"/ falta suelo"/ falta barnizado"/ pero la obra"/ en sí #/está realizada$/ nunca puede proceder el interdicto de obra nueva"/ en su caso"/ procedería el declarativo correspondiente"/ pero jamás#/ un interdicto de obra nueva"/ dado#/ precisamente los perjuicios que ella ocasiona$ ((…))

Comencemos por destacar el uso significativo que hace la letrada de la entonación: la regla de oro de una buena entonación es la variedad, hablar de manera que las secuencias fónicas resulten lo más variadas posibles, es decir, conseguir que las curvas de entonación tengan altos y bajos más perceptibles y más abundantes; en suma, hacer de la entonación un elemento significativo. Esta cualidad muy valorada en al arte de la oratoria (y, por tanto, importante para la labor de un abogado) es considerada como una característica del habla femenina mal vista en los ámbitos laborales, como ya explicamos adelante.

A primera vista observamos que en la intervención de la abogada de la parte demandada hay una mayor variedad en la entonación y, lo más importante, esa variación está en función de una estrategia clara, el énfasis. La abogada utiliza una curva de entonación ascendente (#) con una subida apreciable de la intensidad (ÍNTEGRA) y disminución de la velocidad a la hora de pronunciar aquellas palabras que desea destacar (“la obra estaba tÉrminada [3]#/ la obra está acabada#/ faltando solamente remates#/ y su#/ adecuación interior$”). En cuanto a la dicción, vemos como pronuncia con mayor énfasis la sílaba tónica de la palabra que necesita destacar y además no tiene problemas en desplazarla de su lugar natural a la primera sílaba, como por ejemplo, en la palabra “términada”. Recurso éste muy utilizado por algunos políticos españoles como, por ejemplo, Felipe González. Otro recurso muy empleado por la abogada es la variación significativa de la duración (velocidad) con el fin también de enfatizar (disminuyendo la velocidad sin llegar al silabeo) aquellas palabras o frases que desea subrayar; por el contrario, en los momentos que considera menos relevantes aumenta la velocidad y disminuye el volumen. De modo que la abogada se vale de los recursos que le proporciona la oralidad para marcar aquellos términos o sintagmas que le resultan relevantes a la hora de captar la atención de la jueza.

Un aspecto que llama la atención de la intervención de la abogada, en contraste con la de su homólogo, es la correcta y esmerada dicción; la abogada se esfuerza por vocalizar con perfección, sobre todo, aquellos términos que busca subrayar. Esto se traduce en una mayor claridad y credibilidad.

La abogada de la parte demandada ha hecho un uso más eficiente de las posibilidades que proporciona el canal oral. Si bien todos los estudiosos del habla de género coinciden en atribuir al estilo femenino una mayor variación tonal, en cuanto al volumen, se aprecian diferentes posturas: mientras Ángel López García y Ricardo Morante (Gramática femenina, 1995: 70) opinan que “(…) el susurro se da sobre todo entre mujeres, las voces potentes y vigorosas entre hombres”; Mercedes Bengoechea defiende lo contrario: “el tono de voz algo más alto” (2003: 7) es más propio de la mujer. Estas opiniones son representativas de estudios generalistas que no parten del habla concreta de la mujer y del hombre en un contexto de comunicación real. En el caso concreto que nos ocupa, la abogada de la defensa usa el volumen de la voz como mecanismo de énfasis, consiguiendo así llamar la atención de la jueza y reforzar los puntos clave de su argumentación. No es que ella hable más alto que el abogado demandante, sencillamente se vale de la variación en la intensidad como recurso argumentativo: aumenta el volumen cuando quiere enfatizar y lo baja para atenuar. Este uso de la intensidad no debe interpretarse como un rasgo asociado al género, sino como una simple estrategia que usa una profesional en el desempeño eficiente de su trabajo.

Este caso concreto de actuación comunicativa, como los otros casos, no puede ser estudiado en función del género de sus actantes. La actuación de la abogada de la defensa fue más acertada que la de su compañero de profesión, no por utilizar el estilo femenino en el tribunal ni adoptar sin más el masculino, sencillamente puso a favor de su labor todos los recursos que le ofrece la expresión oral: entonación variada, cambios de volumen, cuidada dicción y cambios de frecuentes de velocidad. Ser abogada o abogado y expresarse como tal ante un tribunal es sencillamente una competencia profesional que se aprende y se educa, no una cualidad asociada al género.

5 opiniones

La onda.

Woow.
Hola soy alma.

Una opiniio concreta sobre loq eu somos como seres humanos es e que nunca nos vamosa quedar con un sola idea o comentario que nos den sobre nuestro trabajo pero me parece que es importante que tambien mediten sobre los motivos aprendidos sobre el transcurso de la vida de una persona , como lo son sus logrs, poder,afiliacion,agresion pero no solo en la vida si no en el contexto laboral e social.
Comentario.

Comentario sobre ests pagina que han publicado es que como personas o como seres humanos estamos condenados a tener cierto comportamiento solo p0'or el hambito de la sociedad ya q eso es lo que no nos permite a aceptar a las personas con diferetes gustos e ideas sobre la vida un ejemplo claro son los homosexuales.
El habla de hombres y mujeres en el trabajo.

Ayuda a pensar aspectos de a comunicación, al menos a mi que trabajo en empresas.
Excelente.

Me parece un curso muy bien definido y entendible para cualquier nivel, ayuda a entender y las personas y poder llevar una buena relación laboral.

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Autor y licencia de 'El habla de hombres y mujeres en el trabajo'


Monografía de Ana Gisela Yépez Peñalver. Extraido de: http://www.ucm.es/info/especulo/numero30/dlaboral.html CopyLeft
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