5 - Para terminar

Monografía creado por Ana Gisela Yépez Peñalver. Extraido de: http://www.ucm.es/info/especulo/numero30/dlaboral.html
18 de Agosto de 2006

Después de estudiar tres actuaciones comunicativas en diferentes entornos laborales, hemos podido ver que los rasgos lingüísticos e interactivos eran más sensibles al contexto, a las puntuales circunstancias de uso y a las necesidades comunicativas de cada desempeño profesional que al género del emisor. No se puede estigmatizar el registro de habla de un género, casi siempre el femenino, como inadecuado para el desempeño profesional de una actividad en concreto; una mujer puede ser una buena empresaria, policía o abogada; mientras que un hombre puede ser un eficiente pediatra, secretario o esteticista. Ambos sexos deben adaptar su registro comunicativo fuera del ámbito laboral (no sólo las marcas de género, sino cualquier otro rasgo inadecuado), a las especificas condiciones de uso que exige su ejercicio profesional.

Por otra parte, no es cierto que existan en la realidad del habla concreta unidades lingüísticas aisladas que funcionen como indicadores únicos y permanentes de género: una misma unidad lingüística puede ser utilizada por ambos géneros con iguales o distintos fines. De modo que no existen rasgos lingüísticos exclusivos de un sexo, sino más bien adecuados o inadecuados a una actividad, expectativa, acto de habla, estrategia u objetivos interactivos. Así pocos rasgos del lenguaje serían marcas directas y únicas de género:

“Lo que mejor define la práctica social que es el lenguaje es el hecho de dirigirse a alguien, en algún contexto, para algún propósito. Los rasgos sólo tienen valor si pueden ser ubicados en un contexto comunicativo, como indicadores de estrategias comunicativas que denotan la intencionalidad del hablante” (Bravo y Briz: 2004, 326)

Cada oficio establece su particular contexto de interacción en el que funcionan unas reglas particulares que no siempre coinciden con las reglas que rigen la comunicación fuera del trabajo. Es posible que en los primeros momentos en los que la mujer se incorporó a un nuevo entorno comunicativo como fue el laboral, se trasladasen los estereotipos de género asociados culturalmente a ella a su actuación profesional, resultando de ello una lectura que dejaba a la mujer en desventaja competencial con respecto al varón. Lecturas como ya he apuntado generalistas y acontexutales. Muchas profesionales ante tales crítica optaron por imitar el registro masculino, en un intento equivocado por parecer tan competentes como sus compañeros varones. Otro paso en la evolución buscó darle a la mujer un lugar diferente al hombre dentro del ámbito laboral, entonces se habló del estilo gerencial femenino o de cómo sacar partido en el mundo de la empresa a la “forma de ser de la mujer”. Pero esta visión sigue produciendo la división sexual del trabajo y asignándole a ellas labores que, en la mentalidad de los jefes varones, se adaptan mejor a su naturaleza femenina; es decir, la creencia de que ciertas características de la práctica profesional femenina son cualidades naturales de las mujeres más que habilidades técnicas y profesionales. La pediatra que trata con tacto y sensibilidad a una madre preocupada por la salud de su hija no debe ser considerada una profesional eficiente porque esa actuación o estilo de habla se le presume de forma innata en función de su género, sino porque es una buena trabajadora que sabe de forma consciente que su desempeño profesional, en esa concreta circunstancia, así lo exige. Cosa que no ocurriría si el pediatra sensible fuera un hombre; en ese caso se alabaría estrictamente su profesionalidad.

Estas ideas quedan en entredicho después de resumir las conclusiones obtenidas de la observación de tres casos concretos: la corredora de Bolsa no imita el estilo comunicativo de sus compañeros varones para ser considerada competente, sencillamente habla como una corredora de Bolsa, utiliza los recursos que le proporciona el lenguaje para ser más eficiente en su desempeño profesional, sean estos recursos compatibles o no con el estereotipos de género. Si su lenguaje necesita ser directo, imperativo, rápido, descortés y sintético; ella deberá asimilar y utilizar ese registro mientras esté sentada en una mesa de contratación. La periodista del corazón pone al servicio de su labor profesional una serie de recursos lingüísticos (abundante adjetivación, interrogaciones retóricas, uso frecuente de las interjecciones, del énfasis…) e interactivos (evita hacer interrupciones, hace verbalmente explícita la escucha, procura el acercamiento físico...) considerados socialmente femeninos, pero que puestos al servicio (de forma consciente) de un objetivo profesional deben verse como habilidades técnicas, no como cualidades espontáneas. Por su parte, la abogada consciente de las reglas del ritual que acompaña a una situación profesional concreta “juicio oral”, activa toda una serie de recursos que le brinda el lenguaje (estándar y técnico), el canal oral (recursos prosódicos) y la modalidad argumentativa para conseguir ganar la causa a favor de su cliente sin detenerse a pensar si dichos recursos comunicativos la acercan o la alejan del estilo o registro que en teoría le corresponde por ser mujer.

Las mujeres debemos concebir el lenguaje que empleamos en el trabajo como una faceta más de una competencia técnica -equiparable al conocimiento enciclopédico de la materia, al correcto uso y comprensión de los tecnicismos o a la habilidad en el manejo operativo del oficio- que se pone al servicio de un objetivo fundamental: tener una actuación profesional eficiente. Es una lenguaje formalizado, consciente e intencionado; no es ni femenino ni masculino.

5 opiniones

La onda.

Woow.
Hola soy alma.

Una opiniio concreta sobre loq eu somos como seres humanos es e que nunca nos vamosa quedar con un sola idea o comentario que nos den sobre nuestro trabajo pero me parece que es importante que tambien mediten sobre los motivos aprendidos sobre el transcurso de la vida de una persona , como lo son sus logrs, poder,afiliacion,agresion pero no solo en la vida si no en el contexto laboral e social.
Comentario.

Comentario sobre ests pagina que han publicado es que como personas o como seres humanos estamos condenados a tener cierto comportamiento solo p0'or el hambito de la sociedad ya q eso es lo que no nos permite a aceptar a las personas con diferetes gustos e ideas sobre la vida un ejemplo claro son los homosexuales.
El habla de hombres y mujeres en el trabajo.

Ayuda a pensar aspectos de a comunicación, al menos a mi que trabajo en empresas.
Excelente.

Me parece un curso muy bien definido y entendible para cualquier nivel, ayuda a entender y las personas y poder llevar una buena relación laboral.

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Autor y licencia de 'El habla de hombres y mujeres en el trabajo'


Monografía de Ana Gisela Yépez Peñalver. Extraido de: http://www.ucm.es/info/especulo/numero30/dlaboral.html CopyLeft
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