El Hombre: una amenaza para la Tierra - EL FUTURO: ¿ENERGÍA NUCLEAR?
Monografía creado por José Escorihuela. Extraido de: http://www.editorial-na.com/articulos/articulo.asp?art=141
20 de Abril de 2005
Conservación medioambiental, Ecología, Energías renovables, Energía eólica
4 - EL FUTURO: ¿ENERGÍA NUCLEAR?
La energía mayor de la que dispone hoy el hombre no es la solar ni la de los combustibles fósiles, sino la proveniente de lo más pequeño del universo: el átomo. En su interior se desarrollan las fuerzas más poderosas de la naturaleza. La gravedad, que actúa en los cuerpos más masivos, es la fuerza más débil que se conoce. Por encima de ella están las fuerzas electromagnéticas, que unen los electrones al núcleo. Pero la más poderosa de todas es la fuerza nuclear fuerte, que mantiene unidos los protones del núcleo, que al ser de la misma carga deberían repelerse y hacerle estallar. Entre los protones existe una especie de argamasa que son los neutrones.
A principios de 1900 Pierre y Marie Curie, destilando toneladas y toneladas de pechblenda extraída de minas de carbón, en un trabajo ciclópeo que les llevó más de 20 años, obtuvieron un nuevo elemento químico, el polonio, y posteriormente el famoso radio. Estos elementos químicos tienen la propiedad de que son inestables. En la naturaleza pasamos desde el átomo más simple -el hidrógeno- hasta una gran gama diferente a base de ir añadiendo un protón al núcleo, (así, el H tiene un protón, el He tiene dos, etc.). Los elementos inestables de la tabla periódica son aquellos que tienen muchos protones (elementos pesados). Los elementos pesados, o no existen en la naturaleza y hay que crearlos en laboratorio, o son muy escasos. Por ejemplo el uranio radiactivo que se utiliza en una central nuclear es tan sólo 1/40 parte del uranio que se extrae de las minas, y se prevé una duración del mismo -al ritmo actual de extracción- de unos 60 años.
Los Curie encontraron una noche un cuenco que emitía luz propia; era el resultado de lo que habían destilado. Es decir, había un elemento en la naturaleza que emitía tanta energía que se convertía en luz visible. A partir de ahí comienza una serie de estudios sobre el átomo, porque si hay átomos que emiten energía que se convierten en luz, eso quiere decir que en la naturaleza existe una energía que la podemos destilar a partir de ese átomo. Si interpretamos la famosa ecuación E=m•c2, cualquier objeto de pequeña masa multiplicado por esa enorme magnitud, como es la velocidad de la luz al cuadrado, nos va a dar una energía enorme. Los físicos se dieron cuenta que en el átomo estaba encerrado el secreto de la gran energía que el hombre podría utilizar en el futuro. El problema era cómo disociar el núcleo del átomo, pero estaba la ventaja de que se sabía que sólo los núcleos de los elementos pesados, que son inestables, eran los candidatos a las pruebas. Con el proyecto Manhattan en EEUU para construir la bomba atómica se adelantó mucho en este terreno. Fue el italiano Fermi el que diseñó el primer reactor nuclear.
Si cogemos un núcleo de un átomo inestable, como el uranio, y lo bombardeamos con un neutrón de gran velocidad se produce una escisión y rompemos el núcleo del átomo en dos partes. ¿Qué ocurre entonces? Que si volviésemos a sumar la masa de esos dos núcleos en que ha sido escindido el núcleo original vemos que es inferior. Ha habido un defecto de masa que traducido a la famosa ecuación E=m•c2 se transforma en una enorme energía. Con un gramo de uranio, donde hay miles y miles de millones de núcleos, obtendríamos tanta energía como con tres toneladas de carbón. Cuando se escinde el núcleo del átomo radiactivo se desprenden tres neutrones más, que salen disparados a enormes velocidades. Imaginemos, en un gramo de uranio, la gran cantidad de neutrones sueltos que quedarán, ahí tenemos lo que se conoce como una reacción en cadena.
A principios de 1900 Pierre y Marie Curie, destilando toneladas y toneladas de pechblenda extraída de minas de carbón, en un trabajo ciclópeo que les llevó más de 20 años, obtuvieron un nuevo elemento químico, el polonio, y posteriormente el famoso radio. Estos elementos químicos tienen la propiedad de que son inestables. En la naturaleza pasamos desde el átomo más simple -el hidrógeno- hasta una gran gama diferente a base de ir añadiendo un protón al núcleo, (así, el H tiene un protón, el He tiene dos, etc.). Los elementos inestables de la tabla periódica son aquellos que tienen muchos protones (elementos pesados). Los elementos pesados, o no existen en la naturaleza y hay que crearlos en laboratorio, o son muy escasos. Por ejemplo el uranio radiactivo que se utiliza en una central nuclear es tan sólo 1/40 parte del uranio que se extrae de las minas, y se prevé una duración del mismo -al ritmo actual de extracción- de unos 60 años.
Los Curie encontraron una noche un cuenco que emitía luz propia; era el resultado de lo que habían destilado. Es decir, había un elemento en la naturaleza que emitía tanta energía que se convertía en luz visible. A partir de ahí comienza una serie de estudios sobre el átomo, porque si hay átomos que emiten energía que se convierten en luz, eso quiere decir que en la naturaleza existe una energía que la podemos destilar a partir de ese átomo. Si interpretamos la famosa ecuación E=m•c2, cualquier objeto de pequeña masa multiplicado por esa enorme magnitud, como es la velocidad de la luz al cuadrado, nos va a dar una energía enorme. Los físicos se dieron cuenta que en el átomo estaba encerrado el secreto de la gran energía que el hombre podría utilizar en el futuro. El problema era cómo disociar el núcleo del átomo, pero estaba la ventaja de que se sabía que sólo los núcleos de los elementos pesados, que son inestables, eran los candidatos a las pruebas. Con el proyecto Manhattan en EEUU para construir la bomba atómica se adelantó mucho en este terreno. Fue el italiano Fermi el que diseñó el primer reactor nuclear.
Si cogemos un núcleo de un átomo inestable, como el uranio, y lo bombardeamos con un neutrón de gran velocidad se produce una escisión y rompemos el núcleo del átomo en dos partes. ¿Qué ocurre entonces? Que si volviésemos a sumar la masa de esos dos núcleos en que ha sido escindido el núcleo original vemos que es inferior. Ha habido un defecto de masa que traducido a la famosa ecuación E=m•c2 se transforma en una enorme energía. Con un gramo de uranio, donde hay miles y miles de millones de núcleos, obtendríamos tanta energía como con tres toneladas de carbón. Cuando se escinde el núcleo del átomo radiactivo se desprenden tres neutrones más, que salen disparados a enormes velocidades. Imaginemos, en un gramo de uranio, la gran cantidad de neutrones sueltos que quedarán, ahí tenemos lo que se conoce como una reacción en cadena.
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