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Mientras los estudiantes realizan los ejercicios, el docente puede visualizar sus pantallas y controlar el desarrollo de la tarea, de modo tal que podrá dominar las correcciones concentrándose en los problemas individuales que hubiera registrado en la monitorización, o intervenir durante el ejercicio si hiciera falta. Una vez terminado el tiempo de ejercitación, el profesor recogerá los archivos desde su estación de trabajo con la misma herramienta utilizada para enviarlos. En caso de que prefiriera realizar las correcciones junto con los alumnos, la herramienta “mostrar pantalla” no cerrará la ventana de ejercicios en las terminales de los estudiantes, sino que les permitirá visualizar la corrección del docente sin perder de vista sus propias páginas. Por último, el docente puede hacer un nuevo envío de ejercicios, esta vez para ser entregados a la clase siguiente, mediante el procedimiento ya utilizado. Y si cuenta con los recursos y conocimientos suficientes, hasta podría crear historietas o animaciones que ilustraran con diálogos cada tema estudiado.
Vistos, pues, algunos recursos mínimos de que puede disponer un profesor de latín con un programa de enseñanza virtual como Netsupport School, el resto es dependiente de la capacidad innovadora o de la voluntad de arriesgarse a la aventura. Es imposible detallar el alcance que estos nuevos programas pueden tener en la enseñanza del latín. En efecto, este trabajo no significa más que una introducción al universo del e-learning en relación con las lenguas clásicas, un bosquejo de lo que seríamos capaces con una herramienta como Netsupport School (y otras que existirán y desconozco, y otras que seguramente vendrán), una formación determinada en el uso de las TIC en educación y mucha imaginación. No he incluido una demostración de lo que se podría programar en el terreno de la cultura latina -porque eso significaría abusar del lector- pero estoy seguro de que sería un buen argumento para futuros trabajos. Lo que sí puede adelantarse es que los recursos para planificar una clase de cultura latina siempre serán inabarcables para cualquier texto expositivo de estas características. La existencia de editores de audio, video, fotografías y dibujos al alcance de cualquier inquieto navegador de la red, pueden satisfacer los objetivos más exigentes. Incluso, en los niveles más avanzados de estudio de latín, la nueva tecnología nos ayudaría a escandir poemas utilizando la pantalla como pizarra y luego reproducirlos con soportes de audio y video. Por ejemplo, la empresa Auralog (www.auralog.com ) ha desarrollado varios programas para la enseñanza de idiomas a través del método multimedia. Para practicar la pronunciación, el alumno cuenta con representaciones gráficas que evalúan las variaciones de su voz y las comparan con el modelo; si hace falta ayuda, una animación reproduce los puntos de articulación de cada sonido.
Todo el material visual disponible en la biblioteca de cualquier profesor de latín ya no tendría que ser pasado de mano en mano en el aula; podría volcarse de manera original a uno de los tantos y potentes programas de edición de diapositivas o videos, agregar la propia voz y un poco de música, y el resultado sería una exposición cultural diseñada a medida de los alumnos y del docente. Por propia experiencia puedo decir que para llevar a cabo esto último no es preciso ser un experto.
Ahora bien, no perdamos de vista que para el aprendizaje de la lengua latina son insuficientes los videos culturales. El presente trabajo centró su atención en el análisis de las posibilidades que tendrían programas de educación a distancia (de los cuales Netsupport School fue nuestro modelo) en la enseñanza de la lengua latina. Es tiempo, pues, de evaluar las ventajas y obstáculos que no deberemos pasar por alto en caso de aventurarnos en esta empresa.
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