



Según E.Alonso "el género narrativo se articula esencialmente en una serie de sucesos o acontecimientos humanos encadenados en el tiempo desde un principio a un fin y en una unidad superior de acción o significación4. No dista mucho de este modelo la estructura a que se somete la obra del Padre las Casas. Cada episodio constituye por sí mismo un "suceso o acontecimiento humano" concatenado en las distintas etapas y lugares en que tuvo lugar la conquista. Y todo ello rodeado de una significación mayor consistente en el envío por parte de Fray Bartolomé al príncipe Felipe de la nueva relación para que obre consecuentemente.
La complejidad de los sucesos es variada: sucesos ejecutados y padecidos por seres antropomórficos, es decir, los episodios protagonizados por los indígenas y los conquistadores que se suceden pero que no constituyen una intriga; la atribución de esos agentes-personajes, no como unidades encadenadas, pero si como unidades aisladas, es decir, la caracterización maniquea de los españoles y la descripción de sus víctimas, los indios; las emociones que experimentan tanto unos como otros, unidas a la experiencia del propio Bartolomé de las Casas y su relación con los protagonistas; el proyecto humano que da sentido y coherencia a la sucesión de episodios, es decir, la construcción de narraciones con el propósito informativo de cerciorar al príncipe Felipe, etc. Esta complejidad estructural representa una realidad documentable que se enmarca dentro de dos coordenadas: un espacio concreto (el Nuevo Mundo) y un tiempo histórico (la época de la colonización. Estas categorías de representación espacio-temporal-humana constituyen la historia de la Brevísima.
El material conceptual se formula en unos enunciados lingüísticos, con un orden, en una temporalidad interna, desde un punto de vista narrativo. El nudo en que se representa la historia es el discurso.
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