



Hemos ido conociendo algunas de las características esenciales del boca a boca aunque todavía no hemos hablado de sus limitaciones. En entregas anteriores ubicamos a esta herramienta como parte integrante de lo que genéricamente denominamos Comunicación. Comparte la misma tarea que la publicidad, la promoción de ventas, las RR:PP, el marketing directo, entre otras. Cada una de ellas tiene distintos objetivos y en muchos casos se retroalimentan entre sí. El marketing boca a boca cumple esa función, la de ayudar a que otros mecanismos puedan ser más eficientes. Sin embargo, el boca a boca tiene algunas limitaciones que es necesario señalar para comprender todo el potencial que tiene la herramienta.
Es indudable que hay productos que no generan por sí mismos comentarios. A modo de ejemplo, difícilmente un caramelo genere un efecto diseminador. También podemos agregar que si es el caramelo que comen los de Star Wars el efecto puede ser muy distinto. Pero vayamos a ejemplos que no admitan contrastación. Un clavo o tornillo viene bien para este caso. ¿Se imaginan a una persona comentando sobre las bondades de un clavo?. Difícil de creer. Aquí es donde se limita el accionar de la herramienta. El producto (o servicio) debe ser innovador o contener algo que lo sea, que invite a ser comentado.
Puede tratarse también un producto cuya complejidad tecnológica o alto costo amerite una certera recomendación. Tal vez se trate de un producto similar a muchos, pero aquí es donde el servicio debe hacer su labor: genere una historia digna de ser contada. Por último, un elemento más de las limitaciones que se pueden encontrar. El producto debe ser de consumo público, es decir, tiene que ser “visto y conocido” por los miembros de determinado grupo. Debe generar la oportunidad de ser comentado. Seguramente sea más viable realizar una campaña de boca a boca con una prenda exterior que con una marca de medias. Una campaña efectiva debe considerar estos aspectos.
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