Hasta hace poco el monitor era el periférico que menos complicaciones daba para su instalación. Bastaba enchufarlo y funcionaba aunque se hubiese cambiado de modelo. En el estado de evolución actual la situación se ha complicado bastante, pues al incorporar en su interior un microprocesador que los controla, debe establecerse una comunicación entre éste y la computadora. Por lo tanto, cada monitor debe funcionar con sus controladores específicos para que pueda proporcionar todas sus prestaciones.
Actualmente todas las normas Plug & Play se encargan de establecer la comunicación entre computadora y monitor, seleccionado automáticamente el controlador más adecuado. En el standard VESA se definen las normativas DDC1 y DDC2B la diferencia que da DDC2B es una interface de comunicación de dos vías y la DDC1 solamente de una vía. Cuando en el manual no se a encontrado ninguna referencia pero el monitor se configuró solo, se le puede configurar Plug & Play. En los casos en que haya que configurar manualmente el monitor, habrá que recurrir a los manuales del sistema operativo pues en cada uno se hace de un modo distinto, aunque generalmente resulta muy sencillo.
Los controles mostrados a continuación pueden ser cambiados fácilmente por medio de unos controles (analógicos o digitales) que se sitúan generalmente en la parte inferior del monitor. Lo más deseable es que los controles de brillo y contraste sean analógicos y los demás (tamaño, convergencia, frecuencia de refresco, temperatura del color, etc..) digitales.
Esto es debido a que los monitores actuales tienden a montarse con controles digitales, pero los usarios prefieren controles analógicos, pues son más rápidos y fáciles de usar.
TAMAÑO Y POSICIÓN
La imagen de un monitor debe ser tal que su relación ancho/alto se mantenga en 4/3. De no ser así, la imagen se verá estirada, ya sea a lo ancho o a lo alto. Generalmente, los fabricantes suministran sus monitores con unos pre-ajustes recomendados que no aprovechan la pantalla al máximo. Esto es así para evitar los efectos que producen las esquinas de forma mas acusada no sólo en cuanto a geometría, sino en todos los parámetros. Sin embargo, si se desea tener una imagen mayor, en todos los monitores es posible ampliar la imagen hasta que ocupe la totalidad de la pantalla, lo que en la práctica supone un máximo de 16 pulgadas, pues a las 17 que tiene un tubo hay que restarle un ligero margen en todo su borde.
Con una pantalla más grandes se consiguen varias e importantes mejoras. Con un monitor más grande se podrán mostrar porciones mayores del documento sobre el que se trabaja sin que sea necesario forzar la vista con resoluciones exageradas. También será posible realizar diferentes trabajos simultáneos sin tener que permutar entre aplicaciones. Con un poco de organización se podrá distribuir la zona de trabajo entre varios programas.
BRILLO Y CONTRASTE
Dos controles indispensables y que se encuentran en cualquier monitor. El botón del brillo se utiliza para ajustar el mínimo de la señal, de tal forma que corresponda con el negro de la imagen. El contraste regula la diferencia entre dos niveles de iluminación.
La posición en que sitúen ambos ajustes, depende del programa, de la luz ambiental y de nuestros propios gustos, por tanto es normal tener que variarlos con frecuencia, deben ser mandos fácilmente accesibles.
Para comprobar el efecto de estos controles, se puede disponer en la pantalla una escala de grises, que varía desde el negro total hasta el blanco total. Si el brillo está demasiado alto el monitor no es capaz de producir negro, y este se verá como gris. Si por el contrario esta demasiado bajo los grises más oscuros se verán como negros.
En cuanto al contraste, un buen ajuste nos permitirá distinguir fácilmente entre dos niveles de gris consecutivos.
CONVERGENCIA
Los tubos de rayos catódicos (CRT, Cathode Ray Tube) utilizados en dos monitores están basados en tres haces de electrones que producen luz roja, verde y azul. Mediante la mezcla adecuada de estos tres elementos se consigue el resto de colores del espectro. La combinación de los tres colores en partes iguales produce tonos grises y cuando los tres tienen la máxima intensidad se genera el blanco. Esto supone que, para producir una línea blanca en la pantalla, debe incidir los tres haces en el mismo lugar, pues si hubiera alguna diferencia, aparecería otros tonos en los bordes de la línea. Los errores de convergencia, consiste en pequeñas variaciones en la posición de los haces, que hacen que los tres colores básicos no estén perfectamente alineados, bien verticalmente. o bien horizontalmente este defecto como la mayoría, es más habitual cuanto más nos separamos del centro, con la cual una línea magenta (rojo + azul) se puede desdoblar en los bordes en dos líneas de los colores básicos que la forman. Para detectar estos errores, se emplea una cuadrícula en las líneas tengan trozos cada uno de tres colores básicos, y se comprueba que realmente se vean como líneas únicas, y no entre cortadas. Los errores de convergencia se hacen tanto más visibles cuanto mayor sea la resolución, ya que a mayor resolución menor tamaño de punto se tendrá, y un error de 0.30 mm, que es claramente visible cuando el punto mide 0.25 mm, pasa más desapercibido si el punto mide 0.40 mm. Por lo tanto se debe procurar que el error de convergencia sea menor que el tamaño de punto. Otras medidas para disimular los errores de convergencia, son: cambiar la posición y el tamaño de la imagen (evitándolos bordes), utilizar colores que tengan menos error (si es posible) o desmagnetizar la pantalla, pues puede deberse a la acción de algún campo magnético externo.
ENFOQUE
Un mal enfoque produce la propagación del brillo de la imagen, especialmente en las esquinas de la pantalla, impidiendo que se puedan observar detalles de pequeño tamaño. La convergencia y la resolución también influyen en la nitidez de la imagen. Para comprobar la calidad del enfoque, se visualiza una imagen con pequeños dibujos de línea y se comprueba que se vean bien.
RESOLUCION
Se llama resolución al número de pixeles que es capaz de representar la pantalla. Se expresa como el numero de columnas por el números de filas, es decir, en un monitor de 800x600 se tiene que poder distinguir 800 líneas verticales y 600 horizontales. Para que esto sea posible, el tamaño de los pixeles debe ser suficientemente pequeño, y tanto más cuanto mayor sea la resolución o menor sea el monitor .De no ser así, se superpondrán unos pixeles con otros dando como resultado una pérdida de definición en los detalles.
Para un monitor de 14 pulgadas se recomienda una resolución de 640x480 píxeles, pero este valor es tan insuficiente que casi todo el mundo pasa al tamaño inmediatamente superior 800x600. En cambio, para pantallas de 15 pulgadas hay que intentar no superar los 800x600, resolución más que respetable que permite una zona de trabajo bastante grande.
Para los monitores de 17,19 y 20 pulgadas la resolución aconsejable aumenta a 1024x768, aunque a estas alturas ya se pueden escoger resoluciones superiores.
Para los monitores de 21 pulgadas o más, hay que pensar en resoluciones superiores a los 1280x1024 píxeles, para algo el usuario ha comprado un aparato que cuesta cuatro veces más que la opción más básica de 14 pulgadas.
Para comprobar la resolución que es capaz de alcanzar un monitor, se dibuja líneas blancas y negras alternadas de un pixeles de ancho o de dos pixeles de ancho. Siempre es posible ver éstas últimas, pero las de un pixel dan problemas en la máxima resolución, pues se confunden entre sí para producir un tono gris intermedio.
COLORES
Quizás lo primero que nos viene a la cabeza al hablar de colores es el número que el monitor podrá representar. Pues bien, en ese aspecto no hay ningún problema, ya que todos pueden proporcionar 16,7 millones, y el hecho de que sea posible visualizarlo sólo depende de la tarjeta de vídeo y la memoria que se tenga instalada en ella. Así, con 2 MB de memoria de vídeo se podrá tener los 16,7 M si se ajusta una resolución de 800 x 600 pixeles.
Pero más que el número de colores es la calidad de éstos, especialmente cuando se debe trabajar con colores que luego serán impresos y lógicamente, se desea que tengan el mismo matiz. Para medir el color de luz se emplea la escala de temperaturas de color en grados kelvin. Esta escala toma valores entre 2.500 k y 10.000 k, correspondiendo las temperaturas más bajas a los tonos rojo y más altas a los azules. La luz blanca tiene una temperatura aproximada de 5.500 k. Algunos monitores incorporan funciones de ajustes de la temperatura de color, existiendo a veces la posibilidad de disponer de varios ajustes y cambiar de uno a otro, pues el color que se aprecie dependerá, entre otras cosas de la luz ambiental.
Así, si se emplea luz fluorescente se puede ajustar una temperatura de 3.900 k, que compensará el ligero componente verdoso de la luz. Además los colores deben ser regulares en toda superficie de la pantalla. En caso contrario se deberá a la acción de algún campo magnético, producido probablemente por la proximidad de equipos eléctricos o incluso por los efectos del campo terrestre (un cambio en la orientación del equipo puede hacer variar los colores). Sin embargo, este último caso suele estar compensado durante la fabricación del monitor. Si se aprecian fuertes manchas verdosas o magentas, será signo inequívoco de que se ha aproximado un poderoso imán. Bastará pulsar el botón de desmagnetización para que todo vuelva a la normalidad.
CONSUMO
El consumo en funcionamiento para las monitores modernos varia desde los 100 W hasta los 150 W. Los DPMS ( sistema de gestión de consumo de pantalla) modos de ahorro energético suelen ser tres: espera (standby), reposo (suspend) y apagado (off). En cada uno de ellos el consumo es menor que en el anterior y el tiempo de recuperacion mayor. No todos los monitores soportan todos los modos.