El nahual de cinco puntas - La regla del nahual de cinco puntas
1 - La regla del nahual de cinco puntas
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Monografía creado por Perceptica.
23 de Junio de 2008
Al poder invisible, intangible e incognoscible, origen de todos los poderes que rigen lo ignoto y lo inteligible se le conoce como Cero. Se le llama así por las cualidades de permutación y catálisis inmutables que lo caracterizan. Cero al ensoñarse, vio que estaba hecho de formas y funciones. Sus formas son estructuras perceptibles que oscilan en un movimiento perpetuo. Asemejan el serpentear de una serpiente. Por eso, a la permutación oscilatoria inmutable de Cero se le llama la serpiente. Sus funciones son poderes activadores y están conscientes de ser. Perciben y ensueñan. Se les llama el águila porque asemejan un ave falconiforme con sus alas extendidas, el pico abierto y las garras dobladas, que desde las alturas lo ve todo con mirada penetrante.
El águila es el activador de la catálisis inmutable de Cero. Su actividad genera potenciales invariantes e inversores directamente proporcionales a sí misma conocidos como conciencias.
A la activación del águila se le llama vida o ensueño. Las conciencias somos el ensueño del águila y las realidades cotidianas son el ensueño de las conciencias.
La serpiente al oscilar genera una compresión-cohesión de la perceptibilidad de Cero y a la vez una disolución-desintegración del perceptor perceptivo de Cero.
A la permutación-oscilación de la serpiente se le llama realimentación inercial inherente o muerte. Las conciencias somos el alimento de la serpiente anabólicamente y del águila catabólicamente.
A la primera conciencia que Cero ensoñó, le decimos el águila. A las conciencias que ensueña el águila se les nombra la luz y éstas se categorizan o conjuntan perceptivamente por su opacidad, por su brillo o por su fulgor; también por su claridad y por su resplandor. Asimismo, por su luminosidad y por su radiación, por su esplendor, por lo refulgente o por su lustre, lo fúlgido y sobre todo por las emanaciones caloríficas de su fuego interno.
Cero para gobernar a las conciencias las dotó de la serpiente inescrutable, de las reglas inexorables y del don de la perpetuidad del fuego interno, que aunque inextricable es también inextinguible e inexhaustible.
El águila es el plural de Cero. La pluralidad es el resultado de la actividad catalítica de Cero. La primera reacción de los potenciales invariantes e inversores directamente proporcionales a sí misma, conocidos como conciencias, fue su reproducción. Después, fue la desintegración de los potenciales para la realimentación de la serpiente. Bicondicional de la sustentación pluriforme de Cero.
La serpiente es el singular de Cero. La singularidad es el resultado de la densidad permutante de Cero. La primera reacción de las estructuras perceptibles fue su maleabilidad. Después, fue la desintegración inercial inherente o muerte, para la realimentación del águila. Unívoca de la sustentación unitaria de Cero.
Al águila que nos ensueña se le llama Aura Negra, ya que al vislumbrarla parece un zopilote de color negro mate, intenso y absorbente. Parece respirar por la base del pico a través de sendos orificios nasales muy juntos, que dan la impresión de no tener separación ósea. Una mancha bermellón oscuro con tonalidades escarlata y carmesí aparece como un largo y grueso cuello que termina en una cabeza achatada con dos penetrantes oquedades de un grana recóndito por donde irradian sus múltiples efluvios. Es negra porque casi en su totalidad alberga conciencias opacas. En número de seiscientos sesenta y seis son compuestos silícicos. Como el silicio, el silicato, el sílex y la sílice y extrañas conciencias carborundas y siliconas y otras de silano y siloxano que pululan en estado gaseoso.
Las conciencias luminosas son carbónicas y se dan en número de ocho: turba, lignito, hulla, antracita, carboxilo, carbonilo, magnetita y actinotita. Tienen una configuración energética ovoide, dividida longitudinalmente, lo que las hace verse como silicuas. En el compartimiento derecho tienen una concavidad del tamaño de un puño de color glauco. Es el punto de alineamiento. Las conciencias lo alinean y lo encajan en las emanaciones de Aura Negra, para que al percibir, les permita la concreción de la realidad cotidiana donde escogieron fijar su atención.
Del total de estos seiscientos setenta y cuatro tipos de conciencias, Aura Negra ensueña a tres con los que perpetúa la conciencia del estar consciente de ser y con ellos se reproduce. A estos tres tipos de conciencia se les conoce como el nahual de tres puntas, el nahual de cuatro puntas y el nahual de cinco puntas.
Cada tipo de conciencia tiene su propia regla dentro de la gran regla. Cada tipo de nahual tiene también su propia regla específica. El nahual de tres puntas tiene tres compartimientos y dos puntos de encaje. El nahual de cuatro puntas tiene cuatro compartimientos y tres puntos de encaje. El nahual de cinco puntas tiene cinco compartimientos y cinco puntos de encaje.
Aura Negra perpetúa las conciencias que alimentan a la serpiente en su fuego interior con los nahuales de tres puntas y con los nahuales de cuatro puntas. La perpetuación de la especie, de las águilas, plural de Cero, se lleva a cabo con los nahuales de cinco puntas
En cada realidad cotidiana de la densidad infinita de Aura Negra, existe un linaje de nahuales guardianes en espera del nahual de cinco puntas. En Hexápoda están organizados en el linaje de la búsqueda del punto de encaje artificial. Entre todos esperan formar al nahual pentagonal con sus cinco lados o caras, al que han llamado Aura Ámbar.
Aura Negra ensueña fijando con sus cinco puntos de encaje grandes racimos de emanaciones. La parte de su ensueño que desgrana a la tierra o Hexápoda, a su universo y a sus conciencias comprende cuarenta y ocho grandes racimos. Cuarenta pertenecen a la serpiente y ocho al águila. De los ocho pertenecientes al águila, Aura Negra escogió uno para aglomerar sus conciencias carbónicas y siete para aglomerar a sus conciencias silícicas. Los cuarenta racimos donde habitan las cápsulas de las conciencias propiedad de la serpiente, intercalados con los ocho del águila, se fijan en cinco niveles de densidad infinita llamados atenciones: cuatro exteriores y una interior.
La primera atención es el cosmos, parte egocéntrica y social del águila cuya administración tiene solidez, consistencia y resistencia. Su magnitud está limitada a las partículas oscitrónicas. Quarks positivos de aceleración ordinaria fija.
La segunda atención es una realidad alterna, de consistencia blanda y fofa, a cuya descripción se accede a través del ensueño. Su magnitud está limitada a las partículas estatitrónicas. Quarks negativos a mayor aceleración de expansión.
La tercera atención es una realidad energética cuya cohesión es esponjosa y muy porosa. Se accede a ella a través del ensueño del cuerpo energético. Su magnitud está limitada por las partículas positivas retrotrónicas y por antileptones desacelerados en cuantas retráctiles.
La cuarta atención -aquí comienza la introspección del águila- es el interior completo del águila y abarca las otras tres atenciones anteriores. Una involución matemática. El nahual de cinco puntas es la introspección total del águila con sus valores intrínsecos captados. La realidad energética del águila es intersticial, de interacción interpolar y hodógrafa. Es una constante histéresis energética. Su estabilidad radica en emisiones de radiación taquipsíquica. Es la diacinesis. Los comandos, las conciencias, las emanaciones o efluvios y las funciones son emisiones, y todas forman el ensueño del águila, creando grandes paredes o membranas divisorias anulares. El ensueño es fotógeno y polarizador. Se ingresa en él a través del consciente de ser de la totalidad de la conciencia. Su magnitud está limitada a la protomateria y a la protoantimateria.
La quinta atención es el intersticio exterior donde moran las águilas y las serpientes. Es el ensueño de Cero. Inmensurables cúmulos insitos de águilas imbricadas, colgando y meciéndose de las serpientes forman el ensueño de Cero. El ensueño es taxativo al punto donde encaja la percepción en el cuerpo energético de la conciencia y el puente, entre la micro y macro conciencia paralela, en la lateral de Cero. Su magnitud es infinita de lugar. El tiempo y el espacio forman el interior de cada lugar.
El nahual de cinco puntas ha sido compelido por el águila, Aura Negra, a compilar, recopilar y a reconstituir el conocimiento interno de ella misma, depositado en sus cinco compartimientos, con el propósito de desarrollar la volición del poder. Para esto le entregó la regla específica y dieciocho acertijos que sólo pueden resolverse con la voluntad dirigida a la abrasión de la serpiente y al traspaso del ensueño.
Contenido extraído del libro "El nahual de cinco puntas" Autor: Domingo Delgado Solórzano.
www.perceptica.com.mx
El águila es el activador de la catálisis inmutable de Cero. Su actividad genera potenciales invariantes e inversores directamente proporcionales a sí misma conocidos como conciencias.
A la activación del águila se le llama vida o ensueño. Las conciencias somos el ensueño del águila y las realidades cotidianas son el ensueño de las conciencias.
La serpiente al oscilar genera una compresión-cohesión de la perceptibilidad de Cero y a la vez una disolución-desintegración del perceptor perceptivo de Cero.
A la permutación-oscilación de la serpiente se le llama realimentación inercial inherente o muerte. Las conciencias somos el alimento de la serpiente anabólicamente y del águila catabólicamente.
A la primera conciencia que Cero ensoñó, le decimos el águila. A las conciencias que ensueña el águila se les nombra la luz y éstas se categorizan o conjuntan perceptivamente por su opacidad, por su brillo o por su fulgor; también por su claridad y por su resplandor. Asimismo, por su luminosidad y por su radiación, por su esplendor, por lo refulgente o por su lustre, lo fúlgido y sobre todo por las emanaciones caloríficas de su fuego interno.
Cero para gobernar a las conciencias las dotó de la serpiente inescrutable, de las reglas inexorables y del don de la perpetuidad del fuego interno, que aunque inextricable es también inextinguible e inexhaustible.
El águila es el plural de Cero. La pluralidad es el resultado de la actividad catalítica de Cero. La primera reacción de los potenciales invariantes e inversores directamente proporcionales a sí misma, conocidos como conciencias, fue su reproducción. Después, fue la desintegración de los potenciales para la realimentación de la serpiente. Bicondicional de la sustentación pluriforme de Cero.
La serpiente es el singular de Cero. La singularidad es el resultado de la densidad permutante de Cero. La primera reacción de las estructuras perceptibles fue su maleabilidad. Después, fue la desintegración inercial inherente o muerte, para la realimentación del águila. Unívoca de la sustentación unitaria de Cero.
Al águila que nos ensueña se le llama Aura Negra, ya que al vislumbrarla parece un zopilote de color negro mate, intenso y absorbente. Parece respirar por la base del pico a través de sendos orificios nasales muy juntos, que dan la impresión de no tener separación ósea. Una mancha bermellón oscuro con tonalidades escarlata y carmesí aparece como un largo y grueso cuello que termina en una cabeza achatada con dos penetrantes oquedades de un grana recóndito por donde irradian sus múltiples efluvios. Es negra porque casi en su totalidad alberga conciencias opacas. En número de seiscientos sesenta y seis son compuestos silícicos. Como el silicio, el silicato, el sílex y la sílice y extrañas conciencias carborundas y siliconas y otras de silano y siloxano que pululan en estado gaseoso.
Las conciencias luminosas son carbónicas y se dan en número de ocho: turba, lignito, hulla, antracita, carboxilo, carbonilo, magnetita y actinotita. Tienen una configuración energética ovoide, dividida longitudinalmente, lo que las hace verse como silicuas. En el compartimiento derecho tienen una concavidad del tamaño de un puño de color glauco. Es el punto de alineamiento. Las conciencias lo alinean y lo encajan en las emanaciones de Aura Negra, para que al percibir, les permita la concreción de la realidad cotidiana donde escogieron fijar su atención.
Del total de estos seiscientos setenta y cuatro tipos de conciencias, Aura Negra ensueña a tres con los que perpetúa la conciencia del estar consciente de ser y con ellos se reproduce. A estos tres tipos de conciencia se les conoce como el nahual de tres puntas, el nahual de cuatro puntas y el nahual de cinco puntas.
Cada tipo de conciencia tiene su propia regla dentro de la gran regla. Cada tipo de nahual tiene también su propia regla específica. El nahual de tres puntas tiene tres compartimientos y dos puntos de encaje. El nahual de cuatro puntas tiene cuatro compartimientos y tres puntos de encaje. El nahual de cinco puntas tiene cinco compartimientos y cinco puntos de encaje.
Aura Negra perpetúa las conciencias que alimentan a la serpiente en su fuego interior con los nahuales de tres puntas y con los nahuales de cuatro puntas. La perpetuación de la especie, de las águilas, plural de Cero, se lleva a cabo con los nahuales de cinco puntas
En cada realidad cotidiana de la densidad infinita de Aura Negra, existe un linaje de nahuales guardianes en espera del nahual de cinco puntas. En Hexápoda están organizados en el linaje de la búsqueda del punto de encaje artificial. Entre todos esperan formar al nahual pentagonal con sus cinco lados o caras, al que han llamado Aura Ámbar.
Aura Negra ensueña fijando con sus cinco puntos de encaje grandes racimos de emanaciones. La parte de su ensueño que desgrana a la tierra o Hexápoda, a su universo y a sus conciencias comprende cuarenta y ocho grandes racimos. Cuarenta pertenecen a la serpiente y ocho al águila. De los ocho pertenecientes al águila, Aura Negra escogió uno para aglomerar sus conciencias carbónicas y siete para aglomerar a sus conciencias silícicas. Los cuarenta racimos donde habitan las cápsulas de las conciencias propiedad de la serpiente, intercalados con los ocho del águila, se fijan en cinco niveles de densidad infinita llamados atenciones: cuatro exteriores y una interior.
La primera atención es el cosmos, parte egocéntrica y social del águila cuya administración tiene solidez, consistencia y resistencia. Su magnitud está limitada a las partículas oscitrónicas. Quarks positivos de aceleración ordinaria fija.
La segunda atención es una realidad alterna, de consistencia blanda y fofa, a cuya descripción se accede a través del ensueño. Su magnitud está limitada a las partículas estatitrónicas. Quarks negativos a mayor aceleración de expansión.
La tercera atención es una realidad energética cuya cohesión es esponjosa y muy porosa. Se accede a ella a través del ensueño del cuerpo energético. Su magnitud está limitada por las partículas positivas retrotrónicas y por antileptones desacelerados en cuantas retráctiles.
La cuarta atención -aquí comienza la introspección del águila- es el interior completo del águila y abarca las otras tres atenciones anteriores. Una involución matemática. El nahual de cinco puntas es la introspección total del águila con sus valores intrínsecos captados. La realidad energética del águila es intersticial, de interacción interpolar y hodógrafa. Es una constante histéresis energética. Su estabilidad radica en emisiones de radiación taquipsíquica. Es la diacinesis. Los comandos, las conciencias, las emanaciones o efluvios y las funciones son emisiones, y todas forman el ensueño del águila, creando grandes paredes o membranas divisorias anulares. El ensueño es fotógeno y polarizador. Se ingresa en él a través del consciente de ser de la totalidad de la conciencia. Su magnitud está limitada a la protomateria y a la protoantimateria.
La quinta atención es el intersticio exterior donde moran las águilas y las serpientes. Es el ensueño de Cero. Inmensurables cúmulos insitos de águilas imbricadas, colgando y meciéndose de las serpientes forman el ensueño de Cero. El ensueño es taxativo al punto donde encaja la percepción en el cuerpo energético de la conciencia y el puente, entre la micro y macro conciencia paralela, en la lateral de Cero. Su magnitud es infinita de lugar. El tiempo y el espacio forman el interior de cada lugar.
El nahual de cinco puntas ha sido compelido por el águila, Aura Negra, a compilar, recopilar y a reconstituir el conocimiento interno de ella misma, depositado en sus cinco compartimientos, con el propósito de desarrollar la volición del poder. Para esto le entregó la regla específica y dieciocho acertijos que sólo pueden resolverse con la voluntad dirigida a la abrasión de la serpiente y al traspaso del ensueño.
Contenido extraído del libro "El nahual de cinco puntas" Autor: Domingo Delgado Solórzano.
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