El Objeto-Problema de la Comunicación Educativa - El Campo de la Comunicación Educativa
Monografía creado por Francisco Sierra Caballero. Extraido de: http://www.manje.net/biblioteca/objeto.html
23 de Diciembre de 2005
Educación
5 - El Campo de la Comunicación Educativa
El perfil sociogramático y complejo del desarrollo tardocapitalista del campo de la comunicación y la cultura demanda una definición disciplinaria de la Comunicación Educativa como un espacio problemático para el análisis de las representaciones sociales. Pero el modo de pensar esta complejidad ha sido más bien limitada ante el constreñimiento dominante de la mirada informacionista característica del modelo cienficista de investigación de la comunicación y de concepción del conocimiento.
Para superar este problema, el campo de la Comunicación Educativa debe afrontar tres retos fundamentales :
1º) Clarificar conceptualmente su ámbito de investigación. El problema central de este campo académico es la escasa o nula delimitación del objeto de estudio. Como hemos mencionado, esta falta de acuerdo sobre el alcance de la Comunicación Educativa se debe en gran medida a la emergencia y el carácter novedoso del objeto de estudio que designa. Las tentativas de clarificación conceptual han tendido por ello quizás en exceso a acotar de manera excluyente el área de investigación por el afán lógico de una mayor rigurosidad, consistencia y diferenciación disciplinar frente a otras áreas similares de estudio.
Ahora, el problema común a toda nueva disciplina en el momento de su aparición e intento de legitimación académica no ha favorecido en este caso ni siquiera una elemental definición sobre la naturaleza del problema que abarca semántica y prácticamente el espacio común de la Comunicación y la Educación. Más aún, las definiciones explícitas sobre lo que debe entenderse por Comunicación Educativa brillan por su ausencia en la literatura publicada en el campo, o bien son escasas , limitadas y de corto alcance respecto a la comprensión de los problemas epistemológicos implicados en términos de concepción del saber y el conocimiento.
El primer reto que debe apuntarse por tanto como condición indispensable para consolidar científicamente el ámbito de la Comunicación Educativa pasa por desarrollar un mayor esfuerzo de delimitación de su objeto, clarificando conceptualmente además la denominación de la disciplina, y sistematizar , en un segundo momento, los modelos teóricos-metodológicos que identifican las distintas experiencias y propuestas prácticas conocidas hasta la fecha. Como hemos apuntado ya en nuestro trabajo de investigación, el tipo de propuestas culturales que ha aportado la reflexión educomunicativa ha sido de lo más diversa , plural y heterogénea que cabe imaginar, aunque poco integradoras, dada la ausencia de un encuadramiento teórico por parte de los participantes en tales iniciativas a la hora de fundamentar la idoneidad de sus modelos. Es más, los propios estudiosos de la Comunicación Educativa no alcanzan apenas, en su mayoría, a reflexionar integralmente a nivel pedagógico , social, política y comunicacional, los alcances , diferencias y semejanzas, y presupuestos de partida en los que se inscriben sus reflexiones a este respecto. Por lo que , el problema de la clarificación conceptual no ha podido contar de momento ni tan siquiera con un marco general de teorías, métodos y técnicas de investigación con las que comprender mejor su propia especificidad como nueva disciplina.
Una sistematización de modelos teóricos-metodológicos podría, en este sentido, aportar inicialmente elementos y bases de partida adecuados para la apertura investigadora a futuro proporcionando una metodología comparativa a partir de la cual lograr la síntesis definitoria del objeto de conocimiento. A tal fin, la descripción histórico-descriptiva de las diversas formas de aplicación pedagógica relacionadas con el campo educomunicativo facilita, a nuestro entender, una identificación general de las propuestas y filosofías de la Comunicación y la Educación, de manera profunda, reflexiva y concreta, abriendo el espacio disciplinario para una conceptualización amplia de los diferentes modelos de cultura de la información respécto al estudio teórico-metodológico de la Comunicación Educativa.
2º) Fundamentar de manera consistente el campo académico en una perspectiva pluridisciplinaria. Una vez identificado el espacio difuso de la praxis reflexiva propia del campo, el esfuerzo de conceptualización debería ser desarrollado con un trabajo teórico dirigido a lograr la asunción académica de las deudas originarias. Si en un primer momento para despejar el camino del campo de la educomunicación hemos tratado de trazar tentativamente el mapa conceptual que designa la academia de la Comunicación Educativa mediante la sistematización complementaria de los modelos teóricos-metodológicos situando para ello históricamente el contexto de determinación de las prácticas y discursos en los que se originan dichos modelos, esta historización necesaria nos exige en consecuencia una apertura del campo, más allá del problema interdisciplinario que lo fundamenta en su origen.
La coherente comprensión del alcance y problemática de la Comunicación Educativa apunta aquí en un sentido pluridisciplinario - y más allá incluso trans-extitucional (Michel Serres) - , con el fin de integrar las aportaciones no sólo de la Pedagogía y la Teoría de la Comunicación, sino también las preguntas y sugestivas líneas de investigación de las que habitualmente se ocupan disciplinas como la Sociología, las Ciencias Cognitivas, la Teoría Política, la Economía y otras Ciencias Sociales y del Hombre. Pues sólo una perspectiva global del campo de la Comunicación Educativa puede revelar la importancia y el papel central que juega este campo en el desarrollo de la sociedad, así como su compleja y problemática trama y el alcance práctico que aconseja una fundamentación autónoma de esta nueva disciplina. Por ello se propone comprender el espacio-problema de la Comunicación y la Educación en relación a las lógicas sociales convergentes en la "sociedad de la información". Máxime, cuando, como mencionamos, el cambio científico-técnico y las nuevas pautas de sociabilidad ha generado una serie de turbulencias creativas en el campo de las ciencias sociales, cuya principal característica es actualmente la convergencia teórica de disciplinas disímiles, siguienteo también el proceso de especialización y contaminación de diferentes campos de la actividad humana.
3º) Construir una Teoría Crítica de la Comunicación Educativa. Desde este punto de vista, la apertura social del objeto de estudio nos remite a la necesidad de una mayor conciencia teórico-metodológica del sentido de la Comunicación Educativa como campo de investigación. En otras palabras, la derivación transdisciplinar del concepto información requiere una mayor reflexividad : una teoría más práctica, y una praxis más crítica.
El reto de la fundamentación sólida de una Teoría Crítica de la Comunicación Educativa adquiere, a nuestro entender, una especial relevancia por dos razones principales : Primero, porque puede favorecer una mayor integración cultural de lo comunicativo y lo educativo, desde una visión mucho más globalizadora ; y, segundo, porque esta vinculación de la educación y la comunicación permitiría dar respuesta a los requerimientos implícitos en el origen de la disciplina, que proceden del ámbito de la economía y las nuevas tendencias del desarrollo productivo.
La Teoría Crítica de la Comunicación podría contribuir, de este modo, a una cabal comprensión de las formas de determinación e interrelación cultural de lo educativo y lo comunicativo según el modo de producción capitalista y una mayor capacidad prospectiva en las formas potenciales de vinculación de la comunicación, la cultura y la educación con las necesidades de la estructura económica y el desarrollo social. A partir de una mirada criticista , el investigador puede comprender la lógica del dominio de la reproducción del capital, el proceso de subsunción real de la comunicación educativa y las políticas culturales según el proceso de expansión global de la producción capitalista y las aperturas y limitaciones del uso educativo de la información y los medios y nuevas tecnologías de comunicación.
La centralidad de la economía política de la comunicación es, en este sentido, determinante para investigar el problema de la utilización de los medios como recursos pedagógicos para la transformación del sistema cultural. Se trata de una perspectiva propia de lo que algunos autores denominan paradigma de la representación, en la que la Comunicación Educativa se concibe como una política de la acción cultural basada en el principio de la dialogicidad y la construcción colectiva del conocimiento para una apropiación grupal de las representaciones sociales, coherente con una teoría ecológica del conocimiento y la educación. La anatomía crítica del neocapitalismo informativo o capitalismo tardío es en este sentido una condición básica para la territorialización material del proyecto de la Comunicación Educativa, en su intento de integrar el campo de la cultura, la educación y la economía.
Desde la perspectiva necesariamente pluridisciplinaria antes expuesta, el campo de la Comunicación Educativa en su enfoque crítico-representacional debe ser integralmente analizado desde el nivel local (sistema educativo) al nivel regional y global, considerando los aspectos políticos, culturales, sociales y educativos, así como los factores de carácter territorial y, por supuesto, también los económicos, que hoy determinan el proceso de desarrollo de la logosfera simbólica de la cultura a través de las nuevas redes de comunicación. (El modelo teórico-metodológico más adecuado al contexto que imprime las señas de identidad cultural sugerirá una nueva epistemología científica reticular, que desde la nueva cultura académica del pensamiento complejo, actualice sistémicamente la teoría de la comunicación educativa en el marco general de las políticas de desarrollo).
Así pues, la Comunicación Educativa se concibe entonces como una nueva perspectiva científica cuayo término prefigura el campo académico de investigación orientado al estudio teórico-metodológico y práctico de los procesos de producción, transmisión, procesamiento y adquisición de información en tanto que proceso de aprendizaje, entendiendo por educación la dinámica cultural de conocimiento práctico-reflexivo de los sujetos, a través de la infinidad de canales sociales, desde el nivel interpersonal al ámbito masivo, en la educación formal, no formal e informal. La Comunicación Educativa es por tanto un espacio pluridisciplinario fundamentado en la Teoría de la Comunicación y la Pedagogía, que tiene por áreas preferenciales de interés la Psicología Social, la Sociología, las Ciencias Cognitivas, la Economía, la Estética, la Tecnología Educativa y la Proxémica, entre otros campos de estudio, en la investigación de las formas de aprendizaje y enseñanza "de", "a través", "con" y "sobre" los medios de información, a partir del contexto determinado históricamente por las relaciones materiales de producción y reproducción social.
Para superar este problema, el campo de la Comunicación Educativa debe afrontar tres retos fundamentales :
1º) Clarificar conceptualmente su ámbito de investigación. El problema central de este campo académico es la escasa o nula delimitación del objeto de estudio. Como hemos mencionado, esta falta de acuerdo sobre el alcance de la Comunicación Educativa se debe en gran medida a la emergencia y el carácter novedoso del objeto de estudio que designa. Las tentativas de clarificación conceptual han tendido por ello quizás en exceso a acotar de manera excluyente el área de investigación por el afán lógico de una mayor rigurosidad, consistencia y diferenciación disciplinar frente a otras áreas similares de estudio.
Ahora, el problema común a toda nueva disciplina en el momento de su aparición e intento de legitimación académica no ha favorecido en este caso ni siquiera una elemental definición sobre la naturaleza del problema que abarca semántica y prácticamente el espacio común de la Comunicación y la Educación. Más aún, las definiciones explícitas sobre lo que debe entenderse por Comunicación Educativa brillan por su ausencia en la literatura publicada en el campo, o bien son escasas , limitadas y de corto alcance respecto a la comprensión de los problemas epistemológicos implicados en términos de concepción del saber y el conocimiento.
El primer reto que debe apuntarse por tanto como condición indispensable para consolidar científicamente el ámbito de la Comunicación Educativa pasa por desarrollar un mayor esfuerzo de delimitación de su objeto, clarificando conceptualmente además la denominación de la disciplina, y sistematizar , en un segundo momento, los modelos teóricos-metodológicos que identifican las distintas experiencias y propuestas prácticas conocidas hasta la fecha. Como hemos apuntado ya en nuestro trabajo de investigación, el tipo de propuestas culturales que ha aportado la reflexión educomunicativa ha sido de lo más diversa , plural y heterogénea que cabe imaginar, aunque poco integradoras, dada la ausencia de un encuadramiento teórico por parte de los participantes en tales iniciativas a la hora de fundamentar la idoneidad de sus modelos. Es más, los propios estudiosos de la Comunicación Educativa no alcanzan apenas, en su mayoría, a reflexionar integralmente a nivel pedagógico , social, política y comunicacional, los alcances , diferencias y semejanzas, y presupuestos de partida en los que se inscriben sus reflexiones a este respecto. Por lo que , el problema de la clarificación conceptual no ha podido contar de momento ni tan siquiera con un marco general de teorías, métodos y técnicas de investigación con las que comprender mejor su propia especificidad como nueva disciplina.
Una sistematización de modelos teóricos-metodológicos podría, en este sentido, aportar inicialmente elementos y bases de partida adecuados para la apertura investigadora a futuro proporcionando una metodología comparativa a partir de la cual lograr la síntesis definitoria del objeto de conocimiento. A tal fin, la descripción histórico-descriptiva de las diversas formas de aplicación pedagógica relacionadas con el campo educomunicativo facilita, a nuestro entender, una identificación general de las propuestas y filosofías de la Comunicación y la Educación, de manera profunda, reflexiva y concreta, abriendo el espacio disciplinario para una conceptualización amplia de los diferentes modelos de cultura de la información respécto al estudio teórico-metodológico de la Comunicación Educativa.
2º) Fundamentar de manera consistente el campo académico en una perspectiva pluridisciplinaria. Una vez identificado el espacio difuso de la praxis reflexiva propia del campo, el esfuerzo de conceptualización debería ser desarrollado con un trabajo teórico dirigido a lograr la asunción académica de las deudas originarias. Si en un primer momento para despejar el camino del campo de la educomunicación hemos tratado de trazar tentativamente el mapa conceptual que designa la academia de la Comunicación Educativa mediante la sistematización complementaria de los modelos teóricos-metodológicos situando para ello históricamente el contexto de determinación de las prácticas y discursos en los que se originan dichos modelos, esta historización necesaria nos exige en consecuencia una apertura del campo, más allá del problema interdisciplinario que lo fundamenta en su origen.
La coherente comprensión del alcance y problemática de la Comunicación Educativa apunta aquí en un sentido pluridisciplinario - y más allá incluso trans-extitucional (Michel Serres) - , con el fin de integrar las aportaciones no sólo de la Pedagogía y la Teoría de la Comunicación, sino también las preguntas y sugestivas líneas de investigación de las que habitualmente se ocupan disciplinas como la Sociología, las Ciencias Cognitivas, la Teoría Política, la Economía y otras Ciencias Sociales y del Hombre. Pues sólo una perspectiva global del campo de la Comunicación Educativa puede revelar la importancia y el papel central que juega este campo en el desarrollo de la sociedad, así como su compleja y problemática trama y el alcance práctico que aconseja una fundamentación autónoma de esta nueva disciplina. Por ello se propone comprender el espacio-problema de la Comunicación y la Educación en relación a las lógicas sociales convergentes en la "sociedad de la información". Máxime, cuando, como mencionamos, el cambio científico-técnico y las nuevas pautas de sociabilidad ha generado una serie de turbulencias creativas en el campo de las ciencias sociales, cuya principal característica es actualmente la convergencia teórica de disciplinas disímiles, siguienteo también el proceso de especialización y contaminación de diferentes campos de la actividad humana.
3º) Construir una Teoría Crítica de la Comunicación Educativa. Desde este punto de vista, la apertura social del objeto de estudio nos remite a la necesidad de una mayor conciencia teórico-metodológica del sentido de la Comunicación Educativa como campo de investigación. En otras palabras, la derivación transdisciplinar del concepto información requiere una mayor reflexividad : una teoría más práctica, y una praxis más crítica.
El reto de la fundamentación sólida de una Teoría Crítica de la Comunicación Educativa adquiere, a nuestro entender, una especial relevancia por dos razones principales : Primero, porque puede favorecer una mayor integración cultural de lo comunicativo y lo educativo, desde una visión mucho más globalizadora ; y, segundo, porque esta vinculación de la educación y la comunicación permitiría dar respuesta a los requerimientos implícitos en el origen de la disciplina, que proceden del ámbito de la economía y las nuevas tendencias del desarrollo productivo.
La Teoría Crítica de la Comunicación podría contribuir, de este modo, a una cabal comprensión de las formas de determinación e interrelación cultural de lo educativo y lo comunicativo según el modo de producción capitalista y una mayor capacidad prospectiva en las formas potenciales de vinculación de la comunicación, la cultura y la educación con las necesidades de la estructura económica y el desarrollo social. A partir de una mirada criticista , el investigador puede comprender la lógica del dominio de la reproducción del capital, el proceso de subsunción real de la comunicación educativa y las políticas culturales según el proceso de expansión global de la producción capitalista y las aperturas y limitaciones del uso educativo de la información y los medios y nuevas tecnologías de comunicación.
La centralidad de la economía política de la comunicación es, en este sentido, determinante para investigar el problema de la utilización de los medios como recursos pedagógicos para la transformación del sistema cultural. Se trata de una perspectiva propia de lo que algunos autores denominan paradigma de la representación, en la que la Comunicación Educativa se concibe como una política de la acción cultural basada en el principio de la dialogicidad y la construcción colectiva del conocimiento para una apropiación grupal de las representaciones sociales, coherente con una teoría ecológica del conocimiento y la educación. La anatomía crítica del neocapitalismo informativo o capitalismo tardío es en este sentido una condición básica para la territorialización material del proyecto de la Comunicación Educativa, en su intento de integrar el campo de la cultura, la educación y la economía.
Desde la perspectiva necesariamente pluridisciplinaria antes expuesta, el campo de la Comunicación Educativa en su enfoque crítico-representacional debe ser integralmente analizado desde el nivel local (sistema educativo) al nivel regional y global, considerando los aspectos políticos, culturales, sociales y educativos, así como los factores de carácter territorial y, por supuesto, también los económicos, que hoy determinan el proceso de desarrollo de la logosfera simbólica de la cultura a través de las nuevas redes de comunicación. (El modelo teórico-metodológico más adecuado al contexto que imprime las señas de identidad cultural sugerirá una nueva epistemología científica reticular, que desde la nueva cultura académica del pensamiento complejo, actualice sistémicamente la teoría de la comunicación educativa en el marco general de las políticas de desarrollo).
Así pues, la Comunicación Educativa se concibe entonces como una nueva perspectiva científica cuayo término prefigura el campo académico de investigación orientado al estudio teórico-metodológico y práctico de los procesos de producción, transmisión, procesamiento y adquisición de información en tanto que proceso de aprendizaje, entendiendo por educación la dinámica cultural de conocimiento práctico-reflexivo de los sujetos, a través de la infinidad de canales sociales, desde el nivel interpersonal al ámbito masivo, en la educación formal, no formal e informal. La Comunicación Educativa es por tanto un espacio pluridisciplinario fundamentado en la Teoría de la Comunicación y la Pedagogía, que tiene por áreas preferenciales de interés la Psicología Social, la Sociología, las Ciencias Cognitivas, la Economía, la Estética, la Tecnología Educativa y la Proxémica, entre otros campos de estudio, en la investigación de las formas de aprendizaje y enseñanza "de", "a través", "con" y "sobre" los medios de información, a partir del contexto determinado históricamente por las relaciones materiales de producción y reproducción social.
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