Para comprender en mayor profundidad la actitud de la oligarquía venezolana y sus alianzas con los gringos es necesario que revisemos brevemente algunos elementos significativos de la política. Aristóteles dice en su obra, “La Política”, Libro 8, el cual versa sobre la teoría general de las revoluciones, que: “todos los sistemas políticos, por diversos que sean, reconocen ciertos derechos y una igualdad proporcional entre los ciudadanos, pero todos en la práctica se separan de esta doctrina”.
En el colectivo, la mayoría de los venezolanos durante los 40 años de dictadura democrática estuvo convencida de que las tres Constituciones refrendadas durante ese período reconocían y defendían por igual una serie de derechos para todos los ciudadanos. Más aún estuvo convencida de que vivíamos en una democracia armónica y pacífica. Sin embargo, a pesar de ello, la gente, confusa, se preguntaba si realmente vivíamos o no en democracia.
Esta pregunta, hoy más que nunca, vuelve al tapete cuando observamos el comportamiento terrorista de la Coordinadora Democrática y sus aliados durante estos últimos años, espacio del tiempo durante el cual, esta, en nombre de la democracia, ha querido, entre otras cosas, eliminar la Constitución Bolivariana, sacar a Chávez a pesar de haber ganado las elecciones varias veces con mayoría abrumadora de votos e imponernos un referéndum, que desde su inicio ha estado viciado y sólo ha contado con un grupo reducido de sus acólitos. A todos nos vendieron en la escuela la idea de que Democracia significa: “Gobierno del pueblo”. Nos dijeron y leímos en los textos escolares: “Democracia proviene del griego demos que significa pueblo y kratos que significa gobierno”. También nos dijeron que Venezuela era un país democrático, pero nos escondieron cuál fue el contexto en el que nació la idea de democracia y cómo era entendida. Tampoco explicaron cuál concepción de democracia era usada y puesta en práctica en Venezuela.
La cultura griega ha guiado la cultura occidental hasta nuestros días (Alfred North Whitehead: “Adventures of Ideas”). La cultura griega, que es una cultura “machista”, siempre ha estado latente en nuestro inconsciente, influyendo sobre nuestra forma actual de pensar, percibir el mundo, sentir y actuar. Así, nuestra típica manera de concebir opuestos por todas partes: blanco-negro, bueno-malo, hombre-mujer; y la idea de que el mundo está jerarquizado nació con los griegos y está enraizada inconscientemente en nuestra manera de pensar (Ken Wilber: “La consciencia sin fronteras”; José Del Grosso: “Más allá de mente y conducta”).
La concepción griega de un universo organizado jerárquicamente, refleja patrones psicológicos típicos del arquetipo del patriarca. Esta idea concibe a un solo dios supremo, Zeus, al cual están supeditados los demás dioses y los hombres. De manera semejante, y siguiendo los patrones psicológicos del arquetipo del patriarca, los griegos organizaron su vida social de forma jerárquica y desarrollaron la idea de democracia como la única y mejor forma de convivencia social.
En la época de la Grecia Clásica, sólo los hombres libres, de fortuna, es decir, quienes tuvieran más propiedades, más esclavos…, eran quienes constituían el pueblo, quienes gobernaban y se gobernaban. Ellos eran los únicos que contaban y eran ellos quienes determinaban y asumían todas las decisiones de la polis, es decir, de la ciudad. Ellos se consideraban a sí mismos como los únicos que podían y debían regir el país y defendían que Grecia nunca debía estar en manos de los pobres. Las mujeres, los artesanos, los esclavos y los pobres no llegaban a la categoría de ciudadanos y no participaban en la Asamblea. En cuanto a derechos políticos, tampoco eran considerados ciudadanos. Según explica Aristóteles en su obra antes citada, la oligarquía (gobierno de pocos)
“ ha nacido del empeño de hacer absoluta y general una desigualdad que sólo es real y positiva en ciertos conceptos, porque siendo los hombres desiguales en fortuna han supuesto que deben serlo en todas las demás cosas y sin limitación alguna […] apoyados en esta desigualdad, sólo han pensado en aumentar sus privilegios, porque esto equivalía a aumentar la desigualdad”.
Un poco más adelante, no sorprende encontrar que aquella vieja oligarquía hacía el siguiente juramento en algunos Estados griegos:
“ Yo seré enemigo constante del pueblo, le haré todo el mal que pueda”.
El empeño de la oligarquía en hacer absoluta la desigualdad y su juramento, en su inconsciente y en la práctica, han sobrevivido a través de los siglos hasta nuestros días: “Para los oligarcas venezolanos, el 90% de los pobladores no contamos, no somos gente, particularmente, los pobres no son más que Chusma”. “Para los Amos del Valle no existe otro Pueblo que ellos”.
Es esa exactamente la idea de democracia que defiende USA. Como dice Heinz Dieterich Steffan: “ Toda la praxis política de la democracia estadounidense parte del axioma: el gobierno de un país siempre debe estar en manos de sus dueños y nunca en manos de los pobres. Porque los dueños del país son los primeros interesados en preservar su patrimonio y, por lo tanto, ejecutarán una política moderada y razonable”.
Además, como explica, Rai O´Brain, en su artículo “What democracy to expect if opposition takes control in Venezuela?:
“ El sistema político estadounidense está totalmente controlado por dos partidos políticos. Estos dos partidos, indiscutiblemente son controlados por el dinero… …es indiscutible que en USA el dinero es el que regula el sistema político y que el sistema democrático de USA simplemente trata de asegurar la permanencia de las reglas de la minoría… La versión globalizada de democracia puede ser definida como un sistema que aparenta ser democrático en sí mismo, pero que en realidad es un sistema cuya meta es mantener a la elite en la economía global” (vheadline.com).
Estados Unidos no sólo defiende en su propio territorio la idea de que el poder debe estar en manos de las elites, sino que como globocop y campeón de una idea de democracia que supuestamente “es buena para todos”, la impone al mundo por la fuerza.
Vigilante del bien de la Humanidad, USA interviene en todos los países de América Latina para cerciorarse de que en ellos esté presente la democracia y asegurarse, no sólo de que los gobiernos estén en manos de las oligarquías criollas, sino además, asegurarse de que sean sus aliados y los ayuden en su lucha contra el mal. Desde la perspectiva de su doctrina patriarcal, Chávez no entiende qué es la democracia, no es un demócrata, sino un mal ejemplo para los países latinoamericanos y del mundo. Es un “líder radical” que amenaza con la “estabilidad de la región”.
Sobre la base de la excusa anterior, USA considera urgente deshacerse de Chávez a como de lugar, incluyendo la destrucción de Venezuela y el “asesinato legal”. Recordemos su participación en el golpe de estado del 11 de abril del 2002; el ¿Paro Cívico?, cuyo objetivo era el colapso económico del país, así como las declaraciones del procónsul y conocido operador de inteligencia Shapiro en Venezuela: “Asesinar a un presidente no necesariamente es un crímen” (Arrogant US Ambassador to Venezuela Charles S. Shapiro says its not a crime to kill a President..., VHeadline. Com, 28/09/2003).
Chávez coloca a globocop en una situación embarazosa ante el mundo, al poner en evidencia desde un alto cargo las verdaderas intenciones de las elites económicas y políticas de USA y al proponer, entre otras cosas, que la democracia sea una democracia participativa y no una democracia regulada por el dinero y el control de una elite. Desde la perspectiva del arquetipo del patriarca, la oligarquía venezolana, que se identifica plenamente con la idea de democracia de la oligarquía estadounidense, ha reaccionado violentamente contra Chávez y sus ideas bolivarianas, porque Chávez, no sólo ha instituido una verdadera democracia en Venezuela, sino porque además, les ha puesto límites y ha mantenido en marcha planes que favorecen a la mayoría de los venezolanos. Desde su mentalidad patriarcal, esto es inadmisible para la oligarquía, ya que en su programa mental inconsciente tienen grabados mensajes como: “sólo nosotros mandamos”; “sólo nosotros hacemos las leyes”; “sólo nosotros somos gente”; “sólo nosotros somos los dueños del país”; “nosotros somos superiores”.