"Todos deseamos la paz, pero la cuestión, por desgracia, es la de quién decidelo que es la paz, quién lo que sea orden y seguridad, quién lo que se hayade considerar como situación soportable o no soportable"
Carl Schmitt.
La violencia desbordada de la mal llamada oposición llama la atención. Para la mayoría de los venezolanos su actuación es incomprensible, irracional… va más allá de lo tolerable y, por ello, pide al gobierno su inmediata intervención: “El gobierno debería meterlos presos a todos”.
Creo que no nos podemos dejar llevar por los primeros impulsos y reaccionar de manera convencional, ajustándonos simplemente a lo que dictan nuestras leyes, incluso porque se las han ingeniado para usarlas como arma de guerra. Nos encontramos en medio de una guerra no convencional, con una lógica diferente a la que estamos acostumbrados. Se trata de un conjunto de estrategias ideadas y asesoradas por el gobierno de USA, las cuales han sido canalizadas y puestas en marcha por un sector de la oligarquía venezolana y sus secuaces.
Es un hecho reiteradamente denunciado el que USA ha estado apoyando a la mal llamada oposición venezolana de forma encubierta en los numerosos intentos de “Sacar a Chávez. Su asesoramiento e intervención en el golpe del 11 de abril del 2002 fue puesto en evidencia por numerosas instituciones, grupos, periodistas, publicaciones…: “EEUU apoyó golpe de Estado en Venezuela afirma TransÁfrica Forum”; Venpres, 08/01/2004… Poco antes del golpe del 11 de abril del 2002, líderes de la supuesta oposición se reunieron abiertamente con miembros oficiales de la administración del emperador Jorge Mala Hierba en Washington y está fuera de discusión el que recientemente la Nacional Endowment for Democracy ha estado financiando el llamado a referéndum de la falsa oposición (Rai O´Brien, “What democracy to expect if opposition takes control in Venezuela?, VHeadline.com).
Esta guerra no convencional, no sólo es apoyada por las elites económicas, políticas y militares de USA, sino que además, involucra a muchas organizaciones internacionales, que les sirven de pantalla; y una serie de infiltrados o “quinta columna” en todos los ámbitos de la vida nacional. No nos debemos dejar engañar por los nombres de dichas organizaciones. Human Rights Watch, no defiende los derechos humanos, defiende los intereses económicos, políticos y militares de USA. El Fondo Nacional para la Democracia (Nacional Endowment for Democracy) aparece a la vista del mundo como una organización sin fines de lucro que lucha por la libertad y la democracia, pero su verdadero propósito es entrometerse en los asuntos de países como Venezuela. Y en ese entrometerse en los asuntos del país, la NED ha venido financiando a la supuesta oposición venezolana (Rebelión.org “Denuncian envío de dinero desde Estados Unidos a la oposición golpista en Venezuela”, Venpres, 13/02/2004).
La nuevas teorías militares sobre la guerra desarrolladas por USA, consideran que el objetivo de las guerras en la actualidad no es la destrucción física del enemigo, sino su dominio; y, según dichas teorías, en el presente este objetivo puede ser logrado con ayuda de la tecnología existente, sin necesidad de sacrificar a uno solo de sus soldados. Las guerras de tercera y cuarta generación, a diferencia de las de primera y segunda generación que se valen de los encuentros cuerpo a cuerpo y de la fuerza bélica; usan la cultura y la información como armas de guerra dirigidas a controlar la mente y la voluntad de la gente. A través de este control, USA ambiciona o aspira movilizar masas de población a su favor para que antagonicen contra un supuesto enemigo.
Desde la perspectiva de las teorías sobre la guerra desarrolladas por USA, la penetración cultural por parte de USA debe ser total, es decir, penetrar al enemigo hasta en lo más íntimo en todos los ámbitos sociales de la vida cotidiana: la educación, la salud, la higiene, la alimentación, el entretenimiento, las publicaciones…;los medios de información masiva, la actividad artística, musical y poética…; las organizaciones religiosas, económicas y políticas…; con el objetivo de alcanzar y manipular el sistema mental y organizativo de su adversario. Es esto lo que, evidentemente, ha venido haciendo USA en Venezuela, Haití, Nicaragua, Chile, Irak… Es muy revelador lo que dicen William Lind, el Coronel Keith Nightengale (USA), el Capitán John Schmitt (USMC), El Coronel Joseph Sutton (USA) y el Coronel Gary Wilson (USMCR) en “Marine Coros Gasette”, Octubre 1989, pp 22-26:
En términos más amplios, las guerras de cuarta generación probablemente serán ampliamente dispersas y ampliamente indefinibles; la distinción entre guerra y paz será borrosa y no habrá un punto de distinción. Será una guerra no lineal, al punto de que no se podrán definir campos de batalla ni frentes. La distinción entre “civil” y “militar” podría desaparecer. Las acciones ocurrirán corrientemente a través de todos los participantes, incluyendo su sociedad como entidad cultural y no como entidad física… …todos estos elementos están presentes en las guerras de tercera generación. Las guerras de cuarta generación simplemente acentuarán lo anterior… Las Operaciones Psicológicas podrían convertirse en el arma estratégica operacional dominante en la forma de intervención información/medios… Las noticias se convertirán en armas operacionales más poderosas que las mismas divisiones de las fuerzas armadas.
Todas las estrategias que viene utilizando la Coordinadora Democrática tienen en común con las teorías de las guerras de tercera y cuarta generación el utilizar una lógica contradictoria y cambiante; emplear combatientes imperceptibles y volátiles; y el usar hábilmente algunos de los principios y derechos democráticos que aparecen en la Constitución Bolivariana. Así, la guerra psicológica de los medios de información se basa en la libertad de prensa y el derecho a informar. El sabotaje interno en el gobierno se fundamenta en la protección de los sindicatos y la inamovilidad laboral. Las marchas, protestas, guarimba…, en parte, se sustentan en el Artículo 350 de la Constitución Bolivariana de Venezuela, el cual habla sobre el desconocimiento de “cualquier régimen, legislación y autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticos o menoscabe los derechos humanos”.
Operaciones Psicológicas o Guerra Psicológica
Cuando nos detenemos a observar cómo la supuesta oposición venezolana, aliada a las elites económicas y políticas de USA, ha venido actuando en contra de Chávez, lo más evidente ha sido el uso de los medios de información, con el objetivo de obtener seguidores lavándoles el cerebro. El target o blanco de su Guerra Psicológica ha sido esencialmente la clase media venezolana. En sus campañas han apelado a aspectos claves de su inconsciente, el cual se halla dominado por el arquetipo del patriarca, y usarlos para desencadenar en ellos la violencia cuando así lo crean conveniente.
La Guerra Psicológica a través de los medios, no se limita al 90% de los medios que están en manos de la oligarquía nacional, sino que involucra también a los medios internacionales como CNN. Una de las cadenas más amplias que emplea la Casa ¿Blanca? para ir creando una opinión internacional favorable a sus intervenciones a corto, mediano y largo plazo. CNN, como los cuatro jinetes del Apocalipsis venezolanos, se esmera, no sólo en manipular la información y hacer creer que Chávez es un tirano, sino que, además, no suele mostrar los aspectos democráticos y positivos de los logros de este gobierno; y trata de vincularlo disimuladamente con organizaciones terroristas, de manera que cualquier intervención directa de tipo militar por parte de USA en Venezuela pase por una intervención humanitaria, como hicieron en Haití.
En Venezuela, la Coordinadora Democrática se ha valido de los 4 jinetes del Apocalipsis para llamar a la rebelión y cuando ha hecho esto no pocas veces ha usado la estrategia del racismo y del clasismo para provocar terror en la clase media y alta, llamar a una supuesta defensa de sus vidas, moverlos a la acción y generar confrontaciones frontales con la gente de menos recursos. Más aún, los 4 jinetes del Apocalipsis en particular, han ido creando una opinión favorable de intervención de USA en el país y han sido notables aquellos individuos que abiertamente así lo han exigido ante las cámaras de TV privadas de Venezuela. Cuando la Coordinadora ha utilizado las horas millonarias de televisión en las emisoras de los 4 jinetes del Apocalipsis, es de preguntarse ¿De dónde sacan el dinero para costear tan millonarias campañas de desprestigio y Guerra Psicológica contra Chávez? Más aún, ¿De dónde saca el dinero Gustavo Cisneros, cuyos negocios, a decir de los que saben, van de mal en peor, para mantener en su cadena de televisión latinoamericana toda una campaña de guerra contra Chávez? ¿Será que el padre de Jorge Mala Hierba colabora con generosas donaciones para sus campañas?
No podemos olvidar que el padre del emperador Jorge Mala Hierba es amigo de Gustavo Cisneros y hasta salen a pescar juntos. Tampoco podemos olvidar que Jorge Mala Hierba tiene un gabinete proveniente de la empresa petrolera, que la familia Mala Hierba posee importantes empresas petroleras, que esta y la familia de Osama Ben Laden son socios en muchos negocios vinculados al sector petrolero en Oriente…(Thierry Meyssan, “La terrible impostura”). Cuando la Coordinadora ha paralizado el país entero en contra de sus propios intereses económicos es de preguntarse y ¿cómo se mantienen en pie sus negocios y empresas? ¿Simplemente recuperan las pérdidas aumentado el precio de los productos y botando a sus empleados? Cuando detienen a supuestos líderes de la Coordinadora con armas de guerra de alta potencia, que ni siquiera las tiene el ejército venezolano y que son de origen gringo, tampoco podemos mirar para los lados. Debemos preguntarnos ¿cómo las han conseguido?
¿De dónde salieron los paramilitares que están en Venezuela y han asesinado a más de 80 líderes campesinos? ¿Quiénes les pagan? ¿Por qué los medios que abiertamente están contra Chávez no dicen nada al respecto y muchos menos dicen nada sobre la base militar que está instalando USA en nuestra frontera con Colombia, en la zona de la Guajira?
Un enemigo “invisible”
Dos estrategias derivadas de las guerras de cuarta generación, las podemos observar, por ejemplo, en las marchas y protestas públicas de la supuesta oposición y en lo que han denominado la Guarimba. En las marchas, la estrategia consiste en la aparición repentina de ciertos individuos que se han mezclado en estas y así como aparecen, también desaparecen como por obra de magia.
Son individuos que de pronto surgen de las ventanas o azoteas de los edificios y disparan con armas de fuego de largo alcance contra la Guardia Nacional -a veces, también contra su propia gente-, o bien, que surgen de sus mismas marchas y lanzan metras con chinas de alta potencia, lanzan bombas molotov, disparan armas que contienen fragmentos de metal y vidrio, tiran piedras, palos, pedazos de tubo…desapareciendo rápidamente entre la muchedumbre. ¿Son esas marchas pacíficas? Siempre contando ¿casualmente? con la presencia de las cámaras de TV o las cámaras de video de “aficionados”, cuando la Guardia Nacional trata de defenderse o cuando los cuerpos de seguridad del estado intentan atrapar a estos “terroristas”, la gente de las marchas se hace pasar por víctimas. Momento que es utilizado, para impedir que esta cumpla con su deber y, simultáneamente, “obtener pruebas de la brutalidad y represión del gobierno”.
No pocas veces montan shows mediáticos que supuestamente son una prueba evidente de la represión del estado. Uno de esos shows, ocurrió el 27 de febrero del 2004, cuando la oposición pretendía romper el cerco de seguridad implementado para proteger a los presidentes que asistían a la cumbre del G-15 en la ciudad de Caracas.
¿Casualmente?, las cámaras de TV tomaron las imágenes de una mujer joven que solita se fue de frente contra la Guardia Nacional, entabla una discusión, le quita el rolo a una mujer de la Guardia Nacional y en la confusión, sale volando de espaldas y cae a uno o dos metros de donde estaba parada. Los narradores, como era de esperarse, de una vez condenaron los actos de violencia por parte de la Guardia Nacional en contra de esa pobre e indefensa mujer. Imágenes que Globoterror repitió hasta la saciedad.
Cuando se ve el video por primera vez, por la rapidez de los acontecimientos, pareciera que en verdad la mujer fue agredida, pero cuando se lo ve varias veces, uno se pregunta: ¿Cuánta fuerza tenía la mujer de la guardia nacional para tomar en vilo a la supuesta agredida y lanzarla por el aire entre uno y dos metros? ¿Por qué la víctima cae tan perfectamente de espaldas y no se hace ningún daño? Tan es así, que la supuesta víctima se levantó caminando perfectamente como si nada.
La Guarimba es una estrategia similar a la anterior, sólo que en vez de ser un grupo grande de gente marchando, se trata de grupos reducidos frente a lugares seguros, los cuales, una vez cometidas las fechorías, sirven de refugio a los forajidos, es decir, utilizan la estrategia de convertirse en terroristas urbanos imperceptibles y volátiles, a los cuales difícilmente se les puede detectar, detener y responsabilizar de sus acciones ilegales. El nombre de Guarimba significa territorio, lugar donde refugiarse para que nadie los pueda atrapar. El único objetivo de este plan es paralizar totalmente el país, crear caos y anarquía a nivel nacional con la participación de la ciudadanía. Para paralizar al país y crear caos a nivel nacional, su autor intelectual, Roberto Alonso (Humberto Gómez García, “¿Guarimba o terrorismo made in Miami?, Temas Venezuela 30/03/2004), propone entre otras cosas:
No hay que enfrentarse frontalmente con las fuerzas del orden público, sobre todo por la desproporción de medios disponibles. Es por eso que debemos emplear técnicas como las aplicadas por las guerrillas en contra de los ejércitos regulares y que les ha dado muchos éxitos. Hay que atacarlos mediante la técnica de golpes de mano. Atacar y retroceder. Atacarlos donde menos se lo esperan. Nosotros estamos en todos lados y nos vestimos como queremos. Iremos ocasionando bajas en sus filas, lo cual irá destruyendo su capacidad combativa, sobre todo, cuando no sepan de dónde ni quién puede ser el enemigo. Utilicemos cuerdas de color oscuro o cable a una altura de metro y medio entre poste y poste a lo largo de las calles, para hacer caer a los motorizados de la Guardia Nacional, DISIP y círculos bolivarianos. Hagamos hielo con los potes de arroz chino que siempre nos sobran en la casa, los cuales utilizaremos para lanzarlos desde los edificios, junto con vasos, botellas, latas, basura… Vamos a ir lentamente en nuestros carros. Si cada uno de nosotros va lentamente en su carro, poco a poco la ciudad va colapsando
Las mentes terroristas de la falsa oposición engañan a sus seguidores haciéndoles creer que con su participación van a restituir la “anterior dictadura democrática”; y a evitar que el castro-comunismo se instale en el país. Pero les ocultan que, en medio de la invisibilidad e impunidad que otorga “el tirar la piedra y esconder la mano”, no pocas veces han apostado francotiradores o han colado sicarios para herir o matar a su propia gente o a la gente de las “hordas chavistas”, para “crear mártires” y encender así la mecha de una guerra civil sangrienta por la vía del resentimiento y la venganza. Al hacer esto, las mentes macabras de Coordinadora Democrática y las elites económicas nacionales y extranjeras esperan que el país se vuelva ingobernable. Y siendo así, el desorden sería de tal magnitud que, difícilmente podría ser detenido llamando a la calma por televisión.
El gobierno caería entonces en la trampa de usar las fuerzas del orden público y lograrían objetivos ulteriores como: a) hacer pasar al gobierno nacional como un gobierno represor, b) invocar la famosa Carta Democrática, para que las tropas gringas invadan al país, c) la oligarquía nacional y el gobierno de Washington tendrían en sus manos el control del país y d) reestablecerían la democracia en términos de su propia definición de democracia.