El país por un dinerito - PRIMERA PARTE: El arquetipo del patriarca o predisposición inconscie

2 - PRIMERA PARTE: El arquetipo del patriarca o predisposición inconscie

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Monografía creado por José Del Grosso. Extraido de: http://www.rebelion.org/seccion.php?id=24
18 de Enero de 2006
Es indudable que la cultura Occidental desde sus inicios ha sido una cultura patriarcal, es decir, una cultura en cuyo inconsciente colectivo predomina el arquetipo del patriarca, el cual, esencialmente, nos ha proveído de un patrón de percepción, pensamiento, sentimientos, acciones y relaciones caracterizadas por la violencia, la expansión, el sometimiento, la amenaza, la imposibilidad de diálogo, la exigencia, y un pensamiento racional y analítico simplista, detrás de todo lo cual se esconden el miedo, la depresión, la negación y la fantasía.

Desde la perspectiva de este arquetipo, el poder es distorsionado y entendido como el control del otro: “Que el otro haga mi voluntad”; es decir, la esencia del poder, que es “estar en capacidad de”, es utilizada con el único objetivo de “dominar”; dejando de lado su lado luminoso, el cual implica estar en capacidad de enseñar, educar, proteger cuando es necesario, servir al otro, cuidar, nutrir… en función del desarrollo de la autonomía e individualidad del otro.

Es importante destacar que el mensaje subyacente a todo lo que refleja el arquetipo del patriarca es: “Cómo se debe”. “Cómo debe ser o debería ser”; es decir, se trata de imposiciones a la realidad concreta, pues no acepta las cosas tal cual como son, sino que busca modificarlas en función de su imaginación y como mecanismo de defensa de sus temores.

Pero además, y esto es clave, el patrón de percepción, pensamiento, sentimientos y acciones que nos ha proveído el arquetipo del patriarca tiende a negar y a destruir la diversidad y a sacralizar el Uno.

La sacralización del Uno implica una cultura de exclusión y sumisión, de negación y acomodación que conllevan inevitablemente a una realidad virtual contradictoria que permanentemente genera conflicto en nosotros mismos, entre nosotros y los demás y entre cada uno de nosotros y la naturaleza.

Así, la moral única, no expresa sino el moralismo del Bien Supremo, único, absoluto, verdadero y la lucha contra el mal, que por supuesto es dictada por el Uno y que desde la posición de cualquier ser humano es la poseída exclusivamente por nosotros, los de mi bando. Este uno exclusivo implica entonces una división y, por ende, una lucha eterna entre dos bandos, cada uno de los cuales dicen poseer la única verdad.

Observe y medite por sí mismo este problema de la sacralidad, culto

o endiosamiento del Uno. “Yo soy el Único”. Un solo Dios, un solo padre, una sola religión, un solo rey, un solo gobierno, un único Derecho Internacional, una sola cabeza de familia, una sola filosofía, una sola ciencia, una sola verdad absoluta, un solo pensamiento, una sola forma de hacer las cosas, una sola cadena de supermercados, un solo monopolio… ¿Permite ello la libertad de pensamiento? ¿Mirar las cosas desde un solo ángulo nos permite alcanzar un grado de veracidad satisfactorio sobre cómo son las cosas?

Cuando miramos qué ha estado ocurriendo a finales del siglo pasado, miramos que la tendencia es a la globalización y ello implica que exista un solo gobernante. El neoliberalismo, no es más que un juego económico que expresa una lucha, cuyo objetivo es que una sola persona, hombre, domine el mundo, no importa a quién tenga que matar o con qué tenga que acabar.

Los futuristas no piensan en la diversidad, expresan que en el futuro existirá un solo primer ministro, un solo líder o un solo presidente que gobernará al mundo, o a la galaxia, o al Universo

El patriarca, el Uno exige, demanda sacrificios de sangre, baños, ríos de sangre que deben serle ofrendados para que él ¿nos proteja del enemigo? Masacres, asesinatos, violaciones, tortura, perversión…han sido enmascarados de muchas formas como un eco en el devenir de los tiempos para mantener en pie al Uno: al rey, al presidente, al líder

“No escuchen al que habla de Amor. Persigan a aquel que piensa, que es consciente, que habla de la individualidad y la unión en la diversidad”, ha sido el lema del Patriarca a través de los siglos.

Patriarcado y matriarcado se refieren al predominio exagerado de uno de los elementos: masculino o femenino, de la psyche humana, que si bien existen en todo individuo de forma natural, no son antagónicos entre sí, sino que se complementan en cada uno de nosotros: mujeres y hombres.

En lo social, cuando estos elementos de la psyche humana adquieren la modalidad de matriarcado o patriarcado, se tornan en energías distorsionadas, perturbadoras y destructivas que nos llevan a una cruel competencia y lucha entre todos, cuyo único objetivo es que domine lo Uno, el Uno.

El exacerbamiento de la masculinidad no significa que los varones de esta cultura sean “más hombres”, “más viriles” y, por ende, capaces de experimentar placer y llevar adelante una vida plena y significativa. Por el contrario, el macho suele llevar una vida vacía, de afectos bloqueados y de temores respecto tanto a su propia feminidad como a la masculinidad y feminidad de la mujer.

El modelo patriarcal de cultura señala que el varón, no sólo carece de una conexión adecuada con el elemento femenino, sino que, además no posee un contacto profundo y maduro con las energías instintivas masculinas, las cuales se caracterizan, entre otras cosas, por la autoafirmación, la autonomía, la independencia, la creatividad, el trabajo realizador, la constancia y el poder ser centrado, generoso y confiado.

Al confundir la fuerza varonil con la agresión y rechazar todo aquello que pueda significar “sentir”, “sentimientos” y “afectos”, la mayoría de los hombres de nuestra cultura se niegan a sí mismos la posibilidad de contactar y desarrollar una masculinidad madura. En sustitución a esta resaltan entonces la agresividad, la tendencia al dominio y el pensamiento analítico y ¿racional?

Líderes como Atila, Julio César, Calígula, Enrique Octavo, el Rey Sol, Stalin, Hitler, el emperador Jorge Mala Hierba (Bush), José María Rebuznar, Rómulo Betancourt, Carlos Andrés Pérez, Jaime Lusinchi… tienen en común no sólo una exacerbada agresividad, sino que, además, muestran una notoria perversidad en toda la amplitud de aquello que representa la sexualidad.

Debido a sus propios temores, el hombre cuya vida es regida por el arquetipo del patriarca, impide por todos los medios posibles el crecimiento y desarrollo psicológico de sus hijos varones y denigra y relega a la esposa e hijas a un lugar secundario, como evidentemente sucede con Mala Jorge Mala Hierba y ocurrió con Carlos Andrés Pérez y Lusinchi.

En nuestra cultura actual es el padre prepotente instalado en el varón el que ve a su pareja como una combinación de “muñeca de vitrina”, “virgen”, “la madre de sus hijos”, “la doméstica” y la “prostituta”. Es el que abusa por igual de todos los miembros de la familia, aduciendo de alguna manera es el dueño de los destinos de sus vidas.

Es el hombre que cuando ocupa el lugar del “jefe” es un tirano que impide el desarrollo personal de sus subordinados y no soporta que en la oficina haya alguien que se desempeñe “igual o mejor que él”; o es el supuesto compañero de trabajo que valiéndose de expresiones conductuales pasivo-agresivas (el mosquito muerto, el que viene a ayudar, pero habla a espaldas de los demás y mete zancadillas), odia y envidia secretamente a quienes se muestran maduros, creativos, productivos, generosos, espontáneos, seguros de sí mismos, inteligentes, optimistas y fluyen con la vida (Robert Moore y Douglas Gillette: “Rediscovering the archetypes of the mature masculine”).
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5 opiniones

cultura de masas

buena
Opinión respetable

Hay críticas de forma por que de fondo no se atreven. Miedo al ridículo y falta de argumentos
no esta totalmente bien redactado pero manifiesta mucha de la verda que otros niegan

mas elementos de juicio que vienen a consideracion, mis mas sentidas felicitaciones por el atrevimiento de poder decir lo que piensas, eso es lo que llamo libre desarrollo de la personalidad.
fue una mierda esa epoca

era una porqueria la forma de tratar a los imigrantes de la epoca ...
Pero que burro eres.

Utilizas la retórica más fácil y barata que has encontrado. Para atreverte a publicar algo, sin el temor a hacer el ridículo, debes aprender primero las reglas básicas de la redacción.
Evita repeticiones innecesarias. Tu articulito, parece escrito por un párvulo. Primero debes de tratar de ilustrarte un poco, de lo contrario parecerás un perfecto ignorante.
Utiliza el diccionario, es un buen aliado para los iletrados, y si te animas, lee, es bueno, y lo necesitas mucho.

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