El país por un dinerito - Toda nueva generación siempre dice: Esto nunca había pasado

1 - Toda nueva generación siempre dice: Esto nunca había pasado

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Monografía creado por José Del Grosso. Extraido de: http://www.rebelion.org/seccion.php?id=24
18 de Enero de 2006
La pérdida de algo, la privación, el cambio de una situación, la agresión, el no ver realizadas nuestras expectativas…suelen ser detonadores de la rabia, la ira, la rebeldía…, siendo su intensidad proporcional al valor psicológico o importancia que el individuo le atribuya a cada una de ellas.

En los últimos años, podemos observar que un grupo significativo de los ricos y la clase media venezolana han mostrado abiertamente una ira desbocada y dirigida esencialmente hacia la persona del Presidente Hugo Chávez y todo aquel que simpatice y comparta sus ideas revolucionarias. Ante esta situación, que está a punto de generar una guerra civil es de preguntarse: ¿De qué cosa tan importante los ha privado Chávez y sus seguidores? ¿Qué cambios significativos han generado en el orden social, económico y político? ¿De cuáles agresiones han sido víctimas? ¿Qué expectativas tenían hacia este gobierno que no se han cumplido?

A nivel económico, la clase media ha venido sufriendo pérdidas significativas aún antes de que Carlos Andrés Pérez se instalara en su primer mandato. El creó la ilusión de la abundancia a través de acciones como aumentar el gasto público y estimular e imponer aumentos de salarios y, si bien, en términos de cantidad todos tuvimos la impresión de tener más, en lo real, nuestra capacidad adquisitiva fue mermando a través de los años de la mal llamada “democracia”, debido a constantes devaluaciones de nuestra moneda, inflación, endeudamiento del Estado interna y externamente… (Alfredo Ramos Jiménez Edit. “La transición venezolana”).

Debido a los factores mencionados, la clase media comenzó a menguar, al extremo de que fueron muchos los profesionales que, sobre la base de datos concretos, afirmaron que la clase media venezolana tendía a desaparecer, lo cual, a su vez, incrementó en el devenir del tiempo el descontento, la impotencia y la frustración de la clase media.

De hecho, si bien una parte de la clase media se enriqueció durante el período 1958-1982, la mayor parte se vio afligida posteriormente. Paulatinamente, después del 82 fuimos testigos de la desaparición de numerosos negocios y del exterminio de la mediana y pequeña industria, que quedó reducida a su mínima expresión. La clase media se quejó y mostró enojada porque ya no podía celebrar con bonches espectaculares, beberse el whiskisito con agua de coco, hacer viajecitos a Miami, comer en restaurantes caros dos tres veces a la semana, exhibir sus joyas

Quienes se sentían directamente afectados, enojados, atribuyeron la culpa al “gran padre simbólico”, el presidente de turno, generalmente, visto como una suerte de “arreglalotodo” o mesías capaz de afectar directa e indirectamente sus vidas. Fueron momentos en que, al sentirse defraudados y traicionados, hablaron mal del “gran padre”, cambiaron de partido y pacientemente esperaron las siguientes elecciones para ejecutar el “famoso voto castigo”.

La población venezolana en general, como sigue ocurriendo ahora con mucha gente, “nunca puso los pies sobre la tierra”. Nunca pensó que el presidente no era su papá. Jamás aterrizaron y se dijeron: “!Es verdad, el presidente no es un ser omnipotente. Yo también debo hacer algo por mí y por los demás!”.

Nosotros debimos haber aprendido hace décadas que los gobiernos no tienen una cantidad ilimitada de deberes hacia nosotros y debimos haber entendido que nuestro papel en la vida no se limita a “pedir”, “exigir”, sin dar nada a cambio. Debimos habernos preguntado sobre la capacidad de los gobiernos para hacer en general y sobre lo que podían hacer en particular en las diversas situaciones y contextos de la evolución social de nuestro país.

Ante la negación de la realidad y el no asumir su verdadero papel como miembros de nuestra sociedad, la clase media, como el resto de la población, se sumó reiteradamente al ciclo de promesas electorales, entrega de su confianza, poder y esperanzas a un candidato y verse traicionados y decepcionados si no tenían un “cambur”, si no estaban “enchufados”, o tenían un amigo o un compadre en el gobierno con quien hacer “negocitos”, o “ser puestos donde haiga”.

Es sorprendente cómo casi siempre les ha obnubilado la figura del “gran padre”. Siempre han puesto sus ojos en él y como si tuvieran gríngolas, parecen no percibirse a sí mismos ni percibir qué hay alrededor y más allá de este, así como de lo que dicen y hacen tanto sus seguidores como sus opositores.

A pesar de que algunos poseen títulos universitarios, han demostrado ser incapaces de ver el manejo traicionero de las pocas familias más adineradas del país, quienes, como pulpos, se han adueñado por las buenas y por las malas de su control social, jurídico, económico y político y han logrado venderlo sin que nos diéramos cuenta.

Explícita o implícitamente han sido cómplices de la corrupción del poder judicial. Han dejado hacer a las transnacionales. Permitieron, no sólo el endeudamiento innecesario de la nación, sino que, además, dejaron que los gobiernos fueran extorsionados por el FMI y el BM. Les pareció de maravilla que los oficiales venezolanos fueran a la Escuela de las Américas para ser “amaestrados” y formaran parte de la avanzada imperialista. Muchos de ellos, identificándose con el “american way of life”, dejaron que USA controlara el alma de PDVSA y en la actualidad piden explícitamente ante las cámaras de TV de Miami que los marines invadan al país.

En la actualidad, no sólo algunos de los militares “amaestrados” piden explícitamente ante las cámaras de TV de Miami que los marines invadan al país, sino que en tierra venezolana, ante las cámaras venezolanas, un sector de la clase media en Español e Inglés piden el apoyo del “gran padre norteamericano”, para “derrocar al gobierno de la mayoría”. ¿Por qué? ¿Qué vínculos existen entre ellos y el gobierno de USA?

Todos estos factores y otros tantos también significativos, a la hora del análisis del por qué se empobrecían, quedaban usualmente relegados a la sombra, siendo sustituidos por: “la culpa es del gobierno”; un gobierno que en sus mentes estaba formado por fantasmas, pero que concretamente era personificado en el cuerpo del gran padre simbólico: el presidente.

Transcurrieron los años de la dictadura democrática y la clase media y la oligarquía no elevaron su protesta a los niveles que han llegado a partir del 2000. Ello a pesar del duro castigo económico del segundo gobierno de Caldera (1994-1999), período durante el cual, entre otros hechos notables, nuestra moneda fue brutalmente devaluada, fue restringida la venta de dólares, numerosas empresas se vieron obligadas a cerrar y se suspendieron las garantías constitucionales en algunos momentos.

En los días del segundo gobierno de Caldera no salieron a las calles con camisas negras resucitando el fascismo de Musolini. Tampoco conspiraron a los niveles de violencia de hoy para derrocar a Carlos Andrés Pérez, ni al sanguinario Jaime Lusinchi…¿Por qué no lo hicieron? ¿Qué los detuvo en aquel entonces?

En cambio ¿Por qué sí lo han hecho en estos últimos años? ¿Por qué han intentado el suicidio económico colectivo y hasta han justificado y creado en diversos momentos las condiciones para un enfrentamiento sangriento entre hermanos? ¿Cómo explicar conductas tan despóticas y emocionalmente descontroladas en unas clases sociales supuestamente tan “controladas”, “tan racionales”, “tan comedidas”, tan chics y cuyo “glamour se haya en el epicentro de todo su candor”? ¿Por qué prefieren y explícitamente piden ser colonia de USA?

La respuesta a este interrogante es compleja y exige responder primero a dos preguntas claves:

  1. ¿Qué ocurrió en el pasado que predispone a ciertos miembros de la clase media y rica a actuar en el presente fuera de sí, al margen de la ley y de toda conveniencia social?
  2. ¿Qué sucede en el presente para que se desencadenen dichas reacciones?
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5 opiniones

cultura de masas

buena
Opinión respetable

Hay críticas de forma por que de fondo no se atreven. Miedo al ridículo y falta de argumentos
no esta totalmente bien redactado pero manifiesta mucha de la verda que otros niegan

mas elementos de juicio que vienen a consideracion, mis mas sentidas felicitaciones por el atrevimiento de poder decir lo que piensas, eso es lo que llamo libre desarrollo de la personalidad.
fue una mierda esa epoca

era una porqueria la forma de tratar a los imigrantes de la epoca ...
Pero que burro eres.

Utilizas la retórica más fácil y barata que has encontrado. Para atreverte a publicar algo, sin el temor a hacer el ridículo, debes aprender primero las reglas básicas de la redacción.
Evita repeticiones innecesarias. Tu articulito, parece escrito por un párvulo. Primero debes de tratar de ilustrarte un poco, de lo contrario parecerás un perfecto ignorante.
Utiliza el diccionario, es un buen aliado para los iletrados, y si te animas, lee, es bueno, y lo necesitas mucho.

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