2 - Eugenio d'Ors

Monografía creado por Félix Rebollo Sánchez. Extraido de: http://www.ucm.es/info/especulo/numero18/rebollo.html
05 de Septiembre de 2006

Sin duda el que primero sentó las bases de un nuevo movimiento fue EUGENIO D'ORS (1882-1954). Creador del 'Noucentisme". Pero no estuvo solo. José Carlos Mainer en su libro La edad de plata (1902-1939) recoge la opinión de Albert Manent en la que éste señala "cuatro nombres que ejemplifican la 'buena nueva' del noucentisme: el político Prat de la Riva, o la 'ordenación y cohesión de una política renovadora, en contraste con el caciquismo envejecido y falsificador'; Eugeni d'Ors, o 'un pensamiento que tendía a ser una suerte de filosofia autóctona'; Josep Carner, o 'una literatura que imponía cánones y elegancia'; Pompeu Fabra, inspiración de la decisiva reforma ortográfica en 1913, o la fijación de la lengua que ganó todavía modulaciones y flexibilidad" (3). El Noucentisme fue fundamentalmente un movimiento poético, que, en un principio, abandonó otros géneros literarios como la novela o el drama; si exceptuamos la novela La beu plantada (1911) de d'Ors, en la que se puede observar la pasión por la mujer y el paisaje catalanes dentro de la precisión y el orden; d'Ors se vale de un personaje femenino para simbolizar la Cataluña clásica, a la vez que expone las directrices estética y política del Noucentisme: "Ve, pues -escribe d'Ors-, e instruye a las gentes bautizándolas novecentistas en nombre de Teresa. Yo, en tus caminos por el mundo, jamás de abandonaré. Invisible, iré siguiéndote en tus andanzas. Si en disturbio o duda te ves, o en peligro, invócame, y en seguida alguna señal sabrá revelarte mi oculta asistencia y confortamiento. Yo conozco tus debilidades, como tú has conocido mis fuerzas. Adiós, Xenius, y recibe ahora para todas tus empresas y viajes mi bendición". Lo que pretende el ensayista catalán es la insistencia en una idea clave: la defensa de los valores de la inteligencia frente al concepto bohemio modernista; este equilibrio debería conducirles a la huida de todo sentimentalismo; a rechazar el tono apasionado e imbuirse de lo sereno y del carácter intelectual en sus escritos y manifestaciones para así conseguir, de esta forma, "un arte puro"; en definitiva, la obra bien hecha. Desde su Cataluña, d'Ors pretende construir un clasicismo distinto, que tenga sabor mediterráneo, que esté basado en el orden, la medida y la claridad; que llevara en sí el culto de la norma y de la disciplina. La armonía debería primar entre lo espiritual y lo corpóreo De esta forma se convierte en el ideador del "Noucentisme". Tal término "fue propuesto por el ensayista catalán para cercar a las nuevas tendencias que se diferenciaron del mundo artístico y literario del siglo XIX".

En el terreno del ensayo fue capital la aparición en 1906 la sección fija titulada "Glosari" en el periódico La veu de Catalunya. Con estas ideas d'estar per casa, d'Ors implanta las directrices del nuevo movimiento, que supone una ruptura y una oposición al Modernismo. La nueva tendencia sostiene un nuevo clasicismo que recupere la tradición literaria perdida. La objetivación de la realidad para un humanismo, nuevo, unas premisas formales de pulcra sujeción de la palabra constituyen el credo del nuevo programa estético. En este aspecto, no podemos olvidar la aparición, además de Glosari, de Els fruits saborosos (1906) o La muntanya d ámetistes (1908) de Guerau de Liost de Josep Carner (1884-1970). Con este libro, el poeta catalán asume plenamente la nueva estética del Noucentisme. Tampoco podemos descartar que es en 1906 cuando se celebra el primer Congreso Internacional de la Lengua Catalana, y en 1907 se crea el Institut d'Estudis Catalans, que sentará las bases del catalán contemporáneo; esta impronta "noucentista" no se perderá del todo hasta la guerra de 1936. Sin embargo, es difícil determinar su final. El espíritu se mantuvo pero no con tanta fuerza y desvelo. Para Eugenio d'Ors el noucentisme finaliza con la expulsión de éste de los cargos públicos catalanes en enero de 1920, y cuatro meses después dimitiera de la Secretaría del Institut d'Estudis Catalans.

A partir de 1923, ya en Madrid, prosiguió con sus "glosas" en castellano. De todo esto, la opinión de José Carlos Mainer es diáfana: "la continuidad de Josep Carner (quizá el máximo poeta catalán de este siglo), el personal semimodernismo de Josep María Sagarra, la plástica prosa de Josep Pla (en los antípodas de los ideales noucentistas respecto a la forma y al pensamiento), indican claramente que en los años posteriores a 1918 ni el noucentisme era una escuela ni el vanguardismo vino a reemplazar su hipotético dominio. Más aún: como ocurrió en el resto de España, las vanguardias contribuyeron a afianzar el ideal nacional de modernidad y, en ese orden de cosas1 respetaron muy poco el principio internacionalista, al menos en sus postulados más radicales. Y por eso mismo, un tono de modernidad más nueva, más espontánea y menos voluntariosa, nació muy a menudo del propio seno noucentista". Pero, sin duda, el abandono por parte de d'Ors del Noucentisme contribuirá a perder fuerza. Su venida a Madrid, y, sobre todo, las conferencias que impartió en la Residencia de Estudiantes, colaboraron aún más a expandir el novecentismo; aquéllas dejaron un espíritu lleno de sabor en los que allí moraban. Pero no sólo fue d'Ors el que venteó el movimiento, no podemos olvidar tampoco que la Residencia se convirtió en fonda para los intelectuales catalanes que pasaban o venían a Madrid. Por tanto, la acogida de esta nueva corriente por la clase madrileña fue positiva. Tampoco podemos olvidar que Cataluña tuvo una vinculación directa con las corrientes europeas, y esto hizo que los aspectos culturales tuvieran otro despegue, y, al mismo tiempo, contribuyeran a extenderlo al resto de España. El Novecentismo se opuso, en todo momento, al sionismo, al historicismo y al nacionalismo del siglo XIX. Este espíritu lo hallamos en el Nuevo Glosario de E. d'Ors. Sin embargo, el cubismo, por el contrario, como movimiento pictórico y literario, será entendido por el pensamiento novecentista.

En 1923, la Revista de Occidente celebró el veinticinco aniversario de la muerte de Mallarmé con una reunión en la que se guardaron cinco minutos de silencio. El organizador fue d'Ors. Después se publicaría una encuesta con la pregunta, ¿Qué ha pensado usted en los cinco minutos dedicados a Mallarmé? A ella respondieron Juan Ramón Jiménez, Moreno Villa, Alfonso Reyes, Ortega y Gasset, Bergamín, Díez Canedo, Mauricio Bacarisse, José María Chacón y Marichalar. Son, en definitiva, los hombres del Novecentismo.

D'Ors escribe "Nuevo glosario" y "Novísimo glosario" en castellano en los periódicos Abc, El Debate, y después en Arriba .

1 opinión

periodismo

muy muy bueno

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