



La primera adscripción novecentista de GABRIEL MIRÓ (1879-1930) provino de Eugenio d'Ors en el año 1915. Gabriel Miró parte de la tradición literaria modernista para posarse en la pureza del Novecentismo. Enlaza -escribe Eugenio de Nora- "con el Modernismo esteticista, y se anticipa -o en cierto modo preside- a la generación inmediata subsiguiente, en la que predominan los literatos puros y asépticos". Gabriel Miró penetra en la cosmovisión de un mundo personalísimamente novecentista; la actitud estética se funde en una realidad que se toca, se siente, se ve y se huele. El mundo evocado viene dado por una palabra incomnesurablemente preñada de imágenes vivas.
Sus primeros pasos periodísticos datan del 16 de julio de 1901, como colaborador de la revista El Ibero, núm. 801 en la que permanecerá hasta el 1 de agosto de 1902, núm. 105.
Otro novelista que colabora asiduamente en los principales periódicos y revistas madrileñas de esta época es Ramón Pérez de Ayala (1880-1962). En su labor primigenia está la creación, juntamente con Juan Ramón Jiménez, Gregorio Martínez Sierra y Pedro González Blanco, de la revista Helios ( 1903).
El crítico Ramón María Tenreiro se acercó a la obra de Pérez de Ayala, y reseñó lo fundamental de su obra. "Tinieblas en las cumbres" en La Lectura. Madrid, 1908. "A.M.D.G. en La Lectura en 1911. "La pata de la raposa" en La Lectura, 1912. "Troteras y danzaderas" en La Lectura, 1913.
En la Revista de Occidente (4) bajo el titulo "Sobre las mujeres, el amor y Don Juan. (Fragmento de un coloquio)" apareció un fragmento de "Tigre Juan". A pie de página, se escribe: "Estos fragmentos pertenecen a una novela inédita, titulada Tigre Juan. En el presente coloquio novelesco las ideas son refundidas dramáticamente por dos personajes de nuestro temperamento y textura espiritual distinta. Viejas opiniones y donjuanismo, pueden hallarse en sus dos volúmenes de ensayos, Las máscaras. Tales de estas opiniones coinciden por suerte en ciertos principios y conclusiones expuestos con arte magistral por el Doctor Marañón. Esta novela fue reseñada por E. Gómez Baquero en el diario El Sol el día 13 de mayo de 1926; antes el 9 de mayo de 1926, en el mismo periódico, J. de Zuazagoitia escribió "Tres entes de ficción: Pepet, Alejandro Gómez y Tigre Juan".
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