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El Periodista José Hernández - El eco de Corrientes (Corrientes, 1868)

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11 de Octubre de 2005
Historia de la literaturaPeriodismo cultural
En febrero de 1867 Hernández llegó a Corrientes, donde su cuñado, Melitón González del Solar, desempeñaba su profesión de médico. Allí colaboraron con el gobernador Evaristo López. Al respecto Chávez (ibid., p. 39) señala que:

"Poco después de su arribo a Corrientes, Hernández es designado (el 7 de marzo de 1867) Fiscal Interino del Estado, en sustitución del doctor Tomás J. Luque, que había renunciado. El correspondiente decreto del gobernador López expresa que aquél ocupará el cargo «con goce de sueldo y prerrogativas que le acuerda la ley»."

Allí escribe José Hernández en «El Eco de Corrientes». Al respecto Pagés Larraya (ibid., p. 51) señala que "En 1867 poseyó su primera imprenta y editó su primer diario: «El Eco de Corrientes»."

Pero esa apariencia fundacional no coincide con la información de Piccirilli (1954, p. 240) de que el periódico «Apareció en la ciudad de Corrientes el 24 de agosto de 1866», lo cual se verifica en su colección de la Biblioteca Nacional y que indica que Hernández fue uno de sus redactores y no el único ni el primero.

Tampoco Chávez (ibid., p. 39) lo menciona como fundador, al aseverar que «Desde las columnas del El Eco de Corrientes, cuya redacción pasa a integrar, el poeta debe sostener ardorosa polémica con el diario opositor La Esperanza, que aprovecha para atacarlo en su condición de funcionario oficial».

Entre tanto en Buenos Aires la cuestión de la capital hacía perder a Mitre popularidad y daba origen a la división de su partido en dos fracciones: Los que seguían sus principios -convertir a Buenos Aires en capital de la República- se denominaban «nacionalistas» y sus opositores, encabezados par Adolfo Alsina, fueron llamados «autonomistas», porque defendían el localismo porteño y la autonomía de la provincia de Buenos Aires. En el lenguaje político los últimos fueron apodados «crudos» y los nacionalistas «cocidos», o bien alsinistas y mitristas respectivamente.

Antes de que Mitre terminara su mandato, el pueblo se agitaba con los preparativos de la próxima elección presidencial. El partido nacionalista sostenía la candidatura del ministro de Relaciones Exteriores, Rufino de Elizalde y el autonomista propiciaba a su jefe, el doctor Adolfo Alsina.

Como una transacción entre las tendencias opositoras surgió la candidatura de Domingo Faustino Sarmiento (Ibáñez, 1970, p. 204.211).

«El Eco de Corrientes» era un periódico bimensual que se editaba por su imprenta, en el que Hernández publicó varias editoriales con las iniciales J. H. o con su nombre completo.

Así lo hizo el 1° de marzo de 1868 con el título «Candidaturas» de carácter antisarmientista.

El 31 de marzo, con el título «¿Hasta cuándo?», escribía denostando a sus adversarios políticos:

"¿A dónde va ese círculo exaltado de Buenos Aires que ha logrado hacer, aunque pocos, calurosos prosélitos en todos los ámbitos de la República, a dónde va en su afán de dotar al país con un presidente cuyos antecedentes políticos y cuyo carácter personal son una amenaza viva para la paz y la quietud de sus habitantes? ¿Ha escrito acaso en su bandera la palabra de muerte para toda la Nación e intenta convertirla en un vasto cementerio?.

Hacen sesenta años no interrumpidos que los hijos de esta tierra, nacen al estruendo de los cañones, se forman en medio del bullicio de las batallas, encallecen sus manos empuñando la lanza y el sable y sienten encanecer sus cabellos entre el humo de los combates. Las legiones argentinas han recorrido el suelo americano en todas direcciones dejando tras de sí regueros de su sangre generosa, apilados los cadáveres de sus hijos y marchando siempre adelante, con el arma al brazo y atento el oído a la voz de los clarines.

¿A dónde van esas masas armadas a prisa, dirigidas por generales más o menos hábiles, vencidos hoy, vencedores mañana, pero sin conquistar jamás para sí un día de reposo? Cada vara de nuestro suelo recuerda un episodio sangriento, se liga a la historia trágica de un combate, cada vara de tierra es una tumba.

¡Hemos de marchar siempre chapaleando sangre separando solícitos los cadáveres de nuestros hermanos que obstruyen nuestro paso y caminando a la ventura en medio de las tinieblas de la anarquía y sin más luz que el resplandor rojizo de los cañones!

Los pueblos tienen derecho a la paz, al reposo, al sosiego, después de sesenta años de vida en los campamentos, en que han devorado sinsabores, apurando todas las amarguras que brinda la desgracia.

¿No se sienten conmovidos los autores de la anarquía en presencia de estas multitudes sacrificadas bárbaramente en holocausto de sus ambiciones bastardas, a la vista de esas hermosas campiñas donde blanquean los huesos de tantos millares de hijos de esta desgraciada República, al contemplar esos pueblos empobrecidos, aniquilados por la guerra civil y sentadas sobres sus escombros las viudas, las madres, los huérfanos como la imagen de la desolación?

Aunque tienen serenidad para buscar un rincón donde reunirse tranquilos y tratar de que la destrucción se complete y de que las matanzas sigan.

Quince años de lucha sin tregua, fueron necesarios para conquistar un dogma: LA LIBERTAD.

Veinticinco de combates fueron precisos para fundar un principio: LA LEY.

¿Qué se busca ahora?

Fundar un Gobierno que haga de la libertad una mentira y de la ley una farsa.

Remover esas dos grandes conquistas, que son el fruto de una batalla de medio siglo, para sentar en su lugar, el imperio de un círculo, para sustituir a la ley de voluntad de unos cuantos y para hacer que empecemos de nuevo el tan trillado camino de las luchas fraticidas.

Pero debemos tener fe en que esas tentativas no han de alcanzar su éxito.

El país ha de saber oponerse a esos manejos de los anarquistas y su voluntad ha de ser una valla que ha de contener el ímpetu de sus pasiones tantas veces funestas.

Si la anarquía, que intenta levantar de nuevo su cabeza, es vencida en la próxima lucha electoral, desaparecerá de entre nosotros, dando lagar al imperio del orden, de las instituciones y dejando abierto y franco el camino del porvenir.

¡Dios proteja la causa de los Pueblos! J. Hernández" (El Eco de Corrientes N° 166).

E1 17 de abril Hernández firmaba el artículo titulado «La combinación que han formado los sucesos es la única posible URQUIZA-ELIZALDE» (4) en el que analiza la situación política del país y promueve dicha fórmula:

"Por la primera vez la Nación presenta un aspecto verdaderamente republicano al ocuparse de la elección del Magistrado que ha de encargarse de sus elevados destinos.

Sean cuales fueren las causas que hayan despertado esa opinión que por todas partes se muestra en manifestaciones diversas, ese movimiento, nuevo entre nosotros, es por si sólo un gran paso dado en las prácticas de la democracia.

La Nación gana y se ilustra en él.

Pero eso mismo hace que la cuestión presidencial que va a resolverse, así como presagia grande, bienes para el porvenir, entrañe en sí escollos y peligros que conviene evitar.

¡Dios ilumine a los Electores, la imagen de la Patria los inspire, para que le den solución de una manera que permita a la República volver las espaldas a su pasado tenebroso, dirigiendo sus miradas al porvenir!

Sin entrar a investigar el origen de los males que han martirizado a la República por espacio de 50 años, sin detenernos en el examen de los elementos que los han producido, deber es, si intentamos alcanzar su remedio, estudiarlos en lo que hoy son, bajo la fisonomía de la época, con los deslindes y caracteres que presentan actualmente.

Mirando la cuestión desde la altura en que debe colocarse el observador de buena fe, podemos señalar con una rápida ojeada como grandes causas:

Las divisiones de partidos - Unitarios y Federales. Las rivalidades de localidad - Buenos Aires y las provincias.

Las fuerzas activas perniciosas - La oligarquía las montoneras. Todo lo demás, no son, por decirlo así, sino efectos emanados de estas causas radicales."

Continúa su análisis político y luego, en la misma nota dice:

"Bien puede quedar eliminada de este estudio la combinación Sarmiento-Alsina; su triunfo sería el triunfo del CRUDISMO, es decir, de los elementos más vivos de la anarquía, sería la victoria de un círculo reducido y exagerado en sus pretensiones, dejando afuera de la nueva situación a las dos grandes fracciones que forman los sostenedores de las candidaturas de Urquiza y Elizalde".

Más adelante afirma Hernández:

"Eliminada pues, esta ficción de combinación... quedan solamente la combinación Urquiza-Alsina y la candidatura de Elizalde.

Ya hemos señalado antes los graves peligros que envuelve la combinación caprichosa de Urquiza-Alsina, que sin tener una base sólida puede comprometer la paz interior, la gloria del general Urquiza y las garantías del partido Federal.

................................

No estando pues, destinada a triunfar la combinación Sarmiento-Alsina, no pudiendo tampoco alcanzar el triunfo la de Urquiza- Alsina por los peligros que envuelve, ¿qué queda? Nada. Es decir ninguna combinación hecha, que tenga probabilidades de éxito.

................................

Nos quedan solamente para examinar dos entidades políticas, dos candidaturas que la lucha electoral ha venido a colocar frente a frente y en torno de las cuales se agrupan fraccionados los partidarios de una misma idea, los que han levantado en algo una misma bandera política. La del general Urquiza. La del Dr. Elizalde.

................................

La idea de la nacionalidad tiene hoy, pues, por sostenedores a los amigos del Dr. Elizalde y a los del general Urquiza."

Y llega por fin Hernández, sobre el final de esta extensa nota, a la propuesta política que indicaba en el título:

"Sólo de la unión de esas dos grandes fracciones Nacionalistas, puede surgir un gobierno fuerte, estable, prestigioso, que ofrezca verdaderas garantías a todos los partidos, que asegure la paz interior y nos haga respetables para el exterior.

................................

La combinación alternativa Urquiza-Elizalde es la única posible, la única natural y la única también que daría a la República el gobierno que reclaman sus circunstancias y su porvenir.

................................

No es que nos hagamos nosotros caprichosamente autores de esa combinación, sino que estudiando los sucesos en su significación e importancia política, juzgando de su alcance como de la influencia llamados a ejercer en los destinos futuros de la República, deducimos lógicamente su necesidad, palpamos los males que aleja, los peligros que evita y entrevemos los bienes que promete.

................................

Esa combinación:

Echa las bases de una fusión sólida entre los partidos. Conserva a Buenos Aires en la Unión Nacional.

Contiene a la oligarquía con el poder de Elizalde y pone término a las montoneras con el poder y el prestigio del general Urquiza. "

Finaliza el artículo con una sentencia que trasciende su tiempo:

"Las conveniencias legítimas de los partidos, giran dentro de las conveniencias de los Pueblos; ambas pueden consultarse y salvarse unidas. "

José Hernández (El Eco de Corrientes, N° 170).

E18 de mayo publicó «Tiempo al tiempo» donde contestó al liberal Luis Baibiene que lo difamara desde «La Tribuna» de Buenos Aires.

Dijo entre otras cosas:

"En «La Tribuna» de Buenos Aires correspondiente al 26 de abril último, hay tres columnas suscriptas por Luis Baibiene en que, con motivo de contestar al «Eco de Corrientes>> se ocupa casi exclusivamente de injuriar y calumniar a José Hernández.

Es un modo muy cómodo de discutir, para el que a falta de una respuesta tiene a mano la facilidad de calumniar y denigrar a su adversario.

................................

Desafiamos al autor de estas palabras a que pruebe la verdad de lo que afirma, a que nos cite un solo caso de venalidad de nuestra parte, UNA SOLA OCASION en que alguno haya obtenido de nosotros el favor de un dictamen Fiscal por cualquier género de recompensa, a que diga quién nos ha inducido a una injusticia pagándonos el precio de nuestra rectitud, a que nombre al que alguna vez haya puesto en nuestras manos un solo real, declarando desde ya, si no lo hace, que Dn. LUIS BAIBIENE ES UN CALUMNIADOR INFAME.

................................ "

José Hernández (El Eco de Corrientes, N° 176) (5)

De «E1 Eco de Corrientes» se editaron 186 ejemplares y cesó el 26 de mayo de 1868 porque el día 27 estalló un movimiento sedicioso mitrista que derrocó a Evaristo López.

El gobernador fue arrestado y sus ministros perseguidos.

"Hernández debió abandonar también un cargo menor pero altamente significativo: El de maestro de gramática en la Escuela de San Agustín" (Chávez, ibid., p.42).

Agrega Chávez (ibid., p.42) que:

"Después de su salida de Corrientes, el periodista y maestro se radica por algunas semanas en Rosario, donde...tenía algunos familiares y bienes. En esa oportunidad, su amigo Ovidio Lagos lo invita a colaborar en su diario La Capital, que todavía no tiene un año de existencia." (*)

(*) La colecci6n de «El Eco de Corrientes» se encuentra en la Hemeroteca de la Biblioteca Nacional. Reg. 30.453.
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