En la red resulta complicado identificar mensajes publicitarios que no sean los banners, pop-ups, intersticials o spams. Su forma de presentarse recuerda el corte en los medios impresos y televisivos o a los marcos en el espacio urbano pero duran lo que tardan en desarrollarse en la pantalla. La diferencia surge desde el primer momento. Clicamos o no. Si clicamos, cambiamos el contexto de esa comunicación ya que adoptamos una actitud de interés, de querer informarnos.
Además, parece que estas formas publicitarias no son el modo más eficaz para lograr que los usuarios sean también compradores. Así Jackob Nielsen explica que del 88% de las personas que compran a través de Internet, llegan al sitio de venta a través de anuncios un 12%, mientras que el 88% restante lo hace a través de buscadores o links. Estos datos reafirman la posibilidad que puede aportar el product placement aplicado a la comunicación web.
La capacidad para sugerir y aportar cosas semeja que tienen que ir de la mano para reconvertir el concepto de publicidad en una “seducción“que sea tan total que combine el placer de clicar, de ver, de informarse, de sentir, de participar, de vincularse socialmente, etc
Un ejemplo puede ser la página de la película Trece Campanadas dirigida por Xavier Villaverde. Durante su rodaje, desde esta web se publicaban entrevistas con los actores protagonistas, se ofrecían fotos del mismo y se sorteaban pases y estancias de fin de semana para ir a presenciarlo a Santiago de Compostela. Parece que aprovechar el caudal informativo de un rodaje es una buena manera de crear comunicación y de crear expectación entre los potenciales asistentes a las salas.