1. El duque prohibido
Realmente el relato de la saga de una noble familia romana, situada entre el fin de la Edad Media, el Renacimiento y el Manierismo, distaba mucho de ser un arquetipo de la literatura argentina hasta el momento escrita, como tampoco lo fue la ópera resultante, con libreto de Mujica Lainez y música de Alberto Ginastera.
La historia de la gestación y estreno de la ópera Bomarzo casi justificaría un capítulo entero: Alberto Ginastera uno de los más prestigiosos músicos argentinos, atraído por la novela, pidió al autor que escriba un libreto.
La ópera se estrenó en Washington en 1967, seguida de New York, Los Angeles, Kiev, Zürich y finalmente en 1972 pudo estrenarse en el Teatro Colón de Buenos Aires, no sin antes haber sufrido la estricta censura del gobierno del General Onganía que encontraba la obra demasiado abundante en escenas de sexo y violencia. La multitud de personajes que pueblan la novela, fueron reducidos en la ópera a doce cantantes principales, algunos secundarios y un coro. Es importante comparar la estructura de las dos obras: la novela está organizada en once capítulos, engarzados entre sí por una secuencia lineal; el libreto operístico está escrito en verso: octo y endecasílabos con asonancias, con intervalos de prosa lírica, que a opinión de algunos críticas resulta tediosa por la repetición de motivos, como la genealogía de los Orsini. Consiste en quince cuadros, la mayoría referentes a hechos de la biografía del duque, comenzando y terminando con una escena de muerte en la gruta del parque. Las secuencias oníricas se han transformado en sequencias de ballet de fuerte carga erótica - los bailarines muestran el torso desnudo-, y muy probablemente sea éste el punto que irritó a la censura argentina.
De todas formas, Bomarzo obtuvo el reconocimiento general, lo que animó a Ginastera a solicitar nuevamente la colaboración de Mujica Lainez para el próximo proyecto: Beatrix Cenci, al cual el escritor, ya embarcado en una nueva obra debió negarse. (El libreto fue ofrecido entonces a Alberto Girri, quien se excusó. llevándolo finalmente a cabo William Shand).
Seis años más tarde, Mujica Lainez publica De milagros y de melancolías y allí, en tono de farsa vengativa, describe los hechos:
"Don Laín Lainez de Veintelibros. Poeta. Académico. Emparentado con la antigua familia italiana de los Orsini (...). El Gobernador, para distraer su soledad, compuso una comedia a la que tituló El jorobado de Nostradamus y la leyó ante amigos selectos, en la Residencia. (...) Habían comenzado los ensayos; se preparaban decorados pintorescos, grutas y monstruos, cuando comenzó a divulgarse en Apricotina un escrito, firmado por Cabezón y por Desadvertido de Marras, en que el Coronel y el Prelado aducían que la obra no debía estrenarse, pues contrariaba a la moralidad vigente". (Página 132)
Pero lo curioso es que, a pesar de lo desacostumbrado del tema, rápidamemente la novela se popularizó - quizás debido a la prohibición que pesaba sobre la ópera - y llegó a ser publicada incluso en forma de comic48. Su éxito se compara con el obtenido por Rayuela de Cortázar. Ambos escritores coincidieron en 1964, en la entrega del premio John F. Kennedy. Luego de esta victoria compartida, Cortázar propuso a Mujica Lainez llevar a cabo una obra conjunta, que podría llevar el título de Ramarzo o Boyuela.49
"No hace mucho, el filme Blow up, de Antonioni, realizado sobre un cuento de Julio Cortázar, no se pudo proyectar en Buenos Aires, pues se le impusieron supresiones inadmisibles. Ahora se prohíbe Bomarzo (la ópera). Cortázar y yo dividimos el premio Kennedy; hoy nos toca compartir en la capital argentina igual destino. Cortázar hubiera podido ver Bomarzo en Washington y yo hubiera podido ver Blow up en Paris o New York."50
2. El duque despreciado
El tejido literario es tan denso que prácticamente ensambla un siglo de vida, sin dejar de lado ningún aspecto: por sus páginas desfilan los Papas Médicis, las familias Colonna, Farnese, d'Este y Orsini a través de cuatro generaciones; Cervantes, Paracelso, Aretino, Ariosto, Dante, Garcilaso de la Vega, Benvenutto Cellini, la astrología, la guerra, la coronación de Carlos V, la prostitución, la arquitectura, todo girando alrededor del eje: Pier Francesco Orsini, Duque de Bomarzo.
Pier Francesco, llamado Vicino como se había llamado un antepasado suyo, vino al mundo el 6 de marzo de 151251 como hijo segundo de Gian Corrado Orsini, noble condottiero decepcionado por ese hijo giboso y cojo, a quien el astrólogo de la familia había augurado la inmortalidad.
Con el horóscopo confeccionado por Sandro Benedetto se inicia la novela, y él seguirá trasportándola hasta la página final. Pier francesco cree ciegamente en su destino, quizás por haber nacido en los albores del Renacimiento o por no haber leído a Erasmo, que incluye estos estudios dentro de las variadas formas de la necedad.52
Pero lo que el horóscopo calla, lo completa Pier Francesco por medio del veneno, la corrupción, la violación y otras formas de vileza, con lo cual pareciera quedar bastante claro que sí había leído a Maquiavelo:
Como los particulares pueden llegar a ser príncipes por dos caminos, independientes del de la fortuna y del mérito (...). Estas dos vías consisten en llegar al poder por medio de alguna maldad o conseguir la soberanía por el apoyo de sus conciudadanos.53
Pier Francesco no tiene quizás la posibilidad de elección: su cuerpo contrahecho que le niega las glorias de las armas, y el desprecio de su propia familia, lo inclina irremediablemente a la primera opción.
3. El duque inmortal
Ya está entonces anunciado uno de los temas fundamentales: la inmortalidad (que ha sido el más mencionado por los críticos), pero no menos importante es el tema de la venganza, de la soledad, del poder, de la fe.
Como buen hombre de su tiempo a quien el destino le privó de galanura, el conde de Bomarzo supo, o aprendió, a suplirla con astucia, con buenos servidores y con la bolsa llena, pero en lo que ningún otro de sus contemporáneos podía comparársele era en su convencimiento vivir sin límites.
Al final de la novela, y como resultado de una venganza, se mezclan los ansiados filtros de la inmortalidad con los terrenales venenos, y el aristócrata, creyendo sumergirse en sueño, muere. ¿Muere?
En 1962, el escritor confesaba54:
Mi duque tenía que ser inmortal, porque el duque era yo, que ahora contaba esa vida mía del siglo XVI y seguía siendo el mismo.
El siguiente es un fragmento bastante ilustrativo55:
... hablamos de novela.
- De la novela histórica.
- No. Una novela histórica se escribe con base a sucesos que el novelista conoce por lecturas o referencias. En esta novela mía, yo viví su historia, su tiempo histórico, sin pasado, viva; los personajes del Señor Presidente, no se siente que vivieron, sino que están viviendo.
Esta simbiosis creador - creatura hace difícil incluir la novela dentro de las novelas meramente históricas, de las cuales se escribe que:
From the romance, we learn what they (the ancestors) were, from the history, what they did.56
En realidad, la intención de Mujica Lainez es más mostrar la personalidad íntima de su personaje, que aquello que llevó a cabo, y si bien se extiende en sus empresas militares, literarias y artísticas, lo hace en función de la complejidad de la vida del duque, para poder apreciar mejor el mosaico de sus días.