1. El centro literario
Las fuentes literarias del Monte Sacro como monumento arquitectónico se hallan al parecer en los pensamientos sobre la materia artística de Apollonius de Tyana y en las teorías epicúreas de Lucrecio. Igualmente remiten su búsqueda hasta la antigüedad clásica, la teoría de los cuatro elementos empedocliana, las teorías platónicas o bien, ya en épocas más recientes, en la poesía de Pulci, la poesía de Bernardo Tasso131 y los jeroglíficos de la Hypnerotomachia Poliphili132.
Mucho se ha especulado sobre la intervención de extranjeros en la construcción de Monte Sacro: generalmente se ha hablado de esclavos traídos de Lepanto, pero también del conocimiento de elementos de la cultura hindú, como el "Vicudda Chakra", que se simboliza con un elefante blanco (representado en el Sacro Bosco, supuestamente con Annonne133, el elefante del criado Abul de quien hablaré más adelante).134
Eugenio Battisti apunta acerca del fenómeno de los jardines manieristas:
Le immagini mitologiche, riconoscibili, sono introdotte, si direbbe, per accentuare il contrasto fra antropomorfismo e animismo, sembrano citazioni, reminiscenze perdute di un'età perduta, tesori sepolti.135
Volviendo al tema del elefante, este podría leerse también como el tiempo en su triplicidad: pasado, presente y futuro.(Teoría ésta que sería de gran utilidad al interpretar el tema de la inmortalidad en el jardín de Bomarzo, pero de la cual no se tienen mayores precisiones).
Elémire Zolla interpreta este conjunto de figuras según la Teogonía de Hesíodo, según la cual la Madre Naturaleza engendró Guerra, Discordia, Sueño, Vejez y Olvido. Parte de esta secuencia estaría alineada en el Bosque de Orsini, a saber: primero viene la Guerra en forma del elefante que aprisiona a un guerrero, luego Discordia en forma de un dragón alado, el Sueño, en forma de la mujer dormida (también identificada con la Noche) y la boca de la orca, el Olvido que todo engulle. La enorme tortuga quedaría exenta de tal clasificación, aunque podría también ser el contrapunto de la Fama: el Silencio, (de acuerdo a la creencia de Plinio que las tortugas no poseen lengua). Sin palabra, no hay Gloria ni Recuerdo. Con respecto al Gigante que destruye a un enemigo, se ha querido ver en él, una representación de Cronos devorando a sus hijos (interpretación muy del agrado de la crítica americana, no así de la italiana).
Pero lo más digno de destacar es que la documentación utilizada por Mujica Lainez es tan exaustiva que no se limita a las obras por la mayoría conocidas, entre las cuales incluiría hasta a Annibal Caro y Francesco Sansovino136, sino aquellas obras muy poco conocidas fuera del círculo de los especialistas, como la Selena de Giambattista Giraldi Cintio137 (llamado Girardi en la novela), o la Acripanda de Antonio Decio, que se transforma en Arcipranda.
2. Final del viaje
Ahora bien, si el laberinto está concebido como un viaje, el viaje termina en la Boca del Infierno. Al ingresar allí, el duque se separa de Bomarzo, entrando en las entrañas de Bomarzo. ¿Contradición?. No, malentendido. Santarcangeli explica así la función de esta caverna:
... una caverna che il morto attraversa durante il suo viaggio ... 138
Es importante recordar que a la gruta se le atribuyó, durante el Renacimiento, el rol de "antítesis", de parodia de la arquitectura clásica, una regresión en el mundo estético, en fin, una no-arquitectura.139
Según la interpretación de Cartari (Venecia 1556):
Antro dell'Eternità, con l'immagine del Tempo o del Fato di Febo della Natura e delli quattro secoli, che significano da Dio venire tutto, e da quello il tutto esser compreso, et la revolutione delle cose umane.140
La gruta representa el centro, ya que no topográfico, sí emotivo de la construcción. Entrar en la gruta, significa entrar en el vientre mismo de la tierra, el lugar donde polvo y agua se condensan, donde la roca se muestra con la mayor desnudez, los vegetales son más acuáticos que terrestres, el sol ya no reina. La gruta es una forma laica de meditación religiosa, dice Eugenio Battisti:
O almeno un luogo in cui ritrovare se stessi per merito d'una densa cortina simbolica d'isolamento.141
La gruta es, en definitiva, más un símbolo de muerte que de vida142. Arquitectónicamente no es más que una cúpula invertida, dirigida al centro de la tierra y no al cielo.
El duque cree que en el refugio de la caverna encontrará la inmortalidad, sin embargo encuentra la muerte. El refugio se vuelve contra él, como sus parientes se vuelven contra él. El duque, como Ruggiero:
... ha dimenticato che si trova in mezzo a figure allegoriche ... 143
La Boca del Infierno ya no es un lugar provisorio sino la morada definitiva. El laberinto que él mismo ha fabricado tiene una salida, - que él ignora - pero ella conduce a la muerte.
... un exiguo y nítido laberinto (...) pero tan intrincadas y complejas eran las curvas que yo sabía que iba a morir antes de alcanzar el centro.144
El viaje ha llegado a su fin y la naturaleza se ha vengado.
Se insinuó delante de mí, como una alegórica pintura de Botticelli, la escena del Orlando Furioso en que Astolfo obstruye la entrada del Infierno con árboles de pimienta y plantas de aromo, para que las arpías no escapen de su prisión, antes de ser recibido en el Paraíso por San Juan. La diferencia fincaba en que yo quedaría adentro, con las arpías.145