En la búsqueda de hipotéticas hermandades literarias- la "creatio ex nihilo" no es una teoría sostenible- se encuentra la autobiografía que Marguerite Yourcenar escribió del emperador Adriano. El emperador escribe su vida, verdaderas memorias, más que autobiografía, en forma de una larguísima carta. Como Orsini, es un hombre de poder, de decisión, de nobleza, de pasiones. Conoce las intrigas de sus iguales, los crímenes de la corte, el placer de la belleza, el dolor que produce el frío, los matrimonios sin amor, el duelo por sus amados muertos, el amor a la literatura. Nuevamente encontramos en Adriano a un hombre temeroso creyente de los horóscopos, de las fases de la luna, del humor de los astros, y tan profundo es su convencimiento que no duda en hacer sacrificar a un prisionero para poder leer los proyectos del destino.
Su miedo de envejecer es, excepto para Orsini, una constante del sufrimiento de los personajes de Mujica Lainez. Hombres y mujeres son literariamente condenados a una vejez implacable que desintegra, a la postre, la personalidad de quien la padece. Sus viejos (quizás con la única excepción de la figura de Diana Orsini) son casi espectros, ocultos durante el día, libres vagantes por las noches, envueltos en velos y sombreros enormes, temerosos de la imagen devuelta por el espejo enemigo. Están también aquellos que pretenden ignorar los estragos del tiempo y asumen una actitud aniñada y frívola, como el decadente príncipe italiano de Invitados en El Paraíso que se lamenta de la muerte cercana por no estar en condiciones de dejar para la posteridad un momumento fúnebre lo suficientemente lujoso.
En fin, para el duque este temor es desconocido, lo cual no varía la situación, el miedo de cualquier nombre lo somete con igual intensidad con que somete a Adriano.
Adriano teme la decadencia del cuerpo, la vejez que borra las huellas de la belleza, Pier Francesco no menciona casi la vejez, ni ha poseído la belleza, ni teme a la muerte por no creer en ella. Pero a diferencia del noble italiano, Adriano nos informa con detalles más precisos sobre el discurrir de su rutina: lo que come, lo que bebe, con que se viste, cómo duerme, su historia clínica y la evolución de la enfermedad.
¿Y con respecto al amor? Adriano dice:
Die Worte trügen, das Wort Liebeslust enthält Einheiten von sehr verschieder Bedeutung.209
Adriano fue también un incansable buscador de belleza:
... sein verborgenster Wunsch und sein hellstes Ideal. Das meinige lag in dem Wort Schönheit beschlossen ...210
La búsqueda no conoció fronteras, se derramó por igual sobre seres y cosas, idealizó la pasión a la vez que gozó del carnalidad con cortesanas y damas de su sociedad, como Pier Francesco lo hizo con cortesanas y campesinas de su feudo.
La búsqueda de la belleza contiene también la búsqueda de la poesía, como Pier Francesco y Adriano lo hicieron, y ambos fracasaron:
Scarus brachte mich zur Verzweiflung, als er mir mitteilte, daß ich nie ein großer Dichter werden würde: es fehle an Begabung ...211
Muerta la poesía, agotadas las batallas, con desiguales triunfos en el amor, con la confianza ciega en el cielo, no podían evitar un gran sentimiento de inferioridad ante el resto de la humanidad. Orsini tenía razones físicas para avergonzarse de su cuerpo, y Adriano sólo el deseo de emular, de ser el primero cuando los palacios y el campo de batalla estaban llenos de jóvenes talentosos, valerosos y ... bellísimos.
Adriano no es amado por su gente y él lo sabe. Tampoco el duque de Bomarzo es amado por su gente, y él también lo sabe. Orsini encuentra la huída en el arte, a Adriano es justamente su amor a las artes lo que le gana enemigos y antipatías.
La violencia y, en especial, la venganza acompañó a los dos poderosos. Pier Francesco no se arrepiente de ninguno de sus crímenes, para eso se ha ejercitado desde su niñez:
... al ejecutar el obligado delito violento, yo tendría siempre razón, pues me bastaba recurrir en la memoria al rico anecdotario de mi prosapia, para hallar un antecedente oportuno que corroboraría y justificaría mi actitud si lo necesitase.212
Y Adriano:
... und meine Rache schmeckte süß.213
Y así llegan ambos hombres a la altura de los cuarenta años, y para ambos es digno de ser destacado.
Comprendí que ya había llegado a una altura crucial de mi existencia, pues pronto cumpliría cuarenta años ...214
Adriano:
Ich war bald vierzig Jahre alt.215
Para el emperador el comienzo de la madurez significa la prisa de realizar la obra por la cual será recordado, mientras en Bomarzo comienzan las grandes obras escultóricas. Para ambos comienza una carrera contra el tiempo (más comprensible en el caso del emperador que en el del inmortal), cambios y proyectos se aceleran, a la cotidianidad se le exige más que las normales funciones de ciudadano y estadista. Los dos viven en el paisaje soñado, Bomarzo y Antiochia, y para ambos se transforma el palacio en una prisión.
... war mir nur ein Kerker, vielleicht der Kerker eines Todgeweihten.216
Pero si las coincidencias son notables, también lo son las diferencias. Pier Francesco fue una hombre que tuvo con su tierra una relación simbiótica, una identificación básica, que estuvo totalmente ausente en el emperador. Adriano fue una desarraigado voluntario, los cambios de domicilio, del palacio a la casa de baños, de las cabañas a las tiendas de campaña, de Italia a Grecia, del mar a la tierra firme, lo hicieron dichoso. Adriano giró alrededor del mundo, mientras Pier Francesco lo hizo alrededor de sí mismo. En casa o en el extranjero, la soledad acompañó al guerrero, y no atarse a un lugar, significó para él reducir la soledad a un mínimo. A pesar de estas prevenciones, también él se deja seducir por el placer de construir:
Wer baut, wirkt mit der Erde zusammen; bauen heißt, einer Landschaft ein menschliches Siegel aufprägen, das sie für immer wandelt.217
Y así comienza el guerrero a explayarse sobre las virtudes de los diferentes materiales de construcción: el mármol, la piedra, el ladrillo, y cuál es mejor para las tumbas, los anfiteatros, los puentes o los muros de la ciudad. Sigue luego un discurso de las joyas para revestir la arquitectura: el jaspe, la porfirita, el basalto y la obsidiana. El guerrero sueña con paredes coronadas, brocatos pétreos en las habitaciones y calles coloridas. También él construye su villa, y como Pier Francesco la destina a sus colecciones:
... meine Sammlungen, meine Musikinstrumente und die paar tausend Bücher, die ich im Laufe meiner Reisen gekauft hatte ...218
Cuando la muerte llega, los dos hombres vuelven a unirse en sentimientos parecidos. Para comparar basta la muerte de Diana Orsini y de Plotina. Ambas mujeres, transformadas en espíritus familiares flotan en las estancias. Es decir, no mueren. La verdadera muerte de ellas sería un dolor más fuerte que el que ellos podrían soportar. Las dos muertas, amigas, consejeras, protectoras cada una en su tiempo y espacio, pasan a formar parte del mundo mental.