El tema no ha sido prácticamente tratado en relación a Bomarzo: se trata, sin embargo de un tema clave:
De cuantos pavores me aquejaron, el más intenso ha sido el de la soledad.88
Es la soledad la que acompaña al duque desde su primera niñez: rechazado por su padre (su madre había muerto), siendo el centro de las crueles bromas de sus hermanos y protegido solamente por la presencia de la abuela, torturado por la idea de perderla. El miedo a la pérdida y a la soledad enturbia los años mozos.
El amor por el arte etrusco, más tarde por el arte en general, ofrece escasos paliativos para una soledad que irá acrecentándose con el correr del tiempo. Si es verdad que su destino es la inmortalidad, su destino es la eterna soledad. Ni el amor por su primera esposa puede alejarla:
Nunca la amé como entonces, en la soledad de Bomarzo.89
La ama cuando ella todavía no ha pisado Bomarzo, cuando todavía en Florencia, aguarda el plazo fijado para la boda. El duque ama una imagen que él mismo crea y alimenta, la de Julia Farnese que será su mujer, pero que en realidad ama a su hermano Maerbale. Por entonces el duque busca la soledad: aún le quedan ilusiones con que llenarla, todavía cree que la belleza de Bomarzo puede actuar como un filtro amoroso.
La soledad está presente desde la época de la prehistoria mítica de la familia: la historia de aquel antepasado que, abandonado, fue amamantado por una osa. Luego viene la serie de matrimonios por interés, hijos legítimos e ilegítimos, la lucha por el poder, muertes tempranas, alianzas y sospechas: el matrimonio por amor todavía no ha hecho su entrada en la familia.
Pier Francesco Orsini parece tener mucho en común con otro patriarca solitario: José Arcadio Buendía. Ariel Dorfman escribe a propósito del personaje de García Márquez:
José Arcadio, (...) es un hombre renacentista, de los siglos XV y XVI ...90
También Carlos Fuentes lo ve como el "homo faber" renacentista, constructor de su propia Utopía que fue sólo un puente ilusorio entre el geocentrismo medieval y el antropocentrismo renacentista.91
Considerando que Cien años de soledad fue publicado en 1967, y Bomarzo en 1962, la siguiente afirmación de Ariel Dorfman no es totalmente fiable:
García Márquez introduce un tipo de soledad que casi no había tenido expresión en América: la de los hombres sucesivos que nacen, se desarrollan y mueren dentro de un vasto proceso histórico que se extiende a lo lejos en el pasado y en el futuro.92
Lo que sí suena muy acertado:
Antes de Carpentier y Asturias, es decir, antes de nuestra novela contemporánea, los personajes de la novela latinoamericana aparecían como extrañamente huérfanos, casos sin pasado ni futuro, viviendo el fragmento de su existencia actual sin tomar en cuenta su ubicación en un acontecer histórico que incluía a sus antepasados y a sus nietos.93
Volviendo a José Arcadio, Segre apunta:
La soledad es una situación mental, una especie de introversión que del fundador de la familia heredan sus descendientes. Introversión que empuja a sus víctimas ya a una actividad inquieta y heterogénea, ya a una decisión paranoica por empresas gratuitas ... 94
Esta soledad induce a ambos patriarcas (al de Macondo y al de Bomarzo) a buscar respuestas en la magia, en los trucos de videntes y gitanos; los empuja a experimentos alquimistas; a investigaciones esotéricas.
Melquíades trae de su mano la magia a la vida de Macondo: sus predicciones, sus visiones, sus experimentos, marcan de alguna manera el ritmo vital de los primeros habitantes y permanece en la memoria de los siguientes: él es el encargado de escribir en forma de profecía la historia de los cien años.
1. La magia
En Bomarzo, Silvio de Narni es el encargado de introducir la magia en la vida de Pier Francesco. La primera referencia sobre Silvio de Narni, la obtiene el duque en un encuentro fortuito con Palingenio (Angel Marzolli, llamado Palingenius). El fragmento del encuentro ha sido "tomado prestado" de la traducción española de la obra de Jacob Burckhardt, quien a su vez lo tomó del Zodiacus vitae de Palingenius:
Insensato - replicó el otro - ¿crees realmente que hay sabios sobre la tierra? Sólo los seres superiores (divi) poseen la sabiduría, y entre ellos nos contamos nosotros tres, aunque hallamos adoptado figura humana. Yo me llamo Saracil y estos dos Sathiel y Jana; nuestro reino es la luna, donde mora la gran multitud de seres intermedios que gobiernan la tierra y el mar.
Palingenius pregunta qué es lo que se proponen hacer en Roma. Le replican de esta manera:
A uno de nuestros compañeros, Ammón, le mantiene en servidumbre, por virtud mágica, un mancebo de Narni ...(Burckhardt, p. 416-417).
Oh, tonto!, ¿por ventura imaginas que hay alguien sabio en la tierra? Los únicos sabios son los seres de la altura, y no obstante que hemos adoptado la pobre forma de hombres, nosotros pertenecemos a ese orden superior. Yo soy Saracil, y estos son Sathiel y Jana. Nuestro imperio se halla cerca de la Luna, donde reside la multitud de seres intermedios que ejercen dominio sobre la Tierra y el Mar.
El filósofo, demudado, se atrevió a inquirir qué iban a hacer a Roma, y el mismo demonio le contestó que uno de sus hermanos, Ammón, había sido encarcelado por las artes mágicas de un muchacho de la aldea de Narni ... (Bomarzo, p. 206-207).
Por medio de sus vinculaciones demoníacas, Silvio de Narni consigue la muerte del señor de Bomarzo (padre de Pier Francesco), luego el consentimiento matrimonial de la familia Farnese a través de una muñeca embrujada, y finalmente se aboca al estudio de las ciencias ocultas con el fin de lograr la trasmutación del oro.
Antes del encuentro con Silvio de Narni, el joven Orsini llega a entrever el enorme poder que las creencias en acontecimientos sobrenaturales ejerce sobre la cotidianeidad, durante su visita a la casa de la cortesana en Florencia. La meretriz se empeña en enseñarle lo que ella llama su "alacena secreta", pero en vez de encontrar lo cosméticos y perfumes esperados95:
En los estantes se exhibía una exposición macabra: cráneos, huesos, trazas de piel humana, sórdidos andrajos arrebatados tal vez de las tumbas, frascos rebosantes de dudosos líquidos.96
2. La poesía
Pero la magia no es el camino para ninguno de ellos: el próximo intento será volcarse a la poesía: el coronel Aureliano, marcado para siempre y desde el principio del mundo por la viruela de la soledad97, vuelca al papel los acontecimientos, mientras que Pier Francesco experimenta la frustración creativa en un estéril intento de reflejar Bomarzo en un largo poema. A pesar de los resultados no convincentes, al duque le hubiese gustado ver su obra reunida en un volumen: los perdidos poemas dedicados a la muerte de Adriana dalla Roza, las rimas filosóficas más tarde escritas en la piedra del Sacro Bosco, la inconclusa historia de Bomarzo, pero todo parecía inútil98:
Me desesperaba la certidumbre de que tampoco por esa vía toparía con la gloria que anhelaba tanto ... 99
3. El diablo
La falta de respuestas sumerge a ambos personajes en una especie de locura, que reduce a una vida casi vegetal al patriarca de Macondo,- a quien la realidad se le aparece reflejada en la infinitud de los espejos-, mientras el diablo sorprende a Pier Francesco apareciéndosele igualmente en el espejo:
En el espejo, la cara hasta entonces inmóvil y que aparentemente no pertenecía a ningún cuerpo, se distorsionó en una mueca, y la telaraña se rasgó en jirones que colgaron, como andrajos de piel alrededor del vacío de su boca.100
En realidad, el diablo se le aparece dos veces, en el espejo y en una cerámica única, que encuentra su joven esposa Julia Farnese en la noche de bodas a un costado de la recámara. Un diablo burlón, presagio del nuevo fracaso (su impotencia) al que el duque debería enfrentarse.101