15 - Los personajes nómades

Monografía creado por Diana García Simón. Extraido de: http://www.ucm.es/info/especulo/numero22/bomarzo2.html
16 de Septiembre de 2006

Mujica Lainez ha utilizado frecuentemente el tema de la autobiografía o autobiografía falsa; en La Casa es un viejo y casi derrumbado caserón que cuenta sus pasadas vivencias; en El Escarabajo, el insecto; en Los viajeros, Miguel es el que escribe la narración de su vida; en El Unicornio, un hada, en El laberinto, Ginés de Silva, (el niño pintado por el Greco en El entierro del Conde de Orgaz), y en Cecil, el perro del amo.

Esta no es la única característica que enlaza sus novelas o cuentos, sino la repetición, el encuentro más bien, de personajes que saltan de una narración en otra, conservando incluso sus nombres, con lo cual facilita al lector la tarea de identificación. Estos personajes trashumantes pueden ser reales o imaginarios (en caso de que realmente existan personajes absolutamente imaginarios). Benvenuto Cellini, por ejemplo, se nos presenta por primera vez en Bomarzo, pero luego tendrá un papel de importancia en El Escarabajo e indirectamente estará presente en la obsesión renacentista de Tony, el personaje de Invitados en "El Paraíso", que llega a reunir a sus amigos y disfrazarlos para rodar un film sobre la vida del orfebre; Fabricia, uno de los personajes claves de Los ídolos, reaparece en El dominó amarillo de Aquí vivieron, y el hada Melusina, figura principal de El Unicornio, nos visita también en El viaje de los siete Demonios.

Pero quizás el ejemplo más acabado de este viaje de los personajes através de la obra, lo representa la cortesana Pantasilea. Un personaje histórico, cuyo nombre se puede leer en la autobiografía de Benvenuto Cellini. En Bomarzo aparece como la meretriz encargada por parte del abuelo, de la iniciación sexual de Pier Francesco. El fragmento donde se describe la visita del joven a la casa de placer, está descrito con todo lujo de detalles: la exquisita decoración de la sala, los pavos reales195, la música, los delicados bocados, la belleza de la meretriz, pero además la inhibición, el fracaso y la vergüenza. Tanto parece haber perturbado o fascinado al autor este capítulo, que lo repite casi exactamente en El Escarabajo, esta vez en tercera persona y sin dar al joven humillado la posibilidad de vengarse como sí lo hace en Bomarzo en el capítulo IV.

Otro nexo (otra obsesión) son los personajes maltrechos, alucinados, neuróticos, débiles mentales o físicamente, decrépitos, sordomudos, ciegos, deformes, inválidos y suicidas. Esto, sin olvidar la serie de tiranos y tiranas que desfilan por sus páginas. Y los que no cargan con estas taras, o bien son de una juventud y belleza rutilantes (lo que no los protege de un fin horrible) o están vencidos por una vejez atroz. ¿Quién se salva entonces? Los artistas, sus objetos, las casas: el edificio señorial de La casa, la estancia de Los ídolos, los palacios de El Escarabajo, el caserón campestre de Invitados en El Paraíso o el Sacro Bosco.

El amor humano está reemplazado por el amor hacia los objetos ...196

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Monografía de Diana García Simón. Extraido de: http://www.ucm.es/info/especulo/numero22/bomarzo2.html CopyLeft
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