Aparte de la autobiografía de Benvenuto Cellini (cuya presencia llena muchas páginas de Bomarzo), hubo en el siglo XVI otra biografía, paralela y contrapuesta a la del orfebre: la del médico milanés Girolamo Cardano. Es decir, del mismo Cardano que cita Mujica Lainez, atribuyéndole la frase los jorobados son los más viciosos de los hombres.
La lectura de ambas biografías, además de mostrar quizás los dos extremos de las posibilidades estilísticas al describir la propia vida, muestran, en conjunto, los diversos aspectos de la sociedad renacentista, desde el punto de vista de un artista y un hombre de ciencia.
La biografía de Cellini, aderezada con abundantes cartas y poesías, quiere por momentos opacar las tantas derrotas de su vida197, mientras que la amarga descripción de Cardano (sin una sola carta), no hace sino poner en relieve los aspectos de una vida destinada a la pobreza y el fracaso. Cardano se muestra descarnado por momentos, e incluso cruel:
Wir erklären, daß wir dabei der Wahrheit nichts hinzudichten, etwa um zu prahlen oder die Sache auszuschmücken.198
Cardano se plantea el hecho mismo de escribir, el derecho de hacerlo que aún los judíos poseen, mientras que Pier Francesco, totalmente asumido como hombre renacentista en el momento de escribir, no lo hace. Podría tratarse aqui de una simple distinción de clases: un noble, un señor siempre tiene el derecho de ilustrar cuales fueron los pasajes importantes de su vida; mientras que un médico- por cierto repetidas veces rechazado por la Academia de Medicina-, pudiera haber dudado de tal derecho, y haber buscado en el prólogo de su libro, la justificación de tal atrevimiento.
Este es también un punto de interés: Cellini escribe su autobiografía (la primera parte) a la edad de 58 años, Cardano lo hace pasados largamente los setenta, ¿y Orsini? Sabemos que ya es anciano, porque Lepanto pertenece a la historia, pero aparte de ese dato, no existe en la novela un pasaje que nos informe qué edad tenía, ni tampoco lo hace el escritor al asumir su personalidad.199
Pero algo es seguro: al escribir, el duque ya era un perfecto hombre del Renacimiento, y no un ser todavía medieval (como a comienzos de la novela) que sí se hubiese planteado el porqué de escribir su vida. Jacob Burckhardt apunta:
Mucho de lo que, hasta fines de la Edad Media, se nos da como biografía, es sencillamente historia contemporánea, sin el menor sentido para lo individual del sujeto exaltado.200
Lo que sí resulta un tanto extraño es que no se incluyan documentos, actas o cartas en la novela. Es decir, las cartas juegan en la novela un importante papel - las cartas de la abuela, las cartas de Julia Farnese dirigidas a él, las cartas de Julia Farnese dirigidas a su hermano, la carta de Miguel Angel-, pero siempre están referidas en forma indirecta, lo que podría ser un rasgo estilístico para acentuar el ensimismamiento en el que vive el duque. No es posible rescatar del texto una sóla línea que no pertezca al narrador, si se exceptúan las citas poéticas.
Para comenzar con la biografía de Cardano, él se encarga de dejar bien claro que su nacimiento se debió a la inutilidad del abortivo aplicado por su madre. Una biografía que comienza ya con una derrota. Como consecuencia de tales prácticas, el niño Girolamo, sin llegar a ser un minusválido, sufrió graves disturbios en su desarrollo posterior. Es obvio el paralelo con el duque, aunque aquí, existió un deseo de ser concebido y traído al mundo, su deformidad lo volvió indeseable para su propia familia. Uno fue despreciado antes de nacer, el otro después de nacer.
Segundo punto en común es el hecho de que ambas biografías comiencen con la descripción del horóscopo del recién nacido. En el caso de Cardano es curiosa su creencia en los horóscopos, si se tiene en cuenta que, quien escribe, es un hombre de ciencia.
Was jene Art von Astrologie betrifft, die sich mit Voraussagen abgibt, so habe ich mich mit ihr befaßt, und zwar viel mehr, als ich hätte tun sollen ...201
Y a tanto llegó su dedicación que llegó a realizar el horóscopo de Jesucristo, circunstancia que lo llevó a comparecer ante la Inquisición, acusado de falta de fé y herejía.
Como en el caso Orsini, también con Cardano el horóscopo comete un error augurándole como máximo 45 años de vida. Pero algo de verdad tenía la profecía:
So kamm es denn, daß mein Leben eigentlich erst anfing, da ich sein Ende gekommen glaubte, in meinem 43 Lebensjahre.202
En ambos casos, el malentendido se adueña de la interpretación, Cardano entra luego de su simbólica muerte en una vida distinta, y Orsini entra en la muerte verdadera, para luego despertar a una vida simbólica a través de su obra.
Siguiendo con la autobiografía del milanés, también él se ha planteado, a su manera el hecho de la inmortalidad, pero referida al alma:
Und dann, wenn die Seele unsterblich ist, was bedarf es dann eines eitlen Names?203
Pero siendo consciente que el cuerpo es transitorio, ha dedicado uno de los capítulos de su libro a sus trabajos dedicados a "eternizar su nombre".
Pero las coincidencias entre las dos vidas continúan, y esa en la razón por la cual elijo la biografía de Cardano como comparación con la de Orsini, y no la de Cellini, a pesar de que la figura de Cellini parecería estarle más próxima. De cualquier modo, existen elementos en Mujica Lainez como la glorificación de los antepasados, el encuentro con Paracelso, la posesión de una lagartija, que no tendrían quizás el brillo literario alcanzado, de no haber sido extraídos de la Vita.
Las apariciones fantásticas o demoníacas han visitado al noble y al médico sin distinción. Cardano cuenta sobre una fuerza misteriosa que lo pone de sobreaviso en caso de muerte próxima, sobre imágenes que se mueven descontroladamente, sobre sueños premonitorios, sobre presencias extrañas en su propia casa. Sin llegar a la aparición de demonio en el espejo que casi cuesta la vida al duque, la vida del médico nunca ha estado libre de tales influencias. El demonio familiar de Cardano se parece, más bien a los espectros familiares que rondan Bomarzo después de la muerte del patriarca Gian Corrado y del primogénito, Girolamo.
La obsesión por la descendencia es otro tema clave. En el caso de Orsini, se trata de la descendencia directa, en el caso de Cardano, de la de sus hijos. Sabemos que al final de su vida, Cardano cuenta con orgullo que, pese a todo lo ocurrido -que es mucho-, aún le quedan un nieto y quince dientes!.
Tampoco ignoran (y relatan desgarrados de dolor) la pérdida del primogénito. En el caso Cardano, a la muerte se unió la humillación de que su hijo fuese ejecutado acusado de envenenar a su mujer. Como se ve, el uso de los venenos tampoco estaba ausente en la familia Cardano.
Pero no sólo en las tragedias se hermanan el médico de Milano y el noble romano: ambos son coleccionistas apasionados. De las colecciones de Bomarzo ya se ha hablado suficiente, se sabe de las enormes sumas invertidas y las estancias habilitadas para su exposición. Girolamo Cardano no disponía de medios tan magníficos, sin embargo:
Auch für Edelsteine habe ich eine große Leidenschaft, ferner für kleine Vasen, für Körbchen aus Bronze oder Silber, auch für kleine bemalte Glaskugeln und seltene Bücher.204