El Rey Salomón y su Templo - LA CONSTRUCCION DEL TEMPLO
8 - LA CONSTRUCCION DEL TEMPLO
En la época del rey David y su hijo Salomón, el pueblo de Israel estaba convencido de que el monte del Templo estaba situado exactamente en el centro de la Tierra. Por lo tanto, el que orase en ese lugar estaría en contacto directo con Dios, que moraba justo encima de las esferas celestiales (I Rey 8:30: "Oye, pues, la plegaria de tu siervo y de tu pueblo Israel cuando oren en este lugar. Escucha tú desde el lugar de tu morada, desde el cielo, escucha y perdona"). Podría decirse sin exageración que los diez primeros años del reinado de Salomón estuvieron dominados por el "orden" resultante de la construcción del Templo, tal y como fue planeado por David.
Toda la política del reinado de Salomón se supeditó a la enorme cantidad de dinero que se necesitaba para la construcción del Templo. Éste, además de ser la Casa de Dios, debía expresar la unidad entre el estado y la religión, para librar el reino del "separatismo" de las tribus y disminuir la importancia de los viejos santuarios. Sin embargo, después de la construcción del Templo de Salomón, los altares de Canán continuaron existiendo a lo largo y ancho del territorio israelita: el Templo de Jerusalén se había convertido en la más hermosa y cara residencia de Yahvé, pero no pudo convertirse en la única. La importancia del Templo aumentó durante los siglos siguientes, pero fue sobre todo tras su destrucción en el año 586 a.C. cuando el Templo pasó e ser algo real a convertirse en una leyenda.
Aunque siempre asociamos el nombre del rey Salomón a la construcción del Templo, en realidad su contribución no fue demasiado grande. La idea y las trazas se realizaron durante el reinado de su padre David, los arquitectos y los artesanos eran Fenicios y los enormes gastos de la construcción fueron sufragados por los esforzados trabajadores de las minas de cobre, los marineros de la gran flota de naves comerciales y los soldados que saqueaban los países circundantes.
Recientes investigaciones del arqueólogo alemán Konrad Rupprecht han demostrado que el rey David debió encontrar un templo más antiguo en ese lugar, que debió ampliar para cobijar al Arca de la Alianza. El rey Salomón debió modificar la planta del viejo templo de su padre con sucesivas ampliaciones y modernizaciones, de acuerdo con las trazas que había dejado su padre.
En el Viejo Testamento no se señala que en el monte Moria existiera este templo más antiguo, pero sí que se menciona en varios lugares como el rey que David envió a ese monte un gran número de materiales y trabajadores a lo largo de su gobierno. En I Cron 22 se señala cómo el rey David gastó 3.000 talentos de oro y 7.000 talentos de plata de sus propias posesiones en la construcción del Templo. Dado que en esa época un talento pesaba 60 kilos, está claro que el edificio ya en el tiempo de David necesitó de una grandísima cantidad de dinero. En I Cron 28 podemos leer cómo el rey David tenía a su disposición muchos dibujos del Templo, en que los que se incluían hasta los más pequeños detalles. El rey David también tuvo los primeros contactos con Hiram y sus consejeros. Por ello, el rey Salomón sólo se encargó de la ejecución (y pago) de trabajos ya dispuestos por su padre.
Hiram enseña los planos a Salomón. Grabado de J.J. Scheuchzer, "Physica Sacra Iconibus Illustrata", Augsburgo, 1731.El edificio se situó en una meseta rocosa llamada Moria, que en tiempos del rey David era más pequeña, de aproximadamente 40 x 100 metros. Durante el reinado de Salomón se agrandó. Pero fue en los tiempos del rey romano Herodes cuando su superficie se aumentó hasta aproximadamente 500 metros de largo por 300 metros de ancho. El patio interior del Templo se rodeó por un muro formado por tres capas de bloques de piedra cubiertas por vigas de madera de cedro. En este patio interior podían entrar los peregrinos y las masas de fieles, pero el Santuario del Templo sólo era accesible al rey y a los sacerdotes.
Durante las fiestas, las ofrendas en la hoguera se hacían en el patio interior, para lo que se construyeron utensilios especiales. El gran altar de hierro donde se encendía la hoguera se puso en medio del patio interior, con una llama que se mantenía encendida día y noche para realizar las ofrendas; las cenizas se dejaban caer a través de una reja sobre la Piedra Santa.
Durante las últimas décadas se han hecho excavaciones arqueológicas en diferentes lugares de Israel para comparar el Templo de Salomón con los restos de otros templos de la misma época. En 1957 se encontró en Hasor un templo fenicio del siglo XIII a.C. La restauración de sus habitaciones y sus detalles decorativos clarificaron la tesis de que pudo ser un modelo directo del Templo de Salomón. El templo de Hasor tenía los mismos tres sectores cerrados con las dos columnas frente a la puerta de entrada, un vestíbulo principal y un recinto sagrado en la parte trasera sobre una plataforma algo más alta. El arqueólogo alemán concluyó: "Los arquitectos fenicios diseñaron el Templo de Salomón adoptando como modelos los edificios sagrados que existían en Caná. Sin embargo, en ese tiempo en Israel esos edificios eran considerados como templos paganos" (Hans Heinrich Schmid, Altorientalische Welt in der alttestamentlichen, Zurich 1974).
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