5 - El código del honor

Monografía creado por César Besó Portalés. Extraido de: http://www.ucm.es/info/especulo/numero21/carcelam.html
14 de Septiembre de 2006

En varios momentos de este trabajo hemos adelantado que el sentimiento del honor es la cortapisa principal a la culminación de los amores de Leriano. El conflicto entre el amor y el honor, en realidad, es una contradicción que se encuentra ya en teoría cortesana, puesto que si los sentimientos del protagonista le inclinan a esperar ser correspondido, por otro lado su razón, su entendimiento y su memoria le imponen las normas aristocráticas del honor y de la virtud, por las cuales debe aceptar que su amor resulta imposible, porque la dama, también sujeta a esas normas, no puede amarlo. En resumen, el amante cortesano precisa de una amada virtuosa ya que la que se entrega fácilmente es menospreciado; pero por esa misma virtud resulta que nunca podrá entregarse a nuestro enamorado, porque si así fuese perdería toda estimación.

La crítica ha entendido fácilmente esta contradicción e indica que la única solución posible es el desenlace trágico de las novelas sentimentales. Wardropper fue uno de los que primero se apercibió de ello, como prueba el hecho de que dedique un apartado íntegro al “código del honor”23. Reproducimos sus palabras: “Opuesto al amor cortesano, el honor lleva, sin titubeo, a la tragedia (...) En la Cárcel de amor triunfa el honor, vencido el amor en Laureola. Triunfo de la razón sobre el sentimiento.” Wardropper corrobora estas afirmaciones con ejemplos concretos. Dice Laureola al Autor: “Si pudiese remediar su mal sin amanzillar mi honrra, no menos afición que tú lo pides yo lo haría; mas ya tú conoces quanto las mugeres deuen ser más obligadas a su fama que a su vida” (p.103); y también a Leriano: “Lo que por mí has hecho me obliga a nunca oluidallo y siempre desear satisfazelo, no segund tu deseo, mas segund mi honestad” (p.152).

Como señalan Haydée Bermejo y Dinko Cvitanovic24, la fama es un concepto esencial en las letras españolas. Estos autores comparan la Historia duobus amantibus, obrita italiana señalada por la crítica como fuente de la ficción sentimental, con la Cárcel de amor y aprecian que mientras que en la Historia el motivo de la fama se limita a una débil defensa que pronuncia el criado Sosias, en la Cárcel se convierte en el desencadenante trágico del relato. Al igual que Wardropper, concluyen estos autores que sería posible considerar el factor de la fama como un motivo autóctono de la literatura española, especialmente presente en la ficción sentimental y en la tragedia calderoniana. Resumiendo, el honor, en la ficción sentimental castellana, se exalta como un valor en sí, como fuerza institucional y represiva contra el amor.

Acabamos de ver, pues, que Laureola, puesta ante el dilema, reacciona con una actitud “racional” que sitúa a la fama en el primer lugar de su escala de valores. La fama vale más que la vida de ella o la de Leriano. Sin embargo, nos parece extraño que la heroína, después de haber permitido progresos e incluso algunas ilusiones a los galanes, se muestre tan inflexible. De hecho, parece ser que los escasos consentimientos de Laureola, para responder a Leriano, son motivados por la pena del amante, por un vago deseo de atemperar el sufrimiento de Leriano, sin que por ello la dama deje de ser inaccesible y mantenerse en su postura de rechazo obvio o encubierto. Nos encontramos con lo que unánimemente se ha venido catalogando como el sentimiento de piedad de la doncella hacia su enamorado.

Los problemas surgen cuando se intenta analizar el grado de piedad de Laureola. En primer lugar habría que considerar, con Armando Durán25, la actitud de Laureola, que cuando escucha el nombre de Leriano, se le seca la boca y se le altera la voz. Concluye Durán que no hay que olvidar que no nos hallamos ante una burguesa al estilo de Fiammetta o de Lucretia, sino ante dos damas de la aristocracia que conocen perfectamente el juego de la cortesía amorosa, por lo que el grado de veracidad o de fingimiento de Laureola no es fácil de columbrar.

Con Laureola, la cuestión no está clara. No sabemos ciertamente si en este personaje se produce el proceso de amor. La crítica suele considerar que Laureola se mueve hacia Leriano sólo por piedad, y en el momento en que peligra su honor rompe todo contacto con él. En contra de esta tesis tendríamos las propias palabras del “Autor” que cree ver indicios de enamoramiento cuando habla a Laureola sobre Leriano, pero ni siquiera el autor está convencido de ello, por lo que su testimonio no es, en absoluto, fiable. De hecho, parte de la crítica ha señalado que el autor de la Cárcel de amor es el verdadero responsable del final trágico de la obra, pues además de su fracaso como mediador, infunde esperanzas falsas primero y desesperación después en el corazón de Leriano.26

En definitiva, si Laureola no está enamorada, resulta evidente que su actitud de ir dando largas a Leriano, para al final cortar la relación tan tajantemente, puede ser calificada de cruel, tal y como han sentenciado algunos críticos como Gili Gaya y Wardropper, entre otros. Sin embargo, Keith Whinnom disiente de estos autores al considerar que Laureola es piadosa, pero que su piedad no puede superar a su temor. Justifica su negativa final diciendo que no es ingrata, ya que le ofrece grandes recompensas materiales a Leriano, “pero por lo que debe a su rango de heredera del reina y a su fama de mujer virtuosa no puede, por mucha pena que le dé, exponerse de nuevo a la calumnia, que ahora, después de la acusación pública, será un peligro no potencial, sino asegurado y desastroso”.27

Quisiera, para acabar el apartado, señalar un importante matiz. El honor en la Cárcel de amor aparece siempre conectado con la idea del secreto del amor cortés. A nuestro juicio, Laureola no es dama virtuosa, y es el honor y no la virtud el principal obstáculo con que se encuentra Leriano. La explicación de esta diferenciación es muy sencilla: si Laureola hubiese sido realmente virtuosa, no se hubiera dignado ni siquiera a responder a las cartas o recados de su enamorado. Habría permanecido en un mutismo constante. Parece increíble que la crítica haya extraído sin vacilar esta conclusión de un personaje como Melibea, en la Celestina, y no se haya apresurado a decir lo mismo de Laureola en Diego de San Pedro. Ciertamente, Laureola sabe contenerse a tiempo, y no accede a proseguir su relación con Leriano cuando peligra su honor, pero, como expusimos al final del apartado anterior, creemos que el resultado bien pudiera haber sido similar al de la Celestina de no haber incrustado el autor en el momento preciso, la divulgación del secreto de los amantes.

2 opiniones

Jess dice:

Buen trabajo (:
blá

bien

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Monografía de César Besó Portalés. Extraido de: http://www.ucm.es/info/especulo/numero21/carcelam.html CopyLeft
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