Las comparaciones literarias pueden tener un carácter intercultural. Partiendo de esta base y tratando de ir un poco más allá, nuestro trabajo intenta, no sólo permanecer en el ámbito literario-escritural, sino incorporar diferentes disciplinas de la cultura como el documental y las historias de vida.
"...incorporar en nuestro campo escópico (...) creaciones literarias ajenas a nuestro marco occidental, desde una actitud no etnocéntrica, y abrir nuestra actividad a la comparación de los procesos de comunicación literaria con otras realidades artísticas no verbales y con otros procesos comunicacionales." (Vázquez Medel, 1998: 16).
"Un poema, una obra de teatro, una novela nunca puede separarse por completo de las ilustraciones u otras obras de arte a las que inspira, de su traspaso a la música, de las películas, versiones radiofónicas y adaptaciones televisivas que se basan en ella. Roman Jakobson llamó a este movimiento de un texto a través de otros medios ‘transmutaciones’." (George Steiner, 1994: 15).
Steiner considera que estas transmutaciones son fundamentales para las disciplinas de interpretación y valoración en la literatura comparada. En definitiva, el legado de la literatura comparada es corroborar las conclusiones que la teoría, historia y crítica literarias proporcionan.
"La teoría literaria se consolida cuando sus propuestas de invariantes o leyes generales se objetivan en literaturas de varias lenguas y de diferentes culturas o tradiciones. La historia literaria de un determinado país, de una determinada nación o de una determinada lengua, cobra su auténtico perfil de resonancia cuando la ponemos en relación con otras literaturas de lenguas distintas, y lo mismo ocurre con la crítica literaria, que no puede afinar sus instrumentos de análisis si no cuenta el crítico con un panorama de amplitud que sólo la literatura comparada le puede servir." (Villanueva, 1994: 124).
Finalmente, podemos deducir de lo mencionado en este apartado que la conjugación de las tres ramas de la ciencia literaria, referidas por Darío Villanueva, hacen de la literatura comparada un instrumento idóneo para realizar trabajos cuyo fin sea entrecruzar elementos de carácter interdisciplinario. Como bien dice Earl Miner "Las comparaciones son más provocadoras cuando hay verdaderas diferencias en ellas..." (Miner, 1993: 197).
A.- NARRADOR
Luego de delimitar los principios teóricos de la literatura comparada que se mostraron como los más pertinentes para el desarrollo de este trabajo, hemos decidido plasmar nuestro ejercicio comparativo a través del siguiente esquema, que, a posteriori, será descrito más en detalle:
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OBRA
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NARRADOR/FOCALIZADOR
(M. Bal) |
NARRADOR
(G. Genette) |
FICCIONAL/ FACTUAL
(G. Genette) |
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HISTORIA DE VIDA |
NE/FE
NP/FP |
Intra- heterodiegético/ Intra- autodiegético |
Relato histórico/ autobiográfico |
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DOCUMENTAL
L’îLE DE ROBINSON |
NP/NE//FP/FE
NP/FP |
Intra-autodiegético/
meta- homodiegético
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Relato histórico/ autobiográfico |
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NOVELA ROBINSON CRUSOE |
NP/FP |
Extra-autodiegético |
Ficción homodiegética |
En este esquema se reflejan las relaciones entre las obras a analizar por medio de los diferentes tipos de narradores y su estado de relato ficcional o factual.
Por ejemplo, en la historia de vida se presentan dos tipos de narradores perfectamente definidos: el primero es un NE que cuenta, lo más objetivamente posible, parte de la historia de vida del personaje Pinto (NP de la vida real), que es citado por este narrador para aclarar y profundizar ciertos detalles de interés en el desarrollo del relato. El focalizador tiene un comportamiento similar por lo que coincide con el narrador, dando por resultado una narración intra-heterodiegética, por un lado, e intra-autodiegética, por el otro (Genette, en Segre 1985).
En el caso del documental de Patricio Guzmán, la situación es relativamente similar al relato anterior; con la diferencia que el mismo personaje que funciona, a veces, como NE, en algunas ocasiones se identifica con el personaje y se transforma, no sólo en un simple NP, sino que en el personaje principal (intra-autodiegético), vinculándose también con las dos instancias de FE y FP, respectivamente.
En la historia de vida, el NP está presente siempre bajo la disposición del NE; en cambio en el documental el NE en tanto que NP se limita a darnos una descripción de la acción en que participa y presentar a los otros personajes (NP/FP, meta-homodiegéticos), que se ven involucrados por él en el relato, sin mostrar explícitamente su propia imagen; salvo en algunas ocasiones donde evidencia su presencia física como narrador. Una de éstas es cuando deposita su pie sobre la arena emulando la huella dejada por los salvajes (22’.18"), la otra es cuando registra su propia sombra camino a la plazoleta del Yunque (30’.06").
En tercer lugar, la novela Robinson Crusoe de Daniel Defoe presenta únicamente un FP y un NP que es extra-autodiegético. Es importante mencionar que en la novela Robinson Crusoe existe un nivel superior (extradiegético) en el cual su protagonista, como narrador, cumple también la función de autor de sus memorias. Esto es lo que Genette llama narrador-autor y, en este caso, se auto-presenta Robinson como:
"un autor implícito que está situado fuera de la historia porque ésta se reduce en la narración únicamente al relato de un período en la vida del propio Robinson, de manera que podemos ‘suponer’ que la vida del autor implícito representado existe en otras dimensiones anteriores y posteriores a la época recogida en la historia y él mismo se convierte en personaje de esa historia que, en cuanto actúa como ‘autor’, relata ‘desde fuera’" (Juan Carlos Fernández Serrato, 1997: 217).
Por esto se puede deducir que, aunque en una primera instancia los narradores y focalizadores de las tres obras tienen muchos rasgos en común, tras una investigación más acabada, son esencialmente distintos.
Como dijimos con anterioridad, la novela de Robinson Crusoe se relaciona, básicamente gracias a su narrador, con el relato de ficción definido por Gérard Genette (1991) como ficción homodiegética; mientras que en el caso del documental éste se podría acercar más a la definición que el teórico francés da de autobiografía, a pesar de que, en ocasiones, también se identifica con el relato histórico y, en consecuencia, con el relato factual. Por otro lado, la historia de vida se vincula también con el relato factual de la autobiografía y el relato histórico, ya que es la biografía de un personaje descrita por un NE que se identifica con el autor; como también existen segmentos de ésta en los que autor, narrador y personaje son la misma persona, independiente del proceso de selección que realice el autor de la obra. Ahora bien, dicha semejanza entre el documental y la historia de vida es tal, siempre mirándola desde un punto de vista superficial, ya que en el caso de ésta última el focalizador que podría identificarse con autor y narrador es aún menos subjetivo que en el documental de Guzmán.
B.- CRONOTOPO
Al definir, en la introducción de este trabajo, cómo íbamos a abordar nuestro análisis comparativo se acordó que para desarrollarlo era fundamental enmarcar los elementos (narrador, focalizador, realidad y ficción) investigativos en un tiempo y en un espacio. Para esto nos hemos basado, como ya mencionamos anteriormente, en la teoría del cronotopo planteada por el investigador ruso Mijail Bajtin. De esta manera, llegamos a la conclusión que existe una unidad novelesca de tiempo y espacio común a todas las obras que estamos analizando, independiente de que éstas sean obras literarias (narrativas), audiovisuales o de corte antropológico como la historia de vida. Esta unidad es la que Bajtin denomina cronotopo biográfico (Bajtin, 1975). A través de éste vamos a observar cómo se comporta el concepto de aislamiento en cada una de las obras comparadas en dicho trabajo. Siguiendo la teoría de Bajtin, definiremos el cronotopo externo como el aislamiento o la insularidad y el cronotopo interno lo dividiremos en tres categorías paradigmáticas que son: soledad, supervivencia y movimiento (imposibilidad de llegar o partir). Para relacionar el cronotopo interno con el externo en forma más explícita hemos considerado pertinente plantear algunos ejemplos que resultan clarificadores para el análisis comparativo de estas tres obras.
- CRONOTOPO INTERNO: SOLEDAD
Después de estudiar dichas categorías, que representan al cronotopo interno, por separado en cada obra, nos hemos percatado que cada una de ellas tiene diferentes formas de tratar la conjunción tiempo-espacio. Por ejemplo, en el caso específico de la historia de vida se presenta el cronotopo interno: categoría soledad a través, entre otros, de los siguientes textos:
"En una zona aislada todos se conocen y saludan a diario, en la otra son todos desconocidos. Aislados son las personas que dependen más de la naturaleza, tienen mayor integración entre ellos y son menos consumistas, pero las personas no aisladas dependen de la tecnología, son más aislados socialmente y son más consumistas." (historia de vida, 2000: 2).
"(...) Mi relación con los isleños es muy buena, hasta el momento en que se meten en mis cosas, que es lo más normal en un pueblo chico ¡Que lata! ‘Pueblo chico, infierno grande’. A pesar de todo esto hay una buena relación, ya que todos somos una gran familia." (historia de vida, 2000: 4 – 5).
"El aislamiento en Juan Fernández hace bastante tiempo no existe, al contar con comunicación permanente con el resto del país. Estar aislado es estar solo y retraído como Robinson Crusoe o Alejandro Selkirk, pero en la isla yo estoy bastante acompañado y con bastante contacto con el continente." (historia de vida, 2000: 5).
De los textos seleccionados se puede concluir que el concepto de soledad de nuestro personaje no es el que nosotros nos habíamos imaginado en un principio. Al contrario, y como lo pueden corroborar los párrafos anteriores, Pinto no se siente ni sólo, ni aislado, a pesar de vivir en el Archipiélago de Juan Fernández. Por su parte, el protagonista de la novela de Defoe sí se siente aislado, debido a que está absolutamente solo, como lo evidencia el isleño, en la última cita rescatada. Sin embargo, existen lapsos en la novela en que Robinson Crusoe se contenta a sí mismo con la reflexión espiritual, asumiendo la falta de compañía humana, como se podrá observar en los siguientes fragmentos:
"O that there had been but one or two; nay, or but one Soul sav’d out of this Ship, to have escap’d to me, that I might but have had one Companion, one Fellow-Creature to have spoken to me, and to have convers’d with!" (Defoe, 1981: 181)4.
"EVIL
I am cast upon a horrible desolate Island, void of all Hope of Recovery.
I am singl’d out and separated, as it were, from all the World to be miserable.
I am divided from Mankind, a Solitaire, one banish’d from human Society." (Defoe, 1981: 77)5.
"This made my Life better than sociable, for when I began to regret the want of Conversation, I would ask my self whether thus conversing mutually with my own Thoughts, and, as I hope I may say, with even God himself by Ejaculations, was not better than the utmost Enjoyment of human Society in the World." (Defoe, 1981: 137)6.
Antes de continuar con los fragmentos escogidos para presentar el documental, consideramos crucial indicar que, al visionar varias veces este trabajo audiovisual, hemos encontrado que la categoría del cronotopo interno soledad se ve reflejada con mayor pureza en las secuencias en que Guzmán únicamente utiliza imágenes y música, siguiendo un patrón definido para este tipo de composiciones. Fórmula sencilla que solamente reúne, en una o más secuencias, imágenes de la Isla Robinson Crusoe con música, compuesta especialmente por Jorge Arriagada para la ocasión, y que el realizador aplica para acentuar momentos que considera de interés en la organización del relato audiovisual.
Para fundamentar lo antes expuesto, hemos decidido adoptar el término acuñado por el compositor, realizador e investigador, Michel Chion, quien en su obra La Audiovisión (1993), explica detalladamente las relaciones entre sonido e imagen.
Chion es claro al introducir el tema de la audiovisión, consignando que la idea "es mostrar como en la combinación audiovisual una percepción influye en la otra y la transforma: no se ve lo mismo cuando se oye; no se oye lo mismo cuando se ve." (Chion, 1993: 11). Este incremento significativo que adoptan las imágenes al conjugarse con el sonido es lo que el autor denomina valor añadido.
"Por valor añadido designamos el valor expresivo e informativo con el que el sonido enriquece una imagen dada, hasta hacer creer, en la impresión inmediata que de ella se tiene o el recuerdo que de ella se conserva, que esta información o esta expresión se desprende de modo natural de lo que se ve, y está ya contenida en la sola imagen." (Chion, 1993: 16).
Para cumplir con este propósito, el valor añadido debe respetar siete características que le son propias, condiciones que le exige el medio en el que se desenvuelve. De acuerdo con nuestros intereses y en virtud del documental analizado, proponemos resaltar sólo dos:
- La Reciprocidad. "Si el sonido hace ver la imagen de modo diferente a lo que ésta muestra sin él, la imagen, por su parte, hace oír el sonido de modo distinto a como éste resonaría en la oscuridad." (Chion, 1993: 31). En este funcionamiento es el conjunto, visual y auditivo, lo que transforma a un sonido o una imagen, sin sentido aparente, en un trozo de gran significación, en la obra, e inolvidable en la memoria colectiva.
- La Música. Hasta la fecha los medios de comunicación han sabido sacar provecho del valor añadido que entrega la música. Las herramientas aplicadas para crear emociones específicas en relación con la situación mostrada surgen de los efectos empático y anempático. En el primero de éstos "la música expresa directamente su participación en la emoción de una escena determinada, adaptando el ritmo, al tono y al fraseo, y eso, evidentemente, en función de códigos culturales de la tristeza, la alegría, de la emoción y del movimiento. Por otra parte, el efecto anempático muestra una indiferencia marcada ante la situación, progresando de manera regular e ineluctable, como un texto escrito. Y sobre el fondo mismo de esta ‘indiferencia’ se desarrolla la escena, lo que tiene por efecto, no la congelación de la emoción, sino, por el contrario, su intensificación, su inscripción en un fondo cósmico." (Chion, 1993: 19).
Como podemos apreciar imagen y sonido van tan unidos como tiempo y espacio y, en ocasiones como ésta, el sonido no necesita ser vocalizado o verbalizado para expresar el mensaje que el realizador desea entregar, llegando incluso, en ciertas oportunidades, a tener más fuerza que sólo con texto o con texto y música. Como es el caso de las siguientes conjunciones de imagen y sonido del documental L’Île de Robinson de Patricio Guzmán, cuyo efecto empático ha sido fundamental para percibir la soledad en su montaje:
12’00" – Fundido a plano general Isla Robinson Crusoe (desde el mar).
26’56"-27’10" – Plano general cerro Centinela, Bahia Cumberland.
40’45" – Plano general Mirador de Selkirk. Vista a Isla Santa Clara.
En estas tres secuencias o imágenes se puede observar la importancia que el realizador le otorga a la música como elemento de continuidad y, al mismo tiempo, como un descanso para el telespectador que, en esos momentos, percibe sentimientos muy particulares y característicos que lo hacen palpar un poco más la realidad isleña, y que son muy difíciles de asimilar si no ha estado en un lugar como éste. Es más, nos aventuramos a indicar que su primera lectura podría ser -esto es ya más subjetivo- la propia sensación de soledad.
Si comparamos estas secuencias con los textos seleccionados en la historia de vida y en la novela podemos entender que todas las imágenes de esta primera categoría son diferentes. En el caso del documental se observan como tristes, melancólicas y con cierto grado de solemnidad que también se encuentra en la novela y de la que, sin embargo, adolece la historia de vida. También al analizar estas tres visiones de soledad el lector-espectador recibe tres puntos de vista distintos, asumimos que todos ellos dependen del FP de cada obra, quien es el que imprime un cierto grado de subjetividad a lo percibido por el emisor y emitido por el narrador.