El Sistema Monetario Internacional - La Teoría de la Modernización
3 - La Teoría de la Modernización
Del progreso al desarrollo
El sentimiento del progreso como algo natural en la sociedad, en que creían nuestros abuelos del siglo pasado, dio paso primero, a la idea de la evolución de las sociedades y posteriormente, adentrándonos en este siglo, a la convicción de que el progreso y la evolución social podrían alcanzarse por medio del esfuerzo voluntario, intencional y planificado (lo que corrientemente llamamos políticas de desarrollo).
El primer modelo o paradigma del desarrollo que conoceremos será el que fue llamado la Teoría de la modernización, la que fue muy influyente en el mundo subdesarrollado, durante las décadas de los años 50 y 60 (y que en muchos países de América Latina fue despectivamente llamada desarrollismo).
Básicamente la teoría de la Modernización estaba enraizada en las teorías económicas de J.M. Keines, economista británico, y en la sociología norteamericana inmediata a la post guerra, conocida como el Funcionalismo Estructural, cuyo principal representante fue el sociólogo norteamericano Talcott Parson a partir de su libro LA ESTRUCTURA DE LA ACCIÓN SOCIAL (1936).
La Teoría de la Modernización ha sido corrientemente identificada con las posiciones Neo evolucionistas de las ciencias sociales.(1) En éstas se sostiene que las sociedades humanas pasan por un lento proceso de evolución durante el cual las instituciones sociales se hacen más y más complejas, adquieren más conocimiento de sí mismas y del ambiente mundial y son capaces de satisfacer mayores demandas de bienes para la producción y reproducción de sí mismas. Distintas razones históricas hacen que unas sociedades sean más avanzadas que otras. La teoría supone que para que las sociedades menos avanzadas en materias sociales, económica y culturales -es decir, menos desarrolladas- lleguen a ser iguales a las desarrolladas, deben pasar en forma acelerada, consciente y por voluntad de sus gobernantes (lo que implica la planificación social), por una transición igual de etapas de desarrollo, que las etapas vividas por los países más evolucionados (o desarrollados) social, económica y culturalmente.
"El significado semántico de los términos desarrollo y evolución inargüiblemente introducen la especificación de crecimiento en la descripción del cambio. La palabra desarrollo convierte en términos pares a cambio con crecimiento y como veremos, explica el crecimiento en términos de cambio y a su turno, explica el cambio en términos de crecimiento.
La palabra crecimiento tiene un referente solo cuantitativo: se refiere a una expansión, a un aumento, a más de cualquier cosa que uno determina que es el sujeto del crecimiento, sea esto un objeto, organismo biológico o formas sociales. Pero la palabra cambio tiene un referente cualitativo: se refiere a una diferencia en el carácter de lo que sea que uno ha disidido que se el sujeto del cambio. Al establecer una conexión lógica entre crecimiento y cambio en las palabras desarrollo y evolución estamos infiriendo que un cambio cuantitativo de la vida social, en algún punto requiere un cambio cualitativo de la misma, de manera que pueda sostener e impulsar mayores cambios futuros de crecimiento cuantitativo y cambio de la vida social y así continuar y continuar"(2)
De acuerdo con Normal Long (1977) de los varios intentos por formular un modelo que describiera el proceso de cambio desde una sociedad tradicional no desarrollada a otra, desarrollada y moderna, "Neil Smelser (1963), basado en la idea de la diferenciación estructural es quizás el más elegante". Para él, una economía y sociedad desarrollada se caracteriza como una estructura altamente diferenciada, y una subdesarrollada como una que carece relativamente de diferenciación, por lo tanto los cambios se centran en los procesos de diferenciación en sí mismos. Agrega Long que, por diferenciación Smelser quiere decir el proceso por el cual se establecen unidades sociales más especializadas y más autónomas, ocurriendo en esferas diferentes: economía, familia, el sistema político y las instituciones religiosas.(3)
Neil J. Smelser
Sociólogo norteamericano, hace una proposición que resume las posiciones de sus colegas, entre las que sobresalía ampliamente la influencia de la corriente funcionalista estructural de Talcott Parson. Smelser propone que "El desarrollo económico generalmente se refiere al crecimiento de producción per cápita de población". para el propósito de analizar la relación entre crecimiento económico y estructura social, es posible aislar los efectos de varios procesos interrelacionados, técnicos, económicos y ecológicos, que frecuentemente acompañan al desarrollo.
Estos diversos procesos ocurren a menudo simultáneamente, pero no es necesariamente el caso. Algunas mejoras tecnológicas --por ejemplo el uso de semillas mejoradas-- pueden ser introducidas sin producir cambios organizacionales automática e instantáneamente; la agricultura puede ser comercializada sin una industrialización que la acompañe, como en muchos países coloniales. La industrialización puede ocurrir en villas y las ciudades pueden proliferar en ausencia específica de una industrialización significante. Más aun, las consecuencias específicas del avance tecnológico, agricultura comercializada, la fábrica y la ciudad respectivamente, no son necesariamente reducibles las unas a las otras en ningún sentido.
Cambios del desarrollo
Según Smelzer y el estructural funcionalismo, el desarrollo en los términos anunciados anteriormente produce los siguientes cambios en la sociedad:
1. Diferenciación Estructural al desarticular las instituciones culturales de la soc. tradicional.
2. Integración en una nueva sociedad
3. Disturbios sociales causados por la integración desigual
Explicado en detalle:
1. Diferenciación estructural. o el establecimiento de unidades sociales más especializadas y más autóctonas, las que son ilustrables en diferentes esferas, como son, la economía, la familia, la religión y la estratificación social.
2. Integración, la que cambia su carácter a medida que el antiguo orden social se hace obsoleto por el proceso de diferenciación. El estado, la ley, las agrupaciones políticas y otras asociaciones son particularmente sobresalientes en esta integración.
3. Los disturbios sociales, histeria masiva, brotes de violencia, movimientos religiosos y políticos, etc. que reflejan la marcha dispareja de la diferenciación e integración.
Obviamente, las implicaciones de los avances tecnológicos, la reorganización agrícola, la industrialización y la urbanización, difieren de una sociedad a otra, lo mismo que hacen los realineamientos estructurales resultantes. Algunas de las fuentes de variación en esos patrones ideales de presión y cambio sol los siguientes:
1. Variaciones en condiciones premodernas. ¿Congenia el sistema de valores de la sociedad con los valores industriales o le es (naturalmente) antipático?. ¿Cuán bien integrada esta la sociedad?. ¿Cuán atrasada es?, ¿Cuál es el nivel de atraso"?, ¿Cómo esta distribuida la riqueza?, ¿El país es "joven y vacío", o viejo y sobrepoblado?", ¿El país es políticamente dependiente, recientemente independiente, o completamente autónomo?, Tales condiciones preexistentes le dan forma al impacto de las fuerzas del desarrollo económico.
2. Variaciones en el ímpetu para cambiar. ¿La presión para modernizar viene de las implicaciones internas del sistema de valores, del deseo por seguridad nacional y prestigio, del deseo por prosperidad material, o de una combinación de estos?; ¿Se usa la coerción política para formar una fuerza laboral?, ¿o las presiones son económicas, como en el caso de la presión poblacional sobre la tierra o la perdida de mercados de manualidades debido a los productos baratos importados?, ¿o se combinan las presiones económicas y políticas, como en el caso de un impuesto sobre campesinos, pagable solo en dinero?, ¿o son sociales las presiones, como en el caso del deseo de escaparse de aspectos desagradables del viejo orden?. Tales diferencias influencian grandemente el ajuste con la modernización.
3. Variaciones en el camino hacia la modernización. ¿Las secuencias (para la modernización) comienzan con industria liviana?, ¿O hay un intento de introducir primero industrias pesadas y de capital intensivo?, ¿Cuál es el rol del gobierno en dar forma al patrón de inversiones?, ¿Cuál es la tasa de acumulación de conocimiento tecnológico y de habilidades?, ¿Cuál es el "tempo "general de la industrialización?. Todos ellos afectan la naturaleza del cambio estructural y del grado de disconfort creado por los cambios.
4. Variaciones en las etapas avanzadas de modernización. ¿Cuál es la distribución emergente de industrias en economías desarrolladas?, ¿Cuáles son las relaciones emergentes entre el estado y la economía, religión y economía, estado y religión, etc.?. Mientras todas las sociedades avanzadas tiene su industrialización "en común", las diferencias nacionales únicas permanecen. Por ejemplo, las clases sociales difieren en su significancia social entre los Estados Unidos y Gran Bretaña, aunque los dos son países altamente desarrollados.
5. Variaciones en el contenido y tiempo de eventos dramáticos durante la modernización. ¿Cuál es el significado de guerras, revoluciones, migraciones rápidas, catástrofes naturales, etc. para el curso del desarrollo económico y social?
Debido a estas fuentes de variaciones, es virtualmente imposible descubrir generalizaciones empíricas firmes y rápidas concernientes a la evolución de las estructuras sociales, durante el desarrollo económico y social. Mi propósito, por lo tanto, es no buscar por generalizaciones, sino mas bien delinear / bosquejar ciertos tipos ideales de direcciones de cambio estructural que envuelve a la modernización. Sobre la base de esos tipos ideales podemos clasificar, describir y analizar variadas experiencias nacionales. Factores tales como aquellos descritos anteriormente determinan en parte las respuestas distintivas nacionales a estos aspectos universales de la modernización, pero esto de ninguna forma los detracta de su 'universalidad'"(4)
El concepto de subdesarrollo, como lo entiende hoy la ciencia política, es de elaboración reciente. Sería erróneo confundir el subdesarrollo con el estancamiento económico. Hubo parálisis económica durante épocas antiguas extremadamente largas; subdesarrollo, por lo menos con la connotación de hoy, no.
Subdesarrollo
La idea de subdesarrollo se conjugan dos señales heterogéneas: el estancamiento económico y el estallido demográfico. La cantidad de habitantes del planeta permaneció estancada hasta siglo y medio después del descubrimiento de América.
Entonces la población creció suavemente. Así fueron las cosas: a razón de 0.3% anual entre 1650 y 1750; con una moderada tasa de 0.65% por año entre 1750 y 1900; y con un ritmo de 0.88% anual hasta alcanzar la segunda década del presente siglo.
A partir de 1920, por muy diversas causas, se desencadena una verdadera explosión demográfica. "Si hicieron falta 20,000 años para traer 2,500 millones de seres humanos a la tierra, ahora bastarán 30 años para agregarle otros 2,000 millones", señala la ONU en un informe de los años 50. En el año 2000 nacerá —sólo Dios sabrá dónde— el niño que completará los 6,000 millones de seres humanos sobre nuestro planeta.
Carlos Marx lo explica en parte. En un pasaje de El Capital nos dice que "la miseria produce población". A cambio, indica que "la población se estanca cuando la jornada laboral es muy larga". Un siglo después, el sociólogo brasileño Josué de Castro repite la idea de que la penuria y la carencia de proteínas agudizan el instinto sexual y aumentan las posibilidades de procreación.
El Reverendo Thomas Robert Malthus —clérigo no practicante, ingles, maestro en Haileybury—, algunas décadas antes de Marx, definió el Principio de la Población. Sostenía Malthus que en vista de "la atracción entre los sexos" —algo muy dañino que él recomendaba a los clérigos advertir antes del matrimonio— la población inevitablemente crecería en proporción geométrica, de este modo: 2, 4, 8, 16, 32 y así sucesivamente. Por otro lado, en el mejor de los casos, decía él, la producción de alimentos aumentaría según la regla aritmética: 2, 3, 4, 5, 6.... En el inexorable resultado previsto por Malthus, la población quedaba sujeta sólo a los fieros controles periódicos impuestos por las guerras, las catástrofes naturales, las epidemias y el hambre.
Existen también otras razones —sociológicas, psicológicas— que parecerán más verosímiles para explicar el estallido poblacional: el casamiento precoz de las mujeres, las influencias religiosas a favor de la natalidad, la falta de instrucción y la desocupación, el ideal a favor de la familia socialmente poderosa debido al número de sus miembros, la condición social inferior atribuida a las mujeres, el papel del concubinato y la ausencia de previsión.
Lo crucial, en nuestro caso, es entender que habrá necesidad de producir alimentos para sostener unos 18 millones de personas —10 millones de dominicanos y 8 millones de haitianos— que poblarán esta isla en el ya cercano día finisecular. En aquella fecha, si todo sigue igual, si nos conformamos con el presente modelo de desarrollo económico y social, serán más de tres millones los dominicanos analfabetos, ascenderán a un millón y medio los desempleados, hasta un millón de unidades se aproximará el déficit cualitativo de viviendas, y nuestra dotación de agua per cápita será igual a la de Haití en el 1976.
En Haití, donde nada indica que las cosas evolucionarán favorablemente, a finales de siglo habrá ocho de cada diez haitianos alojados en el nicho de la pobreza absoluta, setenta y cinco de cada cien individuos serán incapaces de leer y escribir, la disponibilidad de tierras agrícolas será inferior a dos tareas de tierras agrícolas por cada habitante rural, quince de cada cien niños morirán a los pocos días de nacer y el producto per cápita mensual de los haitianos se acercará a 25 dólares, similar al de los países indigentes de África y Asia.
La perspectiva es halagadora. Nos espera un final de siglo suculento. La frontera es tan sólo una línea imaginaria que separa órdenes jurídicos diferentes. Los haitianos y nosotros pernoctamos en el mismo lecho insular. Nuestro destino está ligado al de Haití, querrámoslo o no. Con repatriaciones o no.
La utopía de la isla "una e indivisible" parece vecina. Nos igualará la pobreza, nos igualará la ignorancia, nos igualará la demografía, nos igualará el teorema sombrío de aquel viejo pesimista llamado Thomas Robert Malthus.
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