7 - A modo de ejemplo

Monografía creado por Ricardo R. Laudato. Extraido de: http://www.ucm.es/info/especulo/numero10/alarconc.html
23 de Agosto de 2006

Pues bien, si es cierto que la ingenuidad es un rasgo consustancial de la obra alarconiana y si es cierto también que tanto el desprecio por la necedad como el conservadurismo son parte de dicha ingenuidad; entonces, ambos deben hallarse expresados, de un modo u otro, en las obras mayores del último período. Aún más, cabría preguntarse hasta qué punto ambas características distinguen a la segunda manera, iniciada a partir de la publicación del Sombrero. Se recordará, naturalmente, que tanto el uno como el otro surgen en la superficie textual a través de la voz del narrador-inductor.

Si el arte de Alarcón es un arte de tesis, el narrador debe inducir al lector, con toda la sutileza posible, a sentir lo que el autor quiere que el lector sienta. Dicha inducción, por otra parte, no fue ajena ni al realismo ni al naturalismo, a los que Alarcón parece haber querido combatir en el campo ideológico (Rosselli: 56-60). Lo que estas dos estéticas nunca hicieron fue criticar a la intelectualidad naciente, cuya constitución definitiva tomaría cuerpo en París con el aporte de los emigrados rusos casi a la vuelta del siglo. No por casualidad, en 1927, aparecería el primer análisis descarnado de este giro mental en La trahison des clercs de Julien Benda.

En cuanto al desprecio por la necedad, es de notar que, en toda la producción alarconiana posterior a 1874, dicha necedad está encarnada por personajes ilustrados o detentadores del poder. Sin más, El escándalo es un texto en que tanto actantes como personajes ilustran la mentalidad del necio. En la línea argumentativa principal, será la necedad del actante Diego-Gregoria (15) la que desencadene no sólo la prueba más peligrosa que Fabián Conde debe superar para acceder a una nueva situación psicológico-espiritual, que tendrá como corolario el casamiento con Gabriela, sino también la que cause el infeliz desenlace del propio matrimonio de Gregoria y Diego. A su vez, en la historia acerca del padre de Fabián, don Álvaro Fernández de Lara, no hay dudas de que don Felipe Núñez, gobernador civil de la provincia donde el conde de la Umbría era el comandante general, es el necio en cuestión. Por último, la madrastra de Lázaro, quien le revela su amor a éste cuando logra reunirse con su padre en Chile, es otra pintura de la necedad, especialmente por la mancha que echa sobre la reputación de su hijastro.

En el Capitán veneno, a su vez, hay un actante que representa un cierto peligro para la felicidad de los protagonistas: Tadeo Jacinto de Pajares, el abogado que extorsiona a la generala con el conocido cuento de ayudarla a obtener la pensión gubernamental. Sus motivaciones ocultas son esperables: está especialmente interesado en Angustias y espera ganar su favor a costa de disimular que está presionándola.

En La pródiga, en tercer lugar, uno de los actantes es un tonto y uno de los protagonistas es un necio: José, el hijo del tío Antonio, capataz del Cortijo del Abencerraje y Guillermo de Loja, el aspirante a político y padre de familia. Nótese que el narrador, por alguna razón compositiva, ha unido a estas dos figuras desde el principio del relato: José actuará como el tonto que es hasta el final, momento en el que se creerá con derecho a dispararle a Guillermo cuando éste escape del Cortijo luego del suicidio de Julia. Guillermo (16), por su parte, no hará más que ocultarse a sí mismo sus propios caprichos hasta que, con su necedad, logre destruir la frágil estabilidad que Julia ha sabido procurarse a fin de sobrevivir en el medio ambiente donde se ha retirado luego del suicidio del verdadero hombre de su vida, Andrea, el príncipe candiota. Llevando el análisis un punto más en la escala, habría que preguntarse si no cabría postular que, en La pródiga, hay un actante trifronte del tipo Diego-Gregoria, pero esta vez bajo la figura de los personajes llamados Julia-Guillermo-José.

Por último, el caso del tío Lucas en El sombrero puede servir para concluir esta lista de ejemplos. No hay dudas de que el necio de la obra es el comendador; para reafirmar esta certeza, en la descripción del tío Lucas (OC: cap. V, pág. 448), el narrador, al culminar su descripción del carácter del protagonista dice directamente:

"Y, por último, en el alma del tío Lucas había valor, lealtad, honradez, sentido común, deseo de saber y conocimientos instintivos y empíricos de muchas cosas, profundo desdén a los necios, cualquiera fuese su categoría social, y cierto espíritu de sarcasmo, que le hacían pasar, a los ojos del Académico, por un don Francisco de Quevedo en bruto".

Es innecesario explicar por qué estas palabras del narrador son explícitamente el motor, si no de la obra toda, por lo menos del capítulo titulado "Desde la parra" y de la suave reprimenda final del obispo al tío Lucas (OC: 479).

5 opiniones

hay k aburrido

no esta mal pero k horror!!!!!11
nel me da hueva!!!!!!

la vdd me da mucha flojera
abordaje ala manera porterior a 1874

apesta
Me sirvió de mucho.

Me tocó hacer un análisis de la estructura y de las formas discursivas de el escándalo, y este articulo me fue de mucha, mucha ayuda. Gracias!.
Helloy.

Este tipo de texto no me gusta por que no tiene imagenes para poder expresarnos e imaginar mucho mejor y con exactitud. Asi todos entenderiamos y.

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