La poesía es un estar despiertos al mundo
Andrei Tarkovski1
¿Quién es el ignorante que mantiene que la poesía
no es indispensable a los pueblos? Hay gentes
de tan corta vista mental, que creen que toda la fruta
se acaba en la cáscara. La poesía, que congrega o disgrega,
que fortifica o angustia, que apuntala o derriba las almas,
que da o quita a los hombres la fe o el aliento,
es más que necesaria a los pueblos que la industria misma,
pues ésta les proporciona el modo de subsistir,
mientras que aquélla les da el deseo y la fuerza de la vida.
José Martí2
Del adagio, de la mordedura de la tristeza, el aleteo del sueño
despertándonos a la vida, el sonido de la cuerda ascendiendo por
riscos de ternura para detenerse absorto ante el universo, conjurando
tempestades, descifrando la transparencia de lo efímero, arribamos al
andante, este tiempo nuestro desatado de penas en el que metales,
vientos y cuerdas se esparcen para hacer su trabajo alfarero sobre los
días. En ese movimiento desplegamos lámparas de tierra y linternitas
de agua, desde el fondo de los pozos, para ir dibujando sobre la noche
del pasado, el estallido del porvenir, galopando en la frondosa
cabellera de la alegría, hacia los horizontes de la vasta humanidad que al fin seremos.
Mery Sananes3
Asombro, imaginación, vida, manera de vivir, modo de vida, de vida integral, de conocimiento, manifestación de la existencia humana, descubrimiento, encuentro, convocatoria, rebelión, revelación, expresión de libertad, libertad de vuelo, la poesía, antes que contar con una esencia única, un único origen, se fundamenta en una búsqueda de la verdad-belleza fincada en una vivencia personal, a la luz de una praxis cimentada en un colectivo, ofrecida como testimonio creador de comunicación.
Ponga la atención en sí o en el colectivo, a partir de su interioridad en el común misterio, dentro de una perenne vigilancia, el poeta da cuenta de lo que siente, vive, medita, ve.
… porque el verbo es ése: ver,
y ése el Espíritu, lo inacabado
y lo ardiente, lo que de veras amamos
y nos ama…
Gonzalo Rojas, Oscuro.4
… Queda sólo el retumbo
en la turbación de la mirada.
…Significa mi ahora apenas el milagro
de la mirada…
… Entonces ver,
mirar como cualquier animalejo silvestre.
Contemplar se puede llamar el existir…
… Tempomirada...
…Codicia de palpar, avaricia de ver,
ínsito ánimo de expandir el plexo de la mirada…
Lubio Cardozo, Ver.5
… Y se llamó al “estado de abierto” del “ser en” la “iluminación” del ser ahí”, en la cual y sólo en la cual, resulta posible lo que se dice “ver”.
Heidegger, El ser y el tiempo.6
Imaginación, arte, creatividad, mirada, conciencia, vocación, transparencia, modo de relacionarse con la realidad -la más larga y gozosa de las noches-, rol de la poesía es ver, presentar visiones del mundo. Si viéramos podríamos descubrir lo invisible, la verdad que está ahí afuera y ahí dentro de cada uno, porque nuestros actos o nuestra palabra diaria nos pueden permitir ver la luz, fundiendo la palabra y la mirada, el ojo y el habla lírica7. Tiene que ver con la emergencia de un sentido que no ha de ser comprendido sino producido: un acontecimiento que hace de la noche el reino en el que (des) hacer mundos y asaltar la realidad. Otra poesía es posible. En la poesía se juega la partida. Lo que necesitamos es abordar a tiempo el tema de las maneras de ver.8 La frontera entre la realidad y el sueño cumple la misión primordial de dañar los sueños más urgentes y más bellos. (Jacques Derrida). Las guerras de la actual poesía están en otros campos, otros frentes, otros territorios, otras actitudes, otras miradas, de confrontación y aprovechamiento, de crisis y oportunidad. En este tiempo de incertidumbres, la poesía invita a mirar de nuevo con “otros” ojos, más atentos, despiertos, conscientes de lo mirado.9
Posicionamiento moral ante la realidad, poesía de la experiencia, poesía entrometida, comprometida -littérature engagée-, responsable, poesía de la conciencia, de nuevo compromiso, de mirada más colectiva, en resistencia, del conflicto, de la utilidad, otra sentimentalidad, la poesía ha de convocar una mayor presencia del hecho social, ha de hablarnos de nuestra vida, nombrando nuestra realidad, hasta sernos útil. Dispuesta a desenmascarar los espejismos de la realidad y constituirse en propuesta ética, hasta que despierte la conciencia crítica del lector frente a las leyes del pensamiento único.10 Que de la desolación general se pueda esbozar una máquina de guerra capaz de contrarrestar la violencia que todos padecemos. Dentro de una militancia creadora definida, no necesariamente sectaria, fanática o dirigida.
Poesía revolucionaria o social -el nombre no importa (política, civil) - sustantivamente es expresión literaria y adjetivamente realidad social. Es arte, ciencia y técnica, que conllevan un profundo mensaje humano. Una literatura que sobre su finalidad característica -la búsqueda de la belleza- persigue otra: la de tocar muy de cerca la sensibilidad popular. Ahora bien, para que se dé esta poesía, cabalmente, se requiere un artista de genio, un creador pleno. De resto, se expone a dejarse llevar por el soporte -la realidad social-, olvidando su papel de recreador de la belleza. De ahí que sean pocos los elegidos. El campo atrae, pero sobran los versificadores y faltan los poetas, los poetas de hecho. Tanto es así que de encontrarnos frente a un verdadero poema social, éste no ha de tener ni fecha de emisión -de nacimiento- ni de defunción. Estaríamos frente a la eterna poesía: la que resiste a los siglos por su mensaje. Hasta un poeta griego antiguo mantendría, así, la vigencia, hoy: Tirteo. Diríamos que mientras exista un Vietnam o un Iraq sobre la tierra, existirá la poesía y poesía social. Existirá sobre la tierra en tanto el hombre y la mujer respiren, en decir de Miguel Otero Silva.
La poesía cumple la misma función social que todo arte, en la medida en que el artista es un ser social, que parte de un medio dado y se dirige a él; por abstracto que sea un arte, jamás podrá hacer referencia a otra cosa que no sea la problemática del hombre. Igual, la conciencia social del poeta relaciónase con los conflictos de un sistema político y no con la poesía como oficio artístico. El poeta, aún el más comprometido socialmente, prepara la conciencia de solución, mas no la solución misma, porque el hecho poético no es el hecho sociológico.11
Sin ser propiamente historia ni sociología, la poesía social pone de manifiesto las inquietudes de los hombres y los pueblos. Aparentemente ambigua, la poesía social nos da pie para pensar que existiera una poesía no social, pura expresión de la subjetividad. Aunque toda poesía es social, existe una poesía en la cual los acontecimientos colectivos, los conflictos sociales o sus efectos han sido transformados, deliberadamente, en material poético. El yugo y la libertad, la riqueza y la pobreza, el amor y el odio, son algunos de los aspectos que representan el estímulo necesario y creador para que exista la Poesía Social. Evocar las cosas tristes de los pueblos marginados e inocentes que sufren, pero que sin embargo tratan de sobrevivir y luchan por encontrar un pedazo de esperanza; hacer de esta esperanza una ilusión, una utopía concreta, llena de tantas cosas bellas; contagiar los sentimientos humanos, las inquietudes espirituales y rebelarse en medio de la injusticia social, constituyen algunas de las metas de la Poesía Social.12
Para Ludovico Silva, la belleza es revolucionaria. De este principio debe nutrirse la teoría del socialismo. Ya Rimbaud sostenía la proposición de que “el porvenir será socialista”. Todo arte verdadero per se es revolucionario, independientemente o más allá de su contenido ideológico-político, si es que lo tiene. Toda revolución artística genera una transformación y una expansión de la sensibilidad humana y de la conciencia del hombre. A pesar del subdesarrollo de la conciencia social con sus secuelas de los estancamientos artísticos o de la cultura política, así como el surgimiento de la disidencia, un sistema que pretenda sustituir al sistema capitalista tiene que pugnar por una sensibilidad, por una liberación estética del hombre, esto es, por un hombre nuevo, liberado de las inmensas ataduras represivas, generadoras de agresión. El socialismo tiene que presentarse como una nueva sensibilidad, como un desarrollo libre de la conciencia, como la emancipación estética del hombre; en definitiva, lejos de toda plusvalía ideológica, como la emancipación de la “alienación universal”. De donde Belleza y Revolución ha de ser permanente bandera de combate.13
La supervivencia de un escritor en gran parte depende de lo bien que el artista refleje la época en que le toca vivir y crear. En tanto sienta la gigantesca agonía del mundo, la plasme y esclarezca; en tanto se desvele por el bien de los hombres; en tanto preste su pluma al servicio del arte, los avatares y complejidades del hombre.
Poesía, en fin, como forma emocional del conocimiento, como posibilidad de crear descubriendo, al servicio del hombre concreto, de palabra primordial pronunciada desde el ser entero; poesía en función desalienante, desalienada; realista, de palabra justa, necesaria, portadora del reclamo, de la angustia cotidiana; expresión del caos permanente, compenetrada con el contexto histórico. Una cosmovisión basada en un real humanismo asumido por el sujeto dialógico.
Poesía en resistencia: una conciencia de la responsabilidad, una poesía desafío, una poesía tentativa. Un aprendizaje de los que fueron y son, de los que están siendo, de los que vienen. Buscar nuevas armas: incendios propagándose desde las márgenes, levantando incendios en los matorrales del lenguaje. (Nietzsche). Hacer soñar largamente a quienes por lo general no sueñan, y sumergir en la actualidad a aquellos en cuyo espíritu prevalecen los juegos perdidos del sueño. (René Char). Combinando el arañazo al pensamiento y el corazón, esa punzada luminosa que tiembla en las entrañas, con el compromiso: el señalamiento y la denuncia de las heridas y opresiones de nuestro tiempo. Respirar desde la conciencia, desde esa herida abierta, en guerra, que llamamos conciencia.14
Tirar con atención del hilo de la realidad. Ésa la mejor poesía que concebimos para el mundo. Una poesía de la mirada, de atención, de guardia. Ese estar en el mundo que sólo puede mostrarse a una conciencia que, desde la radicalidad de su exponerse, universaliza lo individual de su experiencia, permite que nos reconozcamos en lo que habla y no nos desposee; que lejos de bloquearnos, nos permite autopercibirnos, lejos de las categorías del pensamiento dominante, continuar pensando y hablando, nos moviliza intelectualmente tanto para la crítica, como para la adhesión y la acción… En la medida en que sepamos liberarnos de lo que nos expropia y asumamos nuestro estar y actuar en el mundo desde la insumisión, la honestidad y el apoyo mutuo, tendremos una oportunidad para intervenir, realmente, en el mundo. A partir de ahí, las cosas ya sólo podrán cambiar, y no sólo en poesía.15
Una poesía de denuncia y sensibilización. Poesía en la calle. Pudiera ser mediante la performance, en defensa de los derechos humanos conculcados. Como la realizada por el artista venezolano Juan Loyola, descrita por Clemente Padín, en las rampas de la entrada del edificio de la 18ª. Bienal de San Pablo, Brasil, en 1985, titulada Fondo Monetario Internacional, Andá a la Puta Madre que te Parió. Donde un mar de tinta roja inundó las vías de entrada en el día de la apertura de la Bienal y Loyola, mientras sus ayudantes y algunos visitantes, cayeron, rodaron, se pusieron de pie y volvieron a caer, en una clara referencia a los baños de sangre que se venían llevando a cabo en Venezuela y otros países con motivo de las represiones populares y las duras restricciones al consumo que provocaba el compulsivo pago de la deuda externa y sus intereses.16
Ante el desenlace de un desguazamiento sistemático profundo al que nos vemos sometidos criminalmente, frente al abismo, frente a la humanidad en el estado estremecido en que se encuentra, la alternativa, ya en marcha, para una apertura de caminos: los jóvenes artistas, intelectuales, creadores, que van dando forma a un nuevo momento cultural, que va siendo también de observación crítica al desguace del cimiento cultural y material que nos devora. Delante de una humanidad saqueada y hambrienta, la literatura, el arte, la poesía, tienen hoy y siempre una función elemental: irradiar y despertar confraternidad, conocimiento, imaginación y participación social para una vida posible para todos. Pasar del cultivo de las formas vacías o vaciadas al diálogo práctico, fundante, cósmico, ecuménico, a la valoración de la palabra necesaria. Revalorizar la instancia poética, la de nuestra humanidad histórica con nuestro pecho al descubierto. Reafirmar la vida, reafirmar al hombre, todo aquello que no debe morir por necesario, vital. Reaprender que la poesía es igual a la voz más profunda del hombre ante sí mismo y ante el universo.17 Siempre del lado de la rebelión: lúcidos y tiernísimos frente a los más infelices; duros, exactos, crueles, frente a los imbéciles de los grandes poderes. (Francisco Madariaga).18
Hace falta estar ciego nos dice Rafael Alberti:
Hace falta estar ciego,
tener como metidas en los ojos raspaduras de vidrio,
cal viva,
arena hirviendo,
para no ver la luz que salta en nuestros actos,
que ilumina por dentro nuestra lengua,
nuestra diaria palabra.
Rafael Alberti, De un momento a otro19.
O en el primer poemario antiimperialista escrito en castellano:
Nueva York, Wall Street, Banca de sangre,
áureo pulmón comido de gangrena,
araña de tentáculos que hilan
fríamente la muerte de otros pueblos.
… Ni siquiera eres dueña de tus noches…
Yo también canto a América, viajando
con el dolor azul del mar Caribe,
el anhelo oprimido de sus islas,
la furia de sus tierras interiores…
la dispersa conciencia de las olas…
Yo también canto a América futura.
Rafael Alberti, 13 bandas y 48 estrellas20.