En tiempo de guerra tras el estallido solar del porvenir - La razón poética ante la razón científica
Enzensberger ofrece un dilatado elenco de metáforas de las que se sirven las llamadas ciencias duras. En el campo de la cosmología, física y astronomía: antorchas, focos de mancha, coronas, vientos solares, ruido galáctico, agujeros negros, nubes oscuras, gigantes rojos, enanas blancas; en el de la matemática: raíces, fibras, gérmenes, nudos, lazos, bucles, rayos, banderas y pabellones, familias, esqueletos, anillos, ermitaños, monstruos, colas de golondrina, nudos salvajes... ¿Puede haber algo más poético?
La ciencia necesita del científico/poeta capaz de cambiar el marco de nuestra visión miope de la realidad. Cada vez que las preguntas se complican necesitamos reformularlas dentro de un nuevo marco en el que se hace imprescindible la valentía del artista/científico y el rigor del científico/artista.
Sin “emociones humanas”, según palabras de Lenin, “no ha habido, no hay ni puede haber búsqueda humana de la verdad”. Ciertos físicos llegan a decir: “Una idea tiene que ser más que cierta, tiene que ser también bella, si ha de causar mucha excitación en el mundo de la física... Una idea bella tiene mayor probabilidad de ser una idea correcta que una idea fea.” Afirmaba Huidobro: “La imaginación poética es hermana de la imaginación científica”.
“… Cuando se ha escuchado al más grande innovador científico de este siglo, iniciador de la cosmología moderna y responsable de la más vasta síntesis intelectual en términos de ecuaciones, invocar la intuición en ayuda de la razón y proclamar que ‘la imaginación es el verdadero terreno de germinación científica’, llegando incluso hasta reclamar para el científico el beneficio de una verdadera ‘visión artística’ -¿no tenemos derecho a considerar el instrumento poético como igualmente legítimo que el instrumento lógico? … En verdad toda creación del espíritu es en principio ‘poética’ en el sentido propio de la palabra; y en la equivalencia de las formas sensibles y espirituales, una misma función se ejerce, primeramente, para la empresa del científico y para la del poeta…. El misterio es común. Y la gran aventura del espíritu poético no le va en zaga a las aperturas dramáticas de la ciencia moderna… Frente a la energía nuclear ¿bastará la lámpara de arcilla del poeta para su propósito?. -Sí, si de la arcilla se acuerda el hombre.” (Saint-John Perse).27
De ahí, la importancia de la labor creativa en la resolución de problemas. El yo inconsciente o subliminal juega papel esencial en la creación matemática, es decisivo en el descubrimiento. La incubación que lleva a la iluminación, al encendido de la bombilla en el momento oportuno, cuando la idea viene como un repentino resplandor de relámpago, todo, hace pensar que el sentido de belleza estética, los criterios estéticos, están más que conectados con los de la verdad.
Repitámoslo, sin creación, sin asombro, no hay filosofía ni ciencia y menos técnica o tecnología. Ellas son hijas del asombro. La poesía un método de conocimiento, para el conocimiento de la realidad. El asombro el principio de la filosofía, la ciencia, la tecnología, la poesía. Cada nuevo obstáculo, objeto insólito, hace que lo admiremos y nos asombremos. El asombro hace cavilar y progresar al hombre. Ciencia y Poesía no más que hijas de la curiosidad, de la duda, de la necesidad del género humano en su eterna búsqueda de respuestas. De ahí que hayamos propuesto la creación de una nueva disciplina: la poiesología: ciencia de la creatividad y las leyes que la regulan en relación con la naturaleza, el hombre y el arte, al interior de la ciencia, la técnica y la tecnología.
En serendipity, en acecho, cabe la vigilia. En hondas madrugadas, en las altas horas del alba, tras el salto del dato inesperado, indispensable para darle aliento a la pesquisa diaria. En armónico silencio. En resilencia permanente, el universo en resilencia. La danza del aire en fuego, en tierra, en agua. Dando tiempo al camino a que regrese. A son de pétalos zafados de la luna. O de esta sombra antigua, vagabunda.
Con todo, mientras la lógica pretende explicar el mundo, será la Poesía -poiesis- la que se encargue de salvarlo. Sólo, entonces, la razón poética podrá rescatar para nosotros el mundo destruido por la razón científica, la razón técnica y la razón política
Habrá de haber lugar para la Poesía, si no quieren pueblos y hombres sucumbir.
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