Como hemos comentado con anterioridad la Orestíada es la única trilogía conservada; una de las obras llamadas “ligadas”, que desarrollan un tema único a través de diferentes episodios. Dicha pieza coincide con otras tantas producciones de Esquilo en plantear conflictos semejantes: la lucha de la Justicia, el poder de los dioses, la esperanza de la sociedad humana, etc. Se estrenó en el año 458 a.C. y ocupa una posición central dentro del vasto territorio de la tragedia griega, que comenzaría como vimos en el año 534 con Tepsis y terminaría en el 406 (muerte de Sófocles y Eurípides). La de Esquilo comienza con los Persas en el 472 y termina con nuestra trilogía.
Aunque de forma muy breve, Esquilo vive una época de rápidos cambios que se dan en un momento preciso de la historia de Atenas, y necesita ir buscando soluciones que plasmen la complejidad de su tiempo, para ofrecérselas a los atenienses. La tragedia tenía una importante función para sus receptores, no sólo dotaba de alternativas posibles a la tradición ideológica, sino que a la vez sembraba dudas, por ejemplo, sobre la imparcialidad de los dioses, o la corrección de su comportamiento. [20]
Así, sus obras deben ir evolucionando, buscando mayor espacio dramático y acción en escena. La Orestía reflejará los problemas internos y externos de la democracia ateniense [21]. En ella primara lo colectivo sobre lo individual. Para Rodríguez Adrados anticipa la tragedia posterior, pues los temas de adulterio, de la venganza del hijo, etc., muestran la entraña de esos crímenes para hacer ver al hombre superior, envuelto en ellos sin perder su grandeza humana. En lo que nos recuerda los planeamientos estéticos de Hegel sobre la oposición entre la subjetividad individual y la objetividad institucional.
La Orestea es un puente entre la tragedia arcaica y de tema colectivo, y la del futuro, de corte individual, como tragedia personal. Esquilo absorvía así el “teatro” anterior y preparaba el camino posterior del mismo.
Desde un punto de vista formal, ocupa igualmente un lugar intermedio entre la “tragedia lírica” [22] y la tragedia de acción (propiamente dicha). Los autores de teatro combinaban unas unidades elementales de tipo lírico [23] para poner en escena una acción épica. Esquilo conserva en gran medida estas unidades elementales, pero hasta la Orestíada trabaja solamente con dos actores, en ésta, hay escenas de diálogo lírico con dos actores, e incluso escenas triangulares, lo que favorece enormemente el enriquecimiento de la acción.
De esta manera, aunque la influencia de la tradición sigue siendo determinante en nuestra trilogía (coro y actor, o corifeo y actor), el peso de la obra ya no recae en el enfrentamiento actor - coro, sino que también se apoya en los enfrentamientos y diálogos entre dos actores. En ella la acción es superior a la de sus obras anteriores, aunque no alcance todavía los niveles de los otros dos grandes trágicos: Eurípides y Sófocles.
Para Rodríguez Adrados, Esquilo crea con la Orestía la tragedia política, iniciada en obras anteriores, culminándola para no ser nunca superada con posterioridad. Es algo único y complejo; arcaica y moderna, lírica y dramática, religiosa y racional.
Representa, según hemos comentado, un nexo de unión y un avance, tanto en la parte formal como en el contenido. Pero además, nuestra trilogía requiere de una complejidad escénica inusitada hasta el momento. En este sentido, no debemos olvidar que una tragedia esta hecha para ser representada, y aunque sólo disponemos de los textos, un enfoque únicamente filológico es un error, al menos si no tiene en cuenta el resto de elementos que conforman dicha obra de arte: el lenguaje, el momento histórico, las creencias religiosas, los antecedentes artísticos, ...., y como no, su puesta en escena, con unos recursos determinados y ante un público concreto.
En la ponencia de José Luis Navarro González para el XXXVI festival de teatro de Mérida [24], se plantea el problema de lo que pudo ser la representación de la Orestea en la antigua Atenas, y su validez actual, tratándose de forma sistemática los siguientes elementos: El decorado, el vestuario, el movimiento (entradas y salidas de escena), los objetos, componentes auditivos y cuestiones sobre el ritmo.
En resumen, teniendo en cuenta las obras y los datos que nos han llegado, la Orestíada representa un momento cumbre, y punto central de la tragedia griega, así como de la producción dramática de su autor. Plantea nuevos retos escenográficos y es una obra compleja, que funciona como un todo., constituyendo una sinfonía en tres partes.