7 - Notas


Monografía creado por Carlos Virgilio Zurita . Extraido de: http://www.gestiopolis.com/recursos4/docs/eco/estrasocytrab.htm
09 Agosto 2006
""* Un especial reconocimiento merece la minuciosa mirada crítica de Mario F. Navarro de la Universidad de Córdoba, quien advirtió oscuridades e inconsistencias en el texto original que, quizás, no se han disipado en la presente versión. Ramón A. Díaz y Alberto Tasso, colegas de la UNSE, mucho me ayudaron con sus comentarios y la paciente lectura de sucesivos borradores. También agradezco el estímulo y las observaciones de Eduardo Archetti de la Universidad de Oslo y Leopoldo Allub de la Universidad de San Juan. Esta publicación no compromete la responsabilidad académica de los mencionados.
Programa de Investigaciones sobre Trabajo y Sociedad (PROIT) del Instituto de Desarrollo Social (INDES) de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Santiago del Estero (UNSE), Av. Belgrano sur 1912, CP 4200- Santiago del Estero, Argentina. Fax: (54 85) 22 2595 Particular: * Jujuy 587, CP 4200, Santiagodel Estero, Argentina,
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(1) En la elaboración de la "condición socio ocupacional (CSO) se toma en cuenta la condición de actividad, el grupo de ocupación, la categoría ocupacional, la rama de actividad y el sector productivo. Para la distinción entre capas sociales se considera el tamaño del establecimiento y el nivel de calificación (CFI, 1988 y 1989 y Torrado, 1992, pág. 36)
(2) Sobre el "atraso" relativo y el carácter tradicional de la estructura social de Santiago del Estero existen diversas fuentes, entre otras, Tasso y Zurita (1981), Forni et alt. (1982 y 1991). En Zurita (1997) se presenta una síntesis de los principales aportes sobre la cuestión. A título ilustrativo se pueden consignar algunos datos: i) en Santiago del Estero la proporción de hogares afectados por Necesidades Básicas Insatisfechas representan el 36,6% del total, siendo la media nacional de 16,5%; ii) el analfabetismo alcanza al 8,6%, mientras que el promedio del país es de 3,6%; iii) el ingreso per cápita es en la provincia de 2.100 dólares, en tanto que la media nacional es de 8.200, elevándose en Buenos Aires a 22.100 dólares.
(3) Cf. Friedmann y Naville (1963, págs 13 y ss.).
(4) Lo que no acontece con el empleo. En este sentido el concepto de "trabajo" sería más inclusivo que el concepto de "empleo", ya que este ultimo sólo incluye a actividades que se manifiesta en el mercado. En la cuarta sección de este documento se exponen algunas consideraciones sobre la cuestión.
(5) En este punto se debería señalar que la sociología debe dar cuenta del status -la di mensión no abordada por la economía-, pero también la necesidad de que en temas laborales la sociología reconstituya su objeto histórico, para lo cual parece recomendable "reintegrar" las ciencias sociales (Cardoso, 1972) y retomar la tradición de "cuando los economistas eran sociólogos y los sociólogos eran economistas" (Castillo, 1994). Es decir la tradición clásica de la sociología y la economía. Para un examen de cuestiones claves de la sociología del trabajo -un campo epistemológico en busca de identidad- que en la Argentina tuvo pioneros avant la lettre como Bialet Massé y un iniciador sistemático en Floreal Forni, consultar a Rojas y Proietti (1992 y 1996) y Novick y Catalano (1996) y la perspectiva internacional sobre el tema en Pahl (1995) y Castillo (1996 y 1997).
(6) Weber distingue varias configuraciones: una clase que nuclea a personas que viven del capital, clases directivas, clases con funciones de conducción administrativa, profesionales de orden superior o inferior, sectores administrativos, comerciantes y, por último, trabajadores manuales. Asimismo, se debe destacar, al margen de la conformación de clases en vinculación al mercado, las semejanzas (hacia dentro) diferenciadoras (hacia afuera) que se establecen en la estructura de clases a partir de la detección de "estilos de vida".
(7) En el caso del estudio que realiza Torrado la información disponible, de naturaleza cuantitativa, determina que el análisis se circunscriba a las prácticas económicas.
(8) La definición de los estratos socio ocupacionales se expone en la obra citada, en págs. 476 y ss.
(9) No constituye un objetivo de este documento el emprender una revisión acerca de los criterios interpretativos sobre la estratificación social en Latinoamérica. Al respecto se dispone de una obra de referencia insoslayable de Solari, Franco y Jutkowitz (1978) que constituye un vasto y ya clásico balance de las teorías sociales en general y de las teorías de estratificación en particular en la región. Tales teorías son sometidas a un prolijo examen en una contribución más reciente de Faletto (1993). Para una apreciación del estado actual del debate, aunque con énfasis en los enfoques vinculados a perspectivas marxistas y post marxistas, se puede consultar Zona Abierta 59/60 (1992), particularmente las reflexiones de Erik Olin Wright y Val Burris.
(10) Aunque algunos autores, como Rouquié (1990), señalen que Latinoamérica, en años recientes, se ha convertido en una región donde están difundidos los sectores medios, en general las imágenes típicas sobre la estratificación en la región postulan ese rasgo diferenciador para la Argentina y Uruguay. Asimismo, E. Faletto (1993) apunta la influencia que ha tenido el crecimiento del sector público para el incremento de los estratos medios latinoamericanos.
(11) En un trabajo anterior (Tasso y Zurita, 1981) se elaboró una hipótesis sobre la configuración del sistema de estratificación de la provincia a partir de desarrollos propios y distintos aportes - básicamente, Filgueira y Gemeletti (1981)- en los se realizaron asignaciones de posiciones jerárquicas a partir de observaciones puntuales, informes especiales y, fundamentalmente, de valores censales obtenidos del cruce de los grupos de ocupación con las ramas de actividad Este procedimiento, con visibles avances metodológicos, es el básicamente utilizado en CFI (1988 y 1989 ) y Torrado (1992 ). Cabe apuntar, que en un artículo de Jorrat y Acosta (1992), además de ofrecerse un completo examen bibliográfico del estado de la cuestión, se evalúan procedimientos de análisis y jerarquización del status de las ocupaciones, principalmente a partir de escalas sustentadas en la educación y el ingreso, y de índices con puntajes de prestigio de las ocupaciones. Por su parte, Berger (1995), en un estudio centrado en la oferta de trabajo femenino y las dimensiones de género, realiza una estimación de la estructura de clases sociales definidas a partir de los ingresos familiares, y sugiere cuestiones de interés para la discusión, como ser, cuál es la posición de clase de un hogar cuando diversos miembros ocupan un lugar distinto en la estructura productiva: cabe señalar, que la respuesta, quizás resignada, que proporciona la autora es que "en esta sociedad patriarcal la clase social a la que pertenecen los integrantes del hogar es la del jefe de familia" (pág. 15).
(12) Se suele afirmar que, en cierto sentido, Santiago del Estero, históricamente, forma parte del NOA y, geo ambientalmente, del NEA.
(13) Se puede matizar esta afirmación, reconociendo que la representación de la provincia es un rol propio de las elites -en este caso, gobernantes- y que ellaas no se reclutan necesariamente entre los sectores altos, aunque cabe señalar que en el periodo que acontece el deterioro de la interlocución -primera dos décadas del presente sigllo- había una particular inclusión de dichas elites en los sectores altos.
(14) Las pequeñas aglomeraciones de viviendas de lujo no llegan a constituirse en un barrio. A. Tasso coincide en señalar que, estrictamente, no existirían "barrios" de clase alta, sino, más bien, "zonas".
(15) Debe quedar claro que las presunciones que estamos lanzando pretenden ser válidas, sobre todo, para el nivel urbano: en el medio rural, en cambio, hay segmentaciones sociales mucho más marcadas y estructurales, sobre todo, situaciones de insatisfacción de necesidades básicas, entre las más graves y acentuadas del país.
(16) A partir de datos de distribución del ingreso de la EPH, INDEC.
(17) Los referentes obligados sobre la cuestión siguen siendo, entre otros, el Marx del 18 Brumario y los "white collar" de Wright Mills. En tanto que en la década del 90 en Argentina la atención se concentra en la "nueva pobreza" que afecta sobre todo a los sectores medios, no complicados tanto por las NBI sino por la contracción de sus ingresos.
(18) El área de las cuatros avenidas no define a "un barrio" específico ya que incluye a varios. Se trata de una pauta de asentamiento "espacial", aunque no "residencial", ya que, como señalamos, no existen localizaciones residenciales típicas, al menos de viviendas que se puedan asignar a los sectores altos, sino mezcla e imbricamiento residencial. La clara excepción la constituiría los barrios y asentamientos populares donde se verifica una alta homogeneidad en la mala y precaria calidad de las viviendas.
(19) Del cual se beneficia sólo una parte muy pequeña de los migrantes recientes. La incorporación al empleo público se da, fundamentalmente, entre los sectores medios, en tanto que los migrantes rurales pobres se insertan en el mercado urbano a través de diversas formas de subocupación como el sector informal y el servicio doméstico. Pero la migración explica el crecimientos de la ciudad, su mayor complejización y el incremento de la demanda de servicios.
(20) La clase alta tradicional ha sido reemplazada en la apreciación social y, básicamente, en las tareas de gestión administrativa y gubernamental por sectores medios altos.
(21) En términos del Programa Regional del Empleo para América Latina y el Caribe (PREALC-OIT). Sobre la significación del STR y el SIU en Santiago del Estero, cf. Forni et alt. (1983).
(22) Los que están "fuera del sistema de clases" en términos de Florestán Fernandes.
(23) El SIU excluye, por definición, a los asalariados del sector público. No obstante, se debe tener en cuenta la existencia de un segmento "popular", aunque no informal, entre los trabajadores estatales, por ejemplo, el personal de limpieza y servicio de las oficinas y edificios públicos, que constituye un grupo inferior no sólo en la percepción de ingresos, sino en la jerarquía social y cultural del sector público. Esta sería una nota que enfatiza en la heterogeneidad en la ocupación estatal.
(24) Denominaciones alternativas para los desempleados ocultos, son las "trabajadores desalentados" o "activos latentes".
(25) Tasso (1997) presenta una visión de la pobreza rural santiagueña en el largo plazo.
(26) En realidad el fenómeno de los "nuevos pobres" implica básicamente a sectores medios urbanos que ven deteriorar sus niveles de ingreso, sin estar afectados necesariamente por situaciones de Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI)
(27) Ver, en páginas anteriores, las referencias a la curva en "U" invertida de Kuznets.
(28) Si bien se trata de una categorización que posee valor aproximativo y es usada habitualmente, puede admitir reparos metodológicos. Se considera al sector privado formal a aquel integrado por las categorías ocupacionales sometidas a relaciones laborales contractuales formales, esto es, los patrones y los asalariados.
(29) En los distintos niveles de empleo público nacional, provincial y municipal.
(30) Clase alta, Clase media autónoma, Clase media asalariada, Clase obrera autónoma, Clase obrera asalariada y Trabajadores marginales.
(31) Los datos del Cuadro 2 los presentamos tal como son registrados por el CFI a los efectos de preservar la compatibilidad de las fuentes para el nivel nacional y provincial.
(32) R. Díaz prefiere designarla como una sociedad "asalariada no industrial" lo que resulta esencialmente correcto. Pero acontece que asimismo puede ser caracterizada como sociedad "obrera no industrial" si se toman en cuenta las evidencias del cuadro 4, donde el conjunto de la clase obrera en sus segmentos autónomo y asalariado significa casi la mitad de la estructura ocupacional, exactamente el 48.8 %.
En el desarrollo de este apartado nos atendremos al esquema argumentativo y al modelo comparativo que prolijamente expone Torrado (1994: págs. 95-111)
(33) Como acontece en otras jurisdicciones "tradicionales" de la Argentina, especialmente en el noroeste, el voto peronista posee -en una proporción indescifrable- componentes de adhesión histórica (voto cautivo) de los sectores populares a la propuesta justicialista y de fuerte adhesión clientelística al caudillo local, en este caso Carlos Juárez, quien desde hace 50 años, a través de gobiernos propios o "acordados", en regímenes civiles y militares, hegemoniza el panorama político de la provincia.
(34) El proyecto científico y la propuesta docente más acabada sobre la Sociología del Trabajo como perspectiva autónoma se encuentra en Castillo (1996).
(35) La propuesta de redefinición del concepto de trabajo desde una perspectiva sociológica se expresa en diversos autores, pero es más explícitamente formulada en Pahl (1988), Castillo (1996 y 1997) y Zapata (1997).
(36) Este se trata de una afirmación genérica de la que debería excluirse a autores que desde la perspectiva del mercado han realizado contribuciones reveladoras al estudio de las familias en relación al mercado laboral y los "retornos" de la educación, especialmente Becker (1969). Con un enfoque similar para el caso argentino se deben señalar los aporte de, v. g., Pessino (1995).
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Autor y licencia de 'Estratificación social y trabajo'


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