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Estudios sobre la metáfora - La metafora como fenómeno intralingüístico (I)

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CopyLeft Monografía de Eva Samaniego Fernández - 22 de Agosto de 2006
3. La metafora como fenómeno intralingüístico (I)

El Punto de Vista Clásico (de ARISTOTELES a COLERIDGE)

Antes de ARISTOTELES, ya SOCRATES y PLATON habían hablado de la metáfora; para SOCRATES, ésta formaba parte integrante de la Retórica, y era útil para ganar discusiones, convencer, razonar ... es decir, como parte de la técnica mayéutica que él gustaba tanto de practicar con sus discípulos. PLATON, por su parte, reconoce el poder de esta figura para persuadir, pero critica a los filósofos que hacen uso de juegos verbales para alejar a otros de la verdad1. Así, en el mundo griego2 la metáfora era un poderoso método de argumentación al que se miraba con sospecha por su susceptibilidad a ser utilizado en perjuicio de la sabiduría. Sin embargo, el primer análisis detallado sobre la metáfora lo encontramos en ARISTOTELES. Según él, es una especie de "desvío" del uso normal del lenguaje, puesto que afirma que3:

"Metaphor is the application to one thing of a name belonging to another thing".

Es decir, que a algo se le aplica un nombre que en propiedad pertenecería a otra cosa. De ahí que se diferencie del uso "normal" de la lengua, pues "the poet has an intuitive perception of the similarity in dissimilars".4

La visión que dejaron los griegos, por lo tanto, es la de un uso desviado, que sirve para llamar la atención sobre similitudes ocultas y que, de ser mal utilizado, puede dar lugar a inflamación de pasiones y sofismo. De ahí que gran parte de la Retórica de la Edad Media se preocupara fundamentalmente por el decoro, el uso correcto de las figuras para que cumplan su función de embellecimiento.

Más tarde CICERON en De Oratore, HORACIO en Ars Poetica y LONGINO en De lo Sublime confirmaron esta preocupación por el decoro, insistiendo en los principios de armonía, adecuación y congruencia. Así, CICERON veía en la figura un medio para producir un efecto decoroso en el habla ("it gives pleasure", HAWKES 1972/1986:11), mientras que HORACIO (Ibid:12) le atribuía la facultad de presentar relaciones armoniosas entre elementos. LONGINO (Ibid:12) parecía estar más preocupado por el abuso metafórico, pues según él dicha figura sólo debía usarse en ocasiones apropiadas y nunca habrían de darse más de dos (como mucho tres) en el mismo pasaje.

QUINTILIANO en De Institutio Oratoria afirma que el término "metáfora" es el equivalente de "translatio", que se trata de un tropo y que por ello es "the artistic alteration of a word or phrase from its proper meaning to another" (Ibid:13). La Rhetorica ad Herennium, hasta hace poco atribuida a CICERON, retoma de nuevo el concepto de decoro, y deplora el uso de metáforas inusuales o inadecuadas.

A lo largo de Edad Media5 se le da un giro religioso a la figura, y se considera que el mundo es una especie de libro lleno de metáforas creado por Dios para que el hombre las interprete. Por lo tanto, gozan de la aprobación de los eruditos aquellas metáforas que tengan una finalidad didáctica principalmente -lo cual no quiere decir ni mucho menos que se renunciara a ellas en la literatura. DANTE6 intenta una categorización, distinguiendo entre significado "literal", "alegórico", "analógico" y "tropológico", refiriéndose siempre a la Commedia.

El racionalismo y el empirismo que surgen en el siglo XVII comienzan a considerar esta figura desde el punto de vista puramente estilístico, y crean el ideal de "plain style"7, que reclama la claridad de la lengua; así, la metáfora se ve como un ornamento superfluo. Tanto LOCKE como JOHNSON8 defienden un estilo menos ampuloso, y surge el concepto de la "sustitución", según el cual la figura puede ser reemplazada por una paráfrasis literal sin pérdida de significado, con lo cual estaríamos hablando de un recurso alternativo del lenguaje.

En el siglo XIX se imponen las teorías de SHELLEY, WORDSWORTH y COLERIDGE, que niegan de modo rotundo el carácter exclusivamente ornamental de la metáfora y reivindican el poder creador9 de dos elementos esenciales: "Fancy" e "Imagination"10. Sólo existiría una diferenciación entre literal y metafórico en aquellas sociedades que hayan desarrollado la capacidad del pensamiento abstracto, y entonces la metáfora ya no sería un mero embellecimiento de los hechos, sino una manera de experimentarlos, una proyección de la verdad a través de la Imaginación. Según COLERIDGE (HAWKES 1972/1986:43), la función principal de la Imaginación sería "esemplastic", que para él significa "to fuse into one", rasgo propio de la figura que tratamos. Así, el proceso por el que las palabras constituyen una realidad en sí mismas y la superponen al mundo real a través de la Imaginación se llamaría metáfora11. De esto se desprende que no se puede considerar que dicha figura envuelva a un pensamiento preexistente, sino que sería el pensamiento propiamente dicho.


El Siglo XX

Ya en el siglo XX es el Positivismo Lógico12 el que se adueña del panorama; así, las expresiones tendrían significado en tanto en cuanto sean verificables y se ajusten a la realidad. Por lo tanto, la metáfora, por tener referentes ambiguos y valor real muy dudoso, tendría un estatus extra-lógico, al margen de la Lógica, con lo cual recogeríamos la visión tradicional de la metáfora como evocadora de emociones más que representativa de la verdad objetiva.

A partir de RICHARDS (1936) el panorama tan desastroso13 para la metáfora va a cambiar totalmente, y se van a suceder vertiginosamente estudios que tratan de penetrar en los mecanismos cognitivos que desencadenan estas figuras en el receptor. La Semántica, por ejemplo, justifica la creación de la metáfora y su interpretación por la coincidencia entre uno o más semas comunes entre el término metafórico y el sustituido (DIAZ 1990:159-160). Veamos, pues, un breve compendio de estas aproximaciones.

Teorías Cognoscitivas

Se han centrado en dos aspectos fundamentales: 1) la reivindicación del papel esencial que tiene la metáfora en TODOS los ámbitos, demostrando que no se trata ni muchísimo menos de un fenómeno relegado al campo de la literatura14; 2) la investigación de los procesos cognitivos, de cómo el oyente/lector/receptor es capaz de interpretar esta figura; en pocas palabras: ¿hay "desvío" o no?

  1. Según MOOIJ (1976)

    Según este autor (1976:31), el panorama se podría clasificar de acuerdo con el siguiente baremo: 1) teorías MONISTAS15, que afirman que las palabras utilizadas metafóricamente pierden su capacidad referencial "normal" (es decir, la "literal") y 2) teorías DUALISTAS16, que a la referencia literal de la palabra añaden la posibilidad de una segunda referencia, la metafórica. Según esta clasificación, los autores se agruparían de la siguiente manera (págs.36-37):

    A. MONISTIC THEORIES:

    1. Connotation theories: meaning of metaphorical words taken to be explainable on the basis of part of their literal meaning (connotations). Examples: A. REICHLING, M.C. BEARDSLEY, J. COHEN, R.J. MATTHEWS.
    2. Theories according to which the meaning of metaphorical words is explainable on the basis of other features of their literal use. Example: the substitution view.
    3. Theories according to which the meaning of metaphorical words is not explainable. Example: M. FOSS (supervenience view).

    B. DUALISTIC THEORIES:
    1. Comparison17 theories. Example: P. HENLE.
    2. Interaction18 theories: two subjects in a metaphor, one of which is conceived in terms of the other. Examples: W. STÄHLIN, K. BÜHLER, I.A. RICHARDS, M. BLACK.

  2. Según KITTAY (1987)

    Otra propuesta divisoria es la de KITTAY (1987:178-180), que divide el panorama según las siguientes aproximaciones:
    1. Intuitionist: a diferencia del lenguaje literal, no se puede recomponer el significado metafórico a partir del significado de sus partes, de ahí la necesidad de utilizar la intuición.
    2. Emotivist: el significado de la metáfora se extraería de su fuerza emotiva.
    3. Formulaic: la metáfora no es más que una fórmula para una comparación implícita.
    4. Intensionalist: la metáfora se interpreta ignorando su denotación y acudiendo a sus connotaciones.
    5. Interactional: para comprender una metáfora hay que tomar en consideración interpretaciones que no sean aplicables al lenguaje literal pero sí al metafórico.
    6. Contextualism: es necesario el contexto para la comprensión de una metáfora, y la consideración de su significado literal sería un factor esencial.

  3. Según WAY (1991)

    Más exhaustivo es el análisis del estado de la cuestión realizado por WAY (1991:28-59). Resumimos lo más brevemente posible el panorama con que se encuentra hoy el estudioso de la metáfora según esta autora:

    1. "Emotive and Tension Theories"
      Niegan el contenido cognitivo de la metáfora, atribuyéndole una función exclusivamente estética, que procede de la yuxtaposición de términos que violan las expectativas del receptor mediante un uso desviado del lenguaje. La Teoría de la Tensión se fija casi exclusivamente en la anomalía que surge al unir dos términos diferentes en uno.

    2. "The Substitution Approach"
      Las metáforas son elementos que se utilizan "en lugar de", y por lo tanto pueden ser reemplazadas por su equivalente literal o paráfrasis. De nuevo, se considera que su función es de puro embellecimiento, o, en palabras de la Retórica clásica, de deleite. Según DIAZ (1990), esta aproximación habría causado grave daño al progreso de los estudios sobre la metáfora, puesto que "la idea de metáfora como sustitución de términos por una relación de semejanza ha tenido como consecuencia el hecho de que durante mucho tiempo se le considerara tropo de una sola palabra" (pág.159).

    3. "The Comparison Theory"
      Esta visión da un paso más en el sentido de que la metáfora no se limitaría sólo a una sustitución de elementos, sino que compararía éstos a través de una relación de similitud. Por ello, sería un símil o analogía19 en forma elíptica20. El problema que presenta esta teoría es evidente: al utilizar una paráfrasis, no se logra nunca el mismo efecto. Además, acudir a la similitud es un juego peligroso, pues se trata de un concepto biunívoco, por lo que habría que explicar cómo es posible que dicho parecido vaya sólo en una dirección y no en ambas (es decir, "los cirujanos son unos carniceros" no implica que "los carniceros sean unos cirujanos").
      Ha habido varios intentos de salvar este escollo, sobre todo mediante la hipótesis de la transferencia, según la cual serían solamente los rasgos "sobresalientes" ("salient") de un término los que se proyectarían sobre el otro. De nuevo una objeción: dichos rasgos dependen del contexto y del campo semántico, con lo cual la transferencia de propiedades quedaría reducida a una casuística interminable. Además, en muchas ocasiones los rasgos elegidos para la comparación no pertenecen al orden semántico primario del vehículo21, es decir, que la metáfora puede estar basada a su vez en una comparación22 con cambio semántico23 y no basarse por tanto en una similitud literal24.

    4. "The Controversion Theory"
      Defendida fundamentalmente por BEARDSLEY (1958) y en parte por KITTAY (1987), esta teoría defiende que todo tipo de discurso en el que el emisor produce un mensaje que evidentemente es falso y que por ello apunta a otra interpretación (ej: "si gana, me como el zapato") se denominaría "self-controverting"25. Así, al darse cuenta el receptor de que la primera interpretación falla26, inmediatamente acudiría a un segundo nivel de significación27. La metáfora sería entonces un tipo de discurso "self-controverting" que aportaría un cierto grado de contradicción lógica entre sus términos. Así, el proceso cognitivo sería el siguiente (BEARDSLEY 1962:293-307): "a shift from central to marginal meaning28 which is triggered by a logical opposition between the central meanings of the terms involved in an utterance".
      El gran fallo de esta propuesta reside en que limita el cambio de significado al campo semántico de las mismas palabras, independientemente del contexto o la intención del emisor29, por lo que estamos hablando entonces de una teoría puramente formalista. Además, la "connotación" de una palabra es algo sumamente abstracto.

    5. "The Anomaly Theory"
      Esta teoría defiende que la anomalía o conflicto30 inherentes a la metáfora son esenciales para su identificación y posterior comprensión31. Dicha anomalía bajo este punto de vista sería un "error de categoría semántica"32; así, la violación de la ortodoxia semántica, que dispararía o activaría ("trigger") un mecanismo de re-interpretación, sería la clave33 para diferenciar el lenguaje literal del metafórico. De nuevo hay objeciones: ¿qué hacemos con aquellos casos, bastante frecuentes por cierto, en que tanto la interpretación literal como la figurada se adaptan al contexto34? En este caso, no habría ninguna anomalía que pusiera en marcha ese mecanismo y, si seguimos los dictámenes de esta propuesta, la interpretación metafórica estaría totalmente descartada. Además, de nuevo retornaríamos a la vieja teoría del lenguaje literal como elemento primigenio y el metafórico como la manifestación de rasgos de similitud previos a la creación de la figura.

    6. "The Interaction View"
      El inductor principal de esta teoría fue BLACK35 en 1954. Según él, la metáfora consta de dos partes: el sujeto primario o literal (recordemos el "tenor" de RICHARDS) y el sujeto secundario o metafórico (vehículo richardsoniano). Ambos transportarían consigo una serie de ideas asociadas o tópicos característicos de una comunidad, que él denomina "systems of commonplaces". Así, las metáforas irían más allá de las palabras, basándose más bien en ese corpus asociativo, que resaltaría unos rasgos determinados (sujeto primario) y daría menos importancia a otros36. Por lo tanto, la metáfora sería una interacción de vehículo y tenor37 a través de conceptos compartidos o tópicos que organizarían el pensamiento de un modo nuevo, con lo cual ya no estamos hablando exclusivamente de dos términos, sino de sistemas conceptuales. El vehículo según BLACK sería una especie de filtro38 que seleccionaría algunos rasgos39, eliminaría otros y, en conjunto, organizaría las asociaciones del tenor o sujeto primario40. Además, la ventaja de esta propuesta es que la metáfora ya no constituiría la explicitación de similitudes ya existentes, sino que tendría poder creador de afinidades41. Quizá el gran fallo de BLACK resida en que no explica cómo funcionan los mecanismos de cambio semántico y como se produce esa interacción. Sus detractores afirman además que no tiene en cuenta estructuras en las que aparecen tanto tenor como vehículo, en las cuales ya no se puede afirmar que una tenga preeminencia sobre la otra.

    7. Estudios Psico-Lingüísticos: "Two-Stage Hypothesis and Reaction Time Studies"
      Si, como hemos visto, fuera cierto que la anomalía forma parte inseparable de la naturaleza de la metáfora, entonces su interpretación para un hablante requeriría un tiempo muy superior al del lenguaje bona fide, en primer lugar para localizar la falsedad literal y en segundo lugar para re-interpretar el enunciado metafóricamente. De ahí que el foco de interés principal de los estudios cognitivos sobre la metáfora se haya bifurcado: el primer objetivo ha sido dilucidar si dicho desvío es un factor intrínseco a nuestra figura; el segundo, investigar la importancia del contexto para la agilidad de procesamiento por parte del receptor. Para ello, se han hecho experimentos42 con metáforas comunes, expresiones idiomáticas y refranes, contrastando la velocidad de comprensión de éstos con la de expresiones literales semánticamente comparables. Los resultados parecen demostrar que es posible que el significado literal de muchas de estas expresiones ni siquiera se tenga en cuenta a la hora de procesarlas, lo cual sugiere la idea de que tales elementos se almacenan en la memoria del hablante como unidades semánticas de rápido acceso y comprensión que no necesitan una pre-interpretación literal.

ORTONY, SCHALLERT, REYNOLDS y ANTOS (1978) demostraron que, según sus experimentos, a medida que se aumentaba la riqueza contextual de las unidades presentadas a los sujetos que realizaban la prueba, menor era el tiempo que éstos requerían para interpretar el lenguaje metafórico con respecto al lenguaje literal43. Además, GILDEA y GLUCKSBERG44 (1983) afirman que forzar a los receptores a buscar un significado literal interfiere en su interpretación45, lo cual parecería indicar que no es cierto que exista primero una comprensión literal y sólo después una metafórica. HOFFMAN46 resume así sus conclusiones:

"In ordinary contexts, figurative language takes no longer to comprehend than ordinary communication, because figurative language is ordinary communication. It does not seem to require special comprehension processes, if 'to be special' means 'to take more time".

GERRIG y HEALY proponen la teoría del truncamiento como solución: sostienen que sí existe un proceso de dos fases (primero literal y luego metafórica) en la interpretación de las metáforas, pero afirman que en algunas ocasiones se "trunca" rápidamente el análisis literal, dando paso en milésimas de segundo a la versión metafórica. CAMAC y GLUCKSBERG (1984) echaron por tierra una de las hipótesis más importantes de la "Comparison Theory", la asociación previa o "prior association", que presupone que el receptor asociaría el vehículo y el tenor de una metáfora de modo previo a su unión en la figura. Para ello, utilizaron parejas léxicas y pidieron a los sujetos que las relacionaran de algún modo antes de requerir una interpretación metafórica de ningún tipo, y el resultado fue el siguiente (WAY 1991:57):

"(...) word pairs that form the topic and vehicle of good metaphors need not be associatively related prior to their being interpreted as components of the metaphor itself".

KEIL en 1986 analizó el aprendizaje metafórico en niños y comprobó que la interacción se da en campos semánticos, no sólo en correspondencias locales entre tenor y vehículo. Las últimas investigaciones de KELLY y KIEL en 1987 parecen demostrar que, como ya apuntaba la teoría de la interacción, los términos del campo del tenor muestran mayores cambios que los del campo del vehículo (WAY 1991:58):

"(...) whole domains of concepts are implicated immediately in the process of comprehending individual metaphors. In addition, the conceptual domains interacting in metaphor are restructured, at least in terms of the similarity relations between concepts within the domains. Finally, this restructuring is asymmetric in that the tenor's domain undergoes greater change than the vehicle's domain. An important question for future investigations concerns the mechanism underlying conceptual restructuring through metaphor".

Autor y licencia de 'Estudios sobre la metáfora - La metafora como fenómeno intralingüístico (I)'
Eva Samaniego Fernández Extraído de: http://www.ucm.es/info/especulo/numero8/e_saman1.html CopyLeft
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