Evaluación de la calidad de la información en Internet - Estado del arte y consideraciones para su aplicación en la BVS Adole
Monografía creado por Igor Martín Ramos Herrera, Alfredo Hidalgo San Martín y Alfredo de Jesús Célis de la Rosa. Extraido de: http://www.bvs.sld.cu/revistas/aci/vol11_1_03/aci01103.htm
30 de Diciembre de 2005
Navegación por Internet
1 - Estado del arte y consideraciones para su aplicación en la BVS Adole
En el ámbito popular se dice que "el conocimiento es poder". La información, materia prima con la que se construye el poder del conocimiento, es ese poder. Pero, sólo cierta parte de la información es poder: aquella información que es confiable.1
A inicios del siglo XXI, se considera que Internet es la principal fuente de información científica y de salud en el mundo, al grado de que se ha convertido en uno de los medios más importantes para encontrar y publicar información. Sin embargo, es muy probable que el incremento en la cantidad de información en línea resulte en una sobrecarga de información sin filtrar y con una evaluación inapropiada de la calidad de los recursos. 2 Entonces, ¿cómo podemos asegurar que la información publicada en la red sea confiable?
La información disponible en la red presenta una serie de características que la hacen en extremo variable, por lo que su calidad no puede ser definida per se. Entre los factores que determinan esta variabilidad se encuentran: el potencial de interacción con los distintos tipos de medios -no sólo texto, audio y video, sino cualquier otra forma de comunicación asistida por la tecnología; la confiabilidad de la información -lo cual depende de su origen, avales, control de su publicación, etc.; la exactitud de los datos ofrecidos en la red, es decir, que sean actuales, detallados, exactos y completos; el valor o ponderación que se otorgue a la información ofrecida, y; la categoría o tipo de información, sea literatura científica, literatura "gris", documentos publicitarios y de relaciones públicas, así como la literatura tipo "vanity".1,3,4
Al comparar los materiales impresos con los que se publican en Internet, Ambre colaboradores.5 comentan que no existe control editorial sobre estos últimos, debido a que no existe control alguno sobre Internet en general. El control editorial dentro de la comunidad científica exige de que sean los mismos colegas quienes evalúen los materiales -el llamado peer review. Aunque no existe consenso al respecto, se dice que el control de calidad se manifiesta en un sitio, cuando explícitamente se realiza una evaluación de sus contenidos, presentación, fuentes, etc., mediante la aplicación de una serie de criterios predeterminados. Actualmente estos criterios no se han estandarizado y distan de ser universales. Aún así, existe una infinidad de propuestas para evaluar los recursos y sitios en Internet, baste decir, por lo pronto, que muchos autores se han dedicado a revisar esta situación,4,6-9 y a proponer algunas fórmulas para su aplicación. Entre ellas, la planeación adecuada, la aplicación de normas éticas, el uso de metadatos y estándares, etcétera.10
Sobre la calidad de los distintos tipos de literatura que pueden encontrarse en la red, Tillman4 comenta, por una parte, que la literatura científica que se publica en este medio se somete a un proceso de revisión mediante la aplicación de los criterios que ofrecen los comités de revistas internacionales en salud, o de organismos entre los que destacan los criterios de la Convención de Vancouver,11 la American Psychological Association12 y la Modern Language Association.13 Dichos trabajos se revisan antes de publicarse en la red, por lo que la calidad de sus contenidos se evalúan a priori. Sin embargo, ello no asegura ni la calidad de los sitios donde se publican ni su accesibilidad. Además, no sólo existe información científica en la red, también es posible encontrar materiales que se evalúan en forma distinta o que nunca se evalúan. Tal es el caso de la literatura "gris", que se conforma por todos aquellos panfletos, borradores, folletos, reportes técnicos, material de promoción, etc., que no pasan -y tal vez no pasen nunca- por un proceso de evaluación formal debido a su carácter de información general; la literatura "vanity", que incluyen todos aquellos documentos muy específicos que tienen información de gran valor pero que no se han revisado por algún comité o no se han difundido por la industria publicitaria; y por último, la publicidad como tal y la información relativa a relaciones públicas, que incluyen desde la promoción de servicios personales hasta la oferta de una amplia gama de productos comerciales. La elección de criterios de evaluación apropiados es crucial y determina en extremo el impacto de la información.3
Actualmente, existen criterios explícitos que evalúan la coherencia interna o externa de un recurso, pero la evaluación real debe dirigirse a medir su efectividad como fuente de información para los usuarios. Por ello, la Organización Internacional para la Normalización define el término calidad como la totalidad de características de una entidad que determinan su capacidad para satisfacer las necesidades, sean implícitas o explícitas, de los usuarios.14 De tal modo, que se debe revisar cuidadosamente el contexto en el cual la calidad puede expresarse y utilizarse. Por su parte, December 6 establece que el término calidad, en función de la información en Internet, es una meta que implica un proceso continuo de planeación, análisis, diseño, implementación, promoción e innovación, para asegurar que la información cubra las necesidades de los usuarios en cuanto a contenido e interfase. Más aún, Eysenbach,15 argumenta que la información debe producirse, validarse y difundirse de forma que involucre a sus consumidores, a fin de garantizar una práctica no autoritaria, el acceso de todos a la información en salud e información de alta calidad en Internet.
Ante esta situación, algunos organismos internacionales gestan una serie de esfuerzos para establecer controles de calidad. Así, este trabajo se propone presentar el estado del arte en cuanto a las propuestas y criterios para la evaluación de la calidad de la información que se difunde en Internet. En particular, se enfatiza en aquellas propuestas que involucran la información del campo de la salud. Su finalidad es servir como base para el diseño metodológico del modelo de control y evaluación de la calidad de la BVS Adolec México. Este trabajo surge de la recomendación hecha por la Organización Panamericana de la Salud 16 de ejercer un control de calidad que asegure el perfeccionamiento de las fuentes de información disponibles en la Biblioteca Virtual en Salud.
A inicios del siglo XXI, se considera que Internet es la principal fuente de información científica y de salud en el mundo, al grado de que se ha convertido en uno de los medios más importantes para encontrar y publicar información. Sin embargo, es muy probable que el incremento en la cantidad de información en línea resulte en una sobrecarga de información sin filtrar y con una evaluación inapropiada de la calidad de los recursos. 2 Entonces, ¿cómo podemos asegurar que la información publicada en la red sea confiable?
La información disponible en la red presenta una serie de características que la hacen en extremo variable, por lo que su calidad no puede ser definida per se. Entre los factores que determinan esta variabilidad se encuentran: el potencial de interacción con los distintos tipos de medios -no sólo texto, audio y video, sino cualquier otra forma de comunicación asistida por la tecnología; la confiabilidad de la información -lo cual depende de su origen, avales, control de su publicación, etc.; la exactitud de los datos ofrecidos en la red, es decir, que sean actuales, detallados, exactos y completos; el valor o ponderación que se otorgue a la información ofrecida, y; la categoría o tipo de información, sea literatura científica, literatura "gris", documentos publicitarios y de relaciones públicas, así como la literatura tipo "vanity".1,3,4
Al comparar los materiales impresos con los que se publican en Internet, Ambre colaboradores.5 comentan que no existe control editorial sobre estos últimos, debido a que no existe control alguno sobre Internet en general. El control editorial dentro de la comunidad científica exige de que sean los mismos colegas quienes evalúen los materiales -el llamado peer review. Aunque no existe consenso al respecto, se dice que el control de calidad se manifiesta en un sitio, cuando explícitamente se realiza una evaluación de sus contenidos, presentación, fuentes, etc., mediante la aplicación de una serie de criterios predeterminados. Actualmente estos criterios no se han estandarizado y distan de ser universales. Aún así, existe una infinidad de propuestas para evaluar los recursos y sitios en Internet, baste decir, por lo pronto, que muchos autores se han dedicado a revisar esta situación,4,6-9 y a proponer algunas fórmulas para su aplicación. Entre ellas, la planeación adecuada, la aplicación de normas éticas, el uso de metadatos y estándares, etcétera.10
Sobre la calidad de los distintos tipos de literatura que pueden encontrarse en la red, Tillman4 comenta, por una parte, que la literatura científica que se publica en este medio se somete a un proceso de revisión mediante la aplicación de los criterios que ofrecen los comités de revistas internacionales en salud, o de organismos entre los que destacan los criterios de la Convención de Vancouver,11 la American Psychological Association12 y la Modern Language Association.13 Dichos trabajos se revisan antes de publicarse en la red, por lo que la calidad de sus contenidos se evalúan a priori. Sin embargo, ello no asegura ni la calidad de los sitios donde se publican ni su accesibilidad. Además, no sólo existe información científica en la red, también es posible encontrar materiales que se evalúan en forma distinta o que nunca se evalúan. Tal es el caso de la literatura "gris", que se conforma por todos aquellos panfletos, borradores, folletos, reportes técnicos, material de promoción, etc., que no pasan -y tal vez no pasen nunca- por un proceso de evaluación formal debido a su carácter de información general; la literatura "vanity", que incluyen todos aquellos documentos muy específicos que tienen información de gran valor pero que no se han revisado por algún comité o no se han difundido por la industria publicitaria; y por último, la publicidad como tal y la información relativa a relaciones públicas, que incluyen desde la promoción de servicios personales hasta la oferta de una amplia gama de productos comerciales. La elección de criterios de evaluación apropiados es crucial y determina en extremo el impacto de la información.3
Actualmente, existen criterios explícitos que evalúan la coherencia interna o externa de un recurso, pero la evaluación real debe dirigirse a medir su efectividad como fuente de información para los usuarios. Por ello, la Organización Internacional para la Normalización define el término calidad como la totalidad de características de una entidad que determinan su capacidad para satisfacer las necesidades, sean implícitas o explícitas, de los usuarios.14 De tal modo, que se debe revisar cuidadosamente el contexto en el cual la calidad puede expresarse y utilizarse. Por su parte, December 6 establece que el término calidad, en función de la información en Internet, es una meta que implica un proceso continuo de planeación, análisis, diseño, implementación, promoción e innovación, para asegurar que la información cubra las necesidades de los usuarios en cuanto a contenido e interfase. Más aún, Eysenbach,15 argumenta que la información debe producirse, validarse y difundirse de forma que involucre a sus consumidores, a fin de garantizar una práctica no autoritaria, el acceso de todos a la información en salud e información de alta calidad en Internet.
Ante esta situación, algunos organismos internacionales gestan una serie de esfuerzos para establecer controles de calidad. Así, este trabajo se propone presentar el estado del arte en cuanto a las propuestas y criterios para la evaluación de la calidad de la información que se difunde en Internet. En particular, se enfatiza en aquellas propuestas que involucran la información del campo de la salud. Su finalidad es servir como base para el diseño metodológico del modelo de control y evaluación de la calidad de la BVS Adolec México. Este trabajo surge de la recomendación hecha por la Organización Panamericana de la Salud 16 de ejercer un control de calidad que asegure el perfeccionamiento de las fuentes de información disponibles en la Biblioteca Virtual en Salud.
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