El concepto de calidad es polisémico ya que involucra diferentes valores, conceptos y contextos que modifican su significación. Así, la calidad significa cómo es aquello a lo cual hacemos referencia, así como un objeto que posee determinadas características (significación netura), pero también puede hacer referencia a la bondad o excelencia de algo, aquí el significado no es neutro sino ambiguo. Podemos decir así que el concepto es relativo, multidimensional, variable e histórico.
En el caso puntual de la calidad educativa, el concepto adquiere connotación política y no solo técnica, por ello, resulta difícil encontrar una definición válida para todos.
La preocupación por la calidad educativa es compartida por todos los actores, pero cada definición responde a una ideología subyacente. Mientras que algunas se centraran en los alumnos, otras se orientarán al rendimiento académico, otras a las características institucionales, en el currículum, los docentes o la gestión.
En un sentido amplio, la calidad educativa supone, de acuerdo a diferentes enfoques, el logro de niveles equitativos de cobertura y distribución de conocimientos para toda la población, la igualdad en el acceso y la permanencia y egreso de la población a los sistemas educativos en un marco de equidad social (UNESCO). Para Hilda Lanza, la calidad supone el desarrollo de competencias relevantes para la producción científico técnica., la vida cotidiana y la participación ciudadana.
El estado, como garante de la calidad, debería formular políticas coherentes con estos tópicos. Por otra parte, aún cuando los factores externos a la escuela son condicionantes de la calidad, la investigación a enfocado a la escuela como una variable independiente. La calidad, se en tiende así como un proceso de construcción contínua.