Ahora bien, adentrándonos específicamente en la cuestión "financiamiento pymes" anticipamos que, para estas empresas el financiamiento es uno de los puntos más críticos a superar.
Luce impostergable la instrumentación creativa de un “Banco de Ideas y Proyectos” que oriente un notorio aumento de emprendimientos múltiples y diversos en el campo y la ciudad.
En esa perspectiva, sólo en Rosario cuatrocientos empresarios pymes se están organizando para trabajar juntos.
Si bien para el financiamiento pymes genuino, en Argentina, se dispone concretamente de la Ley 24.467, art. 23; Uruguay cuenta con la Ley 16.622 por la cual se creó el Fondo Nacional de Garantías, destinado a afianzar hasta el 80% de los créditos que se otorguen a las microempresas y hasta el 75% para el caso de pequeñas y medianas pueden garantizar créditos obtenidos en el sistema financiero publico y privado, así como deudas comerciales originadas en adquisiciones de bienes de capital, nos parece impostergable una ley nacional –o supranacional (MERCOSUR)- que sirva a la política industrial, para reconstruir el país, partiendo de su fundamento, de las pequeñas y medianas empresas, creando un fondo adecuado y sustentable para financiar las inversiones productivas o disponiendo de una buena vez, las asignaciones presupuestarias suficientes, operativas y equitativas.
En cuanto a lo crítico del financiamiento, esto se admite así, parejamente, desde discursos empresarios, políticos o dispositivos como el Decreto 748/2000 del Poder Ejecutivo Nacional y aquellos otros que le sucedieron.
Retrospectivamente, podríamos ofrecer esta secuencia. Por dispositivos como este decreto y en concordancia con el art. 23 de la Ley Pymes, el Banco de la Nación Argentina, más concretamente su ‘Oficina Negocios Pymes’, para el 23 de abril de 2001 disponía de los siguientes créditos: 1) Para compras de bienes de capital de origen nacional a empresas que a empresas que tuviesen convenio firmado al respecto con el banco. En dicha operatoria el cliente pagaba el 7%, el 2% lo asumía el gobierno nacional y otro 2% el gobierno provincial.- 2) Respecto de Estímulos a nuevos Emprendimientos, el cliente pagaba el 10% y había un 3% bonificado por el Gobierno nacional según decreto 748/2000 con seis meses de gracia para el capital y plazos de hasta cuatro años; 3) Respecto de emprendimientos turísticos pymes, se disponía de una tasa del 9,5% donde hay 3% bonificados por el Gobierno Nacional; 40 Respecto de Pymes industriales, comerciales y de servicios, la tasa alcanzaba un 14,5%; 5) Finalmente, para el agro, la tasa se había estipulado en un 13,5%.
El Banco Nación implementó también la línea Pymes II, mediante la cual destinaba partidas para activos fijos, incluyendo compra y refacción de inmuebles relacionados con el uso de la empresa, con plazos de cinco años para activos fijos y de cuatro años para construcción de capital de trabajo, a una tasa del 10% para el cliente. En dicha operatoria el banco asistía al cliente hasta un 85% del total de la inversión, sin tener en cuenta el IVA, con amortización por el sistema alemán (que no es como el sistema francés sino que aquí se relaciona con la cuota y el interés, no era sobre saldo sino que la cuota iba disminuyendo a diferencias del sistema francés –reitero- donde la cuota siempre es igual).
Fue un aporte pero insuficiente si conservamos un enfoque normativo rígido, confuso y para nada simplificado ni simplificador, insuficiente, teórico y cuantitativo, con graves vetos presupuestarios, de la crisis bancaria como de la realidad del mundo pymes.
De todos modos, justo es reconocer esfuerzos en revertir positiva y productivamente la situación.
En efecto, resoluciones como la nº 125/01 del Ministerio de Trabajo de la Nación intentaba subvencionar hasta $ 10.000 a Micropymes en el marco de una operatoria tendiente a superar las restricciones existentes tanto para la integración del capital de trabajo como para la incorporación de trabajadores en condiciones estables.
Por su parte, la provincia de Buenos Aires, mediante el plan "impuesto cero", rebajó impuestos provinciales significativamente a estas empresas y con criterios mucho más realistas e inclusivos y el municipio de la ciudad autónoma de Buenos Aires ha destinado para el año 2003 catorce millones de pesos para diversos financiamientos pymes.
Asimismo, es muy alentador, conocer en marzo del 2003, la creación de un Fideicomiso que contará con un fondo de 10,7 millones de dólares aportados por el Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE) para financiar las exportaciones de pymes lácteas, todo lo que se operará a través del Banco de la Nación Argentina que activará las correspondientes líneas de crédito en todas sus sucursales.
Nosotros impulsamos el crédito interpymes en los términos del art. 115 de la ley de cooperativas, 20.337 ya que su generalizada aceptación y circulación ha de sustituir en grandes cantidades a la moneda convencional y con ello, todos los escollos que el crédito tradicional implica hoy como asimismo, superar la dificultad de la inseguridad por innecesarias disponibilidades de activos dinerarios inactivos domiciliarios supone
Estos salvatajes y aún mayores y más cualitativos son imprescindibles para conservar y fortalecer este segmento empresario atento su rol preponderante en la generación de empleo y en el desenvolvimiento integrado de la actividad económica en todo el territorio del país.
No obstante, en el ámbito oficial, los únicos financiamientos[4] directos están ligados, aún, substancialmente a proyectos de capacitación vía crédito fiscal o cosa semejante. No más.
El sector Micropymes espera y merece mucho más, por cierto.