(1) Roman Jakobson, "El metalenguaje como problema lingüístico" (1956), recogido en El marco del lenguaje, Fondo de Cultura Económica, Méjico, 1980, pp. 81-91; y en Obras selectas (I), Gredos, Madrid, 1988, pp. 369-376. Su conocidísima conferencia sobre "Lingüística y poética" data de dos años más tarde (1958), pero fue publicada mucho antes, de ahí no sólo que sea mucho más conocida, sino que se la haya considerado tradicionalmente la fuente primera de su doctrina sobre las funciones del lenguaje; sin embargo, las consideraciones generales que sobre las funciones del lenguaje hace en la conferencia de 1958 repiten casi literalmente las de "Metalanguage as a Linguistic Problem" (1956).
(2) La costumbre continúa vigente entre los lógicos, que suelen utilizar comillas simples en estos casos; y ha pasado como norma a la lengua escrita usual, que emplea comillas dobles, subrayado o cursiva.
(3) Rastreamos estos datos en el Diccionario de filosofía de José Ferrater Mora, Edit. Suramericana, Buenos Aires, 1975, vol. II, s.v. "metalenguaje". También en Alianza, Madrid, 1982, 3 vols.
(4) Artículo "Lenguaje" del Diccionario de terminología científico-social (dir. R. Reyes), Anthropos, Barcelona 1988; recogido en Hablando de lo que habla. Estudios de lenguaje, Lucina, Madrid, 1989, pp. 17-25 (cita pág. 17). Marina Yaguello (Alicia en el país del lenguaje. Para comprender la lingüística, Mascarón, Madrid, 1983, págs. 26-29) simplifica aún más en su "principio que resume la función metalingüística": "La palabra 'perro' no ladra" (pág. 27). Esto, a su vez, es lo que, en el orden pictórico, había expresado agudamente René Magritte al colocar bajo su dibujo de pipa el letrero "Esto no es una pipa" (éste y otros letreros similares los pone Emma Martinell en relación con el estudio de las ideas lingüísticas; véase su trabajo publicado en las Actas del Congreso de la Sociedad Española de Lingüística XX Aniversario, Gredos, Madrid, 1990).
(5) Bertrand Russell, "Introducción" a L. Wittgenstein, Tractatus Logico-Philosophicus, Alianza Universidad, Madrid, 1973, pág. 27 (trad. E. Tierno Galván).
(6) B. Russell, ibídem.
(7) Para Coseriu, "'Lenguaje primario' y 'metalenguaje'" (1977); véase en Principios de semántica estructural, Gredos, Madrid, 21991 (reimp.), págs. 107-109.
(8) "Secundaria", "externa", "ocasional" y "por manipulación" son precisamente algunos de los especificativos con que muchas veces se han descrito las tres funciones del lenguaje que Jakobson añade al esquema inicial de K. Bühler, frente a las otras tres, consideradas casi unánimemente "internas" y "primarias". Véanse, por ejemplo, los trabajos de Miguel A. Garrido Gallardo, "Todavía sobre las funciones externas del lenguaje", RSEL, 8, 1978, 461-480; Salvador Gutiérrez Ordóñez, "Del uso metalingüístico", Archivum, 37-38/1987-88 (Miscelánea Filológica Dedicada al Profesor Jesús Neira), págs. 5-19; Guillermo Rojo, "Función del lenguaje y dimensiones del lenguaje", ap. 1.5. de El lenguaje, las lenguas y la lingüística (Lalia, 1), Univ. de Santiago de Compostela, 1986, págs. 23-26; Ramón Trujillo, "Semántica y funciones del lenguaje", en Elementos de semántica lingüística, Cátedra, Madrid, 1976, págs. 17-36.
(9) Aunque siempre dentro del esquema filosófico esbozado, el metalenguaje sí ha sido suficientemente estudiado, y sus características bien analizadas. De acuerdo con Salvador Gutiérrez Ordóñez (obra citada): a) el fenómeno del metalenguaje se ciñe al campo léxico (los usos metalingüísticos no son sino "incrustaciones de signos especiales en el cañamazo sintáctico del lenguaje ordinario"); b) una "gramática" del uso metalingüístico incluye, entre otros, los siguientes puntos: todo segmento usado metalingüísticamente se comporta (en el lenguaje-objeto) como sustantivo y ve neutralizadas sus marcas morfemáticas (equivalentes siempre a las de tercera persona, como en el caso del sustantivo: "Bah tiene tres letras"); como segmento mencionado no precisa requisitos formales de actualización (artículos, etc.); todo elemento significante del lenguaje primario puede convertirse en nombre de sí mismo (y tiene entonces un comportamiento similar al de los nombres propios).
(10) Harald Weinrich, "De la cotidianidad del metalenguaje" (1976), en Lenguaje en textos, Gredos, Madrid, 1981, págs. 110-139.
(11) R. Jakobso, 2El metalenguaje como problema lingüístico", cit., pág. 372 (las cursivas son nuestras).
(12) R. Jakobson, ibídem, pág. 376 (las cursivas son nuestras).
(13) M.A. Garrido Gallardo, obra citada en nota 8, pág. 475.
(14) Marina Yaguello, Alicia en el país del lenguaje, Mascarón, Madrid, pág. 13.
(15) Marina Yaguello, obra citada en nota anterior, pág. 11.
(16) Esto lo saben bien los medios de comunicación, que hacen generalmente una selección léxica acorde con sus interesas: "etarras, asesinos, banda de criminales, libertadores del pueblo...".
(17) Véase Susana López Ornat, "Las habilidades metalingüísticas", en Miquel Siguán (coord), Estudios de psicolingüística, Pirámide, Madrid, 1986, págs. 135-146.
(18) Pude comprobarlo en un estudio que sobre el chiste popular realicé con una "ayuda a la creación literaria" del Ministerio de Cultura, donde dediqué un apartado a "experimentación metalingüística". Este trabajo, con leves modificaciones, se encuentra actualmente en proceso de publicación en Ediciones Complutense (Madrid).
(19) Obra citada, pág. 372.
(20) Harald Weinrich, "De la cotidianidad el metalenguaje", cit., págs. 114-115.
(21) Naturalmente, el proceso puede también realizarse en dirección contraria, según nuestro papel sea el de receptor o el de emisor.
(22) El metalenguaje sí lo emplea, en cambio, el narrador, para explicarnos, desde su punto de vista omnisciente, los sentimientos de Fortunata.
(23) Metalenguaje que, por (de)formación profesional, no es, lógicamente, el mismo que el del pueblo llano. Cf., por otra parte, E. Coseriu, "Determinación y entorno", pág. 233: "aislada de sus contextos, la frase es otra: es nombre de la frase real e implica un traslado del lenguaje primario al 'metalenguaje'" (en Teoría del lenguaje y lingüística general, Gredos, Madrid, 31978, págs. 282-323.
(24) Julio Casares, El humorismo y otros ensayos, Obras completas, vol. VI, Espasa-Calpe, Madrid, 1961, pág. 202
(25) Manuel Seco llega a mencionar hasta dieciséis sinónimos, extraídos de las páginas culturales, para "exposición (de pintura)": muestra, muestrario, manifestación, edición expositiva, presentación, exhibiicón, oferta, antológica, colectiva, conmemorativa, retrospectiva, bienal... (véase "El lenguaje del área cultural", en Varios, Cultura en periodismo, Fundación Juan March, Serie Universitaria, Madrid, 1979, págs. 75-90)
(26) En su mayor parte, los ejemplos de etimología que aparecen, descontextualizados, en este trabajo, tanto en este apartado como en el siguiente, los he tomado de Gonzalo Ortega Ojeda, "La etimología popular: un estudio filológico", Serta Gratulatoria in Honorem Juan Régulo. I. Filología, Univ. de La Laguna, 1984, págs. 543-550. El autor explica que ya San Isidoro de Sevilla relacionó 'camisa' (< 'camisia') con 'cama', "porque con ella estamos en la cama" (etimología popular semierudita).
(27) Julio Cortázar, Rayuela, EDHASA, Barcelona, 1977, pág. 428.
(28) Estos ejemplos y muchos más puede encontrarlos el lector en el trabajo de Gonzalo Ortega Ojeda, citado.
(29) Véase R. Jakobson, obra citada, pp. 375.
(30) Véase el trabajo de Susana López Ornat, citado.
(31) E incluso, en algunos casos, para evitar ciertas disfunciones de carácter psíquico: "La afasia puede ser descrita como la pérdida de la capacidad para llevar a cabo operaciones metalingüísticas" (R. Jakobson).