La innovación está cada vez mas vista como un proceso sistemico en el cual participan multiples agentes. Así la empresa para buscar el conocimiento necesario para el desarrollo de nuevos productos recurre a interacciones con otras empresas, proveedores, universidades, instituciones de investigación, entre otras.
Peters (1997) resalta la importancia que tiene para la sobrevivencia de las empresas, alejarse de "commodities", por medio de adición de valor mediante los procesos de inovacción continua.
El conocimiento obtenido por las empresas a través de sus interacciones con organizaciones de su entorno se constituye en el elemento crucial para la innovación de servicios, procesos y productos. Según Cooke et (1997), la innovación es cada vez vista como un proceso sistémico con flujos diversos y direcciones de circulación de la información y con la participación de mútiples agentes. Para ellos, un cambio institucional en el campo de la producción, en el consumo y en la sociedad se considera innovación. En una era donde el conocimiento consiste en el mayor activo, el capital intelectual de las organizaciones es el elemento básico de sus estrategias competitivas. De esto se deduce que existe una relación estrecha entre el conocimiento y la innovación. Así Merino (2003) tiene en la creatividad es un elemento que, según su relación permite la vinculación entre el conocimiento y la innovación: conocimiento + creatividad = innovación. Este foco coincide en parte con el modelo de Rutten & Oosten (1999) que establecen vínculos en la forma de tres círculos con sus interfaces respectivas: generación del conocimiento, desarrollo de capacidades y de la tecnología, e innovación.