Gestión para la excelencia. La organización ASE - Gestión para la excelencia
06 de Abril de 2006
Creación y gestión de equipos
Una organización requiere de equilibrio y armonía para poder existir, crecer y generar resultados positivos en el mediano y largo plazo. Una organización que pierde el equilibrio y armonía en sus procesos y actividades compromete no sólo su competitividad sino su propia supervivencia.
Una organización cualquiera sea su objetivo, sólo puede asegurarse el logro del mismo, comprometiéndose con la excelencia.
Excelencia en el liderazgo, excelencia en la calidad y productividad, excelencia en los costes y capacidad de distribución, excelencia en la planificación y dirección, excelencia en la organización y control. Excelencia en todos y cada uno de sus procesos y actividades, y excelencia en todos y cada uno de sus integrantes. La cuestión fundamental es cómo lograr tal nivel de excelencia. Una organización que practica la excelencia es al mismo tiempo una organización de alta competitividad. Y ser competitivo implica en estos tiempos tener la capacidad e idoneidad para generar un valor agregado superior tanto para los clientes y consumidores, como para los propietarios, directivos, empleados, proveedores y la comunidad en la cual está inserta.
Con recursos siempre limitados y en un entorno sujeto a rápidos cambios, y con un número creciente de competidores de todas partes del mundo, se hace menester mejorar tanto la capacidad decisoria, como el potencial creativo e innovador, mejorando de manera continua la performance en materia de calidad, productividad, costos, niveles de satisfacción y tiempos de respuesta.
Hoy una organización altamente competitiva es una Organización ASE, o sea una organización que promueve la armonía, la simplicidad y el equilibrio. Sí se comprende la filosofía de la Organización ASE, se está en condiciones de dar un gran “golpe” competitivo. A la manera de las artes marciales, cuanto mayor es la armonía, la simplicidad y el equilibrio, mayor es la capacidad defensiva y ofensiva. Moviéndose con armonía, simplicidad y equilibrio la Organización ASE persigue la velocidad, la creatividad, la calidad y la eficiencia como forma de generación de alto valor. La combinación de creatividad y velocidad en un marco de calidad y eficiencia genera una descomunal fuerza competitiva.
Cuanto más simple es el aspecto teórico, más simple se hace tanto el diagnóstico como la implementación de los sistemas. Una Organización ASE odia la complejidad, lucha contra las conductas negativas, busca la mejora continua a través de una mayor armonía, equilibrio y simplicidad en los procesos productivos, en la planificación, en los controles y en las comunicaciones entre otros aspectos. La simplificación se lleva muy bien con la eficiencia, la armonía y equilibrio en las actividades, comportamientos y estructuras conducente al logro de mejores rendimientos. La manera más eficaz y poderosa de conducir una empresa dentro de estos lineamientos es por medio de la Administración por Principios. Si los principios son claros y precisos han de servir como guía y mapa para conducir y corregir las acciones diarias que llevan a mayores y mejores resultados.
En un Sistema ASE de Mejora Continua, las desarmonías, complejidades y desequilibrios deben quedar clara y contundentemente al descubierto, generando las acciones correctivas destinadas a re-potenciar la capacidad para producir valor agregado.
Conceptos, definiciones e ideas simples son la base y fundamentos de ésta filosofía de mejora continua. Cuanto más simples sean los conceptos e ideas, más fácil resulta transmitirlas y enseñarlas a los miembros de la empresa. Cuanto más simples sean los diseños de los productos y procesos, más fácil será producirlos y menos defectos se producirán, incrementándose la productividad. Cuanto más simples sean los indicadores y ratios más fácil será su cálculo e interpretación. La simplicidad pasa a ser de este modo uno de los ejes centrales de la mejora continua. Para cada actividad, proceso, estructura, indicador, producto o servicio siempre debemos preguntarnos si puede hacerse de manera más simple.
La simplicidad hace a la eficiencia, evitando defectos, aumentando la velocidad de los procesos, reduciendo el margen para los desperdicios e incrementando los niveles de satisfacción de los clientes y consumidores. Perseguir la simplicidad o simplificación en los sistemas, procesos, actividades y estructuras es uno de los aspectos esenciales y vitales del enfoque ASE. En un mundo cada vez más complejo la simplicidad se está convirtiendo en uno de los valores claves. Suele haber una forma mucho más sencilla de hacer las cosas, si se realiza el esfuerzo de buscarla; la simplicidad no se da por sí sola.[1] La complejidad es ineficaz y una pérdida innecesaria de tiempo, de atención y de energía mental. Nunca hay justificación alguna para que las cosas sean complejas, cuando pueden ser sencillas.[2] Debe reconocerse que la ausencia de simplicidad, equilibrio y armonía en la organización y sus procesos e interacciones internas y externas son las principales razones o causas de los diversos despilfarros y desperdicios. Cuanto más claros sean los conceptos, cuanto más poderosa sea la filosofía, cuanto más precisos sean los objetivos, mayores serán las posibilidades de alcanzar los objetivos organizacionales.
Una organización cualquiera sea su objetivo, sólo puede asegurarse el logro del mismo, comprometiéndose con la excelencia.
Excelencia en el liderazgo, excelencia en la calidad y productividad, excelencia en los costes y capacidad de distribución, excelencia en la planificación y dirección, excelencia en la organización y control. Excelencia en todos y cada uno de sus procesos y actividades, y excelencia en todos y cada uno de sus integrantes. La cuestión fundamental es cómo lograr tal nivel de excelencia. Una organización que practica la excelencia es al mismo tiempo una organización de alta competitividad. Y ser competitivo implica en estos tiempos tener la capacidad e idoneidad para generar un valor agregado superior tanto para los clientes y consumidores, como para los propietarios, directivos, empleados, proveedores y la comunidad en la cual está inserta.
Con recursos siempre limitados y en un entorno sujeto a rápidos cambios, y con un número creciente de competidores de todas partes del mundo, se hace menester mejorar tanto la capacidad decisoria, como el potencial creativo e innovador, mejorando de manera continua la performance en materia de calidad, productividad, costos, niveles de satisfacción y tiempos de respuesta.
Hoy una organización altamente competitiva es una Organización ASE, o sea una organización que promueve la armonía, la simplicidad y el equilibrio. Sí se comprende la filosofía de la Organización ASE, se está en condiciones de dar un gran “golpe” competitivo. A la manera de las artes marciales, cuanto mayor es la armonía, la simplicidad y el equilibrio, mayor es la capacidad defensiva y ofensiva. Moviéndose con armonía, simplicidad y equilibrio la Organización ASE persigue la velocidad, la creatividad, la calidad y la eficiencia como forma de generación de alto valor. La combinación de creatividad y velocidad en un marco de calidad y eficiencia genera una descomunal fuerza competitiva.
Cuanto más simple es el aspecto teórico, más simple se hace tanto el diagnóstico como la implementación de los sistemas. Una Organización ASE odia la complejidad, lucha contra las conductas negativas, busca la mejora continua a través de una mayor armonía, equilibrio y simplicidad en los procesos productivos, en la planificación, en los controles y en las comunicaciones entre otros aspectos. La simplificación se lleva muy bien con la eficiencia, la armonía y equilibrio en las actividades, comportamientos y estructuras conducente al logro de mejores rendimientos. La manera más eficaz y poderosa de conducir una empresa dentro de estos lineamientos es por medio de la Administración por Principios. Si los principios son claros y precisos han de servir como guía y mapa para conducir y corregir las acciones diarias que llevan a mayores y mejores resultados.
En un Sistema ASE de Mejora Continua, las desarmonías, complejidades y desequilibrios deben quedar clara y contundentemente al descubierto, generando las acciones correctivas destinadas a re-potenciar la capacidad para producir valor agregado.
Conceptos, definiciones e ideas simples son la base y fundamentos de ésta filosofía de mejora continua. Cuanto más simples sean los conceptos e ideas, más fácil resulta transmitirlas y enseñarlas a los miembros de la empresa. Cuanto más simples sean los diseños de los productos y procesos, más fácil será producirlos y menos defectos se producirán, incrementándose la productividad. Cuanto más simples sean los indicadores y ratios más fácil será su cálculo e interpretación. La simplicidad pasa a ser de este modo uno de los ejes centrales de la mejora continua. Para cada actividad, proceso, estructura, indicador, producto o servicio siempre debemos preguntarnos si puede hacerse de manera más simple.
La simplicidad hace a la eficiencia, evitando defectos, aumentando la velocidad de los procesos, reduciendo el margen para los desperdicios e incrementando los niveles de satisfacción de los clientes y consumidores. Perseguir la simplicidad o simplificación en los sistemas, procesos, actividades y estructuras es uno de los aspectos esenciales y vitales del enfoque ASE. En un mundo cada vez más complejo la simplicidad se está convirtiendo en uno de los valores claves. Suele haber una forma mucho más sencilla de hacer las cosas, si se realiza el esfuerzo de buscarla; la simplicidad no se da por sí sola.[1] La complejidad es ineficaz y una pérdida innecesaria de tiempo, de atención y de energía mental. Nunca hay justificación alguna para que las cosas sean complejas, cuando pueden ser sencillas.[2] Debe reconocerse que la ausencia de simplicidad, equilibrio y armonía en la organización y sus procesos e interacciones internas y externas son las principales razones o causas de los diversos despilfarros y desperdicios. Cuanto más claros sean los conceptos, cuanto más poderosa sea la filosofía, cuanto más precisos sean los objetivos, mayores serán las posibilidades de alcanzar los objetivos organizacionales.
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