Gobernabilidad - Aplicación del modelo
Teniendo presente lo recién expuesto sobre “objetividad y neutralidad”, se muestra a continuación una aplicación muy preliminar del modelo de 5 + 2 factores, a través de una evaluación muy preliminar de los factores determinantes de la gobernabilidad en Venezuela -efectuada mucho antes de los acontecimientos del 11 al 14 de Abril de 2002- comentando algunas acciones -tal vez ilusas- para intentar incrementarla, estimando críticamente las posibilidades de efectuarlas y tener éxito, que supuestamente hubo:
1. La legitimidad e independencia de los poderes públicos y los personeros a cargo de ellos está fuertemente cuestionada -aunque no en cuanto al origen eleccionario del Presidente- por una oposición cada vez más numerosa, organizada y belicosa.
El sector oficialista niega esta circunstancia con aún mayor belicosidad: culpa a la oposición de una conspiración mediática para derrocar al gobierno legítimo, responde con la formación de los círculos bolivarianos y amenaza con el respaldo irrestricto de la Fuerza Armada Nacional.
Desde el punto de vista de la oposición -los principales personeros del actual gobierno son borregos sectarios e ineptos que, por su origen y conducta, no garantizan la nítida separación de poderes que la constitución establece.
Plantea que cambiarlos -abruptamente- por ciudadanos independientes y competentes con experiencia y credenciales adecuadas, de reconocida probidad: y no tan solo permitirles -sino también exigirles- independencia de criterio y dedicación extrema.
Para el gobierno y sus seguidores, su mandato ha sido legítimamente adquirido, su popularidad se mantiene y sus funcionarios son los mejores que el país ha tenido; beligerantemente ha hecho recaer los últimos nombramientos justamente en las personas más cuestionadas por la oposición empresarial y laboral… encargadas de negociar con ella.
Es difícil suponer que el ejecutivo y sus seguidores acepten cambiar el tren ejecutivo y que -frente a las circunstancias- sobren candidatos aceptables, por oposición y gobierno, que acepten ser nombrados. La más grave dificultad con la que se tropezarían los nuevos personeros -y que puede llevar a muchos candidatos a no aceptar designación alguna o renunciar a la primera de cambio- sería el manejo probablemente impopular de la delicada situación económica y financiera con que tendrían que lidiar (y que todos haríamos bien en entender que seguiría siendo la misma en caso de una transición abrupta, por renuncia voluntaria o inducida del ejecutivo: caso argentino).
¿Qué explicación aceptable se podría dar, para no extender las facilidades recientemente dadas a los militares, a todos los demás trabajadores? Si se aceptase extenderlas a todos ¿de dónde saldrían los enormes recursos financieros necesarios?, En ese caso ¿en cuánto aumentarían devaluación e inflación? A la inversa ¿que sucedería si el ejecutivo desconociese -o no pudiese cumplir- con lo ya anunciado a los militares?, ¿o si los militares -de propia iniciativa- rechazasen lo ya concedido?
Además, ¿Qué hacer con los contratos colectivos pendientes frente a la conflictividad laboral y al enorme déficit fiscal?, ¿Cómo satisfacer necesidades sociales acumuladas y crecientes -insoslayables- sin presupuesto suficiente?, ¿Cómo frenar con fuerza el creciente malestar de la población frente a la inacción contra corruptos poderosos…?
Es difícil suponer que el Presidente llamé -de propia iniciativa- a un referéndum revocatorio que permita sobrellevar la situación: aunque tal vez es la mejor salida democrática, para medir fuerzas, frente al peligro creciente de una conflagración mayor. Otra salida -previa, alternativa o complementaria- es la renovación legítima de todos los demás poderes, partiendo por el electoral.
2. Para la oposición la falta de competencia gubernamental para negociar es más que evidente, por la posición obstinada que ha tenido el ejecutivo en cuanto a no dialogar ni conciliar ni intentar establecer acuerdos con los grupos de presión que están en desacuerdo con él, por no reconocer que estos grupos ya han demostrado -reiteradamente- tener un fuerte y creciente apoyo de sus representados, por designar personeros ineptos y antagónicos en cargos relacionados con ellos (lo que consideran que es una burla), por arremeter desconsideradamente contra los medios y por no dar manifestación efectiva alguna de rectificación., abandonando la solución del avestruz.
Para el sector oficialista: la oposición dice que quiere negociar, pero en el fondo no lo quiere, pues lo que pretende es ofender, denigrar y conspirar, para derrocar al gobierno sólo con apoyo mediático y extranjero.
Para mi siempre se pueden alcanzar buenos acuerdos -por difícil que parezca- si existe voluntad política y credibilidad mutua; aunque no es esa la situación, tanto el ejecutivo como los grupos de presión deberían -deponiendo la arrogancia y recuperando la cortesía- intercambiar dinámicamente propuestas alternativas de acuerdo, aceptables por las partes… recurriendo al apoyo de especialistas en negociación y mediación.
Es difícil suponer que el ejecutivo y sus seguidores -que son indudablemente los que deben dar sinceramente los primeros pasos- acepten ésta idea, aún cuando es posible que -en las actuales circunstancias- surgiesen buenas ideas por parte y parte.
3. La falta de eficacia gubernamental para integrar a todos los contendientes al juego político, desarrollando y garantizando la participación de todos los actores relevantes en el esfuerzo estratégico de formular y llevar adelante un proyecto nacional, se refleja -para la oposición- en la falta de diálogo sincero y en la pugnacidad creciente del ejecutivo con la iglesia, los medios, los empresarios, los estudiantes, los profesores, los médicos, los trabajadores en general y los petroleros en particular, etc.
Por su parte numerosos personeros del ejecutivo creen -genuinamente- que la carta magna es un plan, proyecto o programa de país y que el plan de la nación es su concreción tangible de cómo lograrlo.
El llamado plan de la nación es más bien una descripción imprecisa -y no compartida- de lo que se quiere lograr, más que lo que –concretamente- debería ser:
ü Una especificación consensual de lo que se quiere lograr, de la visión de país a lograr, traducida en objetivos concretos de satisfacción -a diferente plazo y en diferente grado- de las necesidades de calidad de vida de la población,
ü una estrategia compartida de como lograr lo que -ambiciosa, pero colectiva y descentralizadamente- se quiere lograr a diferentes plazos, aterrizada a través de:
ü un conjunto descentralizado de planes generales de acción en que se haya diseñado y secuenciado que hacer para lograr lo que se quiere lograr, desagregados -descentralizadamente a su vez- en:
ü un conjunto de proyectos o programas específicos de acción en que se haya especificado con que y con quién hacer lo planificado, determinado los recursos no monetarios necesarios versus los disponibles, y la forma de superar la brecha entre ambos, y
ü un presupuesto descentralizado en que se hayan determinado con cuántos recursos monetarios se desarrollarían -descentralizadamente- los planes y programas y cómo se financiarían.
En el próximo número de ésta revista se publicará una síntesis del suscrito sobre Innovación en Gerencia Estratégica de Organizaciones Públicas -gemela de la síntesis ya publicada sobre Gerencia Estratégica de Empresas- ampliando lo recién expuesto, en cuanto a Planificar, Organizar, Liderar, Evaluar y Regular sistémica y sistemáticamente en el Sector Público... agregan valor para la población…
El primer paso para enrumbarnos debería darlo asertivamente el ejecutivo, pero la contraparte opositora no debería actuar pasivamente o solo criticar: debería explicitar -desde ya- lo que quiere y como lograrlo… aunque exista la posibilidad de que el gobierno y sus seguidores no acepten ninguna de sus propuestas e incluso se burlen.
Para el suscrito -en las actuales circunstancias- se dan excelentes condiciones, para generar ambiciosos proyectos de país, de parte y parte… y ambas partes pueden capitalizar inteligentemente esta circunstancia… pero ello requiere lo que desgraciadamente no siempre abunda: flexibilidad, entereza, pasión, dedicación… no es cuestión de discutir a quién le corresponde… es cuestión de aunar voluntades; no reaccionar: respirar hondo, no discutir: ponerse al lado, no rechazar: replantear, no presionar: tender un puente de oro, no atacar: educar con el poder… o aprender con el no poder (Ury)
El encuentro propiciado por la Iglesia Católica para iniciar un trabajo conjunto de todos los sectores interesados en la elaboración de un proyecto nacional -no partidista- parece un buen inicio. La propia Iglesia debería propiciar la participación tanto de otros grupos religiosos como de los militares... desgraciadamente la idea perdió impulso por falta de acuerdo y metodología…
Es difícil suponer que el ejecutivo y sus seguidores acepten éstas ideas y se incorporen, como también es difícil que muchos representantes de la sociedad civil organizada acepten trabajar y conciliar con los actuales personeros del gobierno: no por eso debería dejarse de hacer -desde ya- un sincero y tenaz esfuerzo.
4. Para la oposición es pública y notoria la falta de eficiencia gubernamental, para atender, ordenar y canalizar las demandas y reclamos de los diferentes sectores de la sociedad como también lo han sido las dificultades por impedir que el interés público no se vea debilitado por las presiones de los grupos de su entorno y la no aceptación de que existe una enorme corrupción gubernamental, acompañada de un mayor gasto social, pero sin lograr mejorar la situación que trata de superar.
Para el gobierno y sus seguidores nada de esto pareciera evidente ni aceptable, pues consideran que pese al deterioro de la situación macroeconómica -debida, según ellos, exclusivamente a factores exógenos- se ha avanzado ostensiblemente en la satisfacción de las necesidades sociales importantes de la población más desasistida. Consideran que todos los reclamos de la oposición pretenden -sin probabilidad alguna de éxito- recuperar privilegios perdidos en desmedro de la mayoría de la población…
Es difícil suponer que el gobierno lleve a cabo lo sugerido en relación a los factores anteriores, intentando recuperar confianza, credibilidad y optimismo; el panorama es ahora menos incierto: escenarios y opciones se han ido decantando progresivamente.
5. Para la oposición, la no viabilidad internacional del proyecto gubernamental pro OPEP, pro ruso, pro chino, pro castrista, pro guerrillero… la demuestra lo declarado por altos funcionarios extranjeros… y la origina el deterioro de la imagen pública del gobierno frente a la comunidad internacional relevante, por irrespeto de los derechos humanos, instigación contra los medios, justificadas reticencias fronterizas de los países vecinos, inseguridad en el abastecimiento energético del principal y más poderoso aliado comercial, etc. Para el gobierno y sus seguidores, el ejecutivo lidera muy bien a la OPEP, al Grupo de los 77, etc., establece convenientes convenios de cooperación con rusos, chinos, cubanos, etc. y se relaciona -a pedido de la comunidad internacional- con guerrilleros colombianos, etc. como resultado de su gestión y la imagen internacional de que goza… como país no alineado y no aislado.
Para la oposición, llevar adelante lo sugerido en los puntos anteriores junto con un abrupto cambio de personeros encargados de las relaciones exteriores -y de un conjunto clave de embajadores- además de una concreta reorientación del timón, podría recuperar la credibilidad internacional antes que la situación sea insostenible.
Es difícil suponer que el ejecutivo y sus seguidores estén dispuestos a reconocer lo planteado ni mucho menos a llevar adelante lo sugerido, ni menos aún con la oportunidad y velocidad que -según la oposición- se requeriría.
Agreguemos a la apreciación de los 5 factores del modelo de Curzio, la apreciación de los 2 factores adicionales propuestos por el suscrito:
6. Para la oposición, más que incompetencia en descentralizar y desburocratizar el Estado, el proceso de descentralización se desaceleró intencionadamente, controlando la transferencia de recursos a regiones y localidades con la intención de perturbar la gestión de gobernadores y alcaldes de oposición, y mantener bajo control central la buena voluntad de los seguidores. Agregan que la acción de desburocratizar se afectó gravemente por la contratación -improvisada e innecesaria- de partidarios y simpatizantes, y el aumento indiscriminado del gasto fiscal improductivo, sin intento alguno de disminuir el tamaño de un Estado cada vez más hipertrofiado e ineficiente.
Es difícil suponer que dada la connotación política de lo señalado exista la posibilidad de sugerir algo -con probabilidades de ser aceptado por el gobierno- mientras no se produzca un muy improbable giro político a partir de una actitud distinta basada en un ver más profundo y un actuar más respetuoso: lo mismo es válido con respecto a todas las sugerencias efectuadas en relación a todos los demás factores.
7. Para la oposición, la incompetencia y acción inefectiva en el manejo de la economía y las finanzas públicas, se evidencia en: la disminución del empleo y de las inversiones productivas generadoras de empleo, la reciente y violenta devaluación, que generó inflación y recesión, los graves problemas en los sectores eléctrico, petrolero y básico, la importante disminución de las reservas internacionales, el incremento del riesgo país y consecuencial aumento del costo de capital, etc.
Para algunos, esto fue intencionadamente provocado, con el fin de producir un desequilibrio macroeconómico mayor, conducente a descalabrar el sistema económico en términos de racionalidad neoliberal y así facilitar el logro de objetivos ideológicos político-sociales en búsqueda de una mayor justicia social, y un debilitamiento progresivo de la propiedad del capital.
Según el ejecutivo y sus principales seguidores esto se debe fundamentalmente al impacto económico-financiero mundial del ataque terrorista de NY, la crisis político-económica argentina, y la baja de los precios de petroleros, y en ningún caso a falta de control estratégico de la gestión gubernamental… o acciones desestabilizadoras.
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