



A. Pareciera existir consenso en que una mayor o menor gobernabilidad tiene que ver con el poder -o la mayor o menor capacidad de acción autónoma- para lograr alcanzar los objetivos y metas de una organización, con especial referencia al gobierno legítimo y democrático de un país: es obvio que oposición y gobierno no concuerdan en su apreciación del mayor o menor poder del otro, y se descalifican mutuamente. Autoridad, fuerza y poder son tres aspectos totalmente distintos.
B. Diferentes enfoques señalan diferentes factores como los determinantes de la gobernabilidad, pero pareciera haber coincidencia en cuento a considerar legitimidad y eficacia. Curzio plantea un modelo de análisis de 5 factores (legitimidad, acuerdo, eficacia, eficiencia, y viabilidad internacional); Dezerega sugiere -muy preliminarmente- agregar otros 2 (competencia demostrada en: 1. descentralizar y desburocratizar el Estado, y 2. manejar la economía y las finanzas públicas).
C. Para la oposición las excesivas expectativas populistas generadas por el ejecutivo venezolano no han sido satisfechas y no vislumbra que puedan serlo: no hay estrategia que haga viable satisfacerlas, ni plan detallando lo que hay que hacer; ni programa detallando con qué recursos no monetarios hacerlo ni presupuestos detallando los recursos monetarios requeridos y su financiamiento. El gobierno y sus seguidores opinan lo contrario.
Para mí, no hay diálogo entre las partes, ni acción conjunta -ni por separado- para preparar, proponer y convenir un nuevo proyecto de país, a partir de objetivos estratégicos, consensuados y viables…: tolerar es aceptar mientras se esté obligado; mientras que aceptar implica comprender sin que implique aceptar injusticias.
Mientras la oposición cuestiona la legitimidad e independencia de los poderes, el disenso creciente, la ineficacia para satisfacer quejas y la ineficiencia para disminuir los desordenes, hace notar que sigue disminuyendo sustancialmente tanto la popularidad interna como la viabilidad internacional del gobierno. El gobierno y sus seguidores no lo reconoce y plantea todo lo contrario: la belicosidad mutua crece.
D. Para la oposición la gobernabilidad -no obstante estar gravemente afectada- se podría recuperar e incrementar, con un giro político trascendente, que permita afectar -positivamente- los factores claves que la determinan: éste giro del ejecutivo no se vislumbra -a corto plazo- como factible ni probable, no obstante que el ejecutivo parece estar conciente de esta situación y de una supuesta conspiración.
Parte de la oposición se pregunta entonces por el desenlace más probable, pues si los bajos niveles de gobernabilidad deberían conducir al colapso inevitable del ejecutivo -tal como sucedió con Allende, Color de Mello, Bucarán, Fujimori, de la Rúa, etc.- considera lícito pensar que el gobierno esté gestando “algo”, para auto sustentarse ¿por la fuerza?... y que ella debería hacer “algo” para contrarrestarlo ¿por la fuerza?:
i. Algunos piensan -o quieren creer- que lo más probable es que al fin de cuentas no pase nada: el gobierno actual terminará su período sin cambiar en absoluto o girando -en el mejor de los casos, a una especie de Caldera 2, parte 2: Para ellos hasta los más belicosos gobiernistas terminarían abrazados con los directivos de la CTV y FEDECAMARAS celebrando juntos y haciendo prósperos negocios igual que antes… pese a lo de PDVSA, al paro general, a la huelga general indefinida… y a cualquier otro evento de descarga psicoterápica… el eventual alboroto político y social no tendría la más mínima importancia, sólo los intereses económicos predominarían; se volvería felizmente a más de lo mismo…
ii. Los mismos -y otros muy cercanos a ellos- piensan que otra alternativa es que gracias a la presión a ejercer por la sociedad civil “organizada” apoyada por la CTV y/o FEDECAMARAS -o viceversa- habrá una transición -pacífica y democrática- a un nuevo gobierno, que sea el que sea y se encuentre con lo que se encuentre… implicará una sexta república que al fin de cuentas será igual a la cuarta… con más de lo mismo…
iii. Otros piensan que la pérdida de gobernabilidad observada desde noviembre inició una transición tormentosa de 7 pasos en 7 meses: despelote inicial, flotación o devaluación violenta, estancamiento ineludible, inflación galopante, desórdenes sociales mayores, represión obligada, y sangre… conducente a un militarismo ilustrado, temporal… y económicamente racional -como etapa previa necesaria- de las alternativas siguientes...
iv. Algunos -muy distantes de los anteriores- piensan que otra alternativa es que gracias a la presión a ejercer por la sociedad civil organizada -apoyada o no apoyada por la CTV y/o FEDECAMARAS, y con absoluta neutralidad de la FAN- habrá una transición, pacífica y democrática, a un nuevo tipo de gobierno: Sea el que sea y se encuentre con lo que se encuentre… implicará una sexta república totalmente distinta… en que los vicios anteriores no tendrán cabida o quedarán drásticamente disminuidos… alcanzándose niveles de despolitización partidista, participación ciudadana, probidad gubernamental, calidad de vida y prosperidad sin precedentes…
v. Otros -completamente opuestos a los anteriores- piensan que la pérdida de gobernabilidad era fase intencionada, necesaria y conveniente, para justificar y avalar la radicalización del planteamiento revolucionario bolivariano, posibilitando así la consolidación de un gobierno bolivariano populista -con o sin Chávez- después de recorrer los mismos 7 pasos previos, también con sangre… y -obviamente- sin temporalidad militarista o policíaca ni racionalidad económica.
Para el gobierno y sus seguidores la diversidad de opiniones expuesta muestra división y falta de liderazgo en la oposición, pero también muestra una injustificada e inaceptable conspiración internacional, pues ninguna de las malintencionadas imputaciones que se le hacen es cierta, y lo que pretenden es generar una matriz de opinión perversamente desestabilizadora… conducente a un golpe derechista… frente al cual, el desenlace -obligado por las ilícitas presiones de la oposición- podría ser un eventual, justificado e inevitable estado de excepción…o un contra golpe.
E. Para Flores y Echeverría, las Afirmaciones describen los hechos, la realidad, el mundo, etc., tal como los percibimos y denotamos, comprometiéndonos socialmente a hacer afirmaciones verdaderas y relevantes, comprobables (ex post: ¿el más alto oficial militar afirmó -públicamente- que el Presidente había renunciado?).
Las Declaraciones son anuncios que se hacen y generan nuevas situaciones, mundos, etc., cuya validez depende de nuestra autoridad o fuerza; nuestro compromiso social -al igual que en relación a todos los actos lingüísticos- es que actuemos en consecuencia con lo declarado, si no queremos deteriorar nuestra imagen pública y sufrir las consecuencias (ex post: ¿tenía PCE, autoridad legal y/o fuerza militar, para declarar lo que declaró?).
Los Juicios -hijos de las declaraciones- son aseveraciones, opiniones, etc., que formulamos haciéndonos cargo de ciertas inquietudes sobre acciones futuras -propias o de otros- dentro de ciertos dominios y estándares, y respaldando lo aseverado con afirmaciones a favor y/o sustentaciones en contra de lo aseverado: todo lo cual hace que los juicios sean o no fundamentados (ex post: ¿lo que hubo fue pseudo golpe o ingenioso contra golpe?
Las Peticiones -al igual que las Ofertas- una vez que se hacen y otras personas las declaran aceptadas, se convierten en Promesas, en compromisos a cumplir que -si se cumplen- generan confianza, y que si se cumplen reiteradamente generan confianza reiteradamente, y generan CONFIABILIDAD… lo contrario genera lo contrario…
En éste artículo he expuesto principalmente mis percepciones sobre las percepciones de la oposición y el gobierno, y como tales -sin reflexionar sobre las diferencias entre los 6 actos lingüísticos básicos, recién sintetizados- pudieran parecer Afirmaciones, pero no lo son: son Juicios sobre Juicios, y no verdades.
Tal vez el objetivo principal de éste artículo es tratar de lograr -con mi característica sinceridad y súper optimismo- que la oposición y el gobierno -y los seguidores de ambos- se den cuenta -oportuna, sutil y cabalmente- de la situación y de sus posibles y distintos -y probablemente desagradables- desenlaces, para ambas partes, y para que entonces actúen -en consecuencia- con inteligencia perspicaz y debida oportunidad.
Exhorto -a ambas partes- a no guiarse por mis razonamientos sino atender a sus propias percepciones sobre la situación -y las percepciones de gobierno y oposición- guiándose por el modelo aquí expuesto y aplicado… o cualquier otro que les merezca confianza, y actuar en consecuencia… no hay viento favorable para quien(es) no sabe(n) lo que quiere(n).
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