Gobernabilidad - Epílogo

6 - Epílogo

Monografía creado por Víctor Dezerega Cáceres. Extraido de: http://www.gestiopolis.com/recursos/documentos/fulldocs/eco/gobvictor.htm
01 de Junio de 2006

Las emociones las podemos interpretar como predisposiciones a la acción: la emoción originada por la falta -o pérdida- de gobernabilidad, deriva en miedo a no lograr lo que se quiere o a perder lo que se tiene… aunque lo que se tenga sean inciertas posibilidades.

Manifestaciones: movimientos rápidos -de protección y huída- con  tensión corporal, falta de claridad espiritual, mental y lingüística, desinterés y falta de predisposición -para emprender acciones e intentar superar la situación- que no sea protegerse, esconderse, etc.

Tener valentía implica atreverse a actuar, sobreponerse al miedo… e intentar lograr lo que se quiere, pese a las amenazas que se perciban y al miedo que ellas generen… el stress contingente o recurrente -asociado o no al miedo- nos prepara para huir o pelear… excepto que reconociendo nuestro temor:

“respiremos hondo, nos relajemos, nos centremos, nos sincronicemos con otra emoción, nos energicemos con ella y nos expresemos y actuemos con presencia y contacto humano… reconociendo y aceptando lo pertinente de nuestra emoción y las de otros, interpretando lingüísticamente lo que ella nos hace sentir corporalmente a nosotros y a otros… lo que nos da ganas de hacer y no hacer y las consecuencias de ello para nosotros y otros,  y cambiando de emoción cambiando nuestros gestos, postura y respiración  a los de otra emoción menos aflictiva y más atractiva para nosotros y otros, anclemos la emoción así generada, para hacerla volver a voluntad y disfrutarla nosotros y otros… de propia iniciativa o bajo la guía de un Coach”

 

Un Líder Estratégico integra Coaching Gerencial y Liderazgo Transformacional con destrezas de Liderazgo Transaccional y Gerencia Estratégica, y logra de los seguidores esfuerzos y desempeños más allá de las expectativas, con competencia emocional, para:

“influenciarlos, idealizando un comportamiento -a emular- ético y exitoso; motivarlos inspirándolos, con un significado trascendente de lo que intentan lograr; estimularlos intelectualmente, cuestionando supuestos y paradigmas frente a problemas y soluciones; y considerarlos individualmente, tratándolos como seres valiosos, únicos y distintos.”

 

Junto con competencia cognitiva, para:

“motivar, energizar y dirigir la percepción y conducta de los seguidores, haciéndoles comprender lo que se espera de ellos y lo que ellos pueden esperar recibir -a cambio- si satisfacen plenamente sus expectativas costo/beneficio, logrando -estratégicamente- lo mucho que ambiciosamente se quiere con lo mucho que se necesita, lo poco que se tiene y lo difícil y desafiante que se vislumbra el entorno y las acciones de los oponentes”

 

Generar y liderar alianzas ambiciosas y perdurables… y aunar voluntades requiere lo que no siempre abunda: flexibilidad, entereza, pasión, dedicación… además de notables capacidades, para afrontar negociaciones complejas, lo que implica tanto disponer de una mejor alternativa frente un acuerdo negociado como darse cuenta que:

i.       el objetivo de negociar no es alcanzar un acuerdo, el acuerdo es sólo un medio para alcanzar un fin común: mutua satisfacción, legalmente sostenible… si es posible

ii.     el objetivo de negociar no es ganar sino ganar-ganar; de otro modo el que salga perdiendo desconocerá el acuerdo apenas pueda hacerlo, aunque después sea acusado de no mantener su palabra… ateniéndose a las consecuencias, y

iii.  un buen acuerdo es el que satisface suficientemente a las partes, incentivando que se esfuercen por mantener el acuerdo, pues lo contrario perjudicaría a ambas partes…

 

Alcanzar un buen acuerdo bajo presión no es fácil, pero si no es bueno no sirve; lograr un acuerdo válido con personas deshonestas, obcecadas o sin autoridad o poder es aún más difícil, pero no imposible; requiere notable preparación emocional y cognitiva, para: no reaccionar sino respirar hondo, no discutir sino ponerse al lado, no rechazar sino replantear, no presionar sino tender un puente de oro, no atacar sino educar con el poder… la cuestión es perspicacia para no dejarse engañar ni auto engañarse, encontrar intereses comunes y no engancharse en las diferencias, proponiendo múltiples propuestas alternativas ingeniosamente “si…ables” (propuestas difíciles de rechazar).

Al establecer un acuerdo es conveniente chequear tanto las condiciones que lo regulan como las acciones que llevará a cabo cada quién y cuándo -a partir del acuerdo-  pues de otro modo se pueden sobrepasar -sin quererlo- los límites permisibles para todas y cada una de las partes, y provocar que éstas desconozcan abruptamente el acuerdo.

Del mismo modo debemos evitar el triunfalismo, y no cantar victoria antes de tiempo, en especial si ello afecta negativamente a terceras partes, puesto que éstas pueden intervenir con violencia y llevar -a las contrapartes- a desconocer o desvirtuar lo acordado:

Más aún si el compromiso se vislumbra debilucho… falso… ambiguo… e imperceptiblemente condicionado…; en éste aspecto es extraordinariamente útil una gran experticia en la interpretación del lenguaje no verbal… y su coherencia -o no- con el lenguaje verbal.

La pregunta de moda es: ¿qué va a pasar ahora…?  Contestarla implica esquematizar un modelo explicativo de lo que pasó (desobediencia civil pacífica reprimida en forma injusta y equivocada, seguida de desobediencia militar razonable en paralelo con absurdo golpe independiente -pésimamente organizado y auto frustrado- y renuncias presidenciales ingeniosamente manipuladas, en paralelo con improvisado e ingenioso contragolpe… tal vez pre-ensayado), de lo que está pasando y de lo que podría pasar.

Para mí -e insisto que un especialista en escenarios debe formular escenarios posibles y no escenarios preferidos- estamos viviendo en un equilibrio inestable entre los siguientes grupos de poder:

1.     un grupo militar gubernamental, dominante y con liderazgo compartido, negociando con los disidentes militares, por ser estos muchos y menos peligrosos -para ellos- que los del grupo siguiente.

2.     un grupo gubernamental de tendencia policíaca, pro círculos bolivarianos, pro cubano, pro terrorista y anti militarista tradicional, que crece.

3.     un grupo político gubernamental debilitado, que obligado por las circunstancias trata de mantener el fervor popular y su supervivencia, frente a una lucha de poder sin cuartel con -y entre- los grupos anteriores.

4.     una numerosa sociedad civil chavista, alborotada  -y relativamente más homogénea y políticamente más organizada- frente a una sociedad civil de oposición frustrada, poco organizada y sin liderazgo definido, estratégica y políticamente ingenua y heterogénea… dándose cuenta y haciéndose cargo de ésta situación. 

 

Esto configura la vivencia de un escenario de pre-transición, con múltiples maniobras de distracción, pero con claro predominio del ajuste militar, policial y político que probablemente dure pocos días o semanas.

Probablemente esta situación conduzca -para bien o para mal- a un escenario de transición democrática o no democrática de ajuste económico-financiero y político-social, coherente con el signo de quienes pasen a detentar el poder.

Puede que después de pocos meses la transición desemboque en un escenario de post-transición que intente consolidar aceleradamente la transición… o involucione -al poco tiempo- en un nuevo escenario de pre-transición…

Finalmente recordemos -con modestia- que nadie sabe a ciencia cierta lo que va a pasar… la idea es monitorear el entorno, explicitar hipótesis, reformular objetivos y estrategias en consecuencia con ello… y actuar -en consecuencia- respetando principios e ideales.

Invito a los lectores interesados -funcionarios, trabajadores, politólogos, economistas, sociólogos, consultores, directivos, gerentes, empresarios, etc.- a que envíen sus comentarios a gobernabilidad@dezerega.com, haciendo llegar tanto sus ideas como sus valiosos puntos de vista críticos -constructivos o destructivos- argumentados y ojalá documentados: en un próximo número de la revista presentaría una síntesis de lo recibido junto con una versión más profunda y actualizada de éste interesante tema.  Gracias.8.5.02.

Reseña del autor: El Dr. Dezerega es Presidente de D&A, Coach Ontológico (1996), The Newfield Group; Master en Administración de Empresas (1980), IESA; Ingeniero Electricista (1977), UCV; Ingeniero Civil Electricista (1965), U. Chile.

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