Hacia una comunicación política - Comunicación política y ética dialógica
23 de Diciembre de 2005
Ciencias sociales, Historia, Pensamiento y política
La radical asunción productiva del discurso zapatista entre la opinión pública nacional y las organizaciones no gubernamentales no se debe tanto a la identidad ideológica con el movimiento armado como en verdad al carácter innovador de la nueva política de la subjetividad que propone, basándose en la creatividad y el imaginario colectivo de la cultura popular como cultura contrahegemónica.
El discurso zapatista , como sugiere Susan Street, es producto de una mediación intelectual mestiza capaz de una constante traducibilidad entre los grupos dominados, así como de una amplia facilidad transductiva en la construcción de una comunicación dialógica liberadora y una ética comunicativa basada en el uso compartido de la palabra. En este sentido, el núcleo de la identidad zapatista como actor político y social está constituída por la palabra verdadera.
Como un conjunto de sentidos (memoria y utopía), claves en la resistencia indígena y en la luchas campesinas, la palabra verdadera expresa tanto la densidad histórica de los grupos étnicos como una propuesta ética explícita, la de la política del hombre :
"La palabra verdadera se comprende, entonces, como la constelación de sentidos y utopías creadas al calor de la interacción entre dirigidos y dirigentes en el proceso formativo del sujeto zapatista (...) La palabra verdadera expresa el lenguaje político universal de los derechos humanos, donde la democratización se entiende como la extensión de los derechos a toda la humanidad, y comunica a la cosmovisión cultural de un pueblo amerindio concreto con un planteamiento milenario y formas organizativas institucionales referidas a una manera de ser y de gobernarse" (3).
Como discurso de posibilidad, la palabra verdadera se presenta como sostén y fundamento de un nuevo proyecto de sociedad emancipada, cuya vocación dialógica busca antes que nada, y por encima de todo, la construcción de una comunidad de comunicación histórico-posible ("Frente al crimen, la palabra. Frente a la mentira, la palabra. Frente a la muerte, la palabra"). En el discurso zapatista, la democracia abandona pues su tradicional representación institucional para ubicarse en el campo posible de la intercomunicabilidad humana, en tanto que relación social reglada por una ética del discurso. Esta ética discursiva en las comunicaciones zapatistas puede considerarse, en verdad, la clave del éxito comunicativo insurgente, gracias al eco social obtenido entre las organizaciones populares. En efecto, si el EZLN logró amplios apoyos sociales entre la población mexicana y la opinión pública internacional fue, sobre todo, porque pudo poner en marcha, como comenta Alberto Aziz, una nueva forma de hablar al país, estableciendo un vínculo de credibilidad y compromiso permanente con la sociedad civil mexicana y con la llamada aldea global .
La recuperación de la palabra por la política comunicativa zapatista ha favorecido la construcción discursiva de un modo de enunciación política, basado en la transparencia comunicativa y en la autenticidad dialógica de la palabra, que se comparte y se construye intersubjetivamente, garantizando así la autenticidad del sentido y el enunciado de esta comunicación política para el desarrollo transparente de la participación y comunicación públicas. El discurso político de Marcos rompe así las estructuras del discurso oficial de la política mexicana introduciendo justamente la lógica del sentido público en forma de diálogo verdadero.
Esta misma conciencia comunicativa se manifestará además en una reveladora conciencia lingüística capaz de transformar el lenguaje de la política en una nueva política del lenguaje, que llega a poner en evidencia la perversión semántica del poder representado en la persona de Carlos Salinas de Gortari o actualmente en el presidente Ernesto Zedillo ("El sistema político que usted representa - al que usted le debe el haber accedido al poder, que no a la legitimidad - ha prostituido hasta tal punto el lenguaje que, hoy, política es sinónimo de mentira, crimen y traición. Yo sólo le digo que millones de mexicanos quisieran decirle : no le creemos"). La política informativa zapatista dirigirá parte de sus esfuerzos propagandísticos a cuestionar "la ciudad prohibida del Estado y sus medios", monopolizados por la oligarquía mexicana. Con la intención de mostrar el contrasentido y la falta de autenticidad en los discursos y declaraciones oficiales, una y otra vez, los comunicados del EZLN llamarán la atención sobre el discurso de la "gran mentira" de los sectores afines al gobierno, para cuestionar incluso la legitimidad informativa de los medios de comunicación ("Los medios de comunicación se hacen cómplices de la mentira y del silencio") , en su papel de aliados estratégicos del ejecutivo. De este modo, paradójicamente, el pasamontañas ha puesto en evidencia el secretismo y lenguaje eufemístico de la política de salón, tan cara y familiarmente conocida en la cultura posrevolucionaria oficial, según la lógica ocultista del tapado.
A través de diversos comunicados, el movimiento zapatista ha denunciado en este sentido el doble discurso manejado por el gobierno ("Hoy de la boca del mal gobierno sólo ha salido mentira y guerra. Habló doble su voz cuando dijo paz y diálogo, guerra y amenaza decía la verdad que en su mentira ocultaba") y la manipulación mediática instrumentada durante las negociaciones de paz ("Repetir una mentira, reiterarla hasta que, por la magia de la imagen y el sonido, se parezca lo más posible a una verdad. Sigue lo que sigue, las acusaciones de intolerancia, de belicismo, de sectarismo, la preparación de ese ser informe y maleable que es la opinión pública, el golpe mortal a la cabeza zapatista con tropas de élite, los intentos para negociar con un cuerpo sin cabeza, el baño de sangre, la muerte para estabilizar la bolsa de valores, la venta de la imagen de un país nuevamente en calma y tranquilidad, el resurgimiento de la rebeldía, recomenzar, . . . ).
El "¡ Ya basta !" zapatista remite a un cuestionamiento de la cultura informativa del cinismo en defensa de la dignidad, la democracia y .... la verdad. Y, por lo mismo, como expresión insurgente que empezó a circular por todos los espacios de la organización social, plantea una nueva mirada sobre lo que tradicionalmente se ha dado en llamar comunicación alternativa. La nueva forma inédita de dialogar con la sociedad civil en su interpelación democrática a una ética política del discurso, no instrumental, ha favorecido, gracias al esfuerzo zapatista, el surgimiento entre los movimiento sociales de un nuevo modo de comunicación ciudadana que se propone como alternativa emancipadora de desarrollo. El EZLN representa, en este sentido, un ejemplo sin precedentes de comunicación política para la libertad.
La voluntad dialógica del discurso zapatista en su reconocimiento de la sociedad civil ("Luchen y derrótennos") y la capacidad movilizadora de los grupos y actores sociales en su accionar político en busca de un nuevo espacio decididamente plural y heterogéneo han convertido al EZLN en un poderoso medio de comunicación y expresión ciudadana alternativo a las formas convencionales de representación social y política, movilizando amplios contingentes de población en una misma voluntad de comunicación dialógica rebelde, que sin duda ha generado nuevas experiencias de intercambio y socialización pública de los medios privados de comunicación, frente a la tecnoestructura profesional dominada por el corporativismo informativo. La política de "lanzar y recoger la palabra" y de "mandar obedeciendo" han sido los ejes de esta nueva acción política mediante la que el movimiento zapatista ha logrado dar voz a los sin voz, convirtiendo en protagonistas a los diversos grupos de la sociedad civil.
En la aldea global babélica, Chiapas hizo así posible el diálogo y la discusión informativa sobre el problema indígena, en medio de la grave crisis social abierta por el levantamiento. A través del espacio simbólico prefigurado por la acción zapatista, el movimiento popular indígena ha aprendido a construir políticamente nuevas formas de resistencia civil y de oposición social al régimen. Pese a lo que se pudiera pensar en un principio, el éxito comunicacional del EZLN no deja de ser una variante alternativa de resistencia cultural de los sectores indígenas, en su intento por desplegar una guerra simbólica, cuyo objetivo único no es otro sino la lucha por el reconocimiento. Por lo mismo, una de las consignas más recurrentes de Marcos en su discurso es la continua referencia al derecho de expresión de "los sin voz".
El discurso zapatista , como sugiere Susan Street, es producto de una mediación intelectual mestiza capaz de una constante traducibilidad entre los grupos dominados, así como de una amplia facilidad transductiva en la construcción de una comunicación dialógica liberadora y una ética comunicativa basada en el uso compartido de la palabra. En este sentido, el núcleo de la identidad zapatista como actor político y social está constituída por la palabra verdadera.
Como un conjunto de sentidos (memoria y utopía), claves en la resistencia indígena y en la luchas campesinas, la palabra verdadera expresa tanto la densidad histórica de los grupos étnicos como una propuesta ética explícita, la de la política del hombre :
"La palabra verdadera se comprende, entonces, como la constelación de sentidos y utopías creadas al calor de la interacción entre dirigidos y dirigentes en el proceso formativo del sujeto zapatista (...) La palabra verdadera expresa el lenguaje político universal de los derechos humanos, donde la democratización se entiende como la extensión de los derechos a toda la humanidad, y comunica a la cosmovisión cultural de un pueblo amerindio concreto con un planteamiento milenario y formas organizativas institucionales referidas a una manera de ser y de gobernarse" (3).
Como discurso de posibilidad, la palabra verdadera se presenta como sostén y fundamento de un nuevo proyecto de sociedad emancipada, cuya vocación dialógica busca antes que nada, y por encima de todo, la construcción de una comunidad de comunicación histórico-posible ("Frente al crimen, la palabra. Frente a la mentira, la palabra. Frente a la muerte, la palabra"). En el discurso zapatista, la democracia abandona pues su tradicional representación institucional para ubicarse en el campo posible de la intercomunicabilidad humana, en tanto que relación social reglada por una ética del discurso. Esta ética discursiva en las comunicaciones zapatistas puede considerarse, en verdad, la clave del éxito comunicativo insurgente, gracias al eco social obtenido entre las organizaciones populares. En efecto, si el EZLN logró amplios apoyos sociales entre la población mexicana y la opinión pública internacional fue, sobre todo, porque pudo poner en marcha, como comenta Alberto Aziz, una nueva forma de hablar al país, estableciendo un vínculo de credibilidad y compromiso permanente con la sociedad civil mexicana y con la llamada aldea global .
La recuperación de la palabra por la política comunicativa zapatista ha favorecido la construcción discursiva de un modo de enunciación política, basado en la transparencia comunicativa y en la autenticidad dialógica de la palabra, que se comparte y se construye intersubjetivamente, garantizando así la autenticidad del sentido y el enunciado de esta comunicación política para el desarrollo transparente de la participación y comunicación públicas. El discurso político de Marcos rompe así las estructuras del discurso oficial de la política mexicana introduciendo justamente la lógica del sentido público en forma de diálogo verdadero.
Esta misma conciencia comunicativa se manifestará además en una reveladora conciencia lingüística capaz de transformar el lenguaje de la política en una nueva política del lenguaje, que llega a poner en evidencia la perversión semántica del poder representado en la persona de Carlos Salinas de Gortari o actualmente en el presidente Ernesto Zedillo ("El sistema político que usted representa - al que usted le debe el haber accedido al poder, que no a la legitimidad - ha prostituido hasta tal punto el lenguaje que, hoy, política es sinónimo de mentira, crimen y traición. Yo sólo le digo que millones de mexicanos quisieran decirle : no le creemos"). La política informativa zapatista dirigirá parte de sus esfuerzos propagandísticos a cuestionar "la ciudad prohibida del Estado y sus medios", monopolizados por la oligarquía mexicana. Con la intención de mostrar el contrasentido y la falta de autenticidad en los discursos y declaraciones oficiales, una y otra vez, los comunicados del EZLN llamarán la atención sobre el discurso de la "gran mentira" de los sectores afines al gobierno, para cuestionar incluso la legitimidad informativa de los medios de comunicación ("Los medios de comunicación se hacen cómplices de la mentira y del silencio") , en su papel de aliados estratégicos del ejecutivo. De este modo, paradójicamente, el pasamontañas ha puesto en evidencia el secretismo y lenguaje eufemístico de la política de salón, tan cara y familiarmente conocida en la cultura posrevolucionaria oficial, según la lógica ocultista del tapado.
A través de diversos comunicados, el movimiento zapatista ha denunciado en este sentido el doble discurso manejado por el gobierno ("Hoy de la boca del mal gobierno sólo ha salido mentira y guerra. Habló doble su voz cuando dijo paz y diálogo, guerra y amenaza decía la verdad que en su mentira ocultaba") y la manipulación mediática instrumentada durante las negociaciones de paz ("Repetir una mentira, reiterarla hasta que, por la magia de la imagen y el sonido, se parezca lo más posible a una verdad. Sigue lo que sigue, las acusaciones de intolerancia, de belicismo, de sectarismo, la preparación de ese ser informe y maleable que es la opinión pública, el golpe mortal a la cabeza zapatista con tropas de élite, los intentos para negociar con un cuerpo sin cabeza, el baño de sangre, la muerte para estabilizar la bolsa de valores, la venta de la imagen de un país nuevamente en calma y tranquilidad, el resurgimiento de la rebeldía, recomenzar, . . . ).
El "¡ Ya basta !" zapatista remite a un cuestionamiento de la cultura informativa del cinismo en defensa de la dignidad, la democracia y .... la verdad. Y, por lo mismo, como expresión insurgente que empezó a circular por todos los espacios de la organización social, plantea una nueva mirada sobre lo que tradicionalmente se ha dado en llamar comunicación alternativa. La nueva forma inédita de dialogar con la sociedad civil en su interpelación democrática a una ética política del discurso, no instrumental, ha favorecido, gracias al esfuerzo zapatista, el surgimiento entre los movimiento sociales de un nuevo modo de comunicación ciudadana que se propone como alternativa emancipadora de desarrollo. El EZLN representa, en este sentido, un ejemplo sin precedentes de comunicación política para la libertad.
La voluntad dialógica del discurso zapatista en su reconocimiento de la sociedad civil ("Luchen y derrótennos") y la capacidad movilizadora de los grupos y actores sociales en su accionar político en busca de un nuevo espacio decididamente plural y heterogéneo han convertido al EZLN en un poderoso medio de comunicación y expresión ciudadana alternativo a las formas convencionales de representación social y política, movilizando amplios contingentes de población en una misma voluntad de comunicación dialógica rebelde, que sin duda ha generado nuevas experiencias de intercambio y socialización pública de los medios privados de comunicación, frente a la tecnoestructura profesional dominada por el corporativismo informativo. La política de "lanzar y recoger la palabra" y de "mandar obedeciendo" han sido los ejes de esta nueva acción política mediante la que el movimiento zapatista ha logrado dar voz a los sin voz, convirtiendo en protagonistas a los diversos grupos de la sociedad civil.
En la aldea global babélica, Chiapas hizo así posible el diálogo y la discusión informativa sobre el problema indígena, en medio de la grave crisis social abierta por el levantamiento. A través del espacio simbólico prefigurado por la acción zapatista, el movimiento popular indígena ha aprendido a construir políticamente nuevas formas de resistencia civil y de oposición social al régimen. Pese a lo que se pudiera pensar en un principio, el éxito comunicacional del EZLN no deja de ser una variante alternativa de resistencia cultural de los sectores indígenas, en su intento por desplegar una guerra simbólica, cuyo objetivo único no es otro sino la lucha por el reconocimiento. Por lo mismo, una de las consignas más recurrentes de Marcos en su discurso es la continua referencia al derecho de expresión de "los sin voz".
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