Hacia una comunicación política - MOVIMIENTOS SOCIALES, COMUNICACIÓN DEMOCRÁTICA Y NUEVA POLITI
Monografía creado por Francisco Sierra Caballero. Extraido de: http://www.manje.net/biblioteca/zapata.html
23 de Diciembre de 2005
Ciencias sociales, Historia, Pensamiento y política
4 - MOVIMIENTOS SOCIALES, COMUNICACIÓN DEMOCRÁTICA Y NUEVA POLITI
Como hemos mencionado (4), el éxito comunicativo de la política informativa del EZLN dependió además, en buena medida, de su amplia potencia movilizadora, que hizo posible la emergencia de una significativa estructura de movimientos sociales, cuya experiencia de más de veinte años de lucha servirá como elemento dinamizador de apoyo social en la intensificación de la ofensiva zapatista durante las etapas críticas del conflicto. La guerra de los medios desplegada por el EZLN y el aparato de propaganda del Estado, y sus aliados tradicionales, fue sin lugar a dudas decisivamente determinada por la participación activa e innovadora de las redes de la sociedad civil, que además de lograr detener la política represiva del gobierno fue capaz de consensuar públicamente la necesidad de mecanismos de distensión y diálogo público.
El papel de las redes ciudadanas en el conflicto será vital no sólo porque con su trabajo se garantizaría la provisión de víveres a las poblaciones afectadas, favoreciendo la ruptura del cerco militar y el respeto mínimo a los derechos humanos, sino también , y sobre todo, porque con su constante movilización difundirán al conjunto de la población los pormenores del conflicto, constituyéndose en una red eficaz de información alternativa a la propaganda oficial. Lo significativo del conflicto de Chiapas en términos de información y comunicación será precisamente la insurgencia de la sociedad, que una vez más en el caso de México va a reclamar públicamente su derecho a estar bien informada y a asomarse con toda libertad por los espacios ocluídos del sistema dominante de comunicación. La extensión y densidad de las nuevas redes ciudadanas ha llegado a cuestionar incluso el tradicional monopolio de los medios electrónicos de información, dando pie hasta la fecha a una vasta producción audiovisual en toda la República (5).
Como señala el profesor Orozco , "EZLN, sociedad civil y prensa escrita se instauran como protagonistas activos en la conformación de la opinión pública, antes esencialmente definida por los intereses privados de los dueños de los medios electrónicos y por el gobierno (...) De aquí se han generado productos de medios específicos, videos y fotografías en particular, pero también algo casi inédito en estos tiempos electrónicos de libre comercio : redes informativas, discusiones informales, y foros de reflexión sobre los acontecimientos de Chiapas" (6). Así, mientras el gobierno y la tecnoestructura propagandística del Estado procuraban aislar y hacer desaparecer el conflicto y al propio grupo armado simbólica y físicamente del espacio público mexicano, con el apoyo indispensable de los medios electrónicos de información, la actividad informativa de solidaridad de las organizaciones no gubernamentales hizo posible que la opinión pública nacional e internacional tuviera acceso a información veraz y actualizada sobre la evolución del conflicto, difundiendo los problemas y grave situación de la guerra chiapaneca a las comunidades cristianas, las escuelas, las universidades, las asociaciones de colonos, los medios alternativos y comunitarios del país y , por supuesto, también las embajadas.
Las organizaciones civiles y los movimientos sociales fueron en verdad los principales agentes de propagación que crearon el escenario en el que se delimitó y filtró la mayoría de los flujos informativos generados en torno al conflicto en un sentido favorable a la democracia. Han sido estos viejos y nuevos movimientos sociales los que han canalizado la estrategia de propaganda del EZLN, filtrando, en el sentido originario de la palabra propagar, los mensajes, comunicados y propuestas de negociación del Ejército Zapatista. La respuesta solidaria de apoyo e identificación de amplios círculos populares, de organizaciones civiles, movimientos ciudadanos, intelectuales y organizaciones no gubernamentales a lo ancho y largo de la República, incluso en diferentes puntos del planeta, han favorecido hasta ahora un poder amplificador del zapatismo, desde los primeros días del alzamiento en el que la propia sociedad civil pudo ejercer de manera efectiva su derecho a la libertad de expresión. La política zapatista en materia de comunicación ha instaurado, en este sentido, un nuevo modelo de uso y desarrollo de la comunicación alternativa a través de los medios de difusión social. Esta es quizás la principal aportación mediática del Ejército Zapatista, que conecta con el nuevo pensamiento social de la epistemología sistémica de la red.
Tal y como señala el profesor Galindo, hoy nos encontramos en la sociedad de la información ante una nueva realidad emergente, caracterizada por el valor de lo virtual y lo complejo. Ambos conceptos por igual aproximan hoy teóricamente la novedosa diversidad del tejido y/o entramado de lo social , que vemos construirse en el momento histórico actual que nos ha tocado vivir. El EZLN, en este sentido, ha sabido intuir con gran acierto, las condiciones sociales de este nuevo escenario político en el que nos movemos simbólicamente, para proyectar, con gran creatividad e ingenio de su parte, una muy particular guerra ideológica "intergaláctica" en contra del neoliberalismo y el gobierno mexicano, basada en la multiplicación, la diversidad, la creatividad y el uso democrático de la comunicación por la propia sociedad civil.
La horizontalización del espacio social ha favorecido, en esta (dia-)lógica, la explosión de energías acumuladas en la apertura reticular creativa del espacio social, cada vez más heterotópico, diverso, plural, complejo y utópico, esto es, cada vez más virtual y, por consiguiente, creativo y transformador. En este sentido, la lógica de la red, la lógica de relaciones e interacciones horizontales representa una forma distinta de organización social, del futuro que nos ha anticipado con gran clarividencia como alternativa social el zapatismo. "Alrededor del EZLN se configuró un movimiento que permitió hacer visible no sólo las condiciones de vida de ciertas regiones del Estado de Chiapas, sino también las condiciones de organización y relación social del ciberespacio y de las comunidades virtuales" (7).
La apertura , por ejemplo , de una comunidad cibercultural de apoyo al movimiento insurgente indígena favoreció la creación de lazos de solidaridad mediante la configuración de todo tipo de redes : desde la defensa de los derechos indígenas, a la redes feministas interesadas por las luchas de las mujeres zapatistas , las redes sobre asuntos latinoamericanos o las mismas redes de debate político, o vinculadas a la izquierda emancipadora.
De hecho, parte del éxito de la política neozapatista en el campo de la comunicación se ha debido, en buena medida , a la internacionalización de sus proclamas y la creación de una comunidad virtual más allá de los frentes regionales en los que se desarrolló la guerra, mediante la utilización inteligente y espontánea del ciberespacio en favor del diálogo. El uso de las redes electrónicas para la configuración de nuevas redes y movimientos sociales ha sido una de las bases más importantes que hasta ahora ha garantizado el respaldo sociopolítico a las reivindicaciones zapatistas.
Ahora bien, Internet sólo ha sido una experiencia más en la configuración de este novedoso proceso ecológico en torno a la información y la propaganda. El desarrollo informático de los canales de solidaridad con el EZLN son más bien relevantes en cuanto sintomáticos de la emergencia de un orden comunicativo y social distinto que remite a la lógica de la red, como estructura o sistema de autoorganización social, que en parte hace posible una nueva forma original de comunicación política, sugerida por el EZLN, gracias a su amplio potencial emancipador para el estrechamiento de nuevos lazos y la construcción de socialidades distintas en el marco de una nueva cultura virtual. Si por algo es significativa la guerra en Chiapas es justamente por el anuncio de otro modo político más informal, espontáneo, cotidiano y emancipador que Internet, las nuevas tecnologías y el sistema o ecología cultural de la información ofrece en estos momentos a las redes sociales como redes informales abiertas a los mundos de vida de la solidaridad, el diálogo y la política de la intersubjetividad.
"La comunidad virtual - como comenta el profesor Galindo - es la configuración de espacios de colaboración. Supone múltiples entidades independientes en su evolución simultánea gracias a una interacción constante. Una forma social compleja, tan compleja como las actuales, distinta y con una economía de movimientos físicos superior. Su corazón es la voluntad de construirse, es una producción simbólica colectiva de mundos representados y compartidos. En la comunidad virtual todos participan y construyen, todos comparten lo construido. Lo que garantiza la horizontalidad y acceso a la información es la estructura de la red, no hay centro, todos son nodos de circulación y producción" . Lo novedoso, en efecto, de este movimiento social que ha sido atravesado por la comunicación en su pensamiento de la realidad como un ejercicio creativo de clara invitación a la imaginación y apertura de nuevos mundos posibles, es justamente la posibilidad práctica de lo que algunos autores han nombrado sólo teóricamente. Gracias a esta apuesta visionaria por el recurso a la palabra y a una política críticamente metacomunicativa, el curso de los acontecimientos en Chiapas ha permitido hablar de diálogo más que de guerra, y ha abierto los horizontes prácticos a la sociedad civil en su búsqueda de nuevos espacios y formas de organización.
El Primer Encuentro Intercontinental por la Humanidad y Contra el Neoliberalismo fue en este sentido una prueba demostrativa de esta gran capacidad de convocatoria y el carácter y potencial innovador de las redes sociales, basadas en el pluralismo y la apertura dialógica, en las que confluyen actores y movimientos de todo tipo : desde las ya tradicionales Organizaciones No Gubernamentales (ONG´s), a las diferentes asociaciones religiosas, personalidades del mundo político y cultural, intelectuales y académicos de diferentes países, colectivos universitarios, organizaciones de solidaridad, etc . . . etc . . . Es más, el propio encuentro fue pensado con la lógica de red como una forma innovadora de extensión y multiplicación compleja de las formas de resistencia civil, en todo tiempo y en cualquier lugar, a través de la conformación de nuevos lazos y redes de solidaridad creativa, frente a las tradicionales formas no sociogramáticas en las que el poder nos tiene enredados. En otras palabras, el encuentro de La Realidad demostró al mundo la posibilidad de transformarse a sí mismo , mediante una nueva forma de pronunciar la realidad no tópica, sino u-tópica. Esto es, la conciencia comunicacional y lingüística que ha introducido tímidamente entre los movimientos sociales y la sociedad civil el zapatismo, como referencia discursiva revolucionaria por su valor antagónico frente al discurso oficial carente de significados y sentido social, hace hoy posible una nueva cultura política de la subjetividad y una comunicación política distinta, basada en el poder telúrico de la palabra, el diálogo y el acuerdo democrático, cuya estructura podría renovar las formas de intervención social de las organizaciones y el uso de los nuevos y viejos medios de información, no ya de manera instrumental, sino de manera plural, abierta, intersubjetiva, imaginaria, poética y des-territorializada, capaz de provocar fugas y diferencias tan insoslayables como igualmente favorecedoras del encuentro.
El ejemplo de la experiencia política zapatista apunta en este sentido un importante reto, que reclama ahora un esfuerzo reflexivo sobre la lección dada , en términos de comunicación política, por los movimientos populares indígenas y la sociedad civil , en general; esto es, si el futuro del zapatismo, como ha declarado el propio Subcomandante Marcos, siempre estuvo ligado al uso del lenguaje (8), qué puede suceder si se extiende esta cultura dialógica del discurso, cuál puede ser el futuro de este esfuerzo por construir redes de encuentro, comunicación y diálogo social. ¿ Podrá lograr el movimiento ciudadano en México la extensión de devenires no imaginados en la reconstrucción civil de la sociedad, más allá de las redes clientelares que la atenazan ?. ¿ Podrán los pueblos indígenas en México y América Latina transformar el espacio público desde la compleja y local situación comunicativa a la que tradicionalmente han sido relegados ?. ¿ Podrán las organizaciones campesinas y étnicas del subcontinente nombrar otra realidad distinta, creativa, plural, verdaderamente mestiza y equilibrada en el horizonte de las naciones latinoamericanas ? ¿ O seguiremos incomunicados en el lugar común de la redundancia administrada electrónicamente por los medios oligopólicos de información, navegando por los espacios trillados del imaginario claustrofóbico del pensamiento convencional ? .... Las respuestas a estas preguntas sin duda plantean, por fortuna, numerosas dudas sobre el futuro y dirección - si es que la tiene - de eso que hemos convenido llamar proceso de globalización, sociedad del conocimiento o civilización tecnológica. Se trata de respuestas diversas y todas ellas posibles, que afectan al orden social, político, comunicativo y cultural, que, en cualquier caso, no pueden determinarse a priori. Tales respuestas más que ejercicios de anticipación en un alarde de poder predictivo deben ser entendidas como simples iluminaciones (Walter Benjamin). Más que clausuras interpretativas estas preguntas sugieren, a partir del problema de Chiapas, nuevos campos abiertos al pensamiento, la reflexión y la praxis. En otras palabras, como todo saber en la historia, la respuesta la tiene el interlocutor y los actores sociales. Hay que volver a la historia, así, humildemente, y con minúsculas, sencillamente a partir de lo cotidiano, . . . como la palabra de los hombres verdaderos.
El papel de las redes ciudadanas en el conflicto será vital no sólo porque con su trabajo se garantizaría la provisión de víveres a las poblaciones afectadas, favoreciendo la ruptura del cerco militar y el respeto mínimo a los derechos humanos, sino también , y sobre todo, porque con su constante movilización difundirán al conjunto de la población los pormenores del conflicto, constituyéndose en una red eficaz de información alternativa a la propaganda oficial. Lo significativo del conflicto de Chiapas en términos de información y comunicación será precisamente la insurgencia de la sociedad, que una vez más en el caso de México va a reclamar públicamente su derecho a estar bien informada y a asomarse con toda libertad por los espacios ocluídos del sistema dominante de comunicación. La extensión y densidad de las nuevas redes ciudadanas ha llegado a cuestionar incluso el tradicional monopolio de los medios electrónicos de información, dando pie hasta la fecha a una vasta producción audiovisual en toda la República (5).
Como señala el profesor Orozco , "EZLN, sociedad civil y prensa escrita se instauran como protagonistas activos en la conformación de la opinión pública, antes esencialmente definida por los intereses privados de los dueños de los medios electrónicos y por el gobierno (...) De aquí se han generado productos de medios específicos, videos y fotografías en particular, pero también algo casi inédito en estos tiempos electrónicos de libre comercio : redes informativas, discusiones informales, y foros de reflexión sobre los acontecimientos de Chiapas" (6). Así, mientras el gobierno y la tecnoestructura propagandística del Estado procuraban aislar y hacer desaparecer el conflicto y al propio grupo armado simbólica y físicamente del espacio público mexicano, con el apoyo indispensable de los medios electrónicos de información, la actividad informativa de solidaridad de las organizaciones no gubernamentales hizo posible que la opinión pública nacional e internacional tuviera acceso a información veraz y actualizada sobre la evolución del conflicto, difundiendo los problemas y grave situación de la guerra chiapaneca a las comunidades cristianas, las escuelas, las universidades, las asociaciones de colonos, los medios alternativos y comunitarios del país y , por supuesto, también las embajadas.
Las organizaciones civiles y los movimientos sociales fueron en verdad los principales agentes de propagación que crearon el escenario en el que se delimitó y filtró la mayoría de los flujos informativos generados en torno al conflicto en un sentido favorable a la democracia. Han sido estos viejos y nuevos movimientos sociales los que han canalizado la estrategia de propaganda del EZLN, filtrando, en el sentido originario de la palabra propagar, los mensajes, comunicados y propuestas de negociación del Ejército Zapatista. La respuesta solidaria de apoyo e identificación de amplios círculos populares, de organizaciones civiles, movimientos ciudadanos, intelectuales y organizaciones no gubernamentales a lo ancho y largo de la República, incluso en diferentes puntos del planeta, han favorecido hasta ahora un poder amplificador del zapatismo, desde los primeros días del alzamiento en el que la propia sociedad civil pudo ejercer de manera efectiva su derecho a la libertad de expresión. La política zapatista en materia de comunicación ha instaurado, en este sentido, un nuevo modelo de uso y desarrollo de la comunicación alternativa a través de los medios de difusión social. Esta es quizás la principal aportación mediática del Ejército Zapatista, que conecta con el nuevo pensamiento social de la epistemología sistémica de la red.
Tal y como señala el profesor Galindo, hoy nos encontramos en la sociedad de la información ante una nueva realidad emergente, caracterizada por el valor de lo virtual y lo complejo. Ambos conceptos por igual aproximan hoy teóricamente la novedosa diversidad del tejido y/o entramado de lo social , que vemos construirse en el momento histórico actual que nos ha tocado vivir. El EZLN, en este sentido, ha sabido intuir con gran acierto, las condiciones sociales de este nuevo escenario político en el que nos movemos simbólicamente, para proyectar, con gran creatividad e ingenio de su parte, una muy particular guerra ideológica "intergaláctica" en contra del neoliberalismo y el gobierno mexicano, basada en la multiplicación, la diversidad, la creatividad y el uso democrático de la comunicación por la propia sociedad civil.
La horizontalización del espacio social ha favorecido, en esta (dia-)lógica, la explosión de energías acumuladas en la apertura reticular creativa del espacio social, cada vez más heterotópico, diverso, plural, complejo y utópico, esto es, cada vez más virtual y, por consiguiente, creativo y transformador. En este sentido, la lógica de la red, la lógica de relaciones e interacciones horizontales representa una forma distinta de organización social, del futuro que nos ha anticipado con gran clarividencia como alternativa social el zapatismo. "Alrededor del EZLN se configuró un movimiento que permitió hacer visible no sólo las condiciones de vida de ciertas regiones del Estado de Chiapas, sino también las condiciones de organización y relación social del ciberespacio y de las comunidades virtuales" (7).
La apertura , por ejemplo , de una comunidad cibercultural de apoyo al movimiento insurgente indígena favoreció la creación de lazos de solidaridad mediante la configuración de todo tipo de redes : desde la defensa de los derechos indígenas, a la redes feministas interesadas por las luchas de las mujeres zapatistas , las redes sobre asuntos latinoamericanos o las mismas redes de debate político, o vinculadas a la izquierda emancipadora.
De hecho, parte del éxito de la política neozapatista en el campo de la comunicación se ha debido, en buena medida , a la internacionalización de sus proclamas y la creación de una comunidad virtual más allá de los frentes regionales en los que se desarrolló la guerra, mediante la utilización inteligente y espontánea del ciberespacio en favor del diálogo. El uso de las redes electrónicas para la configuración de nuevas redes y movimientos sociales ha sido una de las bases más importantes que hasta ahora ha garantizado el respaldo sociopolítico a las reivindicaciones zapatistas.
Ahora bien, Internet sólo ha sido una experiencia más en la configuración de este novedoso proceso ecológico en torno a la información y la propaganda. El desarrollo informático de los canales de solidaridad con el EZLN son más bien relevantes en cuanto sintomáticos de la emergencia de un orden comunicativo y social distinto que remite a la lógica de la red, como estructura o sistema de autoorganización social, que en parte hace posible una nueva forma original de comunicación política, sugerida por el EZLN, gracias a su amplio potencial emancipador para el estrechamiento de nuevos lazos y la construcción de socialidades distintas en el marco de una nueva cultura virtual. Si por algo es significativa la guerra en Chiapas es justamente por el anuncio de otro modo político más informal, espontáneo, cotidiano y emancipador que Internet, las nuevas tecnologías y el sistema o ecología cultural de la información ofrece en estos momentos a las redes sociales como redes informales abiertas a los mundos de vida de la solidaridad, el diálogo y la política de la intersubjetividad.
"La comunidad virtual - como comenta el profesor Galindo - es la configuración de espacios de colaboración. Supone múltiples entidades independientes en su evolución simultánea gracias a una interacción constante. Una forma social compleja, tan compleja como las actuales, distinta y con una economía de movimientos físicos superior. Su corazón es la voluntad de construirse, es una producción simbólica colectiva de mundos representados y compartidos. En la comunidad virtual todos participan y construyen, todos comparten lo construido. Lo que garantiza la horizontalidad y acceso a la información es la estructura de la red, no hay centro, todos son nodos de circulación y producción" . Lo novedoso, en efecto, de este movimiento social que ha sido atravesado por la comunicación en su pensamiento de la realidad como un ejercicio creativo de clara invitación a la imaginación y apertura de nuevos mundos posibles, es justamente la posibilidad práctica de lo que algunos autores han nombrado sólo teóricamente. Gracias a esta apuesta visionaria por el recurso a la palabra y a una política críticamente metacomunicativa, el curso de los acontecimientos en Chiapas ha permitido hablar de diálogo más que de guerra, y ha abierto los horizontes prácticos a la sociedad civil en su búsqueda de nuevos espacios y formas de organización.
El Primer Encuentro Intercontinental por la Humanidad y Contra el Neoliberalismo fue en este sentido una prueba demostrativa de esta gran capacidad de convocatoria y el carácter y potencial innovador de las redes sociales, basadas en el pluralismo y la apertura dialógica, en las que confluyen actores y movimientos de todo tipo : desde las ya tradicionales Organizaciones No Gubernamentales (ONG´s), a las diferentes asociaciones religiosas, personalidades del mundo político y cultural, intelectuales y académicos de diferentes países, colectivos universitarios, organizaciones de solidaridad, etc . . . etc . . . Es más, el propio encuentro fue pensado con la lógica de red como una forma innovadora de extensión y multiplicación compleja de las formas de resistencia civil, en todo tiempo y en cualquier lugar, a través de la conformación de nuevos lazos y redes de solidaridad creativa, frente a las tradicionales formas no sociogramáticas en las que el poder nos tiene enredados. En otras palabras, el encuentro de La Realidad demostró al mundo la posibilidad de transformarse a sí mismo , mediante una nueva forma de pronunciar la realidad no tópica, sino u-tópica. Esto es, la conciencia comunicacional y lingüística que ha introducido tímidamente entre los movimientos sociales y la sociedad civil el zapatismo, como referencia discursiva revolucionaria por su valor antagónico frente al discurso oficial carente de significados y sentido social, hace hoy posible una nueva cultura política de la subjetividad y una comunicación política distinta, basada en el poder telúrico de la palabra, el diálogo y el acuerdo democrático, cuya estructura podría renovar las formas de intervención social de las organizaciones y el uso de los nuevos y viejos medios de información, no ya de manera instrumental, sino de manera plural, abierta, intersubjetiva, imaginaria, poética y des-territorializada, capaz de provocar fugas y diferencias tan insoslayables como igualmente favorecedoras del encuentro.
El ejemplo de la experiencia política zapatista apunta en este sentido un importante reto, que reclama ahora un esfuerzo reflexivo sobre la lección dada , en términos de comunicación política, por los movimientos populares indígenas y la sociedad civil , en general; esto es, si el futuro del zapatismo, como ha declarado el propio Subcomandante Marcos, siempre estuvo ligado al uso del lenguaje (8), qué puede suceder si se extiende esta cultura dialógica del discurso, cuál puede ser el futuro de este esfuerzo por construir redes de encuentro, comunicación y diálogo social. ¿ Podrá lograr el movimiento ciudadano en México la extensión de devenires no imaginados en la reconstrucción civil de la sociedad, más allá de las redes clientelares que la atenazan ?. ¿ Podrán los pueblos indígenas en México y América Latina transformar el espacio público desde la compleja y local situación comunicativa a la que tradicionalmente han sido relegados ?. ¿ Podrán las organizaciones campesinas y étnicas del subcontinente nombrar otra realidad distinta, creativa, plural, verdaderamente mestiza y equilibrada en el horizonte de las naciones latinoamericanas ? ¿ O seguiremos incomunicados en el lugar común de la redundancia administrada electrónicamente por los medios oligopólicos de información, navegando por los espacios trillados del imaginario claustrofóbico del pensamiento convencional ? .... Las respuestas a estas preguntas sin duda plantean, por fortuna, numerosas dudas sobre el futuro y dirección - si es que la tiene - de eso que hemos convenido llamar proceso de globalización, sociedad del conocimiento o civilización tecnológica. Se trata de respuestas diversas y todas ellas posibles, que afectan al orden social, político, comunicativo y cultural, que, en cualquier caso, no pueden determinarse a priori. Tales respuestas más que ejercicios de anticipación en un alarde de poder predictivo deben ser entendidas como simples iluminaciones (Walter Benjamin). Más que clausuras interpretativas estas preguntas sugieren, a partir del problema de Chiapas, nuevos campos abiertos al pensamiento, la reflexión y la praxis. En otras palabras, como todo saber en la historia, la respuesta la tiene el interlocutor y los actores sociales. Hay que volver a la historia, así, humildemente, y con minúsculas, sencillamente a partir de lo cotidiano, . . . como la palabra de los hombres verdaderos.
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