Las organizaciones deberán afrontar un proceso de transformación para crear una nueva arquitectura organizacional, que promueva una visión de procesos, el trabajo en equipo con base en roles enriquecidos y flexibles. El rediseño hacia procesos debe hacerlo la misma gente, en equipos interfuncionales y orientados hacia una nueva visión y filosofía empresarial, teniendo en cuenta que si no se rediseña el subsistema social (En parte lo que llamaríamos procesos de Gestión Humana y desarrollo de habilidades), estamos condenados al fracaso. El trabajo en equipo debe ser la norma y no la excepción. Sabemos que los seres humanos en conjunto son capaces de grandes realizaciones. Siempre dijimos que debemos unir esfuerzos para multiplicar resultados. Sin embargo, por algún extraño mecanismo derivado de la tecnología, construímos organizaciones para seres solitarios, creamos cargos y divisiones que entorpecen la unión y, más aún sistemas de control que disminuyen las posibilidades de un aporte colectivo por parte de los integrantes de la empresa. La integración del sistema organizacional surge como un camino viable y lógico para multiplicar la efectividad de la Empresa. El trabajo es equipo, los procesos de operación conjunta y la asimilación de roles con alta interdependencia traen una nueva concepción del trabajo, donde la utilización inteligente de la capacidad individual se combina con la colectiva, generando equipos unidos por objetivos comunes en un sistema de alta interacción que potencializa la obtención de resultados, disminuye la dependencia y respeta la condición del hombre como ser social.
Finalmente, dado que el tema de roles y gestión humana es tan importante, que he decidido abrirle un capitulo aparte.