4 - El texto

Monografía creado por Erasto Antonio Espino Barahona. Extraido de: http://www.ucm.es/info/especulo/numero14/n_imperi.html
29 de Agosto de 2006

Lo primero que llama la atención de "Noticias..." es el prólogo -voz del autor implícito- que revela varias operaciones semántico-textuales: Autoconciencia de estar narrando una historia real, concesión contextualizadora dirigida al lector y operación discursiva que se vuelve topic de sí misma al tematizarse, explícitamente, el problema del referente:

En 1861, el Presidente Benito Juárez suspendió los pagos de la deuda externa mexicana.
Esta suspensión sirvió de pretexto al entonces emperador de los franceses, Napoleón III, para enviar a México un ejército de ocupación, con el fin de crear en ese país una monarquía al frente de la cual estaría un príncipe cátolico europeo. El elegido fue el Archiduque austríaco Fernando Maximiliano de Habsburgo, quien a mediados de 1864 llegó a México en compañia de su mujer, la Princesa Carlota de Bélgica. Este libro se basa en este hecho histórico y en el destino trágico de los efímeros Emperadores de México. 9

Se introduce así la tarea de narrar un hecho que ha sido sujeto a previos escrutinios. Lo que se quiere, entonces, no es sacar del olvido ciertos acontecimientos, sino reordenar datos y reinterpretarlos, produciendo una nueva organización de las lecturas del pasado, lo que Morelo-Frosch denomina "la ficción de la historia". 10

Esta reescritura de la Historia parte de "la certeza de que es imposible organizar discursivamente la experiencia histórica con modelos lógicos, trascendentes, con narraciones ejemplares (...) sino que se trata de traer al público narraciones privadas, testimonios personales" (Morelo-Frosch, 205). Lo anterior explica la presencia estructural (y fundante) de los largos monólogos interiores de Carlota desde el "Castillo de Bouchout" o "de la correspondencia -incompleta- entre dos hermanos", a lo largo de todo el texto.

"La imaginación, la loca de la casa"

Este epígrafe proporciona el marco (frame) para leer no sólo el capítulo I sino las otras intervenciones de la voz narrativa de Carlota11 que -loca y desde su encierro en Bouchout- re-cuenta la Historia de un modo irónico, lúcido y crítico. Su locura -dato histórico- se textualiza como resorte accional que el autor no desaprovecha: Un personaje enajenado permite contar otra(s) historia(s) con una retórica libre de condicionamientos sociales o ideológicos. Si la imaginación -la loca de la casa- impera, todo se puede decir, y todo se dirá por medio de Carlota : "es mi privilegio, el privilegio de los sueños y el de los locos, inventar si quiero un inmenso castillo de palabras, palabras tan ligeras como el aire en el que flotan" (117 ).

¿Falsificación de la historia, entonces? Todo lo contrario, pues como afirma Noe Jitrik, en la nueva novela histórica, "la verdad puede ser más plena por la intervención de la mentira, o más densa; en cambio, la verdad que no pasa por esa prueba puede aparecer como más superficial, o fragmentaria, o sin fundamento"12 . Es así, cómo una construcción ficcional -el delirio monologal de la emperatriz mexicana- le permite al narrador emitir un juicio negativo sobre la politica imperial francesa, a partir de un hecho verídico:13 la paranoia obsesiva de Carlota con el envenenamiento:

...Maximiliano, diles que no es verdad, que tú siempre fuiste y serás el amor de mi vida, y que si estoy loca es de hambre y de sed, y que siempre lo he estado desde ese día en el palacio de Saint Cloud en que el mismísimo diablo Napoleón Tercero y su mujer Eugenia de Montijo me ofrecieron un vaso de naranjada fría y yo supe y lo sabía todo el mundo que estaba envenenada porque no les bastaba habernos traicionado, querían borrarnos de la faz de la Tierra, envenarnos. (15)

La focalización ideológica sobre fuentes documentales anteriores es otra de las prácticas textuales de la metaficción. Una manera de leer que -autoconcientemente- "inscribe textos pre-existentes en un nuevo discurso". (Morelo-Frosch, 201). De esta manera, el narrador nos da cuenta de esos "fragmentos, exclusiones, vacíos, zonas opacas e inteligibles del decir" (Morelo-Frosch, 202) dejadas apriorísticamente de lado por el discurso del establishment. Con esta operación discursiva (y ficcional), el texto de "Noticias..." funciona como una re-narrativización, mediante la cual la figura de Carlota puede contar

la historia trivial de mi locura y mi soledad, las memorias vacías de sesenta años de olvido, el oscuro diario de veintidós mil días que se transformaron en veintidós mil noches. Esa es la historia que a nadie le interesa. 492

De hecho, cabe interrogarse ¿cuál discurso histórico de la Modernidad dio cuenta per se del drama personal de la enajenada Carlota14, de sus obsesiones o lo que es más revelador, del juicio que desde y sobre la Historia podía emitir ella como protagonista y testigo privilegiado de los avatares del Imperio mexicano?

Uno se pregunta también, qué historiografía esconde, o mejor, revela Noticias de Imperio a través de esta re-narrativización del referente, de ese "reescribir lo que no se escribió", como dice Rincón. Si se considera que "la historia es, finalmente, una operación del lenguaje: [y, por ende] sabremos del pasado y sabremos del presente, lo que de ellos sobreviva, dicho o escrito".15 Se entiende entonces la historiografía subyacente a Noticias del Imperio: el texto permite (re)escribir un dicurso abierto que descontruye la historia al arrancarla "del mito petrificado del historiador para devolverla al hombre, (...) [y la] transforma en proceso vivencial, en memoria no de pasado muerto; sino en memoria del porvenir; no en acto mudo de gesticulador sino en energía en gestación y perpetuo renacimiento".16


Benito Juárez o los complejos y conflictos de conciencia del poder

Noticias del Imperio, como toda novela de hoy es bajtiniana, quiero decir, ambigua, dialógica y, por ende, da cuenta de un movimiento de desentronización que abarca todos los sectores del tejido social. Se entra así, en el reino de las microhistorias, espacio textual en el cual el discurso oficial-moderno no es más que otra discursividad dentro del plurilinguismo novelístico.

Por ejemplo, si hay un personaje que la historiografía oficial ha ubicado en un sitial que bien le valdría el calificativo de héroe/mito nacional es aquél de Benito Juárez. Pese a ello, en Noticias del Imperio, el "Benemérito de la Américas" no se escapa de una indagación histórica desencantada que no duda en desmitificar su figura:

A las carencias propias de su raza y a sus defectos como individuo -demagogo, déspota, jacobino, vendepatria y tirano rojo formaban parte de la sarta de adjetivos que le colgaban sus enemigos- el Presidente de México agregaba una fealdad física notable. (33)

De hecho, el líder de la Reforma se presenta "contaminado" por un complejo étnico-cultural que se lee menos directa que oblicuamente en el aparte "Nos salío bonito el Archiduque". Benito -en un coloquio con su secretario- se confronta con los prejuicios raciales vigentes en su propia sociedad pero aunque parece haberlos superado, el mismo reconoce que "...en Mexico no escapamos a este prejuicio" (151). Y hablando de sus hijos comenta que "algunos me han salido bonitos... mucho menos prietos que yo" (162).

Pero es sobre todo en el capítulo XXII, la sección titulada " Qué vamos a hacer contigo, Benito?" donde se evidencia mejor dicha desmitificación. El texto nos presenta un Juárez agonizante, asediado por múltiples voces que lo acusan o lo confortan. En su delirio, aparece entregado a un juicio último: el de la conciencia, donde las fuerzas sociales y políticas que combatió o aquellas que lo apoyaron emiten su veredicto:

El Presidente de México se moría sin remedio.
Se moría de angina de pecho.
Pero se moría de otras cosas también: se moría de esas sombras, de esas voces, de lo que decían.
De sus calumnias y de sus mentiras. De sus verdades. De lo que callaban. A pesar de que todo era un sueño. (620)

Y si bien hay voces que le recuerdan que en su rol histórico lo único que hizo fue escuchar el llamado de su pueblo (¨Te llamaron los pobres de Loricha por los que fuiste a dar a la cárcel. Te llamaron los campesinos de Chihuahua. Los ciudadanos de San Luis. Los liberales y los republicanos. Los zacapoaxtlas. Te llamó la Patria. Te llamó América¨ -620), por otro lado, -como en un duelo dialógico- encapuchados armados de antorchas humenates le increpan:

!abogado de las cohortes del diablo, de masones ateos, de herejes y de blasfemos, de rojos y de comecuras! (620)

¿Qué vamos a hacer contigo, Benito, traidor de ti mismo, vendepatrias, asesino? ¿Qué vamos a hacer contigo sino mandarte al diablo? (621-22)

Según Hayden White, lo real no se presenta a la percepción con la coherencia, la linealidad o la plenitiud que adquiere cuando se transmite por medio de los relatos (White, 38). El solo hecho de la enunciación narrativa somete los hechos (referente histórico) a una configuracón que no es gratuita, ni objetiva, sino que, por el contrario, se revela teleológica, también porque desde el inicio de la modernidad occidental tendemos a narrar y a organizar los acontecimientos con una "perspectiva cultural específica" que se quiere -inútilmente- universal. (Cfr. Hayden White, 20, 25). Es con esta conciencia (posmoderna) de que el discurso histórico es -en última instancia- un artificio del lenguaje , una ficción (un discurso posible) ideologizada,17 "una broma que los vivos le jugamos a los muertos" (622-23), con la que el narrador se pregunta:

¿Qué clase de bromas le jugarían los historiadores del futuro a él, Pablo Benito Juárez?
¿Qué palabras que nunca dijo ni quiso jamás decir le pondrían en una lengua comida ya por los gusanos? (...) mucho más daño que el fuego le harían las palabras que, en su contra, y para denigrarlo , para condenarlo y denunciarlo, inventarían los encargados de jugarle esa pesada broma que sería contar su historia. (623-24)

Pero Noticias del Imperio no se constituye por ello en una apología de Benito Juárez, tampoco en su diatriba. La novela no es una valoración histórica taxativa, sino ambigua, en la que conviven las distintas -y opuestas- microhistorias sobre el héroe de la Reforma:

Uno de los encapuchados negros se acercó y le puso una tea en el pecho:
" La historia te condenará, Benito Juárez", le dijo.
Y Benito Juárez sintió un gran dolor.
Le tocó entonces el turno a un encapuchado blanco que se acercó con un lirio en la mano, y con el lirio le acarició el pecho:
"No, Benito: la historia te absolverá", le dijo.
Y Benito Juárez sintió un enorme alivio.(626)

El juicio -la broma- de la historia se la tendrá que jugar a Juárez el lector mismo.


Otra vez la Historia...

Noticias del Imperio, a pesar de su complejidad narrativa y de su extensión de casi 700 páginas es un texto que como todo relato puede reducirse (como ya había descubierto la narratología) a dos o tres topics que actúan como núcleos semánticos del texto. Uno de esos núcleos es sin duda el de "la Historia". El mismo se tematiza explícitamente en la novela, marcando los contornos de un asedio posmoderno a una problemática característica de la "metaficción historiográfica" .

Es sobre todo en el aparte "El último de los mexicanos" donde el autor implícito se hace eco del debate posmoderno en torno al "fin de la Historia" (Vattimo), es decir, a la imposibilidad de un discurso histórico unitario -y unívoco- sobre lo real y a la irrupción de múltiples micohistorias:

la última página sobre el Imperio y los Emperadores de México, la que idealmente contendría ese "Juicio de la Historia" -con mayúsculas- del que hablaba Benito Juárez jamás sería escrita, y no sólo porque la locura de la historia no acabó con Carlota: también porque a falta de una verdadera, imposible, y en última instancia, indeseable ¨Historia Universal¨, existen muchas historias no sólo particualres, sino cambiantes según las perspectivas de tiempo y espacio desde las que son "escritas". (638)

Se evoca, igualmente, cómo el juzgar las actuaciones de Maximiliano y Carlota sin contar con un criterio omnicomprensivo (v. gr. los metarrelatos) suscita una variedad de miradas evaluativas:

En lo que respecta a la actuación individual, a la responsabilidad política y ética de Maximiliano y Carlota, la imposibilidad de un historia universal, que a su vez impide la existencia de un juicio también universal, no ha evitado, desde luego, -porque de eso están hechas las historias particulares- la proliferación de juicios personales. (641)

El pre-texto histórico se tematiza en la novela como un espacio discursivo en el que se entretejen las relaciónes aparentemente antitéticas entre la realidad y la ficción.18 En este sentido, "Noticias..." es una propuesta narrativa que busca "acoplar lo metaficticio con una elaboración problemáticamente referencial" (Rincón, 154). Dicha búsqueda obedece a una serie de interrogantes -textualizadas- reveladoras del humus que genera y configura a Noticias del Imperio como discursividad posmoderna:

...qué sucede cuándo un autor no puede escapar a la historia? ¿Cuándo no quiere olvidar, a voluntad, lo aprendido? O mejor: ¿cuándo no quiere ignorar una serie de hechos apabullantes en su cantidad, abrumadores en el peso que tuvieron para determinar la vida, la muerte, el destino de los personajes de la tragedia, de su tragedia? O en otras palabras: ¿qué sucede -qué hacer- cuando no se quiere eludir la historia y sin embargo al mismo tiempo se quiere alcanzar la poesía? (641)

Lo anterior no es más que la evidencia textual de la doble codificación de la ficción posmoderna que se define por la conjugación de los más diversos temas y actitudes narrativas (Rincón, 136) "al tratar de conciliar todo lo verdadero que pueda tener la historia con lo exacto que pueda tener la invención" (641).

Esta concepción de la Historia se corresponde perfectamente con la narratividad panorámica, omnisapiente y casi mágica19 de los monólogos de Carlota, en los cuales lo real se manifiesta de un modo tan vasto y múltiple, que permite sugerir que la memoria de Carlota es una suerte de aleph borgeano que demiúrgicamente abarca toda la realidad: "...soy todo el tiempo, un presente eterno sin fin ni principio, la memoria viva de un siglo congelada en un instante" (362) y a la vez la recrea: "si ellos pudieran nada más que ver con mis ojos, se asombrarían, Maximiliano, (...) de lo infinitamente grandes que son los pensamientos con los que les doy forma y sentido a un mundo y lo ilumino con auroras boreales, con relámpagos y noches blancas" (413). Se puede leer aquí la concepción de que lo real, lo acontecido, lo histórico es siempre una construcción de nuestro pensamiento o, más exactamente, de esa operación del lenguaje con la que aprehendemos el mundo, esto es, el discurso.20

Es tal concepción la que explica entonces cómo las diversas versiones de la Historia y el acto de narrar la misma estén condicionados no sólo por el contexto de enunciación (usuarios discursivos, relaciones de poder, etc) sino también por las condiciones de verdad, condiciones que al no cumplirse pueden convertir cierta representación del mundo en una agobiante mentira. De ello también habla Carlota:

Pero más, mucho más que las mentiras tuyas y mías y de los otros, más que las mentiras de todos los días, Maximiliano, lo que me mata de angustia es la gran mentira de la vida, la mentira del mundo, la que nunca nos cuentan, la que nadie nos dice porque nos engaña a todos". (360)

La visión histórica presente en Noticias del Imperio da cuenta tambíen de la presencia del "otro" cultural o político. Uno lo puede ver no sólo en la revisión crítica que se hace de la Historia oficial en todo el texto, sino también en la mención de esos oscuros protagonistas olvidados como por ejemplo, aquellos "pobres soldaditos zacapoaxtlas que murieron con los cráneos destrozados por los obuses de Forey junto a los muros del Fuerte de la Misericordia de Puebla" (351). Pero la presencia de la otredad no sirve sólo para conocer los silencios de la Historia. En la novela es la voz de Carlota, quien desde una posición subordinada (una mujer loca y confinada al olvido) actúa como instancia narrativa fundamental. Es decir, no sólo se ejecuta una narración que da cuenta de los otros, sino que permite que sean estos mismos quienes ejerzan la vocería del discurso.

Noticias del Imperio es una convocación estética que textualiza novelísticamente una serie de preocupaciones cognoscitvas e ideológicas que giran en torno a la vuelta al pasado, al referente histórico como reto y posibilidad narrativa: qué contar, cómo re-presentar el pasado y aprehender los acontecimientos siendo concientes de la mediación del lenguaje son algunas de las interrogantes que se abren paso en esta novela que se inscribe en los que algunos han denominado la narrativa de la Nostalgia. Esa nostalgia por aquello que está perdido en la historia impregna, por ejemplo, la insania de Carlota, que al respecto funciona también como metáfora de la historia:

¿Quién vio, quién recuerda lo feo que era Benito Juárez, lo valientes que fueron los soldados franceses triunfantes en Magenta y Solferino, quién, dime, recuerda lo verdes que eran los ojos del traidor López? Sólo la historia y yo, Maximiliano. (...) Sólo la historia y yo que estamos vivas y locas. Pero a mí se me está acabando la vida" (25-27).

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