Los especialistas y técnicos del SNICM están familiarizados con los tesauros Medical Subject Headings (MeSH) y Descriptores en Ciencias de la Salud (DeCS), los cuales son dentro de ese medio los máximos exponentes del proceso de transformación lingüística para representar y describir contenidos documentarios y solicitudes de información sobre las ciencias de la salud y sus disciplinas afines.5,6
Estos profesionales, además de facilitadores de conocimientos, cuyos aportes como tales se refleja en el perfeccionamiento cualitativo de la asistencia, la investigación y la docencia médica, son a su vez consumidores y generadores de información dentro de la rama que cultivan, razón por la cual deben disponer de mecanismos que faciliten potenciar también su quehacer en este sentido. Para responder a ese requerimiento, se ha puesto en práctica más de una iniciativa con positivos resultados,7,8 sin embargo, el propio desarrollo de estos proyectos ha conllevado nuevas exigencias, a las cuales ha sido necesario hacerles también frente. Por ejemplo, el hecho de agregarle valor a la producción de la revista ACIMED con la traducción de los resúmenes al inglés y la indización de los artículos con vistas a su inclusión en bases de datos internacionales,9 significó un nuevo desafío a partir de 1996, al igual que el empeño de crear y poner en explotación una base de datos para beneficio de los mismos profesionales.8
Para encarar este reto, se comenzaron a indizar los artículos de ACIMED y los reprints de la base de datos RACI con el vocabulario DeCS, formado por categorías, en las cuales se agrupan los descriptores afines a determinada materia. Así, la categoría A para Anatomía, la B para Organismos, la C para Enfermedades, la L para las Ciencias de la Información, etc.10
Desde el mismo comienzo de este trabajo se detectó la insuficiencia de los descriptores de la categoría L del DeCS para la indización de todos los aspectos que abarcan actualmente las ciencias de la información. Este inconveniente dio lugar a la búsqueda de una solución inmediata, dada la necesidad imperiosa de contar con un vocabulario que pudiera reflejar de modo permanente el contenido de los artículos publicados en ACIMED y de los reprints que alimentan la base de datos RACI. Al efecto se ejecutaron varias acciones en diferentes etapas, la primera de las cuales consistió en visitar algunas bibliotecas con el fin de conocer los vocabularios que utilizan para la indización. Como resultado de esta gestión se supo que dicha labor se hace con palabras clave sobre las cuales no se tiene control alguno.
El punto de partida de la segunda etapa fue la consulta de tesauros, diccionarios, trabajos de diploma y otros documentos vinculados con el tema, de los cuales se extrajeron términos que luego se ordenaron alfabéticamente en un fichero con su equivalente en inglés y se sometieron a una minuciosa revisión para evitar sinonimia. Asimismo procede informar que desde el comienzo de los trabajos de indización con los 700 términos seleccionados de inicio, se notó la necesidad de disponer de listados auxiliares y de ampliar el número de calificadores adscriptos en el DeCS a la categoría L. Esto condujo a dedicar la tercera etapa a la agrupación de los términos obtenidos según áreas temáticas, para formar cadenas jerárquicas con su correspondiente encabezamiento en cada caso. Con posterioridad se introdujeron todos los términos en el programa DECSA, soportado en CD-ISIS, versión 3.7 de 1993, para lograr el índice permutado y se emprendió el proceso de ordenamiento alfabético de los términos en idioma inglés con su equivalente en español. Esta última acción obedece a que el 90% de los reprints que conforman la base de datos RACI están originalmente publicados en ese idioma.
Por otra parte, la necesidad de ampliar el número de calificadores tuvo su origen en que los 14 adscriptos a la categoría L del DeCS fueron insuficientes para expresar con el nivel de detalle requerido el contenido de una gran cantidad de reprints y de los artículos de temáticas tan diversas publicados en la revista ACIMED. Entonces se analizó el número de veces que fue necesario usar otros calificadores para luego adoptarlos (anexo 1).
La cuarta etapa abarcó la incorporación de términos tomados de los textos de los propios reprints y la proyección de otros elementos necesarios para la conformación final del vocabulario, tales como la introducción, la forma de presentación de los términos, las abreviaturas utilizadas, los calificadores, etc. El trabajo de composición se llevó a cabo en lenguaje Microsoft Word de Window 98.